¿Nueva caída del lefebvrismo?

Pocas frases más tristes hay en la Escritura que aquella de San Pedro (citando un refrán del Libro de los Proverbios): el perro vuelve a su vómito y la puerca lavada a revolcarse en el fango. Triste, pero como probablemente todos podemos atestiguar, muy acertada. Somos pecadores y, si no nos convertimos con la gracia de Dios, volvemos una y otra vez a nuestros viejos pecados, a pesar de saber por experiencia que nos destruyen.
Así parece que le va a suceder de nuevo a la Sociedad de San Pío X (SSPX) lefebvriana, que ha anunciado que ordenará próximamente obispos contra la voluntad del Papa. Es decir, repetirá el terrible acto cismático de 1988, lo que acarreará, si Dios no lo remedia, la excomunión latae sententiae de los obispos ordenados y los ordenantes.
Francamente, todo este asunto me apena muchísimo. No es agradable ver al prójimo a punto de caer por un precipicio y menos de forma premeditada. Está claro que no hemos rezado lo suficiente para que Dios ilumine a todos los implicados. Por otro lado, sin ánimo de ofender y como veo que afloran de nuevo los argumentos erróneos utilizados para justificar un acto cismático (incluso en numerosos comentarios en InfoCatólica), creo que conviene rebatirlos de forma resumida. En estos asuntos importantes, es fundamental razonar bien, para no engañarnos a nosotros mismos con falsas excusas.
Vamos a ver once de los argumentos más frecuentes en favor de la actuación primero de Mons. Marcel Lefebvre y, ahora, de sus seguidores. Si surgen más en los comentarios, podríamos añadirlos a la lista (que solo es un resumen, y aun así me ha quedado larguísima):










