¿Por qué ayunamos?

Ayunamos para cumplir las palabras de nuestro Señor Jesucristo: llegarán días en que el novio ya no estará con ellos y, entonces, ayunarán.
Ayunamos por pura supervivencia, para librarnos de los demonios que nos oprimen, porque algunos de ellos solo pueden expulsarse con oración y ayuno.
Ayunamos porque así lo hizo el mismo Cristo en el desierto durante cuarenta días.
Ayunamos porque así lo hicieron Moisés, los apóstoles y los santos de todas las épocas.
Ayunamos recordando que Adán nuestro padre, por comer del fruto prohibido, perdió el paraíso para toda su descendencia.
Ayunamos para proclamar que no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Ayunamos para pensar en las cosas del cielo, no en las de la tierra.
Ayunamos para así adelgazar espiritualmente y poder pasar por la puerta estrecha, sabiendo que es angosto el camino que lleva a la Vida y pocos son los que lo encuentran.
Ayunamos arrepentidos porque hemos puesto nuestro dios en el vientre y nuestra gloria en aquello que debería avergonzarnos, pensando solo en lo terrenal.
Ayunamos para que nuestro cuerpo experimente y recuerde siempre el primer mandamiento.
Ayunamos para abrir el oído a la Palabra de Dios.
Ayunamos porque somos polvo y en polvo nos convertiremos.
Ayunamos porque sabemos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu y está destinado a la resurrección de la carne.
Ayunamos para prepararnos para el combate de la vida cristiana, de manera que un día podamos recibir la corona de la gloria.
Ayunamos porque Cristo tiene un designio de amor para nosotros: voy a seducirla, la llevaré al desierto y hablaré a su corazón y ella responderá como en los días de su juventud.
Ayunamos porque la paciencia de Dios nos ha regalado una cuaresma más, un tiempo de gracia para nuestra conversión antes de que sea tarde.
Ayunamos para humillar nuestro criterio, someter nuestras pasiones y doblar nuestra cerviz.
Ayunamos porque así nos lo manda nuestra Madre y Maestra la Iglesia, que es más sabia que nosotros.
Gracias, Señor, por el santo ayuno que nos hace humildes, purifica nuestro corazón y nos da alas para elevarnos sobre los deseos de la carne y volar hacia la contemplación de lo único necesario.
20 comentarios
Pues bien, alguno vino a hacerme un comentario al respecto. Un profesor justo muy obsesionado con la nutrición, lo que comen etc... Mi respuesta fue... "Pues piensa que lo que están haciendo es ayuno intermitente". Se calló, y ya no dijo nada nunca mas.
"Dice "ayudamos" en vez de "ayunamos" dos veces"
Corregido, gracias.
"Ayunamos, dicen algunos predicadores, para que, con el dinero ahorrado, podamos ayudar a los pobres. Otros dicen que es para que sintamos el hambre, que siempre tienen los pobres, y así nos movamos a ayudarle".
Todo eso valdría solamente como segunda o tercera derivada del ayuno, porque en realidad corresponde más bien a la limosna.
Si se reduce a eso el ayuno, lo que en realidad está sucediendo es que se rechaza el ayuno pero no se quiere decir con claridad. Que es lo que les pasaba a los religiosos que conocí en los años ochenta, para los que el único ayuno que importaba era el del "Día del ayuno voluntario", que precisamente consistía en eso, en dar el dinero supuestamente ahorrado al ayunar.
"¿no están al revés los escudos de la segunda imagen?"
Bien visto, así es. No sé de donde proviene el grabado, sería una errata en el original.
"cada vez que ayuno y siento hambre, me recuerda en ese momento que Cristo me amó y se entregó por mí"
Entonces ya ha merecido sobradamente la pena ayunar.
Está buena la lista. Todo lo hacemos con un solo fin, la bienaventuranza, soli Deo, pero hay varios fines intermedios para llegar al único fin, y es bueno tenerlos en la mente, porque al fin de cuentas la voluntad solo se mueve hacia bienes que le presenta la mente. Se me ocurren algunos más a esa ya exhaustiva lista:
Ayunamos para no andar preocupados con tantas cosas y quedarnos con la mejor parte, que no nos será quitada.
