Alas para el deseo
Después de un par de días dedicados temas polémicos, creo que será bueno tratar algo más agradable. Al hilo de algunos comentarios, Juvenal tuvo la gentileza de enviarme estos versos sobre la Virgen que aparecen en la Divina Comedia de Dante Alighieri y creo que merece la pena compartirlos con los lectores.
Me han encantado estas líneas de amor a la Virgen, que el Papa citó en su del día de la Inmaculada Concepción del año pasado. El poeta disfruta de la contemplación de su Madre, del rostro que a Cristo más se asemeja y que, por ello, es a la vez la más alta y la más humilde de las criaturas. Las líneas que incluimos no son más que unas pocas de las que forman el Canto XXXII y el Canto XXXIII del capítulo del , dedicados a la Virgen y a la visión de Dios.

Hoy, 8 de septiembre, la Iglesia conmemora la Natividad (el nacimiento) de la Virgen. Es una fiesta muy antigua, que se celebra desde el siglo VI.
Estos días de agosto, en los que hay muy poca gente en Madrid, las misas parecen a veces algo tristes, con las iglesias casi vacías. En algunos casos, el sacerdote no se molesta siquiera en pronunciar una homilía, porque “para cuatro gatos que hay…”
Hoy, día de la Asunción de la Virgen, quiero ofrecerles estas palabras que pronunció Benedicto XVI como parte de la homilía en esta fiesta hace dos años. Aparentemente, fue una homilía improvisada, con lo que el Papa mostró su calidad como predicador excepcional y su conocimiento de la Palabra de Dios.



