(322) Otro santo "en proceso" para cambiar la fe - Nicola Bux: "¿por qué tanta prisa por canonizar a Tonino Bello?"

Tonino“Hoy la Iglesia en el mundo parece haberse convertido en dispensadora de sentimientos, de emociones. Ya no tenemos el coraje de la verdad”. (Mons. L. Negri)

En su momento nos ocupamos del montaje realizado para la elevación a los altares del prelado marxista Angelleli, pero por supuesto, no es el único. El progresismo reinante va ocupando lentamente los altares con otros personajes, a fin de desplazar a los verdaderos santos, bien consciente de que la eficacia de la Revolución no se produce con la mera destrucción, sino con la sustitución, y ésta no solamente de doctrina, sino de personajes arquetípicos que la encarnen.

No es ya “una sola fe, un solo bautismo...” sino “una nueva fe, una nueva iglesia, sin necesidad de bautismo...", y que cada día hace más patente la distancia de Aquella a la que pretende reemplazar.

Publicamos por eso este reciente artículo de Nicola Bux del 13/2, para afinar criterios y “antenas”, de modo que cuanto más se espese la confusión, pueda distinguirse mejor, según un recto sentido católico.

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“¿Por qué tanta prisa en la canonización de Tonino Bello?”

(Por Nicola Bux)

Un libro de varias manos, recién salido de imprenta, Don Tonino. El santo del delantal, La Repubblica 2022, no corresponde a la imagen normalizada que de él se busca acreditar en la Iglesia institucional actual. Si es cierto que los testigos presenciales han puesto de relieve la pasión de don Tonino Bello por el Evangelio, el anhelo de paz, la atención a los últimos y a los más pobres, lamentablemente los escritos no muestran esa misma pasión por el Dogma y por la Liturgia. …: un caso serio para un obispo.

También se sabe que muchos archivos, empezando por el del mismo Siervo de Dios conservado en la casa de su hermano Marcello en Alessano, siguen estando desordenados o son inaccesibles, dado el tiempo relativamente corto transcurrido desde su muerte. Entonces, ¿por qué toda esta prisa por beatificarlo? ¿Por qué no completar la reordenación y el análisis de tantos archivos? Además, ¿carecen de importancia las transcripciones de las intervenciones de Don Tonino, de las que se nutren muchas publicaciones de todo el mundo? Puede haber otras comprometedoras… como la de Asís 1992 en la que Bello habla con entusiasmo del espíritu que brota de las entrañas de la tierra y pasa por encima de las religiones petrificadas… Temo que para llegar a la beatificación, los textos de aquellas expresiones enredadas han sido sobrevaluadas.

Hay un video en You Tube que recoge ese discurso y que he citado en mi libro (N.Bux con V.Palmiotti, Salute o salvezza. La Chiesa al bivio, Fede & Cultura, Verona 2021, p.30, n 33). También es sabido que Bello envió una Hostia consagrada a Argentina a través de un sacerdote: esperemos que la beatificación no implique también la autorización del transporte intercontinental de Hostias consagradas…

¿Es la beatificación una operación “política” encaminada a transmitir o imponer a toda costa a Bello como modelo para los pastores presentes y futuros? Serían gravemente responsables de haber presentado a los fieles una figura que no era, como obispo, un maestro de la fe. Incluso en la Congregación para las Causas de los Santos hay quien lo sabe pero, por miedo, no se lo dicen a quien no se haya hecho cómplice: ha pasado con otras causas. Esto también tiene que ver con la corrupción que campea en la cúpula de la Iglesia hasta en las cosas más sagradas. Pero lo que suceda en secreto se proclamará desde los tejados.

