Nostalgia del cielo 3

Solo es una foto antigua de una mujer arrodillada que reza el rosario por sus difuntos, pero, a poco que uno tenga algo de fe y sensibilidad, podrá vislumbrar en ella la fe católica hecha carne y la nostalgia de un cielo real, necesario y en ocasiones casi tangible, en el que Dios destruirá la muerte para siempre y enjugará las lágrimas de todos los rostros. El rosario de esta mujer, ofrecido por los muertos, es un ancla en medio de las tempestades de la vida, a menudo el único ancla que permanece firme cuando el mundo parece no tener sentido, las preguntas quedan sin respuesta y el dolor no se puede soportar.

Hasta hace muy poco tiempo, casi todo el mundo tenía esa ancla o, al menos, sabía que el ancla existía y que se podía acudir a ella. Si uno lee casi cualquier devocionario o texto espiritual católico de, digamos, los mil años anteriores a la mitad del siglo XX, una de las primeras cosas que saltan a la vista es el empeño universal en rezar por los difuntos, la presencia constante de las almas del purgatorio en la mente de los fieles y la conciencia de que rezar por los que habían muerto era una obra de misericordia y uno de los principales deberes del católico.

No era simplemente el convencimiento de personas individuales, sino de una civilización entera. Una enorme parte de nuestro patrimonio artístico se construyó, de hecho, con esa intención: incontables capillas, iglesias y monasterios fueron erigidos específicamente para que sirvieran para orar por los muertos. Habría sido difícil entrar en una iglesia sin encontrar por todas partes muestras de esta costumbre, en forma de cuadros que reflejaban el purgatorio, breves exhortaciones a orar por los muertos, cepillos para limosnas por las almas del purgatorio o, directamente, fieles rezando por los difuntos de sus familias.

La lista de manifestaciones de este convencimiento sería interminable: capellanes, cofradías de oración por los difuntos, las indulgencias concedidas por la Iglesia o el ofrecimiento de innumerables Misas, rosarios y jaculatorias. Una buena parte de los numerosos sacerdotes vivía casi por completo de las limosnas recibidas por ofrecer el Santo Sacrificio por los difuntos. En todos los testamentos se observaba la preocupación por que hubiera quién rezara por el destino eterno del testador y a menudo se formalizaba la decisión de legar parte de sus bienes o incluso la totalidad con ese propósito.

Era una tradición eclesial y social, pero también ante todo familiar. Si la familia que reza unida se mantiene unida, como repetía infatigablemente el P. Peyton, es imposible sobrestimar la importancia de una oración que unía a la familia más allá del tiempo y del espacio, vinculándola a las generaciones y generaciones de antepasados que la habían precedido. De algún modo, rezar por los parientes y antecesores difuntos demostraba que el amor es fuerte como la muerte, como dice el Cantar de los Cantares, y proporcionaba a la familia unos cimientos sobrenaturales imperecederos. Pocas cosas ofrecían una confirmación más evidente para todos de la urgencia de la conversión, la realidad del cielo y el infierno o la importancia espiritual de la Iglesia. Era un memento mori esperanzado, porque residía tanto en la realidad inexorable de la finitud de la vida en la tierra como en la confianza en los méritos de Cristo y en su amor por cada uno de nosotros.

¿Cómo puede ser que esa inmensa y riquísima Tradición haya prácticamente desaparecido en unas décadas? En nuestro tiempo, las oraciones por los difuntos tienden a cero después de las exequias y, en multitud de casos, apenas están presentes en el propio funeral, convertido en un rito social para hablar bien del difunto y concluir que “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Más aún, ¿cómo es posible que este monumental legado de siglos y siglos haya sido sustituido por la idea confusa y pueril de que todo el mundo es bueno, excepto quizá Hitler, y, en realidad, todo ese desagradable asunto de la Cruz y la Redención fue más un malentendido que otra cosa? ¡Qué bajo hemos caído!

Nuestra generación y la anterior han permitido que esto suceda y en el pecado llevamos la penitencia: nadie rezará por nosotros cuando hayamos muerto. Solo la liturgia, obstinadamente, con la tranquilidad pausada de los milenios, sigue poniendo en nuestros labios las palabras correctas: acuérdate, Señor, de tus hijos que nos han precedido con el signo de la fe… concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz… admítelos a contemplar la luz de tu rostro… recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.

Dios, con su acostumbrada generosidad, coloca también ante nosotros el ejemplo de cristianos más fieles que nosotros que vivieron en el pasado, como esta señora. Quizá, al contemplarlos, podamos ruborizarnos, sentir vergüenza por nuestra tibieza y falta de fe y dejar que ellos nos enseñen a ser auténticos católicos. Quizá, al verlos, sintamos esa misma nostalgia del cielo que sentían ellos y sepamos ser fieles a nuestro deber de rezar constantemente por nuestros difuntos. Después de todo, somos ciudadanos del cielo.

