Oración para pedir el espíritu de alabanza

De entre los dones de Dios, pocos hay que puedan compararse al don de alabanza, que nos da a gustar lo que será el cielo. Nuestros labios van acostumbrándose así a lo que, si Dios quiere, será nuestra tarea para toda la eternidad. Como decía San Juan Crisóstomo, “el que alaba al Señor cada día, lo alabará en el Día eterno”.
A pesar de nuestra debilidad, el espíritu de alabanza nos eleva sobre alas de águila por encima de todas las preocupaciones y los temores terrenales y nos lleva a poner los ojos en Dios, de modo que el corazón se deshaga en bendiciones y acciones de gracias por su inmensa gloria: me brota del corazón un poema bello, recito mis versos a un rey.
Quien no alaba a su Señor es, a lo sumo, un triste cristiano. Es el Espíritu Santo el que pone una y otra vez en nuestra boca palabras de alabanza con el rezo de los salmos: bendice alma mía al Señor y todo mi ser a su santo nombre; bendice alma mía al Señor y no olvides sus beneficios. Pidamos a ese mismo Espíritu Santo que nos dé el don de la alabanza y aleje de nosotros la murmuración y la queja constante. Así, como el Salmista, podremos decir: bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza está siempre en mi boca.
Por si ayuda a alguien, traigo al blog esta oración que he escrito para pedir el espíritu de alabanza.
Oración para pedir el espíritu de alabanza
Dame, Señor, espíritu de alabanza
para que se eleve mi alma
sobre las preocupaciones
de este mundo
y mi corazón rebose
del gozo santo.
Que tu bendición
no se aparte de mi boca
y en toda ocasión te dé gracias
por tu inmensa gloria.
Que mi lengua
proclame sin cesar tus hazañas,
ensalce tus juicios
y se alegre por las victorias,
de tu brazo poderoso.
Que mi familia
te alabe conmigo,
y así mi casa sea santificada
por el sonido de tus alabanzas.
Que todo lo que me ocurra
sea para mí
ocasión de glorificarte
y santificar tu nombre
para que pueda gustar,
ya en esta tierra,
lo que será el cielo,
donde te alaban, felices, los santos,
los ángeles y los arcángeles
por eternidad de eternidades.
Amén.
28 comentarios
Solo conozco la RCC de oídas, así que no puedo dar una opinión. Como dices, el redescubrimiento de la alabanza (y de la acción del Espíritu Santo) es algo muy bueno en sí mismo.
Aparte de eso, yo diría que, por su propia naturaleza, es un grupo que necesita una supervisión y un discernimiento continuos y cercanos por parte de sacerdotes bien formados y sensatos. Desgraciadamente, en nuestra época, por la escasez de sacerdotes y la mala formación en tantos seminarios, no es fácil conseguir esa supervisión y, sin ella, es fácil que abunden las desviaciones y los problemas.
En fin, otros con experiencia más directa podrán hablar con conocimiento de causa.
Negar el don de lenguas sería tan herético como las opiniones del difunto Häring, que pretende impugnar a S.Pablo. Por otra parte, resistirse a quienes denuncian el uso indiscriminado de este carisma, sería igualmente negar a S.Pablo (Cor 14, si no recuerdo mal).
En fin, algo parecido se podría decir del carisma de profecía, o de la "palabra de conocimiento", o incluso del llamado "descanso en el Espíritu" que, a mi entender, se podría considerar una forma peculiar de oración de quietud que Dios concede, por supuesto, a quien le parece oportuno.
En fin, dicen que España es tierra de "alumbrados", Dios nos dé muchas Teresas, Sanjuanes y Teresitas, para ir guiando a ésta "bendita Renovación Carismática"...
Espero haber aportado algo de luz acerca de esta "corriente de Gracia", como se denomina a menudo a la Renovación Carismática Católica.
Respeto a quien sepa hacer de la adoración (tal y como la sustancia hoy en día la Iglesia) su forma de comunicarse con Dios pero a mi me parece, si no algo irrelevante, algo completamente insuficiente.
