(148) ¡Gracias, Mons. Juan C. Sanahuja, heraldo fiel del Señor de la Vida!
“El hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres, para que yo no venga a castigar el país con el exterminio total.” (Mal. 3, 24)
No dudamos que el llamado de Dios Padre a celebrar más cerca Suyo la fiesta de la Vida por excelencia que es la Navidad, ha sido el galardón más justo a una vida sacerdotal signada por la defensa de la verdad y de la vida. Así de ejemplar y consoladora para los fieles, ha sido la de Mons. Juan Claudio Sanahuja.
Nada es casual para el cristiano.

Como anticipábamos en el
Nos ha llegado en estos días, a través de un sacerdote merecedor de nuestra confianza y estima, esta carta de otro sacerdote misionero, cuyo tenor respetuoso y fundamentado nos decidió a publicarla.
Algunas veces nos hemos lamentado de que ciertas diócesis –al menos en Argentina- funcionen como feudos, pero hay que decir que en ocasiones, se convierten incluso en verdaderos bastiones de resistencia y combate, pero no del “buen combate” paulino -contra el mundo, demonio y carne-, como sería de esperar, sino a favor de estos enemigos del alma. Y los que militan en estas posiciones, tienen el “estilo” que revelaba Mons. Casaldáliga cuando -al lamentarse por la elección de Benedicto XVI-, le preguntaron qué haría, y él respondió: “Seguiremos luchando desde las sombras, desde abajo, hasta que lleguen tiempos más propicios”.
En época de Santa Teresa, una señorita llamada María del Corro ingresó al Carmelo con ínfulas de santidad, pero a poco de entrar tuvo que ser despedida por la santa, porque tenía tanta madera de carmelita como una gallina la tiene de lazarillo. Pero como lo que no le faltaba era un orgullo siniestro, no pudo digerir lo que juzgó como injusticia, y con la ayuda de un clérigo acusó a Santa Teresa de todo lo acusable ante la Santa Inquisición. Consta de ello en un escrito de aquel año, en que el Tribunal de Sevilla solicita orientación sobre el proceso. Tras algunas investigaciones y comprobaciones, el 29 de Abril de 1576 se dictó sentencia absolutoria contra las infundadas acusaciones de la mal intencionada y frustrada novicia…





