¿Y si dejáramos de perder el tiempo de una vez?

Leo por ahí que estos días de agosto se ha celebrado en Seúl el Primer Coloquio Internacional sobre el Diálogo entre el Cristianismo y el Confucionismo, patrocinado por el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y la Conferencia Episcopal de Corea.
Al parecer, el fascinante tema tratado es “Diálogo cristiano-confucionista para la construcción de una sociedad ideal”. Por parte católica, participan en el coloquio el Prefecto y el Secretario del Dicasterio citado, además de obispos, sacerdotes, teólogos, religiosos y religiosas.
Y yo me pregunto: ¿no sería mejor que todos esos prelados, teólogos sacerdotes, religiosos y monjas se dedicaran a evangelizar a los confucionistas? ¿De verdad no tienen nada mejor que hacer? ¿Qué sentido tiene dedicar un tiempo precioso a un diálogo inútil, que, como han mostrado una y otra vez los hechos, apenas sirve para nada más que para eternizarse en opiniones en lugar de proclamar la verdad? ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia?
Ay de mí si no evangelizare, dice San Pablo, pero parece que nosotros lo hemos cambiado por “ay de mí si no dialogare interminablemente y hasta la náusea“. Puede que haya épocas en las que se evangeliza tanto que sea necesario reservar tiempo para otras cosas, pero la nuestra no es una de ellas. Lo cierto es que casi no evangelizamos, mientras el mundo se muere por no conocer a Jesucristo. Un día nos pedirán cuenta de ello.
Cuando España evangelizó América, no se dedicó a un diálogo de sordos, sino a predicar, evangelizar y catequizar a tiempo y a destiempo a los que no conocían a Cristo. Y un continente entero abrazó la fe. En cambio, el resultado del machacón diálogo actual es que los mismos católicos apostatan por cientos de miles cada año. ¿Qué más necesitamos para darnos cuenta de que vamos por mal camino?
Yo no soy nadie, por supuesto, pero me atrevo a señalar que, si cerraran el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, las conferencias episcopales y la gran mayoría de congresos y diálogos de este tipo y mandaran a todos sus directivos, colaboradores y empleados a evangelizar por las calles, la situación de la Iglesia mejoraría sensiblemente (y el estado espiritual del alma de los cesados también).
11 comentarios
¿Y si dejas el blog y te pones a evangelizar musulmanes?
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Imposible atender a otras cosas: está en plena preproducción del éxito navideño del año. Que la gente se piensa que traumatizar a la descendencia con un zambombazo casero en 4K es fácil, pero lleva semanas de ensayos de coreografía forzada, vestuarios que pican y chantajes emocionales. La criatura no tiene pesadillas con el Coco ni con el hombre del saco, tiene pesadillas con su padre gritando "¡Acción!" vestida de elfo a las ocho de la mañana.
El pobre Tamayo es un troll, que solo quiere molestar. No hay que hacerle mucho caso.
En efecto, deberíamos ya estar preparando tranquilamente melodías, letras, instrumentos, etc. Pero lo cierto es que siempre lo hacemos tarde y con prisas.
Por ejemplo, francos, armenios, georgianos, anglos, búlgaros, polacos, daneses, húngaros, rusos ... etc se convirtieron al cristianismo porque antes lo hicieron sus clases sacerdotales y aristocráticas, para lo cual hubo que entablar un diálogo interreligioso pq unos creían en Cristo y otros en Odín.
De hecho, los visigodos, de arrianos pasaron a católicos, no gracias a una evangelización en masa en las calles de Hispania, sino por un largo diálogo interecumenico que desemboco en una conversión masiva previa conversion de la clase dirigente visigoda.
Es decir, ante circunstancias distintas aplican métodos de evangelización diversos.De hecho, hay que recordar que tras la conversión del protestantismo al catolicismo de pastores protestantes, sus comunidades han venido después.
Es decir, el esfuerzo por comprender lo que el otro pensaba siempre se ha hecho, pero para convertir, no para sincretizar.
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puñito con pulgar hacia arriba
Por favor, no diga disparates. ¿Es que se cree que a las "clases dirigentes" no se las puede evangelizar? ¿Solo se "dialoga" con ellas porque son especiales y distintas? Es una distinción absurda, que solo revela ganas de buscar tres pies al gato.
No finja que no ha entendido. Todos sabemos perfectamente, incluido usted, que "diálogos" como el que se menciona en el artículo no tienen como finalidad evangelizar a nadie. Y, de hecho, no lo hacen. Es más, si alguien intentara evangelizar de verdad como parte del "diálogo", le echarían inmediatamente del evento.
Por supuesto que en la evangelización hay un diálogo, porque el método principal de evangelizar es hablar a los que no creen. Pero nada tiene eso que ver con el diálogo interminable en el que se pretende que todos tienen razón de congresos y eventos como el citado.
Eso para que veamos por qué funcionaba la Inquisición, con gente como esa en vez de evangelizar hubieran ido de cabeza al sincretismo.
Yo leí una vez un libreto —no sé hasta qué punto sería histórico o puro cuento de la época— que hablaba de un tal Juan Valdesio, soldado aficionado a la nigromancia, que se sacaba unas buenas perrillas entre los indios haciendo sus demostraciones y vendiéndoles supuestos conocimientos ocultos. 😂
Así que sí, viendo la fauna que podía acompañar a una expedición, uno entiende perfectamente que la evangelización no consistiera simplemente en cambiar unos ritos por otros. Si dejabas a determinados soldados a su aire, lo mismo acababan montando una franquicia de magia y adivinación antes que una catequesis. La Inquisición, con personajes así, tenía material de sobra.
La verdad es que estos diálogos son como las conferencias parlamentarias internacionales, en donde los políticos , después de comer y beber con cargo a los contribuyentes, conversan como construir un mundo sin pecado original.
Cuando no se cree tener la buena noticia de Cristo Muerto y Resucitado por los pecados, es imposible anunciarlo. Mejor es llegar a un consenso, a ver si con ello Dios los redime a todos, no por la muerte y resurrección de Cristo, sino por haber sido todos tan dialogantes y haberse puesto de acuerdo entre ellos que Confucio y Jesucristo son dos puertas a la vida eterna.
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