Dios no busca nuestra adoración, no le hace ninguna falta.
Dios no solo busca, Dios necesita nuestro amor, que pasa inevitablemente por el amor al prójimo que significa próximo; porque es la única manera que tiene el Dios del libe albedrío para cambiar un mundo de pecado y manifestarnos su amor.
Somos vehículos portadores del Amor de Dios a nuestro próximo a quien amamos como consecuencia del amor que tenemos a Dios.
Por lo tanto ese visión beatífica del un cielo cn Dios en su trono rodeado de Ángeles peloltilleros alabándole por un tiempo infinito, me parece delo más inconsistente y fruto de las visiones de personas con demasiadas represiones dentro que curar.
NOTA: Por cierto Bruno, ¿Para cuando una reflexión sobre el pecado original (Uno de los mayores errores de la Iglesia a mi juicio)? Ahora que se ha muerto H. Häring... estaría bien
No es bueno que se monopolice el carisma de la alabanza o se le "asigne" sólo a unos cuantos grupos en la Iglesia. Todo católico no sólo puede, sino que DEBE alabar a su Señor, ¡porque ha hecho grandes maravillas! Y creo que esta es la finalidad del artículo: que todo el mundo alabe a Dios
Quizá debería haberme ceñido al tema del artículo que es la alabanza debida a Dios, pero no me siento capacitado para hablar de ella como un sabio o erudito, para eso ya está nuestro querido Bruno.
Santa Teresa es todo un ejemplo de persona que gustaba de hablar por experiencia. Pero enseguida levantaba sospechas. También S.Juan de la Cruz, todo un escolástico, decía aquello de "esto no lo entenderá quien no lo haya experimentado.
Me adhiero , en todo caso, al comentario de Eduardo Zúñiga. Práctico la alabanza en la RCC, pero comulgo en la Iglesia.
Agradezco a Bruno que haya abordado el tema precioso de la alabanza y a todos los demás sus interesantes observaciones, incluídas las del señor Hugo que siempre me han parecido
las de un troglodita muy audaz.
Respecto a la RCC, yo participé en un grupo de oración a finales del siglo pasado y principios de este y mi experiencia fue muy positiva, debe ser cierto que quien canta reza dos veces.
En años posteriores he participado en un grupo de oración de Taizé y me parece también un modo excelente de hacer oración de alabanza, de acción de gracias, de petición de ayuda, de escucha interior...
Afortunadamente los carismas en la Iglesia Católica son muy variados.
"todo católico, no solo puede sino que DEBE adorar a su Señor"
Como soy un hereje modernista reconocido lo mismo estoy equivocado, pero creo que el primer mandamiento del Decálogo, incluso en esa versión descafeinada y torticera que pasteleó la Iglesia más tarde en el catecismo, con intenciones "pedagógicas" lo que habla es de amar no de adorar a Dios. Son cosas muy diferentes.
Ese DEBE no aplica, señor
El problema es que es el propio Cristo el que indica que debemos adorar. Cuando el demonio le tienta en el desierto, concretamente en el tercer y último diálogo que tienen, le propone postrarse ante él. Jesús le contesta: "Aléjate, Satanás, porque está escrito que solo al Señor adorarás y darás culto".
Quizá la confusión viene de la adoración como una especie de sumisión ante alguien cruel, cuando es el reconocimiento del poder y la gloria de Dios y de su Amor para con nosotros.
Desde hace años funciona un órgano de coordinación llamado Charis, literalmente un organismo de servicio internacional para todas las expresiones de la RCC precisamente para corregir potenciales desviaciones de este carisma y potenciar los dones que trae para la Iglesia. No tienen la patente de la oración de alabanza al Espíritu Santo, claro, pero es el fundamento de su modo de ser eclesial -como lo es la pobreza franciscana, la predicación dominica, el ecumenismo focolar, la santificación en el trabajo del Opus, la fermentación evangélica de los ambientes de Cursillos, etc-.
