Sabiduría femenina

Mi esposa es muy aficionada a las novelas de Jane Austen y las relee periódicamente. No me extraña, la verdad, porque Austen era una gran novelista, con un excelente manejo de la ironía y una aguda capacidad de analizar a las personas y sus relaciones. Incluso yo disfruto de sus novelas, a pesar de que mis intereses suelen discurrir por otras sendas literarias y de que Mr. Darcy y los diversos coroneles y reverendos que pueblan el universo austeniano no me dan ni frío ni calor.
Además de leer y releer las novelas, mi esposa también ha visto prácticamente todas las versiones cinematográficas o en formato serie que existen. Le gustan mucho las antiguas versiones de la BBC, que reflejan muy bien los libros, con las adaptaciones necesarias para un medio audiovisual. Las versiones más recientes, sin embargo, le suelen producir hastío y rechazo.
No hace falta ser un experto en la novelista decimonónica para darse cuenta de cuál es el problema de las versiones modernas: sus autores desprecian profundamente el original. No lo comprenden y no les gusta. Se sienten incómodos, en particular, con la visión moral de la autora, su comprensión de lo que es la mujer, la femineidad de sus personajes femeninos la virilidad de los masculinos y la ausencia en las novelas de las obsesiones progresistas de moda en nuestra época.
Como consecuencia de esa incomodidad, lo que ofrecen las versiones cinematográficas más recientes suele ser una reescritura radical del texto ajena por completo al original, más allá de la coincidencia del nombre de los protagonistas. A menudo consiguen transmitir exactamente lo contrario de lo que deseaba expresar la novelista, pisotear lo que ella amaba y ensalzar lo que le habría horrorizado hasta el punto de qué uno se pregunta por qué narices no han escrito su propia historia, en lugar de hacer una versión irreconocible de un libro que a todas luces no les agrada.
Al margen de su inexistente fidelidad al original, el resultado suele ser en sí mismo de ínfima calidad. Era de esperar, porque la probabilidad de que el director de la película o el guionista contratado tengan más talento que Jane Austen y su reescritura sea de mayor calidad que el texto original de una obra clásica de la literatura es pequeñísima. Si a eso añadimos que ni siquiera han sido capaces de darse cuenta de ello, la probabilidad de éxito tiende a cero a gran velocidad.
¿Por qué les cuento todo esto? Porque, cuando estábamos hablando de esta perniciosa costumbre de desechar el original para ofrecer al público una versión moderna adulterada e incomparablemente más ramplona y sin interés, mi esposa, sabiamente, comentó: “Pues imagínate cuando teólogos, sacerdotes y obispos hacen lo mismo con la fe católica”.
Desolador. Y aún más cuando uno se da cuenta de que no hace falta imaginárselo.
32 comentarios
Por cierto, don Bruno. Tremenda cagada de nuestras cabezas mitradas con el tema de los abusos. No se puede contar con ellos. No hay manera...
La maldad y estupidez no tienen límites. Hay alguna "versión moderna", nada menos que del poema nacional argentino, el Martín Fierro, en clave sodomítica (entre Fierro y Cruz) y, para peor, con expresiones sobremanera soeces. Y, todavía peor, se distribuía en escuelas de la provincia de Buenos Aires. Algo escandaloso.
Aunque también tenemos algo de eso en la misma Iglesia. Nada menos que el predicador pontificio, Pasolini, aludía a la posibilidad de "alguna cosa" entre el centurión y su sirviente, entre David y Jonatán, y, horresco referens, no rechazó completamente la idea de "algo" en esa línea entre Nuestro Señor y Lázaro... "Predicador... de impiedades". Pues qué bajo que se ha caído... Sí, lamentablemente no hace falta imaginárselo.
"Tremenda cagada de nuestras cabezas mitradas con el tema de los abusos"
Pues sí, me temo. Ya hablamos de ello en el blog cuando lo anunciaron hace poco más de un año: Indemnizaciones episcopales. Cada vez se parecen más a políticos e, inevitablemente, a políticos de los malos. Y, como ellos, se cren que el dinero de la Iglesia "no es de nadie" o, peor, es suyo para disponer alegremente de él.
Hay que rezar mucho por los obispos.
"Hay alguna "versión moderna", nada menos que del poema nacional argentino, el Martín Fierro, en clave sodomítica..::"
Horror. Sería interesante pensar en lo que habría hecho el propio Martín Fierro con el autor de semejante versión, a ver si se repetía aquello de "por peliar me dio la tranca".
"Y, todavía peor, se distribuía en escuelas de la provincia de Buenos Aires"
Sí, resulta muy llamativo que los defensores de este tipo de cosas siempre estén obsesionados en trabajar con niños.
"Nada menos que el predicador pontificio, Pasolini..."
Me pongo enfermo solo con recordarlo. Mira que había visto ya barbaridades en la Iglesia, pero hace quince años nunca se me habría ocurrido imaginar las cosas que han pasado después. Qué paciencia tiene Dios.
"Comparto totalmente los gustos de su mujer por esta novelista, y por las versiones antiguas de la BBC"
Señal de buen gusto de ambas.
"Hoy en día, practicamente, son ininteligibles"
Sí, hay que hacer de nuevo el inmenso trabajo no solo de evangelizar a la gente, sino también a la cultura.
