Conviene ser sinceros
Leo en InfoCatólica y otros medios que José Luis Mazón y la Asociación Preeminencia del Derecho piden la demolición del Sagrado Corazón que hay en Monteagudo, en Murcia. No me extraña, la verdad, que lo pidan, porque opiniones hay siempre para todos los gustos. Algunas claramente absurdas y disparatadas. Por otro lado, si el mismo Cristo fue azotado, burlado, coronado de espinas y crucificado, no puede sorprendernos que una estatua suya despierte enemistades.
En cambio, me han resultado muy curiosas las razones que se dan para apoyar esta petición. Dichas razones pueden resumirse en estas tres:
- El Sagrado Corazón atenta contra la aconfesionalidad del Estado, al ser un símbolo religioso en un espacio público.
- La estatua “profana el castillo hispano-musulmán del último rey islámico” de Murcia.
- Se trata de una reliquia del Franquismo.

Se han usado tanto las frases “España es tierra de misión” o “Europa es tierra de misión” que ya no escandalizan ni sorprenden como lo hacían al principio. Vamos aceptando que la católica España y la cristiana Europa ya no lo son realmente. La sociedad española hace tiempo que dejó de ser católica en cuanto a la forma de ver la vida, la moral, la educación o el mundo, aunque mantenga aún un catolicismo nominal mayoritario. Esto, desgraciadamente, ya no es noticia, aunque haya quien aún no se haya dado cuenta de la necesidad de evangelizar de nuevo Europa.
Me ha llamado la atención leer, en distintos blogs de este mismo portal, cómo a veces se critica durísimamente al feminismo y otras se ensalza al mismo como un gran logro de nuestro tiempo. Es una contradicción curiosa y creo que conviene analizarla un poco.
A juzgar por los correos recibidos mientras he estado fuera de España, ha habido cierto revuelo en InfoCatólica, debido al cierre del blog Motu Proprio. No creo que tenga sentido entrar en un tema ya pasado, así que no voy a analizar el hecho en sí ni sus motivaciones. Sin embargo, tampoco quiero dejar pasar sin pena ni gloria una perla que encontré en un correo de protesta recibido por InfoCatólica y que su Director me transmitió, ya que hacía referencia a mí.
Estoy convencido de que una de las cosas estupendas que nos esperan en el Cielo, si Dios quiere, es enterarnos de todas las gracias y milagros que Dios ha ido poniendo a nuestro alrededor sin que nos diéramos cuenta. Allí entenderemos por qué tuvimos estos padres, esta mujer o estos hijos y no otros, por qué sufrimos esa enfermedad o por qué tuvimos que ir a trabajar a otro país. Todo formaba parte del plan de Dios para nosotros, de su Historia de Salvación con nosotros, aunque no nos diéramos cuenta de ello.



