Ya no puedo más

Al diablo le gusta mentir. No en vano es el Padre de la Mentira: no hay verdad en él; cuando dice mentiras, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira. A menudo, sin embargo, encuentra que la media verdad es más útil para extraviar a los hombres y la usa con gran eficacia.
Veamos un ejemplo. No hace mucho, un amigo norteamericano que es padre joven de familia, con dos hijos pequeños, me decía: “ya no puedo más, no puedo más”. Conociendo sus problemas maritales, se me partía el corazón, porque, como todo casado sabe muy bien, la vocación al matrimonio es una vocación a dar la vida entregando la propia. Quizá no de forma violenta, como los mártires, pero sí realmente, aunque sea poco a poco.
Por otro lado, además de animarle, intenté explicarle algo que uno termina entendiendo por experiencia: esa frase de “ya no puedo más” suele ser reflejo de una tentación y no solo algo que sale del corazón, aunque uno esté hablando con total sinceridad al pronunciarla. Como tentación, encierra nada más y nada menos que cuatro mentiras del diablo. O, al menos, medias verdades.
En primer lugar, el “ya no puedo más” lleva implícito que tu situación es única, que no es algo normal, que nadie sufre como tú y, por lo tanto, un ser humano no puede soportar lo que tú tienes que soportar, las reglas habituales ya no valen y lo único que se puede hacer es escapar. Esto tiene parte de verdad en el sentido de que tú lo sientes así, porque es muy humano que nuestros sufrimientos nos parezcan mayores y más importantes que los de los demás.
Es necesario, sin embargo, ser conscientes de que es una mentirosa media verdad del diablo. Los hombres nos parecemos mucho unos a otros y lo que te parece que te hace la vida imposible en tu matrimonio lo han sufrido ya millones antes que tú. Es algo normal y, en ese sentido, hay que procurar desmitificarlo en lugar de agobiarse por ello, como si fuera una catástrofe inaudita. Sí, duele y se sufre, a veces muchísimo, pero es que lo normal es que en el matrimonio duela y se sufra y uno se agote. A fin de cuentas, si la vida cristiana es un combate, también lo tendrá que ser el matrimonio, que es la forma concreta que toma esa vida cristiana en los casados.
Hay un aforismo tradicional de los religiosos que se puede aplicar también a los esposos: vita communis, maxima poenitentia. Es decir, la mayor penitencia es la vida en común (y esto lo decían frailes que sabían de lo que hablaban, porque vivían una pobreza literalmente mendicante y hacían penitencias de caballo). Esa penitencia es igualmente dura o más aún en el matrimonio, por el desgaste cotidiano, los defectos y pecados del otro que hay que soportar unidos a los propios pecados y defectos que se hacen más visibles en el matrimonio, las incomprensiones, los rencores enquistados, a lo que se suma la necesidad de dar la vida simultáneamente por los hijos. Es decir, con toda probabilidad tu problema no es único y excepcionalísimo, sino parte de lo que es el matrimonio.
La tentación incluye una segunda media verdad. Es muy probable que sea cierto que tus fuerzas no son suficientes para sobrellevar la situación, pero es que en ningún sitio está escrito que lo tengas que soportar tú solo. Cuando no quedan fuerzas, a veces es posible apoyarse en la esposa o en el esposo, pero incluso cuando esto no es así y parece que el cónyuge es parte del problema, siempre es posible apoyarse en Dios.
El matrimonio cristiano es una vocación sobrenatural, que solo tiene sentido con la gracia de Dios. Si uno se empeña en sobrellevar las dificultades del matrimonio solamente con sus fuerzas, es casi inevitable que llegue un punto en que no pueda más, las fuerzas se agoten y uno se desespere, que es lo que quiere el diablo. En cambio, la gracia sobrenatural no se agota nunca y puede lo imposible. Dios se comprometió con juramento el día en que te casaste y no te fallará.
En tercer lugar, es muy frecuente que en estas situaciones a la sensación de agotamiento se añada el pensamiento de que las cosas van a seguir así durante años o toda la vida. ¡Toda la vida sufriendo! Como es lógico, esto no falla en producir una fortísima sensación de desesperanza. Uno se da cuenta de que podría soportar su situación durante algún tiempo, pero no durante toda la vida.
