Una especie sin peligro de extinción

Como este blog se ocupa muchas veces de problemas de la Iglesia y de la sociedad, es un placer poder tratar también noticias que nos recuerden que la gracia de Dios sigue actuando. Antesdeayer, me alegró el día leer, en Religión Digital y luego en otros medios, que Doña Mercedes Aroz, senadora por Barcelona, había dimitido de su cargo porque su conciencia no la permitía seguir aceptando leyes y políticas contrarias a la moral:

Mi actual compromiso cristiano me ha llevado a discrepar con determinadas leyes del Gobierno que chocan frontalmente con la ética cristiana, como la regulación dada a la unión homosexual o la investigación con embriones, y que en conciencia no he podido apoyar. En consecuencia se imponía la decisión que he tomado.

Como ya sabrán los lectores, esta dimisión ha sido la consecuencia de un proceso que ha llevado a esta senadora, antigua militante comunista, a convertirse al catolicismo.

he querido hacer pública mi conversión para subrayar la convicción de la Iglesia Católica de que el cristianismo tiene mucho que decir a los hombres y mujeres de nuestro tiempo, porque hay algo más que la razón y la ciencia. A través de la fe cristiana se alcanza a comprender plenamente la propia identidad como ser humano y el sentido de la vida.

Cuando le conté la noticia a mi mujer, su reacción fue: ¿Un político que dimite porque su conciencia no le permite aceptar las acciones anticristianas de su partido? Es una especie en peligro de extinción.

En un primer momento, me mostré totalmente de acuerdo con ella. Desgraciadamente, los políticos capaces de este tipo de cosas no abundan. En ningún partido político. La existencia de algo tan repugnante como el aborto legalizado en España, con la aprobación o, al menos, la aquiescencia de los partidos más importantes, es una clara muestra de ello.

Pensándolo luego más detenidamente, me acordé del que apareció hace algunos días en la Razón y luego en Periodista Digital. Conviene recordar, para quien no le conozca, que Tamames, catedrático de Economía, fue miembro del Comité Ejecutivo del Partido Comunista en España y, posteriormente, diputado de Izquierda Unida.

En el artículo al que me refiero, mostraba este antiguo comunista su insatisfacción con las explicaciones deterministas del mundo, basadas en el azar y la necesidad:

me atrevo a plantear una proposición que creo puede resultar plausible: racionalmente, no cabe pensar que todo haya evolucionado por el solo impulso autorregulador de la casualidad y el error; pues incluso con las probabilidades más a nuestro favor, no cabe entender que una organización tan compleja y racional del cosmos, de la Tierra y de todos sus seres vivientes, con una tenaz evolución que termina en la humanidad, sea resultado de un aleas indeterminista.

Tamames no es, ni mucho menos, cristiano, pero, su honradez intelectual le ha llevado a despojarse de antiguos prejuicios marxistas que, simplemente, son contrarios a la recta razón:

uno puede sentirse libre de pensar que todo nuestro entorno no es algo que esté sucediendo por casualidad, sino que tiene un sentido que, hoy por hoy, constituye un inmenso misterio a desentrañar. Lo cual precisamente impide que nos dejenos llevar por el fatalismo de un indeterminismo que acaba siendo lo más determinista imaginable. Y que quiere erradicar todo sentimiento de trascendencia, y a la larga cualquier clase de ética, a partir de unas tesis que no están demostradas.

Probablemente, si a Ramón Tamames le hubieran dicho hace treinta años que iba a escribir estas líneas, se habría reído a carcajadas. Sin embargo, buscar la Verdad resulta peligroso, porque es una búsqueda que puede llevar mucho más allá de lo que uno espera. El amor a la Verdad es, al fin y al cabo, amor a Jesucristo, aunque sea desde lejos o de forma inconsciente.

A pesar de todas las apariencias, es Dios el que lleva las riendas de la Historia. Mientras Dios no se canse de los hombres, y no parece que eso vaya a suceder, seguirá suscitando personas que sean capaces de perseguir la Verdad hasta alcanzarla y, después, sean fieles a ella en medio de las dificultades. Por la gracia de Dios, esos hombres y mujeres no son ni serán nunca una especie en peligro de extinción.

Dña. Mercedes ha llegado ya a la Iglesia, mientras que Ramón Tamames y sin duda otros muchos, están aún en camino de alcanzarla, quizá dudando en encrucijadas y con profundas quebradas y altos puertos que cruzar. En cualquier caso, ese viaje no es más que un primer paso, en la buena dirección, de la peregrinación que es la vida de cada hombre. Extranjero y peregrino soy sobre la tierra. Y esta peregrinación sólo tiene un destino que merezca la pena: la patria eterna. Que allí nos veamos todos.

6 comentarios

  
Juan Antonio
Qué artículo tan bonito, leerlo hace a uno sentirse mejor.
01/12/07 3:02 PM
  
Carmen Bellver
Ha sido una noticia estupenda. Me alegro que hayas encontrado el modo de tratarla.
La honestidad no debiera estar en peligro de extinción. La coherencia, tampoco. Esos valores forman parte de la humanidad y sabemos por la encíclica del Papa que Dios está de parte del ser humano.
01/12/07 4:15 PM
  
Mª del Pilar
¡Vaya! parece que ser creyente no es igual a ser irracional y poco pensante o crítico...

Alegra el saber que personas en las antípodas del ser creyente puedan llegar a traspasar el muro.

Nosotros los creyentes tenemos un sentido en nuestra vida, que es Dios, y quizá sólo nosotros comprendemos cómo nos atrapa y llena nuestro corazón y cómo vemos y valoramos a las personas y el mundo que nos rodea.
01/12/07 5:03 PM
  
David G.G.
Pienso imprimirlo, hacer varias copias y repartirlas a mis amigos. Tambien a los del PSOE. Gracias por regalarnos estos escritos.
01/12/07 5:09 PM
  
Montaraz
Es un problema que la honestidad intelectual no abunde por estos pagos. Y como la educación siga así, la próxima generación estará pésimamente capacitada para un juicio como el de Tamames.
01/12/07 10:09 PM
  
nachet
Pues me alegro mucho de la conversión de esta hermana, y le felicito por su valentía al hacerla pública contra lo políticamente correcto. Mientras un hombre que ha vivido toda su vida dentro de la Iglesia (aportando y recibiendo) como Masiá, pone en duda sus dogmas y no se le oye predicar a Cristo en este mundo contemporáneo, una socialista, ex-comunista, explica con gran claridad el porqué de su fe le impide seguir en su grupo político. Y se sale de él. Me parece absolutamente coherente. Aunque haya perdido todos los principados del mundo, ha encontrado un tesoro que la polilla no se come ni el óxido corroe. Enhorabuena y bienvenida a tu casa.
01/12/07 11:07 PM

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