44 comentarios

  
Bruno
La foto es de Checoslovaquia, en los años sesenta del siglo pasado, y del mismo fotógrafo que tomó la imagen anterior, Martin Martincek.
06/07/20 1:08 AM
  
Cos
Esta serie de nostalgia del cielo es pura medicina. Es de una belleza inmensa.

Sobre la anterior entrada, hubo un tiempo en el que los reyes cedían su carroza a la Sagada Forma.

es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Romeyn_de_hooghe-carlos_II_cede_su_carroza_la_vi%C3%A1tico.jpg
06/07/20 5:45 AM
  
Scintilla
Todavía hoy en día de difuntos y fuera de él, hay muchas madres, hermanas, hijas y algún que otro hijo, nieto y demás que se deja caer por el cementerio a limpiar la tumba, a rezar una corona... por sus muertos. Gente a la que ya no ves en misa. Y no es de extrañar: siguen aquella tradición de la que se han descolgado los curas que predican esas bobadas obligados en día de difuntos y en funerales (cada vez menos; para qué: ya sabemos que nuestro joaquinito era un sol y nuestra antonia una santa, con sus defectos que Dios ya ha perdonado, aunque no se confesó en los últimos cincuenta años ni pidió perdón ni remendó un desaguisado que hubiera montado ni por casualidad: ella era así). Es como si los jirones que quedan en algunas ciudades y pueblos de la tradición encarnada les hubiera dado la espalda y siguiera (agostándose) por su cuenta y riesgo.
06/07/20 8:14 AM
  
Palas Atenea
Gracias, Bruno, pero no te voy a armar aquella discusión larguísima de la que estoy tan arrepentida. ¡Bien por los eslovacos!
06/07/20 11:51 AM
  
Bruno
Palas Atenea:

Je, je. He estado de vacaciones, así que me he saltado la discusión.
06/07/20 2:05 PM
  
Bruno
Scintilla:

"Gente a la que ya no ves en misa. Y no es de extrañar"

Muy aguda la observación. Y demoledora, porque muestra que, en muchos casos, el obstáculo para que se transmitiera la Tradición de la Iglesia han sido las mismas parroquias, como muestra el hecho de que los que estaban alejados de ellas han conservado al menos parte de esa Tradición abandonada.

Somos la Iglesia de la primavera, el diálogo interreligioso y el acompañamiento, que mira por encima del hombro al pasado, cuando deberíamos ser la Iglesia de saco y ceniza, la evangelización y la penitencia, que gime por haber caído tan bajo.
06/07/20 2:09 PM
  
Bruno
Cos:

Gracias por el enlace. Qué gran gesto del más pequeño de los Austrias.
06/07/20 2:13 PM
  
Pampeano
No solamente se han transformado los funerales en un panegírico del occiso sino que deben hacerse rápido y deshacerse del cuerpo lo antes posible, cremación express mediante, repartiendo las cenizas al voleo en aquel lugar que tanto gustaba al muerto. Hay sacerdotes que hacen malabares para dejar algún atisbo de la doctrina católica en los funerales pero nunca llegan al meollo de la cuestión: lo necesario que es ponerse a rezar por esa alma que acaba de partir. Y tan absurdo es que muchos deudos rezan pero a su vez niegan el purgatorio y pasan a la canonización inmediata, sin advertir la contradicción que existe entre el rezar por el fallecido y la afirmación de su estancia en el cielo; al infierno no va nadie, claro.
06/07/20 5:55 PM
  
Palas Atenea
Los anglicanos no creen en el Purgatorio y no creer en él hace inútil la oración por nuestros muertos, tanto si están en el Cielo como si están en el Infierno. No obstante, si estuvieran en el Cielo, algún alma recogerá esas oraciones por la Comunión de los Santos y, además, éstas ya han sido tenidas en cuenta por Dios desde la Eternidad, por lo tanto nunca son inútiles. Hay comunidades religiosas que rezan por las Almas del Purgatorio y el poder de la oración jamás debe ser menospreciado.
06/07/20 6:21 PM
  
Haddock.
La nostalgia se define como el dolor de algo que conociste y disfrutaste ya no lo tienes. Cuando vas sumando años y has enterrado a tanto ser querido es evidente. Pero no creo que ello explique totalmente el enigma de la nostalgia.
De forma general, el hombre está insatisfecho y no es feliz porque siente que algo le falta.Algunos lo encarnan en su mal retribuído trabajo; otros en que su novia no le quiere; los enfermos en que no tenemos salud, pero la última raiz de la nostalgia es más profunda. Platón, en su Fedón pone el ejemplo del hombre que está en una estancia poco iluminada y quiere más luz.
¿Cómo puede saber que está en penumbra si en algún momento no ha conocido mayor claridad?

