InfoCatólica / Caritas in Veritate / Categoría: santidad

2.02.15

(70) Identidad y misión profética de la vida consagrada

PresentacTemplo     En la fiesta de la Candelaria de este Año dedicado a la vida consagrada, queremos dirigir nuestra mirada y corazón a las múltiples formas con que la Providencia ha adornado y fortalecido a su Iglesia llamando de modo particular a ciertos hombres y mujeres para ser puentes privilegiados entre Dios y las almas.

Lamentamos que en medio de la confusión y hostilidad del mundo, en vez de revalorizar, agradecer y fomentar más que nunca las vocaciones a la vida consagrada, ésta sea a menudo soslayada o silenciada por algunos, pretendiendo que su eficacia está precisamente en la pérdida o “disimulo” de su naturaleza específica. Con la excusa de comprender e impregnar mejor las realidades temporales, hemos visto que  lo que se ha logrado, en cambio, es que se salpique de mundo todo lo sagrado, como si ésto debiera vivirse con culpa…

No podemos imaginar el desconcierto y angustia que produce a los jóvenes toparse con guías espirituales (ya sean sacerdotes o catequistas) a los que plantean confiados sus inquietudes vocacionales, y aquellos les salen con que primero “vivan la vida", terminen sus estudios, busquen un trabajo…como si se tratara de una enfermedad que deba evitarse. Luego, “si persisten los síntomas” y se vea que son incurables, ya se verá…¿es esto tener idea de los dones de Dios, que todos debemos cuidar para el bien común de su Iglesia? ¡Con lo maravilloso que es el espectáculo de la obra de Dios, y que la flor sea flor, el cielo esté arriba, la tierra debajo, y que cada uno responda al ser que se le ha dado como tesoro!

Leer más... »

6.08.14

(44) La confesión frecuente y una homilía del Santo Cura de Ars sobre la tibieza

Es contradictorio que mientras se reconoce la fuerte crisis que atraviesa el sacramento de la confesión, por otra parte no son pocos los sacerdotes que se muestran fastidiados cuando hay quienes acuden con cierta frecuencia a este sacramento (no me refiero a dirección espiritual, sino a la simple confesión de los pecados; a la necesidad del sacramento cuando el fiel sabe que ha pecado y requiere el perdón de Dios y su gracia para seguir el combate espiritual cotidiano).

En efecto, aunque los últimos pontífices hayan recomendado vivamente en varias oportunidades la confesión frecuente, lo cierto es que para hablar de misericordia todos están prontos, pero para facilitar el acceso al tribunal de Misericordia por antonomasia, algunos “miran para otro lado”. ¿Cómo se explica? Muy fácilmente, tal vez algo más o menos así: “¿para qué necesitan los fieles la misericordia de Dios si con la mía es suficiente?; si soy tan generoso como para darles mi poderosa absolución de opinión, tranquilizando sus conciencias ¿para qué tanto trámite?”

vitralcurArs

Palabras más, palabras menos, no se puede negar que para muchos -incluso para ciertos ministros ordenados- la confesión parece que se ha reducido a un trámite, a lo sumo una necesidad humanitaria dispensadora de consuelo psicológico, pero sustancialmente…
-¿Y la gracia? -dirá algún incauto que cree que el Catecismo es compartido por todos los fieles-
-Bien, gracias.
Por eso, entonces, nunca será suficiente nuestra insistencia en ella.

Porque en última instancia, este escamoteo del sacramento es una auténtica usurpación, una estafa a los fieles, y es justo y necesario reclamar lo que Dios quiere darnos como a hijos suyos que somos. Es usurpación del poder exclusivamente divino de perdonar nuestros pecados a través del sacramento; mentira y estafa a los fieles, a quienes muchas veces se “despacha” sin perdón y sin el fortalecimiento que nos otorga la gracia sacramental, necesaria como el agua para seguir creciendo.

