¿Quién puede querer esa clase de religión?

Veo en Alfa y Omega un artículo titulado “Los obispos dan razones a los padres para que apunten a sus hijos a Religión”. Estupendo —pienso—, me encantan las razones. Todo queda mucho más claro con ellas.

Empiezo a leer y se me cae el alma a los pies al leer esas razones que se dan en favor de la clase de religión. A veces, la claridad tiene ese efecto.

Por lo visto, la Comisión para la Educación y Cultura de la Conferencia Episcopal Española lanzó el mes pasado la campaña “Son tantas las razones… Apúntale a Reli”, para animar a los padres a inscribir a sus hijos en la clase de religión.

La campaña, profusamente elogiada en el artículo de Alfa y Omega, tiene joyas como esta sobre la asignatura de religión: “Sí, habla de Jesús de Nazaret, pero también aborda el arte, la historia, los derechos humanos, la cultura y, sobre todo, invita a pensar sobre valores, virtudes y el sentido de la vida”.

No sé qué pensarán los lectores, pero al leer eso yo no puedo evitar pensar: ¿y a mí qué me importa? Si lo que quiero es que hablen a mis hijos de Dios, de Jesucristo encarnado para su salvación y de la fe católica que lleva al cielo, todo lo demás me da igual. En cambio, si lo que quiero es que les hablen de derechos humanos, cultura, valores y demás, no les apunto a religión.

Asimismo, la campaña nos explica que la asignatura “no es adoctrinamiento, es desarrollo del sentido crítico”. Francamente, si en la clase de religión no se va a dar doctrina católica, si ese no es su núcleo fundamental, ¿de qué nos sirve la asignatura de religión? De nada. Es sal que se ha vuelto sosa y para nada vale ya, más que para que la tiren al suelo y la pisen los hombres. Y, curiosa coincidencia, esa es justamente reacción de la gente: despreciar la religión por completo.

También nos dice la campaña que “la Religión en la escuela no da respuestas cerradas. Abre preguntas importantes”. De nuevo, si la religión no da la respuesta verdadera, el único nombre bajo el cielo que puede salvarnos, ¿para qué sirve? Lo de limitarse a “abrir preguntas” no es otra cosa que relativismo en vena. ¿Acaso en clase de matemáticas no esperamos que se le den respuestas verdaderas al niño que quiere saber cuántos son 2+2? ¿Es un buen maestro el que le dice que la cuestión está abierta y cada uno puede pensar lo que le dé la gana? La Iglesia está para enseñar la Verdad, no para “abrir preguntas”.

En el mismo sentido, se nos dice que la religión permite “comprender y respetar otras culturas para convivir mejor”. ¿A quién se le ocurre organizar una clase de religión católica para comprender otras culturas? Si las otras culturas quieren que las comprendan, ya darán ellas sus propias clases. No parece aventurado suponer que en la clase de religión católica debería impartirse la religión católica.

Además, enseñar la verdad implica que existe el error. Las otras culturas no deben respetarse necesariamente. Que exista una cultura islámica no significa que nosotros debamos respetar la poligamia, la guerra para imponer el islam o la idea de que Mahoma fue un profeta de Dios. Aunque esa cultura concreta esté basada en ideas como esas, la clase de religión debe enseñar que son falsas o inmorales y, por lo tanto, no deben respetarse (aunque, por supuesto, sí debemos respetar a las personas concretas como seres humanos creados a imagen de Dios).

En fin, no sigo comentando más frases (como la espectacular “elegir Religión no es seguir una tradición”) para evitar más desolación a los lectores. En cuanto a la campaña en general, cuando uno tiene que dar tantas razones que apuntan en direcciones completamente dispares es que no tiene clara la razón principal, considera que no merece la pena y se siente obligado a justificarla con otras cosas que sí son valiosas, porque no hace falta tener fe para apreciarlas.

Esa campaña lo que me dice a mí es que los católicos españoles están escasísimos de fe, que se sienten acomplejados frente al mundo y que se ven obligados a dar excusas para justificar su misma existencia. ¿Cómo va a creer el mundo, si ve que los mismos cristianos apenas creen y su fe les resulta embarazosa?

Religión sin fe es mero fariseísmo. Una clase de religión que no ofrece respuestas, sino solo preguntas, es en realidad adoctrinar en el relativismo y en la confusión. Ofrecer ecologismo, otras religiones, pensamiento crítico y derechos humanos es reconocer avergonzados que Cristo no basta y que no creemos en lo que decimos creer.  

Saltemos de una vez a la piscina, aunque el agua esté fría. Abandonemos ya esa idea absurda, asumida con conformidad borreguil, de que la clase de religión no debe ser catequesis. Claro que debe ser catequesis. Porque si no es catequesis, no sirve de nada y delenda est. La enseñanza de la religión católica se identifica con enseñar que Cristo es Camino, Verdad y Vida y eso se llama catequesis y es tan importante que da la vida eterna. No privemos a nuestros hijos de lo que verdaderamente importa, aunque al mundo no le guste.

1 comentario

  
Juan Mariner
Son "contenidos" pactados con el Régimen del 78, pero, podemos estar tranquilos, los malos son China, Venezuela, Nicaragua, Cuba, Irán, Birmania... Aquí somos todos muy buenos excepto cuando mandan los sociatas.
11/05/26 9:09 AM

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