El obispo es por excelencia el maestro de la fe. Qué es la fe: el reconocimiento de Jesucristo como Hijo de Dios: un obispo debe enseñarle a Él, con Él debe santificar, debe guiar a todos, comenzando por los pobres. ¿Quién es el pobre? Aquel que no hace alarde de su desempeño ante Dios y no pretende ser recompensado adecuadamente. Sabe que también es pobre por dentro, no tieneTonino Bello manos que lo agarren y sujeten. Por eso Mateo habla de los pobres de espíritu. La pobreza nunca es un fenómeno puramente material. La pobreza puramente material no salva. Los corazones de las personas que no poseen nada pueden estar endurecidos, envenenados, malvados, llenos de codicia por la posesión interior. Los verdaderamente pobres ponen su esperanza en Dios y no en los demás y en las cosas del mundo. Sin decir que siempre tendremos a los pobres con nosotros, porque la pobreza es consecuencia del pecado original y una prueba para comprobar si permanecemos firmes en Él.

Por eso, el pobre por excelencia es Jesús, que vino sin bienes materiales pero, sobre todo, sin el pecado que es la presunción del hombre. Por eso pudo revelar que Dios es Padre y así evangelizar a los pobres: es decir, anunciar el feliz mensaje de que Dios existe. Sus discípulos eran los pobres. La evangelización, realizada principalmente por el obispo, enriquece a los pobres con esta revelación de Dios Padre que envía al Hijo para salvarlos del pecado y los llena de la luz inefable del Espíritu Santo que es ‘caridad eterna’. Esto falta en el libro de enriquece a los pobres con esta revelación de Dios Padre que envía al Hijo para salvarlos del pecado y los llena de la luz inefable del Espíritu Santo que es ‘amor eterno’.  Esto falta en el libro al que se refiere La República.

Entonces, la caridad de Cristo pide a los cristianos que sigan “el orden de la caridad”, amando más a los que tienen más necesidad: los pobres, los que no tienen lo necesario, los pobres, los que tienen lo estrictamente necesario con algunas limitaciones, los perseguidos, los maltratados, los oprimidos, los olvidados, los marginados de sociedad. Este es el ranking que siguió el famoso cardenal Siri. Sin la caridad, entendida por el Apóstol como la vida misma de Dios, su gracia, se pueden dar todos los bienes a los pobres, pero es inútil; sólo se hace sociología. Entonces, ¿no atenderemos las necesidades materiales de los pobres: comer, beber, dormir, trabajar…? Claro, pero para atraerlos a la caridad de Dios, no a nuestra generosidad. De lo contrario, no salvamos a los pobres del sinsentido de la existencia. El pobre tiene alma y también él tiene derecho a llegar a Aquel que lo creó, a llegar al Cielo. A menos que le prometamos un paraíso en la tierra, como han hecho tantos mesianismos ideológicos. Así, el cristiano es pobre por definición, porque no está poseído por el mundo, no posee el mundo y no “lo sirve desde abajo” (cf.D. Toniño. El santo … p.75) sino desde arriba.

Un obispo debe unir a sus fieles al triunfo pascual de Cristo sobre el mal y la muerte, para que un día podamos salir a su encuentro, en el reino de los bienaventurados. Así, transformados a su imagen, veremos su rostro y será pleno gozo… Esto espero que lo anuncie un obispo. Como Pablo, que agradece a los cristianos de Tesalónica por haber aceptado la palabra divina, no como palabra humana, porque es la que obra en los que creen. Es el Evangelio que, a pesar de las tribulaciones del mundo, se convierte a Dios, nos aleja de los ídolos, nos hace servir al Dios vivo y verdadero, esperando a Cristo que nos libra de la ira venidera. Un obispo no busca agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones (como en este tiempo de contagio). Debemos comportarnos de una manera digna, dice el Apóstol, de ese Dios que nos llama a su reino y a su gloria.

