InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: General

10.04.24

Cristianismo o hugonismo

No hay sermón, por malo que sea, del que no pueda sacarse algo bueno, como decía Newman, y tampoco hay comentario que no remita a un tema interesante. Incluidos los de ateos, agnósticos, modernistas y troles. Especialmente los de ateos, agnósticos, modernistas y troles, me atrevería a asegurar.

Veamos, por ejemplo, un comentario del inefable Hugo Z. Hazckenbush, colocado en el artículo en que yo felicitaba el domingo de Resurrección a los lectores. Como mi artículo se titulaba “Himno de victoria en la mañana de Pascua”, D. Hugo respondía:

“Muy ‘bélico’ te veo Bruno. La resurrección no puede ser una victoria. Es una consecuencia de la naturaleza misericordiosa de Dios Padre y estaba garantizada para Cristo muriera en la cruz o […] a los 133 años.

Lo importante es que Cristo fue Camino, Verdad y Vida y por eso lo resucita el Padre. El que unos salvajes lo colgaran de un potro de tortura y le dieran una muerte horrible es solo una anécdota consecuencia de la miseria humana. Muy lamentable, muy triste y muy reveladora, pero anecdótica. Solo es achacable a los miserables que lo colgaron de la cruz”.

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28.03.24

El velo del templo


Siguiendo la tradición de años anteriores, he escrito para el blog un sonetillo de Viernes Santo. Esta vez, los versos contemplan ese detalle tan profundo e intrigante que recoge el Evangelio: tras la muerte del Hijo de Dios, el velo que cubría la entrada del santo de los santos se partió en dos.

Por supuesto, el sentido de ese acontecimiento tiene ante todo que ver con el paso de la Antigua a la Nueva Alianza, pero también puede adquirir un significado más personal, que es el que se le da en el sonetillo.

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26.03.24

Historia de dos traidores

La historia de la humanidad y de la creación entera tiene un centro, que es la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios. Todo lo que ha sucedido y lo que sucederá, antes o después de ese centro, mira hacia él, lo anuncia y lo refleja de algún modo.

Por eso, al celebrar la Semana Santa, no solo recordamos lo que sucedió hace dos milenios, sino que también descubrimos que esa historia de salvación se hace presente en nuestras vidas. Al contemplar el gran Misterio de la Pasión, logramos entender el pequeño misterio de nuestra vida y nuestros sufrimientos y oscuridades. Se ilumina la voluntad de Dios para nosotros, podemos ver cómo el mal terrible de nuestro pecado cae sobre Cristo, se nos ofrece la gracia divina que Él ganó para nosotros y escuchamos el anuncio de la victoria de nuestro Señor sobre nuestra propia muerte y nuestros propios pecados.

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22.03.24

El sueño de la Cruz

Pensando que sería una buena introducción a la Semana Santa, estuve ayer traduciendo a vuelapluma un fragmento del poema El sueño de la Cruz. Data del siglo octavo y se considera el más antiguo poema cristiano en lengua inglesa (inglés primitivo o anglosajón) que se ha conservado.

Son versos muy bonitos, que dejan traslucir la vieja tradición de los héroes germánicos, aplicada a la mayor gesta heroica de la historia, que es la Redención: Cristo, descrito como un guerrero valeroso que acude presto y deseoso al combate; la creación entera llorando al ver herido y clavado en el madero al más bello de los hombres; la misma cruz, tentada de doblarse y romperse ante tal peso, pero resistiéndolo para que se cumplieran las profecías… Si esto no es la gesta de las gestas, no sé lo que es.

Una de las cosas en las que he estado pensando es en todo lo que me une al anónimo poeta anglosajón. A más de un milenio de distancia, su fe y mi fe son la misma. Cuando habla de nuestra Señora honrada entre todas las mujeres, de la veneración de la Cruz gloriosa, de Cristo redentor y el único sendero de la vida, yo puedo hacer mías sus palabras sin ninguna vacilación. Estoy más cerca de él que de mis vecinos agnósticos y, lamentablemente, más que de muchos clérigos que parecen creen en cualquier cosa menos en la fe católica. Es mi hermano, mi familia y espero verlo un día en el cielo, si Dios quiere. En verdad la Cruz de Cristo es lo único que no pasa en este mundo: stat Crux, dum volvitur orbis.

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17.03.24

Fracasando, gracias a Dios

Al hilo de los años, que van pasando implacablemente, todo el mundo se pregunta en algún momento si ha fracasado en la vida y si habría sido mejor elegir un rumbo distinto. quizá si hubiera hecho tal cosa o no hubiera hecho esa otra, las cosas habrían sido diferentes. ¿Por qué no me di cuenta? ¿Por qué fui tan tonto? ¿Por qué, por qué, por qué…?

Aunque para el interesado sea generalmente una experiencia desagradable, lo cierto es que no hay nada de raro en ello. A fin de cuentas, nuestros proyectos, expectativas y deseos son ilimitados, maravillosos y color de rosa y la vida se caracteriza más bien por lo contrario. Uno puede soñar de niño con ser astronauta, bombero y también jugador profesional de fútbol, pero es difícil que en la vida real esas profesiones resulten compatibles. Una chica podría imaginar su boda con un príncipe azul que combine las mejores cualidades de Mr. Darcy, San Luis Rey de Francia y un galán de Hollywood, pero el número de ese tipo de maridos es bastante reducido, por no decir que tiende a cero.

En ese sentido, madurar tiene mucho que ver con entender y aceptar que nuestros sueños no coinciden con la realidad y en aceptar esta última tal como es, aunque no esté a la altura de lo que esperábamos. Por lo tanto, esa sensación ocasional de fracaso solo es un gaje completamente natural de crecer y envejecer al que no hay que dar mayor importancia, el precio de vivir en un mundo imperfecto. Hasta aquí, todo podría haberlo dicho también un psicólogo, pero, como los psicólogos no suelen saber de lo que hablan, es aconsejable ir más allá, pasando de lo resignadamente natural a lo sorprendentemente sobrenatural.

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