No sé. Pienso que el origen de nuestra carencia, que se quiere inútilmente compensar con dinero, placeres o poder está en otra dirección. Donde recordamos oscuramente el momento más luminoso de nuestra existencia terrenal:

Quizá cuando Dios nos creó y lo sentimos cerca.

06/07/20 8:09 PM
  
José María Iraburu
Antes sonaba diariamente en las campanas de las parroquias "el toque de ánimas" dos veces por día, según los lugares, el de mañana y el vespertino. Su finalidad era fomentar en la feligresía la oración diaria por los difuntos.
Y además de esa costumbre, también se tocaban las campanas para anunciar la muerte de un feligrés, para que la comunidad parroquial se enterase de la defunción y rezara por el difunto. Los toques era diferentes según el difunto fuera sacerdote o laicos, hombre o mujer, adulto, niño o recién nacido, etc.
Si buscan en internet "toque de ánimas", encontrarán mucha información sobre sus modos, frecuencias y variantes. La oración por "las benditas almas del purgatorio" tenía, pues, una estimulación y una práctica comunitaria y diaria.
Santísima costumbre, hoy perdida, o mejor (=peor), suprimida.
06/07/20 9:32 PM
  
Yolanda
...deberíamos ser la Iglesia de saco y ceniza, la evangelización y la penitencia, que gime por haber caído tan bajo
___________________

Doy por supuesto, pues, que al menos Scintilla y tú estáis vestidos de saco, cubiertos de ceniza y en permanente e intensa penitencia, gimiendo y llorando por vuestro aburguesamiento, vuestras frivolidades, vuestra soberbia, vuestros contratestimonios, etc (si fuera el caso, que igual no, y sois ambos los más perfectos dechados e virtudes).

¿O eso del saco y las cenizas va por "los otros", "los demás"? Sí, los malos, los culpables de todo, "los curas que predican esas bobadas", los obispos, los curas, los obispos, los curas, los obispos, los curas, los obispos, los , obispos, los curas,los obispos, los curas... (a excepción de los dos o tres que tenéis subidos a un pedestal, con nimbo y todo).

06/07/20 10:09 PM
  
Bruno
Pampeano:

"Y tan absurdo es que muchos deudos rezan pero a su vez niegan el purgatorio y pasan a la canonización inmediata, sin advertir la contradicción que existe entre el rezar por el fallecido y la afirmación de su estancia en el cielo; al infierno no va nadie, claro"

Sí, al menos desde aquel "prohibido prohibir" de los sesenta, las contradicciones más evidentes no parecen detener a nadie.
06/07/20 10:46 PM
  
Bruno
Yolanda:

"Doy por supuesto, pues, que al menos Scintilla y tú estáis vestidos de saco, cubiertos de ceniza y en permanente e intensa penitencia, gimiendo y llorando por vuestro aburguesamiento"

Je, je. Bien dicho. La penitencia y el arrepentimiento siempre deben empezar por uno mismo.

Y sí, a mí me avergüenza mucho mi aburguesamiento, la verdad. Leo las vidas de los santos o incluso las de otros cristianos "normales" del pasado (o del presente) y me avergüenzo de lo débil, blandito y tibio que soy. Y me confieso de ello. Qué quieres que te diga, no me voy a defender de algo que es real y evidente. Incluso mis penitencias son débiles y blanditas. Los lectores tendrán que rezar un poco más por mí, que para eso escribe uno de temas religiosos.

Al menos ayer ofrecimos en familia un misterio del rosario por los difuntos. :)
06/07/20 10:53 PM
  
Bruno
D. José María:

Muchas gracias por recordarnos la preciosa costumbre del toque de ánimas, tan tristemente olvidada. Yo el toque a muerto todavía lo he oído en los pueblos, pero ya nunca he oído tocar a ánimas.

