Es hora de volver
Al comenzar la Cuaresma, siempre me acuerdo del Libro de Nehemías. Mejor dicho, me acuerdo de una escena de ese libro que, a mi juicio, es de las más bellas de toda la Biblia.
Tras los 70 años de destierro en Babilonia, el pueblo de Israel consiguió volver a la tierra prometida, gracias al rey persa Ciro, que, enviado por Dios, venció a los babilonios y permitió a los israelitas volver a establecerse en sus antiguos dominios. En los libros de Esdras y Nehemías se relata el retorno del pueblo desde el exilio en Babilonia. La situación era terrible: Jerusalén, la Ciudad del gran Rey, estaba semiderruida y en los alrededores se habían ido establecido otros pueblos que hostigaban constantemente a los retornados. Con un grandísimo trabajo y sufriendo penalidades sin cuento, los retornados fueron reconstruyendo Jerusalén, el Templo, sus casas y murallas, en un trabajo que duró años y años.
En esa situación, Esdras, el sacerdote, y Nehemías, el gobernador, convocaron un día a todo el pueblo.

Continuando con el tema de estos últimos días, me parece interesante este otro texto del P. Cantalamessa, publicado por , que, hablando de las bienaventuranzas, presenta dos puntos que, a mi juicio, son esenciales.
Hoy recojo esta breve reflexión del P. Raniero Cantalamessa, el Predicador de la Casa Pontificia, sobre una frase del Evangelio de hoy, la primera bienaventuranza: Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Cuando