InfoCatólica / Caritas in Veritate / Categoría: herejía

18.10.15

(99) Principios básicos para recordar, de cara a este Sínodo...

CenaJudasYa en los últimos días del Sínodo de la Familia, vemos que ha proliferado una serie de artículos en diversos medios, profetizando, ponderando, lamentando y celebrando las diferentes posiciones que desde hace más de un año suscitan en el pueblo fiel desde la euforia más auspiciosa hasta la decepción más amarga. Si en algo deberíamos coincidir, es en el reconocimiento de que lo más ausente allí ha sido el espíritu de unidad.

Y pese al cúmulo de datos que ofrecen o que tergiversan los medios de comunicación, notamos que muchísimos hijos de la Iglesia, en vez de estar más o mejor informados, han sido cada vez más confundidos, por no estar suficientemente formados en la fe que profesan.

A ello se suman los “despistes” de los propios responsables de “bajar” este acotecimiento eclesial al común  de los fieles. Vemos, en efecto, que hoy no faltan catequistas, religiosas (en cuya administración recaen numerosos colegios, con muchísimas familias que allí nutren su fe en gran medida) y hasta sacerdotes que –inclinados hacia una u otra facción de la pulseada entre modernistas y católicos-, colocan la frutilla de la torta en sus homilías, clases y hasta en la oración de los fieles, diciendo que “el Sínodo nos enseñará hacia dónde debe ir la familia cristiana en este tiempo de misericordia” (?), o bien creyendo que el Espíritu Santo inspirará DECISIONES (?) que tendrán que ser acatadas por el común de los bautizados.

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9.06.15

(88) La cobardía, terrible pecado

cobard“La Iglesia ("la barquilla de Pedro “, que le dicen) ha tenido muchas tempestades y ha de tener todavía otra que está profetizada, en la cual las olas invadirán el bordo, y parecerá realmente que los pocos que están dentro “suenan”. Cristo parece haber conservado su costumbre juvenil de dormir en esos casos; y también su idiosincrasia de no amar la cobardía.”  (Leonardo Castellani)

El temor en medio de las tormentas no es privativo de los niños, sobre todo cuando la sacudida de la Barca amenaza arrojar a muchos por la borda. Pero el temor no es pecado. La cobardía sí.

Habitualmente, algunos pecadores se escudan en pretendidas virtudes para justificar cierta actitud pecaminosa (y por eso es tan recomendable pedir siempre al Señor que nos ayude a rectificar la intención y clarificar la conciencia).  Así también, el cobarde no siempre se reconoce como tal, sino que trata de convencerse de que en realidad es “prudente” cuando no avanza; “tolerante” cuando no resiste la agresión injusta –incluso perpetrada contra otros u Otro-; “humilde” cuando somete de buena gana sus principios;“pacífico” cuando establece componendas con el enemigo. ¿Mera cuestión de terminología?…No: cuestión de fe, y de amor a Cristo Crucificado.

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19.04.15

(81) Pedro ante la captura de Nuestro Señor (de Sto.Tomás Moro: "La Agonía de Cristo"- V )

Aunque transitando ya el luminoso tiempo pascual, proseguimos la serie de posts dedicados a esta obra del santo mártir patrono de los políticos católicos, considerando que en su minucioso análisis, nos brinda muy oportunas reflexiones para toda época, en el constante combate de los discípulos de Cristo contra el espíritu del mundo y de las tinieblas. Hoy, como ayer, este combate puede tomar la forma de la herejía, el cisma, y el ataque de los paganos, al amparo del viejo Israel.

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JJoaquindarocha MalcoII. SOBRE LA OREJA SAJADA DE MALCO,

LA FUGA DE LOS DISCÍPULOS Y LA CAPTURA DE CRISTO.

Furia y celo de Pedro

Desde mucho tiempo antes hablan los Apóstoles escuchado a Cristo predecir las cosas que ahora ven acontecer. Aun afectados por la tristeza y la pena, recibieron entonces todo aquello con mucha menos preocupación que ahora, cuando ven ocurrir todas aquellas cosas delante de sus propios ojos. Al ver que una cohorte entera de soldados buscaba a Jesús -Nazareno, no quedaba ya lugar para la duda o la ambigüedad: le buscaban para hacerle prisionero. Al sospechar lo que se avecinaba fueron sus ánimos abatidos e inundados por un tumulto de sentimientos. De un lado, solicitud y preocupación por su Señor., al que tanto amaban; pero, también, miedo y temor por lo que pudiera ocurrirles a ellos mismos. De otro lado, debieron sentir vergüenza al recordar aquella magnífica promesa suya de morir antes que abandonar al Maestro. A todos estos estados de ánimo seguían impulsos varios, porque, si su amor les llevaba a quedarse, el miedo les hacia no permanecer, el temor a la muerte les movía a huir, y la vergüenza por lo que habían prometido les inclinaba a resistir y no ceder.