Cuántas cosas hermosas y santas hemos perdido.
06/07/20 10:55 PM
  
Bruno
Haddock:

"recordamos oscuramente el momento más luminoso de nuestra existencia terrenal: Quizá cuando Dios nos creó y lo sentimos cerca"

Buena idea. Y teológicamente muy profunda.
06/07/20 10:56 PM
  
Bruno
Palas Atenea:

"Los anglicanos no creen en el Purgatorio y no creer en él hace inútil la oración por nuestros muertos"

Recuerdo haber leído en un libro antiguo sobre la Reforma protestante (aunque desgraciadamente no recuerdo cuál) que, en cierta ocasión, Calvino descubrió a una mujer rezando llena de dolor junto a la tumba de su hijo recién fallecido... y mandó que la azotaran. Los reformadores odiaban la oración por los muertos con pasión y esa fue una de las razones por las que quitaron los libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento, ya que en Macabeos se habla de rezar por los difuntos.
06/07/20 10:59 PM
  
Palas Atenea
Bruno: Ciertamente muchos decimos lo que deberíamos hacer y no lo hacemos, pero a mi eso me parece un paso, como lo es reconocer los pecados. Darse cuenta de las deficiencias que tenemos y añorar una vida más consecuente con nuestra fe que a veces podemos remediar y a veces no porque el toque de ánimas, por ejemplo, ya no está en nuestras manos.
Debido a que mi hermano tiene por costumbre comer a las 12 del mediodía he recuperado el Rezo del Ángelus, espero a que el reloj de la iglesia dé la hora y rezo, sin embargo la Adoración Eucarística que solía hacer yendo un día a la semana a Barcelona ya no puedo hacerla por el dichoso coronavirus. Tengo que ir adaptándome a lo que pueda, pero añoro aquellos Jueves de Corpus de mi niñez en la que el sacerdote iba con la Custodia y nosotros detrás cantando canciones eucarísticas mientras las hierbas pisoteadas nos devolvían aquel olor anisado y dulce que quisiera volver a oler y creo que solo podré hacerlo si tengo la inmensa fortuna de ir al Cielo. Allá estarán mis olores preferidos con toda seguridad.
06/07/20 11:07 PM
  
Parmandil
"Nuestra generación y la anterior han permitido que esto suceda y en el pecado llevamos la penitencia: nadie rezará por nosotros cuando hayamos muerto". Todavía hay gente que reza por los difuntos y encarga Misas por las almas de sus parientes, aunque poca...
¿Sería posible hogaño incluir encargos de Misas por nuestras ánimas en los testamentos?
Yolanda: Ya le ha dicho en innumerables ocasiones a Bruno que es un soberbio, y le ha dado él la razón. Empiezo a pensar que tiene tanta obsesión con el tema como yo con S. Francisco de Borja y san Ignacio.
06/07/20 11:09 PM
  
Palas Atenea
Sí, Bruno, y esa fue también la razón que después de la Gran Guerra fuera Gran Bretaña el país dónde se difundió más el espiritismo. Los italianos no tenían esa necesidad porque la Iglesia Católica permite una conexión entre la Iglesia Caminante y la Triunfante, entre los que estamos aquí y los que están allí mediante la oración por los difuntos y la Comunión de los Santos (que no digo yo que no se dé en el Anglicanismo, porque supongo que también rezan el Credo, pero que no utilizan la intercesión de los Santos no sé por qué). Yo sin ambas cosas, rezos por las Almas de los Difuntos e Intercesión de los Santos no podría vivir, está en mi código genético.
06/07/20 11:16 PM
  
Yolanda
Pues celebro que no te pongas a la defensiva, Bruno. Falta una cosilla, creo yo: señalar constantemente a otros como los culpables de todos los males de la Iglesia, como si el cuerpo místico de Cristo no se resintiera más que por los pecados de una parte, por muy principal que sea... no lo veo.
07/07/20 12:06 AM
  
Bruno
Yolanda:

Me parece que partes de una premisa equivocada. Aquí, en principio, no se tratan pecados personales, al menos en cuanto tales, porque los pecados los juzga Dios, no suelen ser de incumbencia de los demás y, además, resultan terriblemente aburridos (basta preguntar a cualquier confesor). Por dar un ejemplo, si un sacerdote tiene relaciones con una señora o un casado con una señora que no es su esposa, no lo vamos a tratar en el blog, porque no es asunto nuestro. Confieso, además, que no tengo ni idea de por culpa de qué pecados se resiente más el cuerpo místico de Cristo.

De lo que sí intentamos hablar en este blog es de los problemas de la Iglesia (entre otras cosas más agradables, claro). Llevo hablando casi quince años de temas de Iglesia (¡quince!, fugit irreparabile tempus) y, durante ese tiempo, he escrito muchos artículos sobre los numerosos problemas que sufre la Iglesia. Cuando me ha parecido conveniente o posible, como parte de ese análisis, he señalado a algunos que parecían responsables, ya fueran seglares, sacerdotes, obispos, religiosos, políticos o incluso tendencias y circunstancias.

