Hablar en lenguas
Como hace poco que celebramos Pentecostés, me ha parecido oportuno traducir el siguiente texto de San Gregorio de Agrigento, un obispo siciliano del S. VII.
Es parte de su Comentario al Eclesiastés y responde a una pregunta muy interesante: si hemos recibido el Espíritu Santo, ¿por qué no hablamos en lenguas como los apóstoles? En Pentecostés, los Apóstoles predicaron a una muchedumbre de extranjeros de diferentes países y todos les entendieron. En las cartas de San Pablo, se muestra cómo, en las primeras comunidades, se alababa al Señor en lenguas.
Actualmente, sin embargo, sólo en las comunidades carismáticas y en la vida de algunos santos se pueden encontrar estas dos modalidades del don de lenguas del Espíritu Santo. ¿Y los demás cristianos? ¿Es que no hemos recibido de verdad el Espíritu Santo? San Gregorio se lo preguntó y dio una respuesta de fe, a la vez que sacó a la luz algunas de las inmensas riquezas de la Escritura que nos ayudarán a disfrutarla y comprenderla mucho mejor.
He tomado el texto del estupendo blog en inglés Canterbury Tales.
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En este blog, escribo muchas veces sobre cuestiones criticables, que implican un discernimiento razonado a la luz de la fe. En otras ocasiones, intento hacer un análisis algo más profundo de una cuestión o animar a vivir algún aspecto de la vida cristiana. Algunas veces, recojo noticias relevantes o significativas por alguna razón. Hoy, sin embargo, voy a contar algo simplemente porque me ha gustado, aunque no tiene, a primera vista, gran relevancia directa para nosotros. Se trata de la ordenación de Mons. Shomali como obispo auxiliar de rito latino de Jerusalén.
Un sacerdote norteamericano llamado Andrew Greeley ha tenido una
El otro día, escribí sobre el
Acabo de leer una historia tristísima, sucedida en Chicago. Janine Denomme, una conocida activista homosexual, fue “ordenada” como sacerdote el mes pasado, por un grupo llamado Roman Catholic Womenpriests (Mujeres Sacerdote Católicas). Como es lógico, eso supuso su excomunión latae sententiae. El Código de Derecho Canónico prevé la excomunión automática para todos aquellos que participan en una simulación del Sacramento del Orden Sacerdotal.