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30.03.15

(78) La conspiración del Traidor y la pereza de los Apóstoles -hoy como ayer- (de Sto.Tomás Moro: "La Agonía de Cristo", III )

“¿No es este contraste entre el traidor y los Apóstoles como una imagen especular, y no menos clara que triste y terrible, de lo que ha ocurrido a través de los siglos, desde aquellos tiempos hasta nuestros días? ¿Por qué no contemplan los obispos, en esta escena, su propia somnolencia? Han sucedido a los Apóstoles en el cargo, ¡ojalá reprodujeran sus virtudes con la misma gana y deseo con que abrazan su autoridad! ¡Ojalá les imitaran en lo otro con la fidelidad con que imitan su somnolencia! Pues son muchos los que se duermen en la tarea de sembrar virtudes entre la gente y mantener la verdadera doctrina, mientras que los enemigos de Cristo, con objeto de sembrar el vicio y desarraigar la fe (en la medida en que pueden prender de nuevo a Cristo y crucificarlo otra vez), se mantienen bien despiertos. Con razón dice Cristo que los hijos de las tinieblas son mucho más astutos que los hijos de la luz.”

agonhuerto

En los párrafos que presentamos en esta III selección de la Agonía de Cristo, de Sto. Tomás Moro, comprobamos una vez más la tremenda actualidad de las palabras de los santos, ya que muchas iluminan poderosamente la situación presente de la Iglesia.  Sabemos que a través de la historia, el avance de todo enemigo se produce en proporción al retroceso o pasividad de los “amigos”. Y es fácil echar la culpa, como Eva, a las insinuaciones de la serpiente, pero sabemos que no hay pecado si no abrimos antes la “puerta interna” de nuestra voluntad libre. Del mismo modo, como Iglesia, es oportuno repasar el mayor o menor grado de “complicidad” que cada miembro tiene en el avance del pecado a nuestro alrededor, porque no hemos sido suficientemente sal y luz del mundo, dejándolo en tinieblas, abriendo las “rendijas” para que todo se llene de humo…

Así deben haber hecho también los que en el Domingo de Ramos recibían con palmas a Quien el viernes pedirían crucifixión. Porque nuestra fidelidad puede ser como hoja que se lleva el viento, cuando no somos dóciles a la gracia de Dios.

Y ya que estamos en tiempos de un más profundo examen de conciencia, esperamos filialmente que  nuestros pastores también lo hagan, viendo el hambre y desamparo espiritual en que andan muchos fieles, esperando que algunos de ellos terminen de una vez su siesta.

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5.03.15

(71) La Sma. Virgen y la "nueva" moral sexual

MaterdolorosaLlama la atención que muchos que se dicen hijos de la Iglesia, estén prontos para ofrecer incienso a los dictados del mundo, pero sean tan reacios a prestar sus oídos a la Madre de Dios, figura y modelo de la Iglesia.

Invito a los lectores a hacer la prueba entre sus conocidos “piadosos cómodos", y verán que ante los nuevos vientos de doctrina se muestran indulgentes, o al menos no osan decir ni pío, porque han oído alguna declaración de aquí y allá, y se les ha dicho que la Iglesia está considerando el “amoldarse a los tiempos".

El caso de las Universidades de Boston y de Notre Dame, es sólo un fruto maduro de la raíz venenosa que hace rato viene pudriendo una parte considerable de sarmientos, que tarde o temprano demostrarán haberse separado de la Vid verdadera, cuando llegue la Siega. Algunos de estos personajes (laicos, sacerdotes, obispos), no obstante, seguramente intercalan a veces el nombre de María Santísima como una “contraseña” o pantalla que les hace pasar como confiables (aún ante su propia conciencia), y hasta llevan tal vez alguna medalla al cuello.

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