Es más, los carismáticos reflejan que todo lo que hay de bueno y santo en el pentecostalismo (hay también bastantes errores) se conjuga con la sana doctrina de la Iglesia.
En cualquier tipo de análisis de textos, incluidos los bíblicos, es decir la Hermenéutica, es fundamental el contexto.
Cristo, contesta al diablo eso (En el caso de que fuera real y no un relato alegórico, que no conozco mucha gente que haya conversado con un diablo que no existe), porque previamente es el diablo quien le ha pedido adoración,
Y esa es la enorme diferencia, entre otras muchas, entre el diablo y Dios que el diablo EXIGE adoración y Dios SUPLICA amor, entre otras cosas, porque el amor no se puede exigir.
Lo que contesta Cristo es que, si elijes adorar y dar culto, solo a Dios debes hacerlo, aunque Dios no te exija esa adoración.
Fíjate en los momentos de oración de Cristo, no hay adoración hay profundo amor filial, que se sustancia en la entrega absoluta a su prójimo, hasta dejarse matar, hay acción de gracias, hay petición incluso desesperada en Getsemany, hay profunda confianza y abandono a su voluntad, pero Cristo no reza en adoración, porque la adoración implica sumisión y Dios no nos quiere sometidos sino libremente y filialmente colaboradores.
Adoración es Amor a la enésima potencia, que por eso "te pone en tu lugar" primero, al sacarte de tu egolatría, y va más allá al hacerte desaparecer en la inmensidad del Amor, la Verdad, la Belleza, que te envuelven en la felicidad eterna.
El amor que Dios nos propone, porque Dios no nos obliga, nos hizo libres de elegir, es un amor muy concreto.
A Dios SOLO se le puede amar a través del amor al prójimo que significa próximo (Mateo 5:23-24)
Una vez que tengas cubierto tu cupo de amor a tu prójimo, vete a adorar cuanto quieras pero si no, dejate de historias.
La adoración que exige el Demonio, exige sumisión (sometimiento de alguien a otro) pero Dios nos hizo libres no sometidos.
Está bien ue tu quieras someterte voluntariamente a Dios, peor entonces hazlo de verdady en vez de andar papando infinito entre nuves de incienso, toma ejemplo de quienes se sometieron de verdad y entrégale tu vida al prójimo.
Teresa de Calcuta, Oscar Romero, Juan Bosco, Vicente Ferrer, José Benito Cottolengo y tantos otros ejemplos, no se dedicaban a adorar en el templo. No tenían tiempo para ello.
Cuando Cristo reza. Hágase tu voluntad" no es adoración sino confianza, abandono a la voluntad del padre, sin sometimiento, por pura identificación con Él y su proyecto para la Humanidad; y compromiso con ella hasta entregar la vida si es necesario por el bien de mi prójimo.
Adoración, si viene después de amar al prójimo, está muy bien. El problema viene (Y siempre es así) cuando sustituyes los actos de caridad, cuando no resuelves tu deuda con tu hermano y te vas al templo a adorar a Dios.
¿No eres tú de esos? Enhorabuena, eres un bicho raro. Yo, que soy mucho más humilde, prefiero seguir amando a mi prójimo hasta el extremo (O tratar de avanzar en eso). Eso es lo que complace a Dios.
Con todo respeto, puedes vender mi plaza en el templo para adorar el santísimo, hay muchos hermanos y hermanas necesitadas que atender antes de que tenga tiempo para ello, y como dijo Pio XI en la causa de Canonización de D. Bosco a pregunta del Promotor de la fe (Abogado del diablo) "¿Cuando no rezaba D. Bosco?"
Y no, no es orgullo, es pasión por mi prójimo, es amor que refleja el amor de Dios, es caridad que además se nutre de la caridad de otros.
Como dice el Tucho en uno de sus mejores poemas, si no lo entiendes, te estás perdiendo lo mejor.
