¿Por qué es tan mala nuestra música litúrgica?
Recojo hoy en el blog el resumen de un artículo realizado por un lector (Luis), que expone ocho mitos frecuentemente escuchados sobre la música litúrgica. Creo que podría servir como base para una interesante discusión sobre el tema de la música en la liturgia.
Por desgracia, en España la música sagrada se cuida muy poco (y ese descuido se nota). Cuando la música litúrgica se resiente, la propia liturgia se resiente también, porque música y liturgia siempre han estado intrínsecamente unidas. Se me ocurren muchas cuestiones relacionadas con el tema:

Acabo de leer que en la diócesis de San Sebastián se ha creado una nueva unidad pastoral. Es decir, una especie de agrupación de parroquias, capillas y casas religiosas cuya dirección se ha encargado a algunos laicos comprometidos. No voy a hablar del hecho en sí, porque no conozco los detalles del mismo. Me voy a limitar a subrayar el horrible nombre del engendro: unidad pastoral.
Un lector, Norberto, me envía una oración que ha inventado. Es un segundo ángelus, porque se refiere a la “segunda anunciación”.
Para celebrar la Navidad, traigo hoy al blog este villancico casero, muy sencillo, titulado “El Niño Manuel". Como se puede ver fácilmente, o mejor dicho escuchar fácilmente, grabamos el villancico cuando ya estábamos casi afónicos. Esteban (2 años) y Cecilia (4 años) aportaron también sus voces con gran entusiasmo y con ideas muy claras sobre cómo debe sonar el villancico, diga lo que diga la partitura.
Hay tantos cantos preciosos de Navidad en la Tradición de la Iglesia que es difícil decidirse por alguno para ponerlo en el blog. He elegido uno muy cortito y muy bien cantado por un coro polaco. El himno se llama Omnis mundus jocundetur, es decir, “Alégrese el mundo entero”. No se preocupen, que además del texto latino incluyo una rápida traducción, para los que sean de Ciencias.