En Bello falta la vida eterna , todo se inclina sobre el mundo. Si un cristiano, un obispo, no lo tiene claro, podrá ser un gran héroe, será también como Salvemini un santo laico ( Ibíd., p. 63), pero no un laico santo; mucho menos un santito  porque los habrá llevado sólo a “un gran prado verde donde nacen las esperanzas…”, en un mundo que no existe, me decía un amigo evocando la canción de Morandi, después de conocer el libro de República sobre Bello. Esta necesidad de los laicos de convertir a Bello en una estampita (Ibid, p. 111) sirve para construir algo de lo que carecen, inventando el oxímoron de la “misa laica” (¿qué puede ser más profanador?): desgraciadamente por la ambigüedad de Bello, que se funda en no saber que el santo es ’sanctus’, es decir, separado del mundo. Así, se llega a afirmar que un hombre de Dios da una lección de laicismo al mundo (Ibid, p.119): ¿qué significa esto? ¿Que es guiado por el Espíritu Santo? Pero entonces tendría que convencer al mundo, respecto al pecado, la justicia y el juicio (Jn 16,8), en una palabra, que el mundo no cree en Cristo. De lo contrario, nadie puede explicar por qué no hay “fraternidad, igualdad y libertad” en el mundo. La respuesta a este “por qué” es el pecado, que desde el principio causa la condición miserable del mundo: este es “el ángulo correcto” para leer y entender lo que está sucediendo.

¿Dónde están hoy esos “ejércitos del mañana” previstos por el P. Tonino en Serajevo ( Ivi , p. 127)? ¿Dónde está la “convivencia de las diferencias entre rusos y ucranianos hoy? Desde allí se clama: Paz , paz, y no hay paz ( Jeremías 6:14). D. Tonino se escandalizaba de la guerra, porque había olvidado que hay guerra mientras haya pecado: por eso Cristo vino a tomar sobre sí el pecado. Si lo hubiera dejado claro como obispo, habría sido verdaderamente un ‘profeta de la paz’. Los Caminos de Isaías o conducen a la paz que es el Mesías, a convertirse a Él, o a la utopía confundida con profecía, como observaría el mismo Bello si volviera hoy. Pero aun las profecías desaparecerán (1 Cor.13.8); y los supuestos profetas, o más bien utópicos, han desaparecido como el verde Alexander Langer (n.t.: pacifista italiano), abordado por Bello ( Ivi, p. 134), que se suicidó colgándose de un árbol. 

¿Qué profecía fue la de Bello? Debía haber promovido el Evangelio en su totalidad, desde la fe en Dios Padre hasta la vida eterna: única profecía cumplida digna de ese nombre, catequizando al pueblo para conducirlo a la buena vida del Evangelio. Se comprende el desánimo, el cansancio y la duda que lo asaltaron a su regreso de Serajevo: “¿Realmente echará raíces la semilla de la no violencia? ¿Será esta realmente la estrategia del mañana? ¿Es posible cambiar el mundo con los simples gestos de los desarmados?". ( ibid ,p 143 ) : preguntas destinadas a quedar sin respuesta, sin la pregunta mayor: ¿por qué el hombre siempre hace la guerra? El hombre no conoce la verdadera paz. De hecho, Jesús, refiriéndose a la paz humana, dice “ no penséis que he venido a traer paz a la tierra; No he venido a traer paz, sino espada ” ( Mt 10,34). Nuestra batalla, dice san Pablo, no es contra las criaturas humanas, contra los malos espíritus que dominan el mundo ( Ef .6.12). Los hombres que hacen la guerra son víctimas del maligno. Por lo tanto, en el origen de la guerra está el pecado. Para restaurar el orden y la paz no se necesita la “no violencia", sino la lucha contra el pecado y el maligno. La verdadera paz no reside en el corazón del hombre, sino la ilusión de la paz. Construir la paz es otra cosa muy distinta a ser noviolentos, porque no hay paz sin desarme del corazón, y eso pasa con la conversión. Aquí está la gran diferencia entre Gandhi y Cristo. Para hacer la paz hay que dejarse reconciliar con Dios, aquí un obispo debe hacerse la pregunta central: “¿qué trajo realmente Jesús, si no trajo la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ¿Qué trajo? La respuesta es muy sencilla: Dios. Él trajo a Dios” (J. Ratzinger-Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, Ciudad del Vaticano-Milán 2007, p 67). Así Jesús cambió el mundo no sólo de una vez por todas, sino que lo cambia cada vez que se encuentra con el mundo íntimo del hombre. Por eso prometió estar con nosotros hasta el fin del mundo. La Iglesia sabe que sólo donde es llevado Cristo llega la paz. Pero Bello no pensó en eso.

