En ocasiones, veo santos
Por una gripe inoportuna y especialmente virulenta, me ha resultado difícil escribir en los últimos días. Sin embargo, no quiero dejar pasar la ocasión de comentar una noticia de esta semana pasada: Roma ha aprobado la apertura del proceso de beatificación de Don Francisco Pérez y Fernández-Golfín, primer obispo de Getafe. Es decir, el primer paso oficial para una futura canonización, si Dios quiere.
Para mí, que conocí a Don Francisco, esta noticia es una gran alegría. Y debería serlo también para los que no le conocieron. Los cristianos no veneramos “héroes” en el sentido mitológico o clásico de seres sobrehumanos que realizaron grandes hazañas. Tampoco tenemos ídolos, como los cantantes y futbolistas de la sociedad moderna. Tenemos santos, que, en su pobreza y debilidad, reflejan la santidad del único Santo.

En el último viaje que hice a Munich, hace un par de semanas, estuve leyendo una serie de lápidas muy antiguas colocadas en la fachada de la catedral. Los alemanes suelen ser muy cuidadosos con las cosas del pasado y generalmente se preocupan por mantener y restaurar las que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial. Como es lógico, las inscripciones estaban en latín, así que ya imaginarán que no había grandes colas para leerlas y pude hacerlo con tranquilidad.
He traducido libremente para los lectores el siguiente texto, que he tomado del divertidísimo blog
Hace un par de semanas, viajé, por trabajo, a Alemania. Pasé un par de días en Munich y, entre interpretación e interpretación, pude dar una vuelta por la preciosa ciudad bávara. Creo que es muy sano, de vez en cuando, disfrutar tranquilamente de la belleza que mueve el corazón a bendecir a Dios.
La celebración, temporibus illis, del I Concurso de Blogs Católicos EDF y conocer tantas bitácoras católicas de calidad en español fue, para mí, una verdadera cura de humildad. Vi que, al lado de esos blogs, Espada de Doble Filo no es más que el esfuerzo bienintencionado, pero más bien torpe, de un pobre aficionado.