Lo más penoso en este panorama es la gran cantidad de almas de buena fe que van siendo así alejadas de este precioso manantial de “agua viva", anestesiadas tal vez por su trato amistoso con el padre Tal o Cual, pero que van acostumbrándose a vivir casi exclusivamente “a lo humano”, renunciando a lo divino…y hay que decir una y otra vez que eso, para un cristiano, es una verdadera monstruosidad, como si en el plano físico nos conformásemos con vivir “a lo animal”.

En el comienzo de la novena de la Asunción, que nos insta a levantar decididamente el alma, me ha parecido oportuno compartir con los lectores algunos párrafos de una homilía del Santo Cura de Ars (*), ya que también acabamos de celebrar su fiesta. Él, como nos recordaba la carta de convocatoria al Año Sacerdotal, “parecía sobrecogido por un inmenso sentido de la responsabilidad: “Si comprendiéramos bien lo que representa un sacerdote sobre la tierra, moriríamos: no de pavor, sino de amor… Sin el sacerdote, la muerte y la pasión de Nuestro Señor no servirían de nada. El sacerdote continúa la obra de la redención sobre la tierra… ¿De qué nos serviría una casa llena de oro si no hubiera nadie que nos abriera la puerta? El sacerdote tiene la llave de los tesoros del cielo: él es quien abre la puerta; es el administrador del buen Dios; el administrador de sus bienes… Dejad una parroquia veinte años sin sacerdote y adorarán a las bestias… El sacerdote no es sacerdote para sí mismo, sino para vosotros”.

Leer más... »

26.07.14

(42) Santiago, Hijo del Trueno

Sgo.Apostol

“¡Señor Santiago! Heme aquí, de nuevo, junto a tu sepulcro
al que me acerco hoy, peregrino de todos los caminos del mundo,
para honrar tu memoria e implorar tu protección.

Vengo de la Roma luminosa y perenne,
hasta ti que te hiciste romero tras las huellas de Cristo
y trajiste su nombre y su voz hasta este confín del universo.

Vengo de la cercanía de Pedro, y, como Sucesor suyo,
te traigo, a ti que eres con él columna de la Iglesia,
el abrazo fraterno que viene de los siglos
y el canto que resuena firme y apostólico en la catolicidad
. (…)

Venimos hasta estos benditos umbrales en animosa peregrinación.
Venimos inmersos en este copioso tropel que desde la entraña de los siglos
ha venido trayendo a las gentes hasta esta Compostela
donde tú eres peregrino y hospedero, apóstol y patrón.

Y venimos hoy a tu vera porque vamos juntos de camino (…)
Caminamos, más allá, hacia el arranque de un milenio nuevo
que queremos abrir en el nombre de Dios. Señor Santiago,
necesitamos para nuestra peregrinación de tu ardor y de tu intrepidez.
Por eso, venimos a pedírtelos hasta este finisterrae de tus andanzas apostólicas.

Enséñanos, Apóstol y amigo del Señor,
el CAMINO que conduce hacia El.
Ábrenos, predicador de las Espadas,
a la VERDAD que aprendiste de los labios del Maestro.

Danos, testigo del Evangelio, la fuerza de amar siempre la VIDA.
Ponte tú, Patrón de los peregrinos,
al frente de nuestra peregrinación cristiana.
Y que así como los pueblos caminaron antaño hasta ti,
peregrines tú con nosotros al encuentro de todos los pueblos.

Contigo, Santiago Apóstol y Peregrino,
queremos enseñar a las gentes de Europa y del mundo
que Cristo es-hoy y siempre- el CAMINO, la VERDAD y la VIDA.”

(Oración de S. Juan Pablo II ante de la tumba del Apóstol Santiago en la IV Jornada Mundial de la Juventud, Santiago de Compostela, 19 de agosto de 1989)

No me canso de decir y gritar que la Comunión de los Santos es cosa maravillosa e insondable, consuelo sin par, cadena inquebrantable de fortaleza y regocijo.

