(110) ¿Unidad, paz, fraternidad? El modelo de los Santos Reyes Magos
Epifanía es nuestra fiesta. ¡Y cuán gloriosamente nuestra! Decíamos hace un año: la fiesta de la “gentilidad” que ha sido conquistada para Cristo; la fiesta de los hombres que son capaces de atravesar el desierto en busca de la verdad, para encontrar, de rodillas, a Quien es la Verdad Absoluta.
Cada día más desierto y oscuro se nos presenta el mundo para quienes quieren seguir a la Estrella y adorar al Niño.
Ellos eran paganos, mas no fueron impíos.
Enfrentaron con astucia al tenebroso monarca,
y no abofetearon nunca al Niño con histriónicas risas ni alborotos vacíos.
Reconocieron la Estrella porque eran hijos de la Luz;
Aunque ellos eran paganos, mas no fueron impíos…
Postráronse ante el Misterio sabiendo que aunque Pequeño
era el Rey de los Cielos…
Y que si El quiso abajarse
La respuesta que cabía era adoración, ofrenda y silencio…
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Hace un tiempo, con ocasión del
II. La pobreza en el orden sobrenatural
No se sorprenda el lector. Si ha habido tantos “honorables invitados” a este Sínodo que nos han dejado con la boca abierta, y tantos personajes que uno creería que no podrían haber estado jamás como consejeros papales, y sin embargo, siguen soltando ocurrencias a cuál más mundana sin que se los haya hecho callar, porque lo importante era el diálogo sincero... Si ni siquiera tuvieron empacho en recibir al Papa en la sala Pablo VI hace unos días, al son de “Heal the Word”, (himno de Michael Jackson cuya elocuente letra por un mundo unido pueden ver