¿Dónde está aquí la media verdad del diablo? Es que es normal que no soportes el pensamiento de sufrir toda la vida, porque Dios no te ha dado aún la gracia que vas a necesitar todos los días de tu vida. Te ha dado la que necesitas hoy, ahora. Por lo tanto, cuando miras al futuro, te desesperas, porque lo consideras sin esa gracia que aún no tienes y, en efecto, sin ella, sería algo insoportable.
La gracia es como el maná del desierto, que no se podía conservar para el día siguiente, sino que era necesario recogerlo de nuevo cada mañana. Manteniéndonos en amistad con Dios podemos renovar cada día la gracia que necesitamos para esa jornada. Cuando pedimos en el padrenuestro danos hoy nuestro pan de cada día, estamos pidiendo, entre otras cosas, la gracia que necesitamos hoy para poder cumplir nuestros deberes. Por eso dice el Señor bástele a cada día su afán, porque nos da la gracia que necesitamos para ese afán. Hoy puedes cumplir tu deber con la gracia de Dios y con eso te basta. El futuro déjalo en manos de Dios para que no te engañe el diablo.
El cuarto y último punto es especialmente importante. Todo lo anterior, nos lo enfoca de forma torticera el demonio desde el punto de vista de soportar una situación dolorosa, lo que obviamente incluye soportar a la esposa o al esposo y a los hijos. Ese enfoque es en sí mismo una media verdad y parte de la tentación, porque no estamos llamados simplemente a soportar, sino a amar al cónyuge y a los hijos. Eso lo cambia todo.
En principio parece que lo que estamos haciendo es poner las cosas más difíciles: no puedo soportar a mi esposa y me estás pidiendo que además la ame, que es mucho más difícil. Sí, es más difícil, pero eso es a lo que te comprometiste el día de tu boda (“amarla y respetarla todos los días de tu vida”), porque eso es lo que es el matrimonio, una imagen de la Trinidad, un reflejo del amor de Cristo por su esposa la Iglesia, una alianza de amor y fidelidad.
Si tu fin es simplemente “soportar” el matrimonio, aunque lo consigas el resultado será penoso y triste. En cambio, si con la fuerza de Dios amas a tu esposa a través de las dificultades y sufrimientos, encontrarás en ese amor el cumplimiento de las promesas de Dios para ti, un camino de santidad, una prenda de la felicidad eterna del cielo y el refugio seguro para criar hijos santos y encaminarlos a la vida eterna. Se allanarán todas las montañas y colinas, tus angustias y los defectos de tu esposa dejarán de ser importantes al lado del auténtico milagro que ha hecho Dios en vosotros y podrás exclamar con admiración, como Adán, que tu esposa y tú sois una sola carne, porque esta sí que es carne de mi carne y hueso de mis huesos. Así se cumplirán en vosotros las palabras del salmista: cuando el Señor cambió la suerte de Sion, nos parecía soñar, la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. Eso sí que merece la pena y no se parece nada al triste “soportar” a tu esposa, que, como decía la tentación, no merecía tantos esfuerzos.
Todo eso te lo pierdes si escuchas las medias verdades que el diablo te susurra al oído, transformándolo todo en angustia, oscuridad y un inmenso tedio. ¡No es verdad, no lo es! No escuches al Padre de la Mentira, porque hacerlo, aunque parezca el camino mas fácil, en realidad solo es un camino para el infierno ya en vida y después de la muerte. Solo en Cristo está la Verdad y lo demás son mentiras o, en el mejor de los casos, engañosas medias verdades.
44 comentarios
"Por tanto, no se preocupen del mañana, porque el mañana se ocupará de sí. A cada día le basta su problema." (Mt. 6, 34).
Cómo me ha ayudado tu artículo. lo guardo para releerlo.
"Hoy puedes cumplir tu deber con la gracia de Dios y con eso te basta."
Un familiar mío solía decir ante los problemas: " El futuro llega día a día". Y esa frase se me quedó grabada. Y es así, día a día llega, no de golpe como nos apresuramos a imaginar.., y debemos recordar que Dios nos dará esa gracia para cada día. Como dices, con eso nos basta.
Santa Teresa del Niño Jesús tiene una linda poesía que toca el tercer punto en la estrofa 4. Que, además, tiene la otra cara de aprovechar para bien, viviendo con la máxima intensidad, con la máxima caridad, el día de hoy:
https://archives.carmeldelisieux.fr/archive/pn-5/
Quizás tu amigo necesite un psiquiatra, ojo. No nos olvidemos de esto.