Entonces, si la fe cristiana entra en comunión con las culturas y luego las trasciende, como pensaba don Tonino (Ibid, p. 64), pero no se convierte ella misma en una cultura, sería una fe no plenamente  aceptada,  no enteramente pensada fuera ,  no vivida  fielmente  , como decía Juan Pablo II. En cambio, Bello quería que la Iglesia se adaptara a los gustos modernos que, según él, querrían formas más simplesIbíd., p.34): pero esta es la “reducción emocional de la fe", como decía Mons. Negri: “Hoy la Iglesia en el mundo parece haberse convertido en dispensadora de sentimientos, de emociones. Ya no tenemos el coraje de la verdad”.

El libro de La Repubblica abre con la política como el arte de construir el futuro, según Bello; esto es lo contrario de “no te preocupes por el mañana…, cada día basta su dolor!" (Mt 6,34). Postuló el respeto a la diversidad de opciones políticas de los creyentes: pero de esta manera, también se debe admitir la opción de un católico por el fascismo o por el comunismo. ¿No estamos ante el relativismo? Falta además en Bello el llamado a la conversión, abrir el libro con el discurso a los políticos casi nos induce a entenderlo como la figura bajo la cual entender su acción. Así acabamos confundiendo fe y política (Ivi,pags. 85) porque se ignora el mandato de Cristo de no dar al César lo que se debe a Dios. Entonces, la cita de Bello “La Iglesia es para el mundo no para sí misma” (Ibíd ., p. 56), necesita un añadido: para salvarlo, pero para esto primero debemos convertirnos, al menos según el Evangelio. Por ejemplo: si el Evangelio es incompatible con la mafia (p. 57), no lo es con los mafiosos, porque son pecadores como todos, y Dios los llama a convertirse, como a tantos otros: la mafia es sobre todo pecado, no sólo ilegalidad, y pide conversión. Don Ciotti nunca habla de ello, a pesar de ser, como sacerdote, ministro de la reconciliación.

Se puede conceder a los “laicos devotos” como Franco Cassano  la herejía delbux Padre que aprende del Hijo ( Ibid, p. 149), basada en la lectura heterodoxa que  Bello hace de la Trinidad como la “convivencia de las diferencias", pero no se puede hacer que el lavado de los pies realizado por Cristo se convierta en una sumisión al mundo. Luego, comentando la concepción del poder en don Tonino, señala: “Esto es lo sobrenatural, todo lo demás es coreografía” (Ibid., p. 152) -porque él quería una Iglesia sobrenatural comprensible para los hombres y no una Iglesia de los milagros-, se entiende entonces el discipulado de quienes, como Vendola, admiten no tener la suficiente competencia o fe para entender lo que son los milagros (Ibid., p. 49). La cuestión es que Bello -un obispo en una época en la que, como escribió Ratzinger en su best-seller Informe sobre la fe, la idea de la Iglesia estaba en crisis- habla de la Iglesia como servidora del mundo, tal y como la ven los laicistas. Sin embargo, el propio profesor Cassano, haciéndose eco de Chesterton, escribe que la Iglesia no debe gravitar alrededor del mundo, sino que con la fe debe mover el mundo (Ibid., p. 154).

 Por tanto, un obispo del Sur debe hacernos mirar hacia el Este, de donde Cristo resucita, el Este que salva: no es otra cosa que la misión esencial de la Iglesia Católica, que no está llamada a realizar el Cielo en la tierra -sería ser una Iglesia utópica- sino ser sacramento, es decir, signo e instrumento de salvación para todos los pueblos, como enseña el Concilio Vaticano II.

