Lingua latina facebookiensis
Ayer me enteré de que facebook puede configurarse para que todos los títulos, avisos e instrucciones aparezcan en latín. Enseguida he latinizado el mío y resulta muy divertido leer, por ejemplo, “Mihi placet”, en lugar de “Me gusta” o “Epistulae” en lugar de “Mensajes”. Es una forma fácil y simpática de refrescar esta lengua.
Todo lo que se haga para promocionar el latín me parece, en principio, estupendo. No se trata, simplemente, de que sea una lengua preciosa. Que, en efecto, lo es. Tampoco me refiero al placer que puede suponer leer a los clásicos latinos en su lengua. Que es enorme. Hablo de algo que nos toca más de cerca a los católicos. Estoy convencido de que los problemas de identidad que sufren la Iglesia y los católicos en la actualidad provienen en parte del abandono del latín.

Como ya saben los lectores, InfoCatólica ha estado un par de días sin actividad, debido a las consecuencias de un ataque informático, que ha intentado destruir toda la información que teníamos archivada. Por una de esas extrañas asociaciones que realiza a veces la mente, los sucesos de los dos últimos días en InfoCatólica me han recordado a un cementerio letón.
Al volver de Francia este verano, escribí un artículo titulado “
Ya he dicho más de una vez que me acuerdo a menudo de rezar por los comentaristas y lectores del blog. Durante los días que pasé de vacaciones en los Países Bálticos el mes pasado, tuve ocasión de acordarme aún más frecuentemente de hacerlo. Al visitar multitud de iglesias, cada una con su sagrario y un rato de oración ante él, fui pidiendo por los lectores y comentaristas, en general y en concreto, por tierras lituanas, letonas y estonias. Pido por las necesidades e intenciones de cada uno y, además, como decía San Pablo, “doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros”.
Para regocijo de todos, ha llegado el momento de proclamar un Princeps Poetarum de Espada de Doble Filo, título que, como es sabido, conlleva la gloria eterna (o, al menos, hasta el próximo concurso) del poeta. Es más, propongo que, en los comentarios, de ahora en adelante y para reconocer su victoria, nos dirijamos al ganador como Princeps Poetarum o, al menos, hagamos seguir su nombre de la abreviatura “pp”.