Pensamos que vivimos en un siglo fácil y cómodo y lujoso y la realidad es que nuestra vida es probablemente mucho más estresante y angustiosa que la del pasado.
Esta es mi aportación como enfermo mental.
Aquí ya tampoco estamos para darle lecciones a nadie desde luego, pero por los que yo conozco es muy fácil ser su amigo, pero no aconsejaría a mis hijas e hijos que se casaran con uno.
Y sé que lo que digo es injusto, que lo que cuenta es la persona, pero....
Doctores tiene la Iglesia... Para el común, "ajo y agua".
En cambio hay muchos más casos de divorcios porque al uno le huelan los pies o porque la otra sea un ama de casa desastrosa.
No existe un aguantómetro como existe un termómetro.
A pesar de su discreción me consta que a mi abuela había cosas de mi abuelo que no le gustaban, pero no viceversa porque mi abuelo la tenía en un pedestal a pesar de que, en mi opinión, tenía sus defectos, como todo el mundo, pero él no los veía.
-Timoteo, ¿no le sería más fácil quitarse el anillo?
-No puedo-le contestó-este anillo me fue dado el día de mi boda hasta el día de mi muerte.
Yo creo que estaba convencido que su mujer era una donación de Dios y que el vínculo era sagrado. Él tenia principios innegociables, por lo visto.
Creo que el cambio climático originado por la PRECESION DE LOS EQUINOXIOS ha comenzado a hacer sentir sus efectos con el invierno ártico para el hemisferio norte y el verano moderado para el hemisferio sud.
En mi caso siempre he vivido con mi familia, y sigo viviendo aunque no me haya casado, pero habría sido igual si a los 20 años me hubiera ido de casa, como si los temas conyugales no tuvieran reflejo alguno ni en los hijos ni en los padres.
Entiendo que el matrimonio es una cuestión entre los cónyuges y Dios, pero no veo la forma de que, si se constituye una familia, el resto de las personas unidas por lazos de parentesco desaparezcan del mapa sin consecuencia alguna. Me están diciendo que si yo viví con mis abuelos, mis padres y ahora mi hermano, no tengo nada que decir sobre el asunto porque no me he casado, pues ya me dirás tú qué tiene que decir un misionero a sus feligreses siendo célibe, de otra cultura y sin consaguinidad alguna.
Si empezamos con los reproches de "cuánto hago yo por tí" o cuestiones similares se acabó la relación familiar.
"Pero dicen que el secreto de las familias para un buen matrimonio es rezar juntos el Santo Rosario"
Buen consejo. Que se puede ampliar a todas las oraciones rezadas en común, como la oración por la noche antes de acostarse, el ángelus, la bendición de la Misa o la Liturgia de las Horas. Y a que acuda la familia junta a los sacramentos de la Eucaristía y la Confesión.
"Algo falla cuando tantos católicos, y cada vez más, hablan del matrimonio como un sufrimiento, una cruz difícil de soportar, etc"
Bueno, San Francisco de Sales, el santo amable y dulce por excelencia, decía: “el matrimonio es un perpetuo ejercicio de mortificación”.
El matrimonio no es solo una cruz, pero también es una cruz, porque requiere dar la vida y dar la vida duele.
Me parece a mí que más bien el peligro actual es el de idealizar el matrimonio y pensar que tiene que ser un lecho de rosas.
creo que su comentario de las 11:23 trata un punto fundamental, el del mantenimiento de la jerarquía aunque en la situación de una familia se ha vuelto más fuerte uno de los que estaban digamos "subordinados". ¿Cómo se logra eso en la práctica, previéndolo mediante educación cristiana preciasa sobre el punto por ejemplo ...?.Porque se me ocurre que en la práctica la cuestión es bastante difícil, vgr.: ¿cómo sostendría su primacía jerárquica el esposo si, al estar en paro ("desocupado" decimos en la Argentina) la que viene al final del día cansada de trabajar y trayendo el dinero a casa es la mujer ...?.
En nuestros tiempos la cosa incluso suele empezar con asimetría: es muy probable que el noviazgo comience ganando la chica un mayor salario que el novio.
A mi ver son temas complejos que irán haciéndose más difíciles con el tiempo. Merecerían por cierto una entrada específica de Bruno (si no los ha tratado ya).