La Iglesia misma es el sujeto de la liberación. La experiencia cristiana es un encuentro, un acontecimiento, un testimonio. Cristo se dirige a los últimos, a los oprimidos porque constituyen la Iglesia, destinada a la persecución como Él. Si D. Bello, como el venerable Don Ambrogio Grittani, también de la localidad de Molfetta, hubiera llevado a los pobres al altar, estos se habrían encontrado con Cristo y no hubieran encontrado un refrigerio temporal sino eterno. Así, sus virtudes se volverían verdaderamente heroicas.

Conocí en persona a D. Tonino y le dije ciertas cosas, pero no supo qué contestar: a causa de su utopía (heterodoxia que escribieron en un blog). Lo que escribe el editor del libro de la República sobre el “ecumenismo” del padre Tonino no tiene nada que ver con el padre Pío, que en cambio amonestaba a los pecadores, ni con la madre Teresa, que decía que la verdadera pobreza es el desconocimiento de Dios; y así son perseguidas sus monjas y los indios católicos. En cuanto a la caridad entonces: todos los santos de la caridad, maxime San Vicente de Paúl, no pidieron “carnet de identidad” (no conozco santos que lo hicieran), pero con su trabajo atrajeron a Cristo, mientras que Bello los atrajo hacia sí mismo (N .Bux con V.Palmiotti, Ibid p.25). No importa si en el funeral, como escribe el editor, hubo 15 mil personas, o 50 mil como sostiene la Causa  de canonización.

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17 comentarios

  
Urbel
Claro está que San Juan XXIII, San Pablo VI y San Juan Pablo II fueron grandes papas y grandes santos.
Y lo mismo Juan Pablo I que será beatificado el próximo mes de septiembre.
Y Benedicto XVI y Francisco en lista de espera, como dijo el propio Francisco con ocasión de la canonización de Pablo VI.
Todos los papas del Vaticano II han sido y serán tan grandes papas como San Gregorio Magno o San Pío V y tan grandes santos como San Agustín o San Francisco de Asís.
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V.G.: En realidad, todos los bautizados estamos "en lista de espera", porque Dios nos quiere santos a todos; el problema es qué hacemos mientras estamos "haciendo la fila"...
Lo que no se comprende del todo bien es su comentario reservado a los pontífices (más allá de la ironía). Gracias a Dios, Tonino no llegó a ser "obispo de Roma", que yo sepa.....
18/02/22 8:49 AM
  
Pacomio
Luminoso artículo, como siempre.
Desgraciadamente este incremento de beatificaciones de personas tan acomodadas a " este mundo", produce un fuerte rechazo...
Seguiré rezando a santos "seguros", como San Antonio o Sta. Rita.
Siga iluminando, no se apague.
18/02/22 1:17 PM
  
QuoPrimumTempore
Tan fácil como echar mano de Los Santos y de todo lo demás de "aquellos tiempos".
....¿Qué será de las generaciones que vienen???
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla....
18/02/22 6:08 PM
  
R. Cundre
¡Qué casualidad! Todos los Papas del Concilio Vaticano II han sido canonizados y con prisas, no vaya a ser que si pasaran muchos años, como ha sido el proceso generalmente en otras épocas, no tuvieran el camino tan expedito. Da la impresión de que hoy, como en tantos otros casos (títulos universitarios, exámenes…), el proceso para llegar a los altares de ciertos personajes contemporáneos no mártires, es menos exigente o incluso podríamos decir que está algo devaluado. Acción, acción y más acción. La meditación, la contemplación, huy, qué antiguallas.
18/02/22 8:35 PM
  
Jorge Cantu
Urbel:

"Y Benedicto XVI y Francisco en lista de espera, como dijo el propio Francisco con ocasión de la canonización de Pablo VI.
Todos los papas del Vaticano II han sido y serán tan grandes papas como San Gregorio Magno o San Pío V y tan grandes santos como San Agustín o San Francisco de Asís".

Te equivocas, tu superficialidad te nubla el entendimiento.
18/02/22 9:18 PM
  
tridentino
Me parece que el comentario de Urbel va con ironía.
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V.G.: Yo no lo dudo, pero de todos modos, cabe la respuesta, que también la tiene.
19/02/22 4:44 PM
  
Juan
La Iglesia es quien decide hacer venerables, beatos o santos a quienes ella considera que deben serlo.
A mi me basta.

