Angiolino, una obra maestra de la gracia de Dios

Una de las cosas de nuestra fe que más chocan al mundo de hoy y en las que más tenemos que dar testimonio los cristianos es el valor del sufrimiento ofrecido y santificado. Para nuestra sociedad paganizada, el dolor no tiene ningún sentido y lo único que hay que hacer es evitarlo a cualquier precio.

Especialmente Europa, que en otro tiempo podía haberse llamado el continente de las cruces, hoy no entiende la cruz y huye de ella. Por eso se muere, porque la cruz es el árbol de la vida y, al renunciar a ese árbol, solo es posible crear una cultura de la muerte y la desesperanza.

Estos días he estado pensando en ello, porque me ha tocado traducir los prólogos y apéndices de un librito que acaba de publicarse: Angiolino, una obra maestra de la gracia de Dios. Se trata de un libro sorprendentemente alegre y ameno, si tenemos en cuenta que relata la vida de un niño enfermo de cáncer que murió con solo catorce años.

El secreto de esa alegría está en la fe del propio Angiolino, claro, que le llevaba a poner los ojos en Dios y en las necesidades de los que tenía alrededor, en lugar de en su enfermedad y sus dolores. Incluso cuando hubo que amputarle una pierna, dio a todos un ejemplo de entereza, aceptación e incluso buen humor.

La vida de este pequeño italiano de familia humilde, conocido por su inteligencia y su vivacidad, no acabó cuando se le diagnosticó un osteosarcoma. Fue entonces cuando sus cualidades, en el crisol del sufrimiento, se fueron perfeccionando hasta convertirse en las virtudes heroicas que reconoció solemnemente el Papa en 2020 al declararlo venerable.

Es un ejemplo cercano, de nuestra época, porque Angiolino vivió en los años cincuenta y sesenta. Hay muchas personas que lo recuerdan aún y el P. Mario Pezzi, por ejemplo, ha querido incluir en el libro las entradas de su propio diario que escribió al conocerle. No tenemos excusa para no imitarle en nuestros propios dolores o enfermedades.

Sus largas temporadas en el hospital fueron, para él, una ocasión de ofrecer a Dios su vida y también de catequizar y evangelizar a los demás enfermos, ayudándoles a volver a la práctica cristiana y a llevar una vida agradable a Dios. Al final de su vida, quiso profundizar aún más en el ofrecimiento de todo lo que tenía entrando a formar parte de los Operarios Silenciosos de la Cruz y consagrándose a Dios en pobreza, castidad y obediencia.

Hoy cualquiera le habría dicho que no tenía sentido hacer votos de pobreza, castidad y obediencia cuando no iba a vivir ya más que unas semanas, pero lo cierto es que con Dios un día es como mil años y mil años son como un día. Hoy cualquiera le habría dicho que el dolor no sirve para nada y que los médicos te lo suprimirán o, si no pueden, te suprimirán a ti para que los demás podamos olvidarnos de que existe el sufrimiento. Con Dios, sin embargo, la vida ofrecida junto a la cruz de Cristo tiene un valor eterno y salva al mundo.

……….

Angiolino, una obra maestra de la gracia de Dios
Domenico Mondrone

Caparrós Editores
159 páginas
P.V.P: 12 €
Prólogo del P. Mario Pezzi

Se puede comprar en formato electrónico o en formato papel:

En Amazon.es, Amazon.com, Amazon.mx, etc.

En la editorial (Caparrós Editores)

En diversas librerías religiosas

14 comentarios

  
Católico.
Lo siento mucho, D. Bruno. No voy a opinar sobre su escrito.

¡Qué el único Purgatorio que haya tenido Angiolino haya sido en su vida mortal!

El árbol de la vida es la Resurrección de Ntro. Sr.

Saludos cordiales.
25/03/26 2:17 PM
  
Bruno
Católico:

"El árbol de la vida es la Resurrección de Ntro. Sr."