Porteño del Oeste
Más bien creo que en la sociedad en que vivimos, generación tras generación los individuos se van haciendo más egocéntricos e insufribles. Eso también se nota mucho en los matrimonios.
"generación tras generación los individuos se van haciendo más egocéntricos e insufribles"
Eso es cierto, desgraciadamente. También somos más blanditos.
Pero que el matrimonio muchas veces es una cruz me parece que es innegable. Y eso no es algo malo, sino el camino de salvación que Dios ha querido para los esposos. También los curas quieren mucho a sus parroquias y estas muchas veces se convierten en su cruz. O los padres con los hijos. O en general todo lo que requiera amar, porque amar de verdad es dar la vida por el otro y dar la vida es justo lo que es la cruz.
En el Catolicismo la jerarquía no dependía de eso sino de la autoridad que, naturalmente, se tenía por la posición que se ocupaba y todos lo admitíamos así, de modo que recuerdo a mujeres mayores que miraban con envidia a mi madre y yo no entendía el porqué ya que ellas también vivían con sus hijos, hasta que me dijeron que la posición que ocupaban en sus familias era secundaria: no las tomaban en cuenta, no les preguntaban, no admitían sus consejos, les organizaban las cuentas aunque tuvieran autonomía...y, por lo visto, veían que la relación entre mi madre y yo era jerárquica y, por lo tanto, ella siempre fue la cabeza de familia, después de la muerte de mi padre, y yo, aunque hiciera todo el trabajo, siempre mantuve la posición de hija, es decir una posición voluntariamente secundaria.
Si te quedas soltera tu posición siempre es secundaria en la familia, excepto en el caso de que tus padres, por algún tipo de enfermedad, no puedan tomar decisiones.
Incluso hubo amigas que se sorprendieron que yo supiera tomar decisiones porque mi madre hablaba como si ella lo dispusiera todo, pero ese es el truco del secundario en la familia: tiene que saber que puede, pero, a la vez, darle el protagonismo a la persona de más autoridad.
Eso no ocurre entre hermanos, por supuesto, a no ser que uno de ellos sea el protector o protectora de los otros porque son más débiles, aún así, tiene que procurar que no se note.
Eso se aprendía por transmisión en las familias que convivían por mucho tiempo.
Esta sociedad necesita muchos secundarios que sepan hacer su papel con discreción.
En el caso de que una mujer gane más que su marido, o que éste esté en paro, debe de decirle, lo más discretamente posible, que eso no altera para nada su papel de esposo y padre, porque también hay maridos enfermos y ¿entonces qué?
El marido es el cabeza de familia en cualquier circunstancia, aunque tenga la pierna cortada y sea muy humilde, como mi padre.
""pero algo falla si es un continuo purgatorio. La causa tiene que ser otra que el propio sacramento"
Es que yo no he dicho que el matrimonio tenga que ser un "continuo purgatorio", como si solo hubiera sufrimiento en él. En algunos casos lo será, pero no tiene por qué serlo.
En cualquier caso, el hecho de que dar la vida cueste y requiera sufrir es consecuencia del pecado original, no del sacramento del matrimonio. El amor verdadero, en este valle de lágrimas, conlleva sufrimiento. Creo que cualquier casado podría confirmarlo, incluidos los de cualquier quinta.
Hay cierta esclerotización y retórica en decir que el matrimonio es cruz, además de que la gente cada vez es menos generosa. Pienso en una amiga que es religiosa y no habla de su vida como cruz, es feliz además de las cruces que tiene. También en los sacerdotes que conozco. A veces muy o poco fastidiados en su misión, pero no la definen como cruz, sino como una gran gracia en la que se sienten felices.
Conozco a día de hoy pocos matrimonios católicos que no definan su matrimonio como un sufrimiento o cruz, pero algunos tengo entre mis allegados y amistades. Gente piadosa, sencilla, que se apoyan en todo y cuya vida en común se podría describir como muy grata e interiormente apacible. Y es que, lo que es de Dios da paz.
A Dios le gustan las bodas.
Está más claro que el agua,
pues siendo Amor como es
-y sólo Amor- le constaba
que solamente contaba
con nada... y Amor Creativo
para, con Su Omnipotente
“Hágase” imperativo,
aquí están los resultados:
un Universo magnífico,
y... ¿para qué?. ¿Para quéee?