Ayunamos para llenar de aceite nuestras alcuzas y así no nos falte cuando el novio llegue como un ladrón a medianoche.
Ayunamos para recordar que el fin de todas las cosas está cercano, y entonces ser, pues, sensatos y sobrios para darnos a la oración.
Porque queremos estar más cerca de Dios y la manera es desde la Voluntad para que nuestra mente se concentre en las Enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo y nuestra alma se sienta más unida espirtualmente a Dios, más receptiva a Dios con serenidad escuchando lo que nos dice Dios, desde la intuición de nuestra alma, intentando conectar con el mensaje profundo del Nuevo Testamento.
A partir de esas 36 horas (aproximadamente) ya no quedan nutrientes y el cuerpo recurre a los depósitos de grasa.
Cuando dormimos estamos ayunando y por la mañana rompemos el ayuno con el desayuno. Por ello, si la cena terminó a las 8 de la tarde y el desayuno empezó a las 8 de la mañana estuvimos 12 horas de ayuno. Si no desayunamos y empezamos a almorzar a las 10h estaremos 14 horas de ayuno y si no almorzamos y empezamos a comer a las 15h habremos estado 19 horas de ayuno.
Al mismo tiempo, el ayuno puede ser total (sin ingerir ningún alimento (sólo agua y aire ) o puede ser parcial mediante infusiones o zumos o licuados de vegetales.
En general desde el punto de vista de la Cuaresma el ayuno es no desayunar por las mañanas. Y el no comer carne es porque la carne tarda mucho más tiempo en digerirse e incluso las carnes rojas todavía más.
"Si somos generosos en la expiación VO-LUN-TA-RIA, Jesús nos llenará de gracias para amar las expiaciones que Él nos mande"
¿¡No es maravilloso!?
Ánimo!
Yo no conozco a nadie que se haya muerto por hacer penitencia, y mira que algunos hacen unas penitencias... pues ni esos se han muerto.
"Empero, el objeto a que tienden estas nuevas normas, de ninguna manera es disminuir la observancia penitencial del pueblo cristiano, sino encauzarla mejor, aumentando sobre todo el espíritu y purificando la intención. Por tanto: encomendamos a los sacerdotes, especialmente a los párrocos y a los encargados de capillas; imponiéndoles como obligación que expliquen con todo esmero a los fieles el sentido y el alcance de la constitución apostólica Paenitemini, es decir, mediante una adecuada catequesis hacer que los fieles se compenetren del sincero espíritu de penitencia como una exigencia de vida cristiana, como una actitud, ante todo interior, de conversión hacia Dios, y también exterior y social que se manifieste en toda la vida; pero especialmente: mediante actos y obras como las siguientes; que, sin obligar, se recomiendan vivamente en sustitución de la obligación que la ley general de la Iglesia pone de abstinencia, todos los viernes del año."
"a) Consagrar por eso mismo todos los viernes del año a la conmemoración de la muerte del Señor, con alguno de estos actos: participación en la santa misa, ejercicio de vía crucis, lecturas bíblicas, privarse de algún gusto o placer lícito, hacer algún acto de misericordia espiritual o corporal, abstenerse libremente de comer carne."
"b) En la cuaresma: vivir el verdadero espíritu de ese sagrado tiempo, frecuentando el uso del sacramento de la penitencia, realizando obras extraordinarias de penitencia con sentido de expiación e impetración."
"Asimismo, hablando del tiempo cuaresmal, no podemos menos de dar una palabra de grave advertencia a todos vosotros, queridos hijos, para que reaccionéis contra la costumbre que ha ido prolongando cada vez más, en estos últimos años, las diversiones conocidas como carnaval, hasta invadir la mayor parte de la sagrada cuaresma: quede bien claro que para un cristiano fiel esta debilitación del espíritu cuaresmal es inadmisible. Con el miércoles de ceniza comienza un tiempo de oración, de penitencia, de recogimiento, que son incompatibles, en una vida cristianamente llevada con la prolongación de esas diversiones anteriormente citadas."
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