Pues dígaselo usted a todos aquellos que, en la Tradición de la Iglesia, han hablado de la Cruz como el árbol de la vida, desde San Cirilo de Jerusalén hasta el papa Benedicto XVI ("la cruz es el verdadero árbol de la vida"), pasando por San Agustín, San Buenaventura, San Ambrosio, San Ireneo, San Juan Damasceno, el mosaico de la basílica de San Clemente de Roma, Juan Pablo II y un largo etcétera.

Cristo es el fruto del árbol de la vida.
25/03/26 2:39 PM
  
Haddock.
Estremece el pensar la trascendencia que pueden tener nuetras acciones rutinarias. Quien taló un árbol nunca imaginó que tenía en sus manos el Árbol de la Vida.
25/03/26 3:53 PM
  
Bruno
Haddock:

"Estremece el pensar la trascendencia que pueden tener nuetras acciones rutinarias"

Así es. Siempre me deja sin habla aquel consejo de la Carta a los Hebreos: no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles

25/03/26 4:55 PM
  
Católico.
"Pues dígaselo usted a todos aquellos que, en la Tradición de la Iglesia, han hablado de la Cruz como el árbol de la vida, desde San Cirilo de Jerusalén hasta el papa Benedicto XVI ("la cruz es el verdadero árbol de la vida"), pasando por San Agustín, San Buenaventura, San Ambrosio, San Ireneo, San Juan Damasceno, el mosaico de la basílica de San Clemente de Roma, Juan Pablo II y un largo etcétera.".

¿Se da cuenta de que todos ellos eran de espiritualidad monastizada?
25/03/26 9:01 PM
  
Alejandro Galván
Sr. (Sedicente) Católico:

¿me ubicaría, por favor, el monasterio donde fueron formados San Ambrosio, San Irineo, San Agustín?

Es para un amigo.

Y ya que es tan accesible, ¿Me cita 3 Padres de la Iglesia que NO vinculen la muerte de Cristo con su Resurrección. Esto ya es por hobby intelectual. Gracias.
26/03/26 8:02 AM
  
Católico.
Sr. Galván. ¿Preguntas retóricas? ¿Incomprensión lectora?
¿Insulto? No, gracias.

En alguna ocasión encontraremos la Cruz en una gran dificultad, en una enfermedad grave y dolorosa, en un desastre económico, en la muerte de un ser querido. Sin embargo, lo normal será que encontremos la cruz de cada día en pequeñas contrariedades en el trabajo, en la convivencia; en un imprevisto que no contábamos, planes que debemos cambiar, instrumentos de trabajo que se estropean, molestias por el frío o calor, o el carácter difícil de una persona con la que convivimos. Hemos de recibir estas contrariedades con ánimo grande, ofreciéndolas al Señor con espíritu de reparación, sin quejarnos: nos ayudará a mejorar en la virtud de la paciencia, en caridad, en comprensión: es decir, en santidad. Además experimentaremos una profunda paz y gozo.

D. Bruno: No quiero ser causa de discordia en plena Cuaresma y en vísperas del Domingo de Ramos.

Tiene mi palabra de que aquí dejo este hilo, esperando el siguiente.

Gracias por todo.
26/03/26 9:33 AM
  
Carmen L
Vaya un contraste, entre lo que se publica de este joven, y la reciente muerte de la joven Noelia a su solicitud. En la sociedad actual el sufrimiento no se entiende. Y cuan pocos sacerdotes hacen algo por explicarlo.
27/03/26 12:46 AM
  
Emilio
Noelia: Eu-tanasia: etimológicamente, buena-muerte. ¿No equivaldrá sociológicamente -e hipócritamente- hablando al tan socorrido aforismo "tanta paz lleves como tranquilidad dejas"?. Recemos por que no cunda su ejemplo.
27/03/26 12:12 PM
  
Ricardo G
EL SUFRIR ES REINAR

...me ha dicho:
(4) “Hoy es el día de las palmas en el cual fui proclamado Rey. Todos deben aspirar a un reino, y para adquirir el reino eterno es necesario que la criatura adquiera el régimen de sí misma con el dominio de sus pasiones.

