InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Pensamiento

13.03.22

Monseñor Argüello y una verdad olvidada

Hay verdades que están tan olvidadas que, cuando uno encuentra a un eclesiástico que las defiende públicamente, se siente como los israelitas cuando Moisés les dio agua en el desierto. ¡Por fin, agua! A fin de cuentas, cada una de las verdades de la doctrina católica son parte de nuestra herencia y las necesitamos para vivir como Dios quiere.

Una de esas verdades ha sido recordada hoy por Monseñor Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid, y es justo que sea elogiado por ello. Al mérito general de defender una verdad olvidada, se suma que quien lo hace es Secretario General de la Conferencia Episcopal Española, un cargo que generalmente no incita al que lo ocupa a recordar verdades incómodas, sino que casi podría sospecharse que trae aparejada la antigracia de estado de la ambigüedad y el conformismo políticamente correcto.

Leer más... »

1.03.22

¿Teología del siglo XXI o rogativas para pedir la lluvia?

Un amable lector me ha enviado un artículo en el que Pedro Castelao se ríe de las oraciones para pedir la lluvia y de la oración de petición en general como cosas ridículas y “supersticiones anticientíficas”. Es un artículo disparatado, pero no tendría mayor importancia, si no fuera porque, horresco referens, el tal Pedro Castelao es doctor en Teología, profesor de Antropología Teológica e Historia de la Teología y Director del Departamento de Teología Dogmática en la Universidad Pontificia de Comillas. Que alguien que no solo sufre este grado de analfabetismo teológico, sino que además hace gala de su ignorancia confundiéndola con sabiduría, sea profesor de Teología en una universidad católica dice mucho de por qué la Iglesia está en una profunda crisis.

Como son ideas que, gracias precisamente a universidades y editoriales “católicas”, se han ido extendiendo como las malas hierbas, me ha parecido oportuno señalar las tremendas contradicciones y faltas de lógica de su argumentación. El texto original está en negro y mis observaciones, como siempre, en rojo. Me perdonarán los lectores si mis observaciones se alargan un poco: soltar un disparate se hace fácilmente y sin pensar, pero para explicar por qué es un disparate hay que razonar y eso exige un cierto esfuerzo.

Leer más... »

25.10.21

Malos tiempos para la ciencia

Cuando era un muchacho, me gustaba leer revistas científicas razonablemente accesibles, como Scientific American, Recherche, Quercus y otras muchas, que en las épocas previas a Internet ofrecían abundante alimento a un chico ávido de conocimientos y de saber. Por eso me hizo ilusión, años después, traducir numerosos artículos para Investigación y ciencia, la versión española de Scientific American, que en aquella época tenía un director estupendo.

Desde que dejé de traducir para ella hace bastantes años, sin embargo, no había vuelto a leer la revista, así que me llevé una fuerte desilusión al encontrarme en Internet un artículo aparecido en sus páginas. El artículo se titula (y no es una broma) “Por qué el término ‘JEDI’ es problemático para describir programas que promueven la justicia, la igualdad, la diversidad y la inclusión”.

Leer más... »

15.04.21

No hemos aprendido nada

“Hace más de medio siglo, cuando aún era un niño, recuerdo haber oído a varios adultos dar la siguiente explicación de los grandes desastres que había padecido Rusia: ‘los hombres han olvidado a Dios y por eso sucede todo esto’. Desde entonces, he pasado casi cincuenta años trabajando en relación con la historia de nuestra revolución y, al hacerlo, he leído cientos de libros, recopilado cientos de testimonios y contribuido con ocho volúmenes escritos por mí al esfuerzo de limpiar los escombros que había dejado esa convusión. Sin embargo, si me pidieran hoy que formulase con la mayor concisión posible la causa principal de la ruinosa revolución que acabó con sesenta millones de personas, no encontraría una explicación más precisa que repetir: ‘los hombres han olvidado a Dios y por eso ha sucedido todo esto’”.

Alexander Solzhenitsyn, declaración al recibir el premio Templeton, 1983

……………………..

Todavía se ven de vez en cuando personas que, inasequibles al desaliento y a los golpes de la realidad, siguen considerándose comunistas. Recuerdo haber traducido un artículo de una revista técnica más o menos prestigiosa en que un “experto” analizaba cierto tema económico basándose única y exclusivamente en las afirmaciones de Marx sobre el asunto. El artículo producía una extraña sensación de horror, disonancia lógica y compasión. Aunque parezca mentira, no hay ideología tan necia, desprestigiada y suicida que no tenga defensores.

Es una ley inexorable del universo, sin embargo, que cuando uno piensa “no puede haber nadie más tonto”, siempre llega alguien y le demuestra lo equivocado que estaba. Consúltenlo si quieren, porque aparece en todos los buenos libros de Física, con muchas integrales y letras griegas.

Leer más... »

18.03.21

Evolucionismo y fe cristiana

Hace tiempo que no hablamos en el blog sobre la teoría biológica de la evolución y el evolucionismo filosófico, dos cosas muy diferentes y a las que corresponden juicios y herramientas intelectuales también muy diferentes. Aparte del interés puramente científico que pueda tener, el tema toca de cerca a una de las grandes corrientes de pensamiento de los últimos dos siglos: el materialismo ateo.

El materialismo ateo es una corriente singularmente estéril, porque resulta inmediatamente contradictoria consigo misma. En efecto, se trata de una ideología metafísica, que, según sus propios presupuestos, no puede existir o, en el mejor de los casos, no tiene sentido. Esta contradicción interna evidente solo ha podido subsistir intentando colocarse un disfraz científico que la disimulase. La estrategia, hay que reconocerlo, ha funcionado muy bien: el gran prestigio de la ciencia desde el siglo XVIII cubre la multitud de los pecados y el ateísmo materialista lo ha aprovechado para decir algo así como: “sí, racionalmente no tengo el más mínimo sentido, pero soy científico”. Eso era literalmente lo que decía Marx y, sin el menor atisbo de vergüenza, siguen diciéndolo siglo y medio después multitud de ateos.

Leer más... »