Iglesia de alta velocidad

Alta VelocidadA pesar de los raudos trenes de alta velocidad, el viaje hasta París se hace largo. Tomé el tren el domingo a las ocho y media de la mañana y llegué a las ocho y media de la noche, de la salida del sol hasta el ocaso.

Un trayecto tan largo es cansado, pero tiene una cosa muy agradable: la posibilidad de rezar tranquilamente la Liturgia de las Horas, a medida que va transcurriendo el día. Es bonito recorrer kilómetros y kilómetros mientras uno va rezando laudes, alabando a Dios. El tren se convierte en una especie de iglesia en movimiento, que atraviesa los campos a doscientos cincuenta kilómetros por hora.

Me hace especial ilusión, en estos casos, ir pidiendo la bendición de Dios para las demás personas que van en el tren, a las que no conozco y que van pensando en sus cosas, ocupadas en mil y un asuntos que nada tienen que ver con Dios. En cierto modo, es un signo de lo que es la vocación cristiana: ser sal en medio del mundo. Ser sal no es solamente dar un buen ejemplo, como tendemos a pensar con nuestra mentalidad de pelagianos endurecidos, sino ante todo ser templos del Espíritu Santo en medio del mundo. O, mejor, humildes piedras vivas de ese gran Templo espiritual que es la Iglesia.

Así Abraham, que había recibido la bendición de Dios, iba llevando esa bendición por donde iba y contagiándola, por así decirlo, a todos aquellos con los que se encontraba. Como dice el Salmo sobre el peregrino que va a Jerusalén: al pasar por el valle del llanto, lo cambia en bendición. Obviamente, los cristianos no somos superhombres que puedan cambiar llantos en bendiciones por nuestras fuerzas, nuestro compromiso, nuestra inteligencia, nuestro dinero o nuestra cara bonita. Al contrario, somos pobres hombres, hechos de barrillo, tan miserables o más que los que tenemos alrededor. Pero todos somos portadores de una bendición maravillosa, que nos supera y que llevamos como un tesoro en vasos de barro. Llevamos el tesoro de la Vida que no se acaba, entre multitudes hechas del mismo barro, pero que no han encontrado ese tesoro y que lo necesitan desesperadamente.

Ante eso, los cristianos sólo podemos reaccionar con los mismos sentimientos de Jesús, que lloró mirando a Jerusalén, por su rechazo de los profetas enviados a ella. Y rezar, uniendo a todos a nuestra oración, con las palabras del salmo: Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga.

12 comentarios

  
Olimán
Vaya, pues sí que te ha dado para citas bíblicas tanta oración...

Voy a empezar a hacer como tú, me voy a dejar mi endurecido pelagianismo y voy a rezar por los demás. Tanto dar ejemplo y tanta historia, al final de lo único de lo que das ejemplo es de miserias.

¡Señor Jesús, hijo de David, ten compasión de mí, que soy un pecador!
15/02/12 10:56 PM
  
rastri
Así Abraham, que había recibido la bendición de Dios,...somos pobres hombres, hechos de barrillo,.. como un tesoro en vasos de barro.... entre multitudes hechas del mismo barro,...
___________________

-Somos algunos que no todos.
-Otros, la mayoría, no tienen esta génesis de evolutiva herencia genética.

-Sea poque los otros no decienden de Abraham y por ende de su bendición en legítima héncia genética.
16/02/12 9:45 AM
  
Miriam
Precioso!. Cuanta verdad hay en lo que dices...¡cuánta verdad!. Gracias por recordarnos cual es la escencia de nuestro ser cristianos.
16/02/12 12:59 PM
  
Freider Florián
Precioso, Bruno, eso de la iglesia que se mueve a cientos de kilómetros entre los campos.
Pienso que, entre más profundicemos y conozcamos la belleza de nuestra dignidad de cristianos, tanto más nos haremos pequeñitos porque no la merecemos.
...aquí entre nos te confieso que desde antes de volver al fervor de mi madre la Iglesia y desde entonces sentía una repulsión terrible a esas personas que hablaban y la mitad de lo que decían eran citas de las escrituras (algo propio de los hermanos separados) me parecía una pedantería sin límites cuando citaban libro, capítulo, versículo, coma, punto y acento. Pero es hermoso el modo en que tu lo haces, me recuerda a un buen cura que en sus homilías insertaba deliciosamente textos de las escrituras, muy especialmente los salmos (se notaba que no descuidaba su deber con el oficio divino).
Saludos.
16/02/12 2:22 PM
  
Francisco Javier
¡Hace un tiempo que me quedé con ganas de hacerte una pregunta!