Dicho eso, a diferencia de lo que ocurre con los pecados, en este campo hay personas que resulta evidente que tienen más responsabilidad que otras, para bien o para mal, debido a su misión, su cargo o la labor que tienen encomendada. Obviamente, por la naturaleza jerárquica de la Iglesia, la mayoría de ellas son clérigos. No hay nada que yo pueda hacer sobre eso. Si estuviéramos hablando de mi familia, la responsabilidad mayor sería de mi esposa y mía; si hablamos de la Iglesia, es mayor la responsabilidad de los clérigos y, entre ellos, mucho mayor la de los obispos.
07/07/20 3:28 AM
  
Bruno
Palas Atenea:

"Sí, Bruno, y esa fue también la razón que después de la Gran Guerra fuera Gran Bretaña el país dónde se difundió más el espiritismo"

Nunca había vinculado esas dos cosas. Muy interesante.
07/07/20 3:50 AM
  
Bruno
Parmandil:

"¿Sería posible hogaño incluir encargos de Misas por nuestras ánimas en los testamentos?"

Supongo que sí. El caso es que no se hace, porque la gente no siente la necesidad. Han olvidado tantas cosas importantes...
07/07/20 3:51 AM
  
Palas Atenea
Pues es algo más que evidente. He visto videos sobre la Gran Guerra y leído novelas en las que el espiritismo aparece con cierta frecuencia. Sir Arthur Conan Doyle fue espiritista desde que perdió a su hijo en la guerra y esa manía del espiritismo y la súbita irrupción de la pansofía y otras creencias venidas de Oriente aparecen en muchos escritores, incluyendo Agatha Christie, y hasta creo que Chesterton las cita alguna vez.
Enseguida me di cuenta que se trataba de una angustia producida por la cesura que se impone entre el mundo de los vivos y el de los muertos, que al no encontrar forma de canalizarlo a través de la religión acaba por buscarse otras salidas.
Cierto que en aquel tiempo tal cosa se puso de moda en Europa, pero en Inglaterra fue una verdadera plaga.
07/07/20 8:03 AM
  
Palas Atenea
En el Siglo de Oro Español casi todos los grandes autores, como Calderón de la Barca, incluyen apariciones de Almas del Purgatorio que, o bien piden oraciones o bien dan consejos para advertir a los vivos de lo que les puede pasar. En la Literatura Inglesa son sustituidos por fantasmas, como el del socio de Ebenezer Scrooge o el del padre de Hamlet. El carácter piadoso de las Almas del Purgatorio desaparece en el anglicanismo porque la reacción del individuo no suele ser ponerse a rezar, pero creo que obedece a la misma pregunta del destino final del hombre.
Joseph Pearce, que pretende demostrar que Shakespeare fue un criptocatólico, dice que el Rey, padre de Hamlet, podría ser un alma del purgatorio, pero yo lo veo difícil porque él se queja precisamente de que fue envenenado mientras dormía, lo que le impidió arrepentirse y su vida no había sido precisamente santa, así que más que al Purgatorio parece aludir al Infierno y, además, lo que le pide no son oraciones sino venganza.
En las casas de nuestros abuelos figuraba con frecuencia un cuadro de la Virgen del Carmen sacando a las Almas del Purgatorio. La Virgen y los Santos en el Catolicismo son los grandes valedores, intercesores a los que nos dirigimos.
07/07/20 8:33 AM
  
Argia
Prefiriria que la gente rezase por mi, mientras estoy viva, en el momento de la muerte, todo está decidido, y si te has condenado, ya no sirven las misas. En el campo, en la zona donde vivo, cuando hay un funeral va todo el pueblo, sin embargo ni mucho menos va todo el pueblo a misa los domingos. A mi esto me resulta un poco extraño, si no creen en la Eucaristia, ¿ porque celebran un funeral ?, y si creen ¿porque van a misa sólo en la fiesta del pueblo, bautizos, primeras comuniones, bodas y los funerales. En una palabra, tocan la campana, se reune todo el pueblo, pero no son más que unas reuniones sociales, que en vez de hacerse en el ayuntamiento, se hacen en la iglesia por tradición, y supongo que también porque la iglesia es un lugar sagrado. Seguro que la mayoría cree en Dios y en el otro mundo, tambien van a el cementerio a poner las flores.
No creo que vayan a rezar por el alma del difunto, excepto claro los que son verdaderos católicos, porque piensan que ya está en el cielo, sino a despedirse de él.
Los mismos que rezan durante la vida por nosotros, son los mismos que rezarán cuando estemos muertos.
07/07/20 12:11 PM
  