El único medio para esto es el sufrir, porque el sufrir es reinar, esto es, con la paciencia se pone en orden a sí mismo, haciéndose rey de sí mismo y del reino eterno”.
* * * *
6-101
Abril 16, 1905

Libro de Cielo Sierva de Dios Luisa Picarreta
El reino de la Divina Voluntad en medio a las criaturas. La llamada al orden al puesto y a la finalidad por la que fueron creados por Dios.
Con nihil obsta.
28/03/26 5:57 AM
  
Hugo Z. Hazckenbush
No pretendo entrar en el debate sobre la Eutanasia, me parece un tema complicadísimo que en un porcentaje muy importante de los casos se solucionaría con unos cuidados paliativos adecuados y un apoyo familiar responsable y caritativo (Que debería ser lo que nos distingue a los cristianos)
Lo que me llama la atención es que si Dios nos hizo libres incluso de negarle a Él, incluso de renunciar a ese regalo tan maravillosos que es la vida; ¿Quiénes somos cada uno de nosotros para juzgar a Noelia?
Fariseismo puro
30/03/26 10:17 AM
  
Hugo Z. Hazckenbush
La santificación por medio de la aceptación y ofrecimiento del sufrimiento a Dios también me parece un error.
Dios no puede desear que suframos, ni que aceptemos el sufrimiento sin luchar contra él.
En mi modestísima opinión, la reacción cristiana ante el sufrimiento no afecta al doliente sino a quien lo rodea. El doliente sufre y no lo puede evitar en muchas ocasiones.
Es quien rodea al que sufre (Como en el caso de Noelia) quien debe reaccionar ante el sufrimiento.
La bienaventuranza "Bienaventurados los que sufren" a quien interpela es a quienes podamos evitar o paliar ese sufrimiento.
La bienaventuranza se podría completar, bienaventurados los que sufren porque los cristianos se encargarán de evitar esos sufrimientos, y tras la muerte, el Padre rematará la faena.
30/03/26 10:28 AM
  
Bruno
D. Hugo:

"Lo que me llama la atención es que si Dios nos hizo libres incluso de negarle a Él, incluso de renunciar a ese regalo tan maravillosos que es la vida; ¿Quiénes somos cada uno de nosotros para juzgar a Noelia? Fariseismo puro"

A poco que lo piense verá que, como mínimo, si usted puede considerar que lo que hacemos es "fariseísmo puro", nosotros con el mismo derecho podremos considerar que el suicidio es un gravísimo mal moral, ¿no? ¿O solo puede juzgar usted?

"La bienaventuranza "Bienaventurados los que sufren" a quien interpela es a quienes podamos evitar o paliar ese sufrimiento"

Claro, hombre. Esto ya es surrealista. ¿De modo que la bienaventuranza, que se dirige expresamente a los que sufren, en realidad no se dirige a los que sufren, y cuando dice que serán bienaventurados en realidad dice que no lo serán a no ser que nosotros mismos les hagamos bienaventurados quitándoles el sufrimiento? Es decir, que en realidad lo que dice es "bienaventurados los que no sufren", oséase, dice lo contrario de lo que dice, y todo ello porque sí, porque usted así lo afirma.

Convendrá en que, después de ese retorcimiento, el parecido con el original hay que buscarlo con microscopio electrónico. Si quiere corregir a Cristo, usted verá, pero estos juegos verbales no llevan a ningún sitio.
31/03/26 10:48 AM
  
Dámaso
Nos hemos olvidado que este mundo es un valle de lágrimas y que cuando venimos a el lo hacemos llorando.
04/04/26 2:01 PM

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