InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Iglesia en el mundo

8.10.21

¿Un Camino o varios caminos?

Hace unos días, el Papa Francisco participó en un encuentro sobre “religiones y educación”, destinado, según parece, a lograr un “pacto mundial sobre la educación”. Ya imaginarán los lectores que, de ese tipo de iniciativas, se puede esperar poco de bueno y mucha palabrería y confusión. ¿Qué le vamos a hacer? Es la naturaleza misma de esos encuentros, que tradicionalmente la Iglesia siempre ha mirado con bastante desconfianza.

A nadie sorprenderá que el Papa haya realizado las acostumbradas llamadas a esa vaga “fraternidad universal” al margen de Cristo que está empeñado en promocionar, haya condenado el aún más vago “fundamentalismo” o haya pedido que llevemos un estilo de vida “eco-sostenible”. A eso se suman varias frases que, a mi entender, están prácticamente vacías de sentido y resultarían más apropiadas en un libro de autoayuda (como “que se piense lo que se siente y se hace; que se sienta lo que se piensa y se hace; que se haga lo que se siente y se piensa”). En fin, como decía, de este tipo de encuentros no se puede esperar mucho más.

Uno desearía, sin embargo, que al menos el Sucesor de Pedro no afirmara expresamente cosas contrarias a la fe. En esta ocasión, el Papa Francisco ha afirmado esto: “Si en el pasado las diferencias [entre las distintas religiones] nos han puesto en contraste, hoy vemos en ellas la riqueza de caminos distintos para llegar a Dios”.

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23.09.21

De la boca de los comentaristas y los niños de pecho

El otro día, en Eslovaquia, el Papa Francisco se reunió con jesuitas del país y tuvo una conversación distendida con ellos. Prefiero no comentar la mayor parte de esa conversación, porque creo que tiene más que ver con debilidades humanas que otra cosa. Hay una frase, sin embargo, de la que conviene hablar, porque afecta a toda la Iglesia y a la fe y la moral católicas.

Ante la pregunta de un joven jesuita, el Papa dijo: “Estoy pensando en el trabajo que se ha realizado —el Padre Spadaro estaba allí— en el Sínodo de la Familia para hacer entender que las parejas en segunda unión no están ya condenadas al infierno”. Es una frase asombrosa, que nos revela lo que piensa el Papa sobre Amoris Laetitia y sobre el cambio que quiere realizar en la moral de la Iglesia.

A mí la frase más bien me deja sin palabras, pero, por suerte, una comentarista con el norteño seudónimo de Argia ha hecho honor a su nombre (argia significa luz) y ha dejado en mi blog un resumen difícilmente mejorable de lo que ha dicho el Papa:

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18.09.21

Soluciones baratas para la Iglesia

Hace unos días, como ya sabrán los lectores, el Patriarca de Constantinopla, el arzobispo anglicano de Canterbury y el Papa Francisco firmaron un mensaje conjunto sobre el cambio climático. O quizá no lo sepan, porque es una ley de hierro inmutable que este tipo de gestos, cuando se repiten muchas veces, cada vez van despertando menor interés y, a no ser que se vaya elevando el carácter chocante y llamativo, la opinión pública los ignora.

Yo, la verdad, prefiero no leer documentos de esta índole, que gracias a Dios y por su propia naturaleza no son magisteriales. En estos tiempos, sin embargo, es muy difícil escapar a la información intrascendente, con la que se nos bombardea mil veces por todas partes hasta la saciedad, incluso si uno es prácticamente un ermitaño. Así, sin haberlo buscado, ha llegado a mis ojos un fragmento del mensaje que me ha entristecido.

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13.09.21

El problemilla del sínodo sobre la sinodalidad

Aparte de la llamativa autorreferencialidad del tema elegido, como diría el Papa Francisco, me permito señalar, con todo el respeto, que el próximo sínodo de los obispos tiene, a mi juicio, un problema básico del que le resultará muy difícil escapar.

Por lo que se ha anunciado hasta el momento, es de prever que la reflexión sobre la sinodalidad va a ser muy poco sinodal. En efecto, antes de que empiece el sínodo, el Papa ya ha decidido cuál va a ser su resultado, como se indica con una cita suya en el primer párrafo del documento preparatorio: “precisamente el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”.

¿Cuál va a ser el resultado del sínodo? Después de meses de reuniones, preparaciones, documentos interminables, votaciones, viajes y el derroche de enormes cantidades de dinero y sobre todo tiempo que no podemos permitirnos, el resultado fundamental del sínodo será “descubrir” que el camino de la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio. ¿O alguien cree seriamente que el resultado va a ser otro? Aparte, por supuesto, de páginas y más páginas de pesadísima prosa y confusión más o menos generalizada.

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29.07.21

¿En qué creen nuestros obispos?

A principios de este mes ocurrió algo curioso y que no sucede todos los días: el Papa Francisco nombró un arzobispo ad personam en África. Como sabrán los lectores, normalmente los arzobispos son los obispos de archidiócesis, es decir, de diócesis particularmente importantes, que a menudo son también sedes metropolitanas. Hay casos muy poco frecuentes, sin embargo, como este, en que el Papa nombra arzobispo al obispo de una diócesis normal, sin encomendarle una archidiócesis. Es un título que tiene escasas consecuencias jurídicas y se trata a grandes rasgos de una forma de honrarle públicamente.

Confieso que pensé que esta costumbre había caído en desuso, teniendo en cuenta que el Papa eliminó al principio de su pontificado el equivalente para los sacerdotes (excepto para mayores de 65 años), que era el título de Monseñor: un título honorífico con consecuencias más bien litúrgicas y protocolarias. En aquel momento se dijo que era para combatir el carrerismo eclesial, pero parece ser que, por alguna razón, lo que se considera desaconsejable para sacerdotes no lo es para los obispos.

En cualquier caso, el arzobispo ad personam en cuestión es Monseñor Franklyn Atese Nubuasah, religioso del Verbo Divino, que gobierna la diócesis de Gaborone, en Botswana. Como probablemente les sucederá a muchos lectores, no sigo de cerca a la diócesis de Gaborone y no me suena el nombre de su pastor, así que lo busqué. Supongo que el arzobispo habrá hecho muchas cosas buenas, pero lo que encontré en Internet fue una carta pública escrita por el prelado con ocasión de la muerte de George Floyd, que como recordarán desató una oleada de disturbios en Estados Unidos y en todo el mundo.

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