Ya veo que cuando quieran canonizar al venerable Cardenal Pironio, van a salir a Criticar a la Iglesia.
Parece que sólo pueden ser canonizados los que les gustan a los Conservadores o tradicionalistas.
Mal andamos con esos pasos.
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V.G.: Juan, le recuerdo que "allá lejos y hace tiempo", la Iglesia sufrió hondas divisiones en base a la alteración de algunos puntos fundamentales de la fe recibida de los Apóstoles. Por esa razón hay ciertas normas que establece el Código de Derecho Canónico.
Ahora bien: negar la increíble MANIPULACIÓN IDEOLÓGICA que está sufriendo el proceso de canonizaciones, es evidenciar o una gran ignorancia, o una ingenuidad a prueba de balas.
La obediencia no es un acto de renuncia a la razón, créame, y la fe no es contradictoria. No somos protestantes, aunque cierta Jerarquía quiera que lo seamos.
Cuidado con lo que "le basta", porque terminará tarde o temprano, renunciando a la Eucaristía, centro y eje de la vida de la Iglesia.
20/02/22 2:21 AM
  
Juan
Virginia: La ideologización será una especie que Ud. y un pequeñísimo sector de llamados cristianos opina percibir. Otros, más modestos, la gran mayoría de ministros y laicos en la Iglesia ,sin pretensiones de censuras ,no lo vemos así.
No entiendo eso de renunciar a la Eucaristía. ¿ O la misa correcta es la extraordinaria y la que dicen y oyen los que se apodan La Tradición?. No necesito ser Tradicionalista para creer .
Es más, por lo que veo y leo, me parece que los que se apartan del camino de la Iglesia son muchos tradicionalistas. Esto que digo es una opinión, ya que no soy quien censura, excomulga, corrije y ordena.
Con todo respeto le digo que si hay a quienes jamás seguiría son a los que se llaman tradicionalistas y a otros como los Pagola, Tamayo , Maciá, etc.. Percibo que estaría desobedeciendo a Dios. Soy hombre mediano y oveja ; no le muerdo el calcañar al Pastor ni soy langosta que le come sus mieses.
Saludos y Dios la ilumine.
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V.G.: Juan, ante todo le aclaro que no me defino como "tradicionalISTA" sino como católica de una Iglesia de 2000 años, y no sólo de 50, como muchos primaverales pretenden. No hago de la forma extraordinaria una bandera, oponiendo misa contra Misa, pero sí considero que no se puede ser católico al margen de la Tradición, y contra lo que ud. sugiere, SI se necesita de ella para creer, porque sin la Tradición no tendríamos ni siquiera la Sagrada Escritura.
Le agradezco no siga este hilo, porque nos apartamos del post.
Dios lo ilumine a ud. también.
20/02/22 2:19 PM
  
Giancarlo
Será que asistimos a la "McDonalizacion" del proceso de canonización para justificar y dar la impresión de una "primavera eclesial"
del CVII ante muchos católicos que no están al tanto de la grave situación de apostasía actual en la Iglesia?! .....🤔

Durante siglos, en concreto desde la instrucción Causarum canonizationis aprobada en 1588 por el Papa Sixto V, los procesos de canonización contaban con la figura del Promotor de la Fe, conocido popularmente como el “abogado del diablo”, encargado de buscar todo aquello que impidiera que una persona fuera declarada beata y luego santa.

