Ariane: profesora de francés, discípula de Cristo (II
Aquí tienen el esperado final de la historia de Ariane, que comenzó en el de ayer.
Me encanta cómo Eulalia cuenta la historia, con esos detalles que la hacen tan expresiva y, sobre todo, transmitiendo sus estados de ánimo en cada momento. Se nota perfectamente su urgencia por anunciar el evangelio.
No se si saben que “Eulalia” significa en griego “la que habla bien". Creo que el Señor podría decirle lo que un día le dijo a Santo Tomás: “Has hablado bien de mí". A mi juicio, es evidente que el cristianismo sólo se transmite por contagio. Cuando alguien se topa con una persona con una fe profunda, una esperanza firme y una caridad llena de vida, quiere tener también ese algo especial que ve en ella y que no es más que la presencia de Cristo. Así se convirtió el mundo hace dieciocho siglos y así tiene que suceder también hoy.

Hoy ofrezco a los lectores una preciosa historia personal de conversión que me ha enviado una lectora, Eulalia. Como es larga, la he dividido en dos “episodios” y mañana publicaré el desenlace. No hace falta decir que me ha encantado.
Como este blog se ocupa muchas veces de problemas de la Iglesia y de la sociedad, es un placer poder tratar también noticias que nos recuerden que la gracia de Dios sigue actuando. Antesdeayer, me alegró el día leer, en Religión Digital y luego en otros medios, que Doña Mercedes Aroz, senadora por Barcelona, había dimitido de su cargo porque su conciencia no la permitía seguir aceptando leyes y políticas contrarias a la moral:
Al escribir el domingo un artículo sobre San Francisco Javier, patrono de las misiones, me acordé de una historia que me contó, hace tiempo, un novicio comboniano. Antes de relatarla, quiero decir que los Misioneros Combonianos siempre me han caído simpáticos, porque de niño estuve suscrito durante años a Aguiluchos, una revista misionera que publicaban y que, al menos en aquella época, era excelente. Por lo que sé, es muy probable que la historia sólo transmita la opinión de este novicio y de los protagonistas de la misma y no refleje en absoluto la forma habitual de actuar de estos Misioneros.