Scintilla
Es incluso más triste, Bruno. Los funerales han terminado convirtiéndose en una suerte de canonización del mundo: el cura, en los funerales donde va gente (y, sobre todo, donde va gente bien), recuerda que el muerto, "que nos mira ya desde el cielo" (tal cual, y sin ruborizarse)... En los demás, rezamos por las almas de aquellos difuntos. En Mallorca, además, esta diferencia de tipo socioeconómico suele aparejar también un cierto racismo, puesto que los funerales multitudinarios, sobre todo fuera de la capital, son de gente de apellido mallorquín, siendo los forasteros los muertos de segunda, por los que no va nadie a rezar (dado que los funerales se conciben más como una reunión social que como un acto para rezar por el difunto: sólo se reza, es un decir, por aquellos con cuya familia hay que quedar bien o mostrar pleitesía).
Este clasismo es el que yo creo que ha hecho escapar a la parroquia. Aquí se tenía la canción de la muerte aquella, moren rics i moren pobres, moren bisbes i canonges... que todo el mundo se sabía y que era como una especie de prevención contra los que pretenden ser más que otros ante el hecho de la muerte y la perspectiva del Juicio. Eso está olvidado entre nuestros curas y catequistas y los fieles que lo recuerdan se apartan de quienes no lo hacen, porque no huelen a cristiano. De hecho, huele a herético. Tal clase eclesiástica se retrata ante la muerte como si fueran calvinistas (a los que, por cierto, se les suele prestar algún templo y hasta la catedral para alguna celebración, con participación o no "ecuménica" de nuestros pastores). Y la cosa es que le pega mucho ese calvinismo que se desvela al contacto con la muerte, con el puritanismo del que suelen hacer gala de cara a la galería (aunque luego no prediquen la reforma de costumbres ni se sienten a confesar), que sobre todo se revela en las palabras (no digas esto o lo otro que ofende a sus castos oídos).
07/07/20 1:13 PM
  
rmartinhe
Siempre que se habla del purgatorio recuerdo aquella respuesta de la Virgen de Fátima a los pastorcillos cuando le preguntaron donde se encontraba cierta joven ya fallecida. La Virgen les dijo que estaría en el purgatorio hasta el fin del mundo. Me impresiona pues si esa joven de pocos años necesita una purificación tan larga pienso qué será de mí si por la gracia de Dios puedo salvar mi alma.

Sin embargo hoy del purgatorio se habla poco, yo creo que es un problema de fe, de aceptación de la fe revelada.

Un domingo, al salir de Misa, una persona me dijo: "yo nunca hubiera podido leer eso que has leído, ¡que barbaridad...! Eso que había leído era el Salmo 137 (136) "que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalén en la cumbre de mis alegrías".
Profesamos una pseudoreligión , según mis apetencias, mis gustos, mis opiniones. Hoy me apetece ir a comulgar, pues voy, esta parte de la Biblia no me gusta, prescindo de ella, ¿como va a seguir castigando Dios a estas personas que tanto sufrieron ya en su vida? el purgatorio no existe.
Y así todo. Y esto sí tiene que ver con enseñanzas que escuchamos cuando quien tiene que ser luz y guía vive en las tinieblas. Aunque no toda la responsabilidad sea suya, está también nuestra inclinación a abrir los oídos a aquello que queremos oír. De cualquier manera Dios que conoce nuestro corazón nos juzgará a cada uno según su justicia.

Gracias por recordarnos nuestro deber de orar por los difuntos. Aunque más que de deber se trata de amor.
Ayer escuché hablar del sacerdote jesuita Segundo Llorente, y como sobre su tumba y la de otros compañeros está escrito «En vida y en muerte con aquellos que amamos».
De eso se trata, y que mejor manera de demostrar nuestro amor por los que se fueron que rezar por ellos, en primer lugar por nuestra familia, por los que tenemos mayor obligación, y por los que están más olvidados de todos, que hoy son mayoría. Bueno, este es mi orden.
Un saludo.
07/07/20 1:14 PM
  
rmartinhe
Un día salí a andar y pasé por la huerta de un vecino del pueblo ya fallecido. Pensé en su muerte tonta por inesperada como muchas veces son las muertes, después en quien rezaría por su alma pues no tuvo hijos y su mujer estaba en una residencia con la cabeza un poco perdida. Sentí que Dios me pedía que al menos encargase una misa por él. Se llamaba Calixto. Después me enteré que ese día era precisamente el día de San Calixto. No creo que fuera casualidad.
07/07/20 1:18 PM
  
Bruno
Argia:

"Prefiriría que la gente rezase por mí, mientras estoy viva, en el momento de la muerte, todo está decidido, y si te has condenado, ya no sirven las misas"

En realidad, es algo más complicado. En primer lugar, solo Dios sabe si alguien se ha condenado o no. Nosotros no tenemos esa información, así que siempre conviene rezar por los difuntos. En segundo lugar, y esto conviene pensarlo despacio, Dios está fuera del tiempo y nuestra oración de hoy puede aplicarla cuando quiera, dentro de mil años o hace cincuenta. Cuando rezamos por un difunto, Dios puede aplicar esa oración para sacarle hoy del purgatorio o haberla aplicado hace diez años para que se arrepintiera y no se condenara cuando murió.