Esta figura fue suprimida en el año 1983 por el Papa San Juan Pablo II con la Constitución Apostólica Divinus perfectionis magister y la reforma del Código de Derecho Canónico para "agilizar" los procesos de canonización.
20/02/22 6:40 PM
  
Juan
No me interesa que publique esto, se lo comunico a Ud. . Tradicionalismo no es tradición. Yo soy católico de 2022 años, no de 2000 años, y no sigo ninguna primavera. .
Una cosa es la tradición transmitida por los apóstoles y otra los usos y costumbres que con las épocas cambian.
La comunión de los fieles directamente en la boca fue muy posterior a los Grandes Santos Padres de la Iglesia. Innumerables textos de los Santos Padres la señalan. Con sólo leer a un buen liturgista sin prejucios ni partido tomado, la verdad surge diáfana e incontestable. No sé porqué le tienen miedo a la verdad.
No veo porque los tradicionalistas se empeñan en querer forzar la verdad y niegan esa santa costumbre de los grandes primeros siglos de la Iglesia.
Eso es lo que llamo mal tradicionalismo. Eso no es tradición. Son usos que con el tiempo la Iglesia cambia y adopta conforme la Jerarquía lo considera pertinente.
Dios la ilumine.
20/02/22 11:16 PM
  
Néstor
"Se puede conceder a los “laicos devotos” como Franco Cassano la herejía del Padre que aprende del Hijo ( Ibid, p. 149), basada en la lectura heterodoxa que Bello hace de la Trinidad como la “convivencia de las diferencias"."

No, no se puede. Por ahí justamente es por donde hay que empezar: condenando las herejías.

Saludos cordiales.
22/02/22 12:20 AM
  
Vladimir
Hasta hace pocos años, yo era uno de los que defendía la tesis de que las Canonizaciones gozan de la Infalibilidad Papal. Hoy, ya lo dudo, al ver que en estos procesos se mezcla la corrupción, los intereses nacionalistas, influencias ideológicas de todo tipo; etc.
Las canonizaciones más creíbles son aquellas que se refieren a personas que vivieron hace bastantes décadas. Sus procesos gozan de la sabiduría que dan los años y la perspectiva de la historia.
23/02/22 1:49 PM
  
Juan
Virginia. Voy a dejar de opinar un tiempo, porque veo que Ud le teme a la verdad sobre la Comunión en la Mano.
En realidad hace tiempo que sé que el No NO Si Si de los tradicionalistas encierra muchas veces tozudeces y falsedades inventadas; como esta de la comunión en la mano.
Es muy peligroso cerrar los ojos a la verdad y pretender fundarse en usos inexistentes y falsos.
No quieren ver para no tener que cambiar y reconocer los errores
UDS NUNCA SE EQUIVOCAN:
Lo lamento, yo busco la verdad, me parece que Uds. no. Muchas veces me equivoco y mudo el parecer.
Juan.

Dios la bendiga
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V.G.: Mire Juan, se lo digo en latín: realmente me agota...
No publico más comentarios suyos porque no responden al tema puntual del post, pero aquí van unas líneas solamente, y basta.
Ya creo que le he respondido bastante, y con respecto a este tema, tomo sus consejos pero ud. no sé si toma los nuestros:¿ha leído por ej. a Klaus Gamber, o a Mons. Laise sobre el tema, o Dominus Est, de Mons. Schneider, aunque no sean personajes de su devoción?, yo sigo lamentando que ud. no quiera ver algo que es claro como el día. Depende todo de qué fe profesemos. Yo le cuento, por si no lo sabe, que sufrí años de formación modernista, y mis convicciones no son fruto de repetir como loro nada, sino precisamente, de ir buscando...y viendo que lo que me había tragado no era la fe de la Iglesia. A mí también me fastidian ciertos sedicentes tradicionalistas que repiten lugares comunes.
Lo animo a dejarse guiar por los Santos Ángeles y San Pío X, que no chocará..
Dios lo bendiga mucho a ud. también.
23/02/22 10:48 PM
  
Pablo Mesa
La lucha social por la igualdad sin conversión ya la hacen los políticos. Jesucristo dijo buscad el Reino de Dios y lo demás vendrá por añadidura. El Reino de Dios se encuentra a través de la conversión del corazón y la fe esa es la misión de la Iglesia. Al convertirse la caridad ha hecho que la iglesia de frutos en la educación y en la salud, pero sin caridad nada somos. Si no vean el ejemplo de los políticos, sobre todo de los socialcomunistas que hablan de esa igualdad y después se convierten en déspotas que tiranizan al pueblo. Algunos religiosos que buscan la añadidura primero sin la parte espiritual sólo son los tontos útiles de los pol´ticos no cristianos.
28/02/22 8:19 PM
  
