(173) La fecundidad del Silencio: Entrevista al Prior General de la Gran Cartuja
No es atrevido afirmar que la mayor cercanía con el mundo se halla en el corazón de la Cartuja: en el silencio y la soledad del monasterio. ¿Acaso no fue esto lo percibido por Sta. Teresita del Niño Jesús, patrona de las Misiones?
El Card. R.Sarah nos ha recordado recientemente en su libro “La fuerza del silencio“, que incluso, -aunque nuestro “activísimo” mundo se escandalice-, “el silencio es más importante que toda obra humana, porque allí habla Dios".


En honor a la justicia y gratitud de tantos alumnos e hijos espirituales que Dios le encomendó, publicamos una reseña de su obra, pidiendo a los lectores intercedan con sus oraciones por su eterno desacanso.
Entre todas las novedades y las modas -que siempre son pura mudanza- Nuestra Señora eligió dejarnos el ejemplo de la permanencia.
Parecería que en medio de la tormenta, como no se ve el sol, no hay manera de detenerse a dar gracias por él, ni por la luz, porque sólo se siente el salpicar del agua sobre el rostro, la barca que amenaza naufragar, y a lo único que se atina en estos momentos es a asirse de los mástiles que aún no se han quebrado, o de cualquier viga que parezca firme para soportar el embate de las olas… Por eso tal vez, leíamos hoy en un medio pretendidamente católico: “Me considero un pesimista. Quizás la razón sea que estoy informado de lo que está ocurriendo en el mundo. Si es cierto lo que dicen, que el ignorante es feliz, su corolario también debe de serlo: el que sabe mucho es infeliz…” Y me he indignado.