Porque Dios había querido
Un Universo divino
como el entorno grandioso
donde un planeta elegido,
tuviera un lugar precioso
como escenario preciso
en que pudiera ejercer
el Creador de Padrino
casando a Adán con Eva,
en un hogar-Paraíso.
Que a Dios le gustan las bodas
está claro, y está escrito.
Claro está que boda a boda
lo nupcial parece el “ritmo”
de Dios para proveerse
del Pueblo que Él se hizo.
Tras de Abraham con Sara,
Rebeca con Isaac
siguieron Jacob, Raquel,
luego la cautividad
en Egipto hasta Moisés
boda a boda, sin parar.
Sin prisas, pero sin pausa,
que Dios parece marcar
todo el ritmo de la Historia
en un suceder nupcial...
Manóaj y su mujer
son los padres de Sansón.
Elcaná y Ana, son
los del profeta Samuel...
Padrino, Custodio y Guía
de Sara y de Tobías.
El Arcángel Rafael;
y hay mucho que aprender
leyendo la narración
del amor que se tuvieron
Doña Rut y Don Booz,
bisabuelos de David,
siendo la casamentera
la santa suegra Noemí.
¿¿¿Quedan dudas????... por si acaso
quien dude, eche un vistazo
y lea el último libro
que llaman Apocalipsis
y verá allí descrito
el Banquete de las Bodas
del Cordero con la Esposa
que Él mismo ha elegido.
Boda Eterna será ésta
y Eterno el Banquete mismo:
La Biblia comienza en Boda
y es Boda su finiquito.¿Que todavía alguien duda?...
Lea en Sagrada Escritura
los Desposorios benditos
entre San José y la Virgen,
que fue entorno escogido
en que habían de Desposar
lo humano con lo divino;
que en Jesucristo tomó
carne el mismo Dios Hijo
cuando Ella respondió
-eco al “Hágase” Creador-
con su “Hágase” elegante
La plenitud de los tiempos
en Boda fue realizarse.
Y si las nupcias aquellas
primigenias que vio el orbe
las deslució un culebrón
impresentable e innoble,
- aunque todavía colea -
yace bajo el pie, que sobre
su cabeza le recuerda
que al final, y como postre,
reconcomerá soberbias
en una derrota enorme
viendo triunfante el amor
entre la mujer y el hombre
que hacen Padrino al Señor
que sabe de esos amores;
¡y tanto!: ¿ no es el Autor
del Cantar de los Cantares
que eleva a lo celestial
los amores terrenales ?
Aderezo el asunto con una meditación de esperanza ante los desafíos destructores del error.
El hombre es ministro del Reino de Dios. No es un automáta o robot que ignora lo que desea y hace, porque en ello participa de las perfecciones divinas.
Por eso podemos permitirnos implorar al Señor aquellas cosas que consideramos buenas, y Él decidirá.
Se me ha ocurrido pedirle envié a mi jardín por medio de sus santos angeles, leones herbívoros, conforme lo preven las Escrituras, tigres, elefantes, jirafas, camellos y otras especies en edad y tamaño reducidos a fin de iniciar poco a poco este repoblamiento de la Tierra conforme lo fué en el Paraíso Terrenal.
No es necesario comenzar en mi jardín, que sea en los parques, chacras, u otros lugares que Dios disponga, todo bajo la Conducción de María.
Me refiero a dos asuntos: la esperanza de que el Espíritu Santo mueva multitudes a pedir el Bautismo y demás Sacramentos, y por otra parte la desactivación del aparato bélico mundial.
Una, traería consigo la creciente conformación de la gran familia de los hijos de Dios,; el derrumbe técnico del aparato bélico mundial conllevaría la hecatombe del mundo moderno, arrastrando a todo el sistema industrial.
La Aurora de la Virgen irradia las gracias necesarias para abocarnos a esta tarea, confiados bajo su Conducción.
Es de extrema necesidad orar por RESTABLECER EL ORDEN DEL CLIMA, pues el movimiento del eje de la Tierra, denominado "precesión de los equinoxios", acarrea cambios extremos climáticos en su periodo total de 26.000 años. En su desplazamiento actual comporta para el hemisferio norte, veranos e inviernos progresivos en sus temperaturas externas (torridos y articos) durante los próximos 12.000 años, mientras el hemisferio sur se beneficiará de una creciente moderación térmica.
Dejar un comentario