Leer más... »

10.06.14

(40) Beato Rolando Rivi, el "niño mártir de la sotana"

“A quien me confesare delante de los hombres…”(Lc.12,8)

RRivi

Quien ingrese en la iglesia de San Valentino di  Castellanaro,  podrá encontrar la tumba de Rolando Rivi, muerto a los 14 años asesinado por odio a la fe en 1945, a manos de un grupo de partisanos “luchadores por la libertad” (en Argentina los llamarían “jóvenes idealistas"). Sobre su lápida, está la inscripción Io sono di Gesù: una frase que él repetía muy frecuentemente.  Para él, la vestimenta talar era signo elocuente de aquella pertenencia proclamada y vivida, por eso ante la sugerencia de disimularlo cuando arrecia el peligro de la persecución, responde: «No hago daño a nadie, y no veo por qué iba a quitarme la sotana, signo de mi consagración a Jesús».

Tuve la primera noticia de Rolando (“el niño mártir de la sotana”, como se lo conoce popularmente) cuando en los primeros días de su pontificado, el Papa Francisco anunció su cercana beatificación, y al poco tiempo llegó a nuestras manos su biografía italiana, a cargo de Pablo Risso. A través de sus líneas, hemos cobrado una sincera devoción al heroico niño, seguros de que era preciso propagar su ejemplo, de una tremenda actualidad, y por ello encaramos su traducción. Así, este Pentecostés nos ha traído la alegría de haberla ingresado en imprenta, convencidos de que animará a muchos católicos a la esperanza con su breve y luminosa vida.

- Actualidad del “sí-sí”, “no-no”. Decimos que Rolando Rivi es por una parte, actual como todos los mártires, cuya sangre es un verdadero “grito” que da testimonio de la Cruz de Cristo como bandera de victoria, en medio de tantas vidas sin sentido.Sin sentido porque se le ha dado la espalda a Dios, pretendiendo neciamente destronar a Cristo Rey.

Pero es también actual y elocuente de una manera especial hoy, en que la “asepsia” laicista ha convencido a muchos católicos de que todo es pasible de ser negociado, hasta la propia fe, y de que todo debe ser tolerado, hasta la blasfemia, y el dar la vida apenas despuntada la juventud, por la aparente “nimiedad” de la vestimenta sacerdotal, a muchos puede parecer un inútil sinsentido.

Es oportuno conocerlo, en una época en que más allá de todo peligro, lo que amedrenta a muchas almas es la pura apariencia, y el respeto humano va llevando insensiblemente a algunos -laicos y consagrados-  a desdibujar su definición de católicos, buscando disimular todo lo posible los gestos, palabras y signos que hagan referencia a su propia identidad, hasta mimetizarse con el mundo para lograr su aplauso o al menos evitar su rechazo. Hoy, entonces, el sencillo y humilde orgullo de “ser de Jesús” de Rolando, sacude las conciencias de los hijos de la Iglesia (¡jamás huérfanos!), actualizando las palabras del Evangelio que nos sirven de epígrafe.

Leer más... »

5.04.14

(33) La "Oración Abrasada" (de S. Luis María y nuestra)

OrAbrasada

Podemos decir que el Credo en sí, el tesoro de la Fe, es inseparable de aquellos que están brillando como luceros junto a nosotros gracias a esa misma fe, que confesaron con su palabra y vida de manera ejemplar. ¿Cómo divorciar la atracción de la fe de nuestra familiaridad con los santos, “nuestros hermanos, las águilas”, como los llamaba Sta. Teresita?

947 “Como todos los creyentes forman un solo cuerpo, el bien de los unos se comunica a los otros […] Es, pues, necesario creer […] que existe una comunión de bienes en la Iglesia. (…)"Como esta Iglesia está gobernada por un solo y mismo Espíritu, todos los bienes que ella ha recibido forman necesariamente un fondo común” (Catecismo Romano, 1, 10, 24).

Hace unos días, conversando con una persona desanimada, decía que ante ciertas cosas que se ven y oyen, uno se queda a veces sin palabras, con el alma en suspenso, ansiando sólo el silencio y la oración. Pero resulta que la oración es, ya, palabra; la palabra más fecunda. Y yo creo que en esos momentos, en que tal vez ni sabe uno cómo orar, la oración de los Santos, de quienes están ya mirando al Verbo “cara a cara”, es particularmente consoladora y eficaz para mostrar el rumbo.

Leer más... »