Esto es difícil de entender, porque la eternidad de Dios nos sobrepasa, pero es importante para que no se nos olvide que ninguna de nuestras oraciones se pierde. En la liturgia antigua de la Misa había una petición que decía "líbranos, Señor, de todos los males, pasados, presentes y futuros". El tiempo no es más que una criatura en las manos de Dios.
07/07/20 2:16 PM
  
Palas Atenea
La idea de Dios como Dueño del Tiempo y el Espacio a veces se nos olvida. Para Dios está ocurriendo la Revolución Francesa, los efectos del Covid y lo que pueda venir en el futuro al mismo tiempo, de igual manera que ve la más minúscula aldea china y el más remoto lugar de Chile. Por lo tanto las oraciones dirigidas a Él desde cualquier punto y en cualquier tiempo también son recibidas de la misma forma. Si yo supiera que alguno de mis antepasados había cometido un gran pecado y rezara ahora por él mi oración llegaría igual que si rezo por la conversión de alguien que esté aún vivo. El final del Gloria a la Trinidad dice: "Como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén". Y el famoso dilema de la predestinación tiene mucho que ver con esta visión de Dios que sabe cuál va a ser nuestro final lo mismo que sabe cuál fue el de Carlomagno o cual será el de mi sobrina-nieta de dos años. ¿Puedo rezar yo por Carlomagno (s. VIII-XIX) podría hacerlo y Dios ya habría tenido en cuenta esta oración.
07/07/20 3:43 PM
  
Bruno
Rmartinhe:

"No creo que fuera casualidad"

La casualidad no existe. A veces llamamos con ese nombre a lo que, en realidad, son pequeños gestos de ternura y amor que Dios tiene con nosotros.
07/07/20 3:44 PM
  
Palas Atenea
Yo suelo rezar mucho por los cristianos chinos, de los que no me separa el tiempo pero si el espacio, y es lo mismo que si rezo por mi vecino. ¿Por qué no va a ser igual con el tiempo? Debido a los viajes en avión la noción del espacio ya casi no la tenemos, pero era insalvable para una madre cuyo hijo emigrara a América en el s. XIX, en cambio el tiempo se nos antoja que es siempre presente porque lo anterior se perdió y el futuro no ha llegado. Pero no es así para Dios.
07/07/20 3:50 PM
  
hornero (Argentina)
El temor del Señor sea mi fortaleza y la guarnición de mi palabra. El Señor nos rodea por todas partes, penetra todas las cosas, las vivifica y nos las muestra. Porque su Sabiduría, Amor y Poder las constituye en abismo de su Palabra. El Señor habla por sus creaturas, puso en ellas su verbo inextinguible que las conserva en su inteligibilidad.

“Nostalgia de Dios” (Diario de un convertido) tituló Pieter van der Meer, su diario primero. Allí, habitando entre incógnitas existenciales y deslumbramientos súbitos, exclamó: “La alegría es el canto de una carencia”, que maravilló a su padrino de bautismo, León Bloy. Sí, experimentaba la nostalgia de Dios, y en ella escuchaba voces del Paraíso.

Hoy, el mundo moderno, racionalista, escéptico, profano, mediocre, apóstata y ateo, experimenta en muchos de sus hombres, la nostalgia de Dios que manifiestan las creaturas. Porque, si los paganos, como recuerda Chesterton, en su “San Francisco de Asís”, invocaban a los astros con nombres de demonios, hoy se niega su existencia, o por lo menos se la desprecia, se la pisotea, se la profana. Y muchos viven entristecidos ante el vacío de un mundo de muertos.

La nostalgia de la CREACIÓN, de nuestro hábitat original, clama al cielo por ser recuperado. El GRAN DISCURSO, la EPOPEYA que Dios pronunciara y ejecutara, nos convoca a asumir nuestro ministerio de sacerdotes, profetas y reyes.” La Creación espera participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8). Hoy, la “nostalgia” por un cambio en el mundo crece día a día, a medida que nuestras expectativas en el “progreso” se desencantan de él, y se advierte su final catastrófico, en el que están siendo humillados los ídolos y los idólatras.

Es la hora solemne del inicio del DESIGNIO de Dios, que nos convoca a nuestra personal participación en el advenimiento de un MUNDO NUEVO, el del REINO DE DIOS entre nosotros.