""Mujercitas", de Luisa May Alcott"
Leímos todos los libros de mujercitas y sus continuaciones a los niños, además de otros varios de la misma autora. Les gustaron mucho.
En cambio, cuando vivíamos en Estados Unidos, a pesar de que Alcott es estadounidense, en el colegio (católico) les daban a leer libros que no valían nada. Tuve varias discusiones con los profesores sobre ese tema.
"No quise ver la última versión"
Creo que a mi mujer y a mis hijas les desagradó bastante una versión que vieron. Y lo mismo les pasó con Ana de las Tejas Verdes, cuyos múltiples volúmenes también leímos a los niños.
"denota mediocridad"
Ah, la mediocridad. A veces se habla de la áurea mediocridad, pero yo diría que tiene más de tibia mediocridad (en mi caso, al menos, es así).
Por lo visto hasta Cervantes ha sido alcanzado por esta retrospectiva dañina.
Las dos novelistas citadas, Louisa May Alcott y Jane Austen ni siquiera fueron católicas, y su mensaje más que claramente cristiano, al modo protestante, hablaba de virtudes domésticas tales como la unión de la familia, la honradez, la dignidad, el sacrificio, y lo más sorprendente, incluía a mujeres fuertes como Elizabeth Bennet o Jo March. Estas jóvenes, en su tiempo, representaron la dignidad, la defensa de su familia y la mujer capaz de capear los malos tiempos sin rebajarse ante nadie. Entre ambas protagonistas hay 55 años y todo el Océano Atlántico por lo que la posibilidad de trabajar fuera de casa, que una ni siquiera contemplaba, la otra sí que lo hizo.
El progresismo es el mal, el progresismo es la muerte.
Siempre me ha parecido usted grande, aun en el desacuerdo puntual sobre esto o sobre aquello. Artículos de este jaez me llevan a concluir que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, por la gracia de Dios. Que Él les colme a ambos y a su matrimonio de bendiciones, y le ayude a seguir iluminándonos con sus artículos durante muchos años más, y a ella a seguir iluminándolo a usted. IHS
Saludos cordiales.
Saludos cordiales.
2) No leo libros ni veo películas actuales. (Casi) Solo del S.XX hacia atrás. Principios de los 2000 como mucho
3) Todo lo que se hace en este "sector" son revisiones con vestuario y decorados de época y comportamiento de los personajes como una serie de instituto. Todos con todos.
4) Por desgracia en el catolicismo sucede lo mismo. Desde dentro y desde fuera. Todavía recuerdo la gloriosa frase de "en la época de Jesús no existían grabadoras"... Por eso hago lo mismo, kermpis, Astete.... Nada más.
Antes la fe estaba clara. Ahora es como otra serie de esas donde todo vale.
Ver a un señor, que decía llamarse Radamés, cantar de esa guisa "Celeste Aida" fue algo que no pude soportar.
No sé cómo no les da vergüenza poner de manifiesto que en todo lo que va del S. XXI no haya habido un compositor capaz de competir con Verdi y le destrozan la obra en venganza.
Hemos segado la hierba bajo nuestros pies para poner una alfombra artificial.
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San Juan Pablo II describió el "Catecismo de la Iglesia Católica" (a menudo llamado "catecismo mayor" por su alcance universal) como una "norma segura para la enseñanza de la fe" y una "exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica" fundamentada en la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica y el Magisterio eclesiástico
Promulgó este catecismo el 11 de octubre de 1992, mediante la Constitución Apostólica Fidei depositum. En dicho documento, destacó su valor doctrinal, afirmando que es un "instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial" y "sirve como norma segura para la enseñanza de la fe". Su propósito es presentar la enseñanza de la Iglesia para que los fieles puedan profundizar en el misterio cristiano y fortalecer su fe. Además, constituye un punto de referencia fiable para la enseñanza de la doctrina católica y la creación de catecismos locales
https://www.infocatolica.com/blog/ite.php/1701030543-leed-el-catecismo-que-no-muer
Ya han intentado las feministas lo mismo con Santa Teresa de Jesús. Recuerdo artículos antiguos de "El Confidencial" de ese tipo, también se metieron a bocajarro con San Efrén de Siria, seguramente porque sus libros solo se podían encontrar en la editorial del Arzobispado de Granada. Naturalmente desde entonces les mandé a herrar gansos, que se dice en euskera, entonces comentaba en ese periódico, así mismo se lo dije y en jamás de los jamases pienso aparecer por allí.
No hay que alimentar al troll. El pobre Tamayo ya admitió que lo que busca es provocar. No hay que entrar al trapo con quien no quiere conocer la verdad. Recemos por él y borremos caritativamente sus comentarios.
¡Dichosos los ojos! Me alegro de verle por aquí.
En efecto, Dios es Dios y en eso se resume todo... gracias a Dios.
Confío en que a nuestra nieta "teenager" le haya resultado edificante. A mí me encantó, especialmente el encanto de la protagonista y la complejidad, tan humana, de los personajes.
Casi todos los filósofos indican que las virtudes van de lo particular a lo general y que se aprende el concepto de justicia a partir de la observación de la conducta de personas justas, por ejemplo, por eso la obra de Jane Austen es importante.
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