Qué desperdicio

Por desgracia, es una costumbre habitual entre buena parte de los católicos no pensar en lo que se está diciendo en las oraciones de la misa. ¡Qué desperdicio! Especialmente ahora en Adviento.

Entre los muchos tesoros que tiene la Iglesia y que regala a manos llenas a quien los quiere recibir está, sin lugar a dudas, la liturgia de Adviento. Las oraciones, los símbolos, las lecturas, los cantos de estos días, a poco que los aprovechemos y con la gracia de Dios, prácticamente nos obligarán a abrir el corazón al Rey que viene.

El color morado de las vestiduras del sacerdote llama la atención y es un claro signo de que estamos en un tiempo especial. No se reza el Gloria, reservando ese canto de alabanza para lo que estamos esperando: el día de fiesta del nacimiento de Cristo. Las lecturas de los profetas despiertan el deseo de recibir al Mesías. Todo en la liturgia nos habla de conversión, de volvernos hacia el Deseado de las Naciones.

El Señor no ha querido salvarnos en solitario, uno a uno, sino como parte de una Iglesia. Por eso, la liturgia es una ayuda inigualable. Si a alguien le cuesta entrar en el Adviento, que escuche a la Iglesia desearle Qué Dios omnipotente y misericordioso os santifique con la celebración del Adviento y os llene de sus bendiciones. Así evitará creer que la conversión es algo que puede conseguir con su propio esfuerzo. Es Dios, que todo lo puede y que nos ama más allá de lo que podemos imaginar, el que puede concedernos esa conversión si acudimos a él, si nos dejamos transformar por él. El adviento es, ante todo, un tiempo de gracia, una bendición.

Este adviento es algo muy serio, porque es todo lo que tenemos. El tiempo pasado ya se fue y no podemos cambiarlo. El futuro está en manos de Dios y no sabemos qué traerá. El presente, este Adviento, es todo lo que tenemos para responder a Dios. Él puede haber planeado para nosotros, en este Adviento, una conversión que cambie totalmente nuestra vida, que la haga digna de ser vivida. Por eso la liturgia nos desea: Que durante toda la vida os conceda permanecer firmes en la fe, alegres en la esperanza y eficaces en la caridad.

La vida cristiana, lo que Dios nos tiene preparados no es, como creen muchos, una serie de normas arbitrarias, como un pesado fardo que la Iglesia coloca sobre nuestros hombros. Dios no necesita para nada que seamos buenos, ni que cumplamos normas, ni ninguna otra cosa que podamos hacer. Su plan es hacernos felices, por pura misericordia. La liturgia mira hacia “Aquel de cuya encarnación, llenos de fe, nos alegramos ahora”, porque haciéndolo recibe la verdadera alegría que no se encuentra en los regalos, las luces, las compras ni las fiestas, ni siquiera en algo tan bueno como es el cariño de la familia. Sólo él puede enriquecernos con los premios eternos, con la vida que no se acaba, al venir en la majestad de su gloria.

Estas frases de la liturgia que hemos citado son parte de la bendición solemne de Adviento que los sacerdotes pueden utilizar en este tiempo para sustituir la bendición final de la misa. No se me ocurre mejor forma de terminar este artículo y de empezar el Adviento que con esta bendición de Dios.

Que Dios omnipotente y misericordioso
os santifique con la celebración de este Adviento
y os llene de sus bendiciones,
ya que creéis que Cristo vino al mundo
y esperáis su retorno glorioso.
R. Amén.

Que durante toda la vida
os conceda permanecer firmes en la fe,
alegres en la esperanza
y eficaces en la caridad.
R. Amén.

Que os enriquezca con los premios eternos,
cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria,
Aquel de cuya encarnación,
llenos de fe, os alegráis ahora.
R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
R. Amén.

6 comentarios

  
Carmen Bellver
Es una hermosa bendición. Termino de recibirla, ahora la saboreo en la lectura.
¡Feliz Adviento!.
02/12/07 1:01 PM
  
Mª del Pilar
Que aprovechemos este tiempo litúrgico, para reflexionar y abrirnos a la esperanza.

Mientra espera y ora, la Iglesia sabe que su espera no se frustará y que su oración no será en vano.
03/12/07 4:27 PM
  
ciudadano
Una vez D. Bruno consigue hacer vibrar hasta la fibra menos sensible. Doy gracias al Señor por Bruno, por los Brunos que a lo largo de la vida nos ayudan a hacer el camino marcado por El.
Gracias.
Feliz Adviento para todos.
03/12/07 6:57 PM
  
ciudadano
Perdón, pero los dedos son más lentos que la mente, queria decir:
Una vez más D. Bruno consigue hacer vibrar hasta la fibra menos sensible. Doy gracias al Señor por Bruno, por los Brunos que a lo largo de la vida nos ayudan a hacer el camino marcado por El.
Gracias.
Feliz Adviento para todos.
03/12/07 6:58 PM
  
antonio
Será verdadero adviento si logro humanizarme, si vivo os valores humanos de la honradez, solidaridad, paz, justicia, verdad, amor...Muchas veces me da la sensación de que es necesario trascender mi ser humano.Sólo será adviento y navidad en la medida que me humanice.
07/12/07 7:08 PM
  
gabi
No sé donde estar´´ain esos curas, en mi tierra solo conozco a dos que han hecho algo parecido. Sí conozco a centenares con el arzobispo a la cabeza que le salvaron la vida a centenares. Incluso llegaron a hacer cerificados de asistencia a Misa y al cumplimiento pascual a quienes no pisaban la Iglesia. Repito Han obrado asi aquí a centenares. Os aocnsejaría la lectura sobre ese tema de Salas Larrazabal, poco sospechoso de franquismo...
Comentario por Juan 25.11.07 @ 23:07
Carallo con aquellos españoles. Te fusilaban por ir a misa o por no ir. Y luego se extraña Cigueña que sólo el 21 % ayude a la iglesia. ¿Es el lugar natural de la religión darle tanta importancia a la misa?
08/12/07 12:53 PM

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