¿Por qué no se hace algo así?
Hace unos días, escribí un artículo sobre las burlas a la Eucaristía y a la Iglesia de un programa de televisión. En uno de los comentarios, un lector (ciudadano) hacía una propuesta que me ha resultado muy interesante:
…cuando a algún colectivo, homosexuales, mujeres, conductores de taxis, les molesta un programa, lo que suelen hacer es ponerse en con contacto con los anunciantes para expresarles su malestar y desacuerdo con los productos que se anuncian en esos programas.
Es razonable pensar que yo como católico desaconsejaría adquirir los productos que se anuncian en esos programas. Pues bien ¿por que no se hace? ¿Por qué colectivos como las uniones de telespectadores y radioyentes no denuncian esos casos? ¿Por qué desde los responsables de comunicación de las distintas diócesis no se hacen gestiones de ese tipo?

Me gustó mucho un comentario realizado ayer por un lector, Juan Antonio, en mi artículo del día. El artículo trataba sobre cómo los evangelios y los demás libros del Nuevo Testamento narran la Resurrección del Señor como un hecho que, a la vez, es físico y trasciende el espacio y el tiempo, es histórico y constituye el centro y el fin de la Historia. Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin.
Me ha gustado especialmente este comentario de Nachet en mi de esta mañana, así que, como es bastante extenso, lo coloco aquí como un artículo independiente, para que tenga más difusión.
Desde hace mucho tiempo, observo con tristeza que los titulares de las “noticias” de Religión Digital se vuelven cada vez más engañosos, provocadores y amarillistas. A menudo, la verdadera noticia tiene muy poco que ver con lo que el titular anuncia. En otros casos se subrayan únicamente los aspectos que dejen en mal lugar a la Iglesia, de manera harto tendenciosa.