Por otra parte en un post de este tipo el prójimo no viene a cuento porque no habla de él y traerlo a colación solo significa la confusión entre Dios y la criatura que algunos tienen.
El verdadero amor al prójimo es inseparable del amor a Dios y se alimenta de Dios que es Amor.
Y recuerda 1 Co 13:
"3 Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve."
Así que hazte mirar tu soberbia que cree que tú pasión ególatra es amor, mientras rechaza la única fuente del verdadero Amor, la única que puede alimentarlo.
Adorar y alabar a Dios es una obligación, es un acto de justicia de la creatura a su creador.
Que Dios lo mande es un acto de amor de su parte para con nosotros, quienes salimos beneficiados. Dios no necesita nuestras alabanzas, nosotros sí necesitamos alabarlo. Para eso fuimos creados.
El segundo mandamiento va después del primero. Sin adoración a Dios el segundo mandamiento es simple filantropía.
No se que tal cocinera eres pero desde luego, la empanada mental la ocias con primos.
Mandamientos hay 10, es le que pasa cuando tienes un decálogo, y los cristianos tenemos 2 decálogos, uno en Deuteronomio y otro en Éxodo.
Los católicos tenéis además, el infame pastiche que gracias al no menos infame Agustín de Hipona, pergeñó la Iglesia a eso del 321 para consolidar sus maniqueas obsesiones sexuales como provinientes del mismo Dios (Y luego somos los modernistas quienes nos arrogamos la condición de dioses).
Por supuesto que ambas partes del resumen que hace Cristo del Decálogo están unidas. No son cámaras estancas.
En primer lugar dice "Amarás" a Dios, no "Adorarás" a Dios y en segundo lugar une el amor a Dios y el Amor al prójimo, y prójimo significa próximo. Cuanto más lejos de uno está el amado más difícil es de amar.
Desde esta perspectiva, toda la predicación de Cristo cobra un sentido mucho más interpelante y proactivo, María.
Por otra parte, te sigue faltando comprensión lectora. Donde he dicjo que Dios, no necesite "Nada de nada". Dios no necesita nuestras alabanzas, dios no necesita nuestros sacrificios.
Dios necesita "NUESTRO AMOR" que obviamente, en ocasiones necesitará nuestro sacrificio (en singular, genérico no particular) para obtener el bien del prójimo al que amamos "POR AMOR A DIOS", es tan sencillo de entender, África, que ni siquiera tu senilidad lo hace inentendible.
Dios no te quiere "abajada" (Lo siento, tú abusaste del idioma primero) te quiere de pie, amando a tu prójimo que te necesita, no te quiere papando infinito, Eso es fariseísmo puro.
Ama a tu prójimo como a ti mismo y entonces, coge el frasco de perfume y vete a perfumarle a Cristo los pies si quieres. Yo soy más como Marta y seguiré fregando los cacharros, pero una vez has entregado tu amor a tu prójimo, dedica tu tiempo a adorarlo si quieres, conviértete en una mística, en una nueva Teresa de Cepeda y Ahumada si te va bien, pero recuerda que antes de tener sus visiones místicas (o al menos al tiempo), Teresa se deshacía los zapatos caminando por Castilla para cuidar de sus monjas.
Y no pongas en mi boca cosas que yo no dije. No estás a la altura
Que la RCC venga del pentecostalismo es como si se queja de los ordinariatos católicos que vienen del anglicanismo o de las iglesias católicas orientales. Si justamente sanan lo que es erróneo aprovechando aquello que es bueno, ¿de qué infiltración habla? Creen lo mismo que usted y que yo y dan fruto abundante. Nacen después del CVII como muchas otras realidades eclesiales, ¿y eso qué tiene que ver?
El "antes" de Hugo es una falacia: antes tendrás que llenarte del Amor de Dios y entonces amarás de verdad al prójimo. Incluso en la simultaneidad del amor a Dios y al prójimo precede siempre el Amor que nos transmite Dios.
Y adorar a Dios es sumergirse en el Amor para alimentarse de él y transmitirlo.
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