07/07/20 4:49 PM
  
Octavio
¡Qué artículo más bonito! Los primeros párrafos me han emocionado.
07/07/20 5:06 PM
  
Argia
Creo que me he expresado mal. Se que para Dios no existe el tiempo, lo que queria decir, es que para nosotros, si existe el tiempo. Es decir, que tenemos un tiempo para pasar en esta vida que es fundamental para nuestra salvación. Es cuando vivimos aqui, cuando tomamos nuestras decisiones y elecciones que nos llevarán al cielo o no. Necesitamos la oración y los sacramentos, hoy, aqui, y ahora.
Quería decir que creo que esas personas que hacen un funeral por alguien que no pisaba la iglesia, y que no lo hacen por que ellas sean creyentes y recen por el difunto, sino por lo que he expresado arriba, me parece absurdo.
Yo concretamente, durante un tiempo recé por Salomón, que me da una pena que me muero, porque siendo tan predilecto de Dios, como acabó.
También he tenido experiencias, de lo que vale la oración por los difuntos. Cuando mi abuelo murió, yo tenia 6 años, pero recé por él desconsoladamente, sobre todo porque no entendía a donde habia ido.
Y debí de rezar con autentico fervor, porque 17 años despues un día me desperté con gran alegria ,con la noticia de que el abuelo habia entrado en el cielo.
Espero que ahora se me entienda mejor.
07/07/20 5:20 PM
  
Orar, siempre orar!
Tuve la experiencia dura de la muerte de mi hija de tan sólo 7 años, y de enfermedad grave, Leucemia. Como quien dice: ¡No esperes nada!... Pero,...
Todavía hoy, luego de treinta años, la recuerdo, la lloro y Oro... ¡El bien que me hace es a mí!
Pienso que ese angelito me mira, me escucha, y lo que hace es acompañarme... que Dios se lo permite. Mirar a quien tanto la quiso y la "ofrendó" a Dios Padre Quien la solicitaba... y entonces me consuela, a pesar de mis lágrimas.
Orar por nuestros difuntos, familiares o amigos, es bastante consolador, además mantiene la esperanza de unirnos con ellos en la Eternidad. Se vuelve como un "pedacito de Cielo"... un adelantarse "la transformación" que nos fue enseñada en el misterio de La Transfiguración. Creer, creer en nuestra Fe, es hermoso, es tocar el Cielo ya...
07/07/20 7:02 PM
  
Luis Fernando
Santa Mónica pidió a su hijo que se acordaran de ella en el altar cuando falleciera.

La oración por nuestros seres queridos es un acto de caridad suprema, solo igualado o mejorado por ellos mismos cuando rezan por nosotros ante el altar celeste o mientras esperan a llegar al cielo purgando sus penas temporales en el purgatorio.

Y como bien dice Bruno, el fruto de la oración que hacemos hoy lo puede haber aplicado Dios antes. Por tanto, aquellos que crean que algún ser querido se ha podido condenar, no desesperen. Quizás se lleven una agradable sorpresa cuando crucen el umbral de la muerte.
08/07/20 11:52 AM
  
Luis Fernando
Por si hay algún despistado, el hijo de Santa Mónica era un tal Agustín, que según cuentan por ahí llegó a ser obispo de Hipona, je je.
08/07/20 11:53 AM
  
Juan F
Que bien nos haría a todos leer el libro de María Simma o los audios de la entrevista que derivó en el libro “sáquennos que aquí, testimonio de María Simma”. Yo lo hice y lo recomiendo. Cada rosario u oración en la que no se tiene en cuenta a las benditas ánimas del purgatorio, es una oportunidad que se pierde de ayudar a quienes serán nuestros intercesores en el cielo! Gracias Bruno por el artículo! VIVA CRISTO REY!!!
08/07/20 4:30 PM
  
Edinson
Cómo nos falta enseñarle a nuestros hijos a orar por los difuntos!
08/07/20 11:50 PM
  
M.Angels
Alguien ha preguntado si es posible encargar misas post mortem. Sí es posible. Se puede poner en el testamento " dejo tal cantidad para que se apliquen misas por mi alma", y es deber de los herederos cumplirlo. Esto lo hizo un familiar mío, y el notario, a la hora de leer el testamento, recordó a los herederos la obligación de cumplir con esa voluntad del difunto. Uno de los herederos era yo y desde luego lo cumplí. Supongo que un notario puede informar mejor . Otra cosa es, simplemente, pedirlo a un familiar de confianza ( el cónyuge, los hijos...) aunque la fuerza de la petición dependerá mucho de si el familiar comprende o no la importancia de la oración por los difuntos.
Pero sí, ciertamente, es un aspecto de la Fe que nuestros mayores tenían mucho más claro que nosotros. Como tantos otros.
09/07/20 5:44 PM
  
Parmandil
M.Angels: ¡Gracias!
11/07/20 11:08 PM

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