(91) 2/7: Convocatoria argentina por la Vida y la Familia
Cuando S.Juan Pablo II decidió establecer el Instituto Pontificio para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, escribió a la Hermana Lucía de Fátima pidiéndole oraciones, y para su sorpresa, recibió una extensa respuesta de ella, que hoy se encuentra en los archivos del Instituto, en la que insistía en que la batalla final entre el Señor y el reino de satanás será acerca del matrimonio y la familia, y lo instaba a que no tuviera temor, porque cualquier persona que trabajase para la santidad del matrimonio y la familia siempre luchará contra la oposición de todos los enemigos de Cristo, porque ésta es la cuestión decisiva, en que María Santísima le aplastará la cabeza a la Serpiente.




“La Iglesia ("la barquilla de Pedro “, que le dicen) ha tenido muchas tempestades y ha de tener todavía otra que está profetizada, en la cual las olas invadirán el bordo, y parecerá realmente que los pocos que están dentro “suenan”. Cristo parece haber conservado su costumbre juvenil de dormir en esos casos; y también su idiosincrasia de no amar la cobardía.” (Leonardo Castellani)
Alguna vez hemos suscripto la afirmación de que la imbecilidad es pecado, y esta vez volvemos a hacerlo, calurosamente. Una de las versiones etimológicas sugiere que imbécil proviene de im-bellum (no apto para el combate), término con el que los romanos señalaban al que no era capaz de formar parte de las Legiones Romanas, por sus características físicas o mentales. Y efectivamente, creemos que debe ser pecado, sobre todo si esa incapacidad de combatir pone en grave riesgo la integridad de otros puestos a su cuidado, como pueden ser los niños no nacidos.