¿Rezas las Horas con algún libro? Y no sé si recuerdo mal, pero en algún post hablaste de Liturgia de las Horas en Forma Extraordinaria.

De todos modos, la pregunta de todas todas es: si es un libro. ¿Qué editorial es?

Hace tiempo que ando detrás de alguno para poder rezar las Horas y apuff... ¡qué cuesta!

Muchas Gracias :)
16/02/12 3:57 PM
  
Fredense
Francisco Javier, lo clásico es comprarte los cuatro libros de la Liturgia de las Horas, aunque esta opción es algo cara:

http://www.parroquiadelalfas.com/fotos%20pag/liturgia%20de%20la%20horas.jpg

Por otra parte, en internet tienes varios sitios donde se pueden rezar, por ejemplo:

http://www.eltestigofiel.org/oracion/liturgia.php

http://oficiodivino.com/

También tienes apps gratuitos para iPhone y otros dispositivos semejantes. El mejor, en mi opinión es el llamado "Salterio", que es del primero de los sitios que he citado antes (El testigo Fiel), y que es el que uso yo a menudo por las mañanas en el metro (no llego a lo de Bruno, en el TAV, porque todavía hay clases ;-)

http://itunes.apple.com/es/app/salterio/id435991153?mt=8

Un saludo muy cordial.
16/02/12 4:31 PM
  
Perdon_perdón
Esos trenes además tienen la cosa buena de que ves Francia que es muy bonita, con la suerte que como vas tan rápido, te ahorras el tener que intercambiar en exceso con la población nativa, ejem... :-)
16/02/12 7:02 PM
  
Francisco Javier
¡¡Gracias Fredense!!

La verdad es que yo soy bastante clásico ;) Pero también estoy peladete jaja

¡Así que me apañaré mientras tanto con los links que me has dado! Muchísimas gracias :)
16/02/12 8:07 PM
  
Lectora francesa
Bruno, ¿dónde estás? Te vas a mi país y no paran de atacar a mis compatriotas.

Perdon_perdón, tienes suerte que no sea tan peleona como Yolanda (no offense, Yolanda, creo que es una virtud)

:)
16/02/12 9:42 PM
  
clavel
Pues yo tengo la sensación de ir echando Ave Marías por los campos mientras voy viajando. Y me hace mucha ilusión que así sea. Hay que regar la tierra con Oraciones especialmente a la virgen María.
19/02/12 1:43 PM
  
Ciuredhal
Es bonito y está clara la importancia de rezar, aunque la exuberancia de imágenes me aturde un poco. Eso unido al cansancio de un viaje tan largo... Una humilde piedra viva de barrillo miserable lanzada en alta velocidad... Con buen humor, pienso si podrá ser Nueva AVEngelización.
21/02/12 4:55 PM
  
Fernando Luis Salvador
Estimado Bruno, ´también soy laíco comprometido con la Iglesia y por circunstancias hubo una època en que viajé muchísimo en tren, viajes de incluso 16 horas y tiene sus ventajas. Aprendí a sacar partido al tiempo como tu también haces, además de observar la creación maravillosa viajando, me incita a orar, meditar hacer las lecturas litúrgicas y algo que pude realizas en viajes de mas de 10 horas, "predicar el evángelio", sí, el tren es un maravilloso medio de viajar dado la libertad de acción dentro de estos y hacer un buen uso del tiempo, siempre que viajo en tren, pues no tengo coche ni lo deseo tener, me siento bendecido por ese tiempo que puedo dedicar a la práctica de profesar mi fe en las enseñanzas de la Santa Madre Iglesia.
Muchas gracias por sacar a la luz este tema porque además soy un enamorado del ferrocarril.
21/02/12 5:04 PM

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