Leonel Càceres
V:G:

Discutir con Juan es de lo màs fastidioso. He ahì la muestra de la cerrazòn moderna. Este es un ejemplo de los nuevos fieles de la Iglesia: la individualidad de interpretaciòn, la imposiciòn del criterio personal sobre las enseñanzas de la Iglesia, Todo lo que choque con lo que la Iglesia ha impuesto para no desencajar el evangelio de Cristo, Palabra Viva, es acomodado en la palabra TRADICIONALISTA. Es una palabra usada como ariete para derribar (no se si con intenciòn velada) la esencia del Evangelio de Nuestro Señor. Como dijo San Pablo: Si tengo a Cristo, todo lo demàs es basura. Pues Juan y similares parece que gustan tanto lo que desecha Pablo.
Bendiciones en Cristo y María.
06/03/22 4:36 AM
  
Jorge Cantu
Urbel:

"Y Benedicto XVI y Francisco en lista de espera, como dijo el propio Francisco con ocasión de la canonización de Pablo VI.
Todos los papas del Vaticano II han sido y serán tan grandes papas como San Gregorio Magno o San Pío V y tan grandes santos como San Agustín o San Francisco de Asís".

Yo respondí: "Te equivocas, tu superficialidad te nubla el entendimiento."

Una gran disculpa, reconozco que fui yo quien se equivocó por la superficialidad que me nubló el entendimiento al no comprender la ironía del comentario de Urbel, con el cual ahora entiendo que concuerdo en general, aunque no del todo, considerando las grandes virtudes y dones de San Juan Pablo II y Benedicto XVI. Por desgracia, la cercanía nos hace enterarnos también de actitudes, situaciones, opiniones polémicas, rumores, barnices ideológicos de estos Papas recientes, lo cual complica la claridad de nuestro juicio. A la vez, me pregunto, si hubiéramos sido contemporáneos de otros grandes santos de la historia y nos hubiéramos enterado de aspectos también polémicos de su vida que, sin embargo, no menguarían su dignidad ejemplar en la Fe y la Caridad.

Dicho lo cual, me parece detestable que intenten hoy canonizar personajes no sólo indignos sino inclusive envenenadores de la Fe.
25/03/22 1:54 AM
  
Jorge Cantu
Juan:

"Yo soy católico de 2022 años, no de 2000 años, y no sigo ninguna primavera."

No sea presuntuoso. Usted es católico de la edad que tiene desde su bautismo y veo por sus opiniones que aun no ha madurado y entendido varias cosas.

"Una cosa es la tradición transmitida por los apóstoles y otra los usos y costumbres que con las épocas cambian. La comunión de los fieles directamente en la boca fue muy posterior a los Grandes Santos Padres de la Iglesia. Innumerables textos de los Santos Padres la señalan."

La más antigua (y única) mención de la comunión en la mano a los fieles es del siglo IV después de Cristo, de San Cirilo de Jerusalén, dirigido a los paganos bárbaros recién convertidos a la Fe Cristiana.

La verdad es que desconocemos al detalle "los usos y costumbres" de la comunión en los primeros siglos de la Iglesia. Las descripciones más antiguas (y no muy específicas) de la recepción de la Comunión nos vienen de los Evangelios y las cartas de San Pablo y se refieren a la comunión que Cristo mismo dio a sus Apóstoles (el Papa y los obispos, sacerdotes de Cristo) en la Última Cena y a los discípulos en Emaús.

En aquél tiempo el pan empleado para la consagración era diferente en consistencia y dimensiones al actual y las sucesivas disposiciones de la Iglesia a través de los siglos lo han sido para bien, para facilitar la administración y recepción del Sacramento preservando a su vez la integridad, dignidad y la sacralidad de la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, disponiendo sabiamente para ello, por ejemplo, la comunión en la boca.
25/03/22 3:23 AM

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