InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Nueva Evangelización

1.06.21

A mayor santidad de los sacerdotes, mayor santidad de los fieles

Monseñor Francisco Javier Stegmeier, obispo de Villarrica, en la Araucanía chilena, ha concedido una entrevista a InfoCatólica para conversar sobre la santidad. En ella nos habla de la estrecha relación entre la santidad de los sacerdotes y la de los fieles, entre la santidad de los cristianos y la santificación del mundo, entre una educación cristiana en familia de los hijos y su vida eterna.

—Monseñor, hace poco se ha publicado Historias de santidad en Chile, un libro sobre cristianos que han vivido en “olor de santidad” en tierras chilenas. En el prólogo, escrito por usted, afirmaba que “también nosotros estamos llamados a ser santos. Es lo que quiere el Señor”. ¿De verdad todos estamos llamados a ser santos? ¿No es solo para algunos elegidos especiales?

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11.03.21

Grandes pecadores y grandes santos

Consejo del diablo Escrutopio a jóvenes diablos tentadores:

Los grandes (y apetitosos) pecadores están hechos del mismo material que esos horribles fenómenos: los grandes santos. […] Los grandes pecadores parecen más fáciles de atrapar, pero son impredecibles. Después de que los hayáis seducido durante setenta años, el Enemigo puede arrebatarlos de vuestras zarpas en el septuagésimo primero. El problema es que son capaces de arrepentirse de verdad. Son conscientes de que realmente son culpables. Y si las cosas van mal, están tan dispuestos a desafiar la presión social en nombre del Enemigo como lo estaban a desafiarla en nuestro beneficio. En algunos sentidos, es más trabajoso acechar y aplastar a una huidiza avispa que disparar, a poca distancia, a un elefante salvaje. Pero el elefante es mucho más peligroso si fallas”.

Cartas del diablo a su sobrino, C.S. Lewis (1942)

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7.12.20

Cuéntame un cuento de Navidad

Supongo que muchos de mis lectores conocerán a Natalia Sanmartín Fenollera y habrán leído su libro El despertar de la Señorita Prim. Y si no lo han leído, lo único que puedo decirles es: ¿a qué esperan? Se trata de una novela entretenida, deliciosa y profundamente cristiana, (aunque, de manera providencial, también resulta atractiva para los que no creen, como muestra el hecho de que haya sido editada por Planeta y traducida ya a cuatro o cinco idiomas, que yo sepa). Una novela, además, muy femenina y romántica (como dice mi esposa), pero que (como añado yo) resulta interesante y encantadora también para los varones. En suma, una novela de esas que uno disfruta leyendo y relee varias veces a lo largo de la vida por el mero placer de su lectura, pero que, por añadidura, elevan el alma y el corazón a Dios.

¡No nos desviemos del tema! No es mi intención hablar de la Srta. Prim y su pueblecillo adoptivo de San Ireneo de Arnois, sino de la alegría que he sentido al enterarme de que, después de siete años, la autora ha publicado un nuevo libro.

Generalmente, los que han disfrutado mucho del libro de un autor esperan que sus nuevas obras sean más o menos similares y dar gusto a esos lectores es una tentación grande para el escritor, porque en cierto modo asegura el éxito de la secuela. En ese sentido, lo primero que hay que decir del nuevo libro es que Natalia Sanmartín ha resistido la tentación y Un cuento de Navidad para Le Barroux no es “El Despertar de la Señorita Prim II” ni “La Señorita Prim contrataca” ni “El retorno de la Señorita Prim", sino algo muy distinto.

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16.05.20

La historia y los colegios católicos

El otro día hablábamos de la historia deformada que se enseña a los niños y que, generalmente, está basada en presupuestos anticristianos (y, a menudo, precisamente por eso, también antiespañoles). Pues bien, ayer tuve oportunidad de leer el material que, en estos tiempos de cuarentena, le habían dado a un niño de doce años para que estudiara el Renacimiento en un colegio católico.

Casi me echo a llorar. Era un cúmulo de gruesos errores que, casualmente, siempre se inclinaban del lado de denigrar a la Iglesia y negar todas sus cosas buenas, exaltar lo moderno/científico/agnóstico como contrario a lo anterior y verdaderamente humano y libre, y en general repetir todos los tópicos anticatólicos de los últimos cinco siglos. Veamos algunas de las barbaridades más evidentes del material.

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8.04.20

Vive peligrosamente

Para celebrar la absolución del Cardenal Pell de los cargos que pesaban contra él y su liberación, vuelvo a traer al blog un artículo que escribí hace más de diez años y que, visto lo visto, no dejaba de tener un cierto tono profético:

Me ha encantado leer que el Cardenal Pell, de Sydney, va a participar en el Primer Festival de Ideas Peligrosas en Australia. Me ha parecido extrañamente apropiado, porque no hay nada más peligroso que el cristianismo. La fe católica puede ser odiada, despreciada, rechazada, amada o admirada, pero quien la considere algo aburrido, intrascendente o rutinario no tiene ni la más mínima idea de lo que es el cristianismo o sólo se ha encontrado con cristianos de pega. Será como el que dice que una víbora es muy mona o que un león es hogareño: o habla por hablar o lo que él llama víbora y león son, en realidad, muñecos de peluche.

No hay idea más peligrosa que la Encarnación, porque coloca al mundo cabeza abajo. En lugar de un Dios o, más bien, una Fuerza absoluta e impersonal en lo alto, que lo fundamenta todo pero a la que no le importa nada, y unos insignificantes seres humanos en la tierra, que hoy están vivos y mañana vuelven al polvo, en lugar de un universo que evoluciona sin saber muy bien hacia dónde o de un eterno retorno por el que todo es siempre lo mismo, los cristianos nos encontramos con un universo trastocado. Dios se hace pequeño, lo inmortal se hace mortal, lo Abstracto resulta ser Alguien. Y, de la misma forma, los insignificantes seres humanos están llamados a ser hijos de Dios, los mortales reciben la inmortalidad, los hombres falibles se atreven a decir que conocen la Verdad y el sinsentido de la vida se desvela como parte del Plan de Dios. Hasta el más mínimo aspecto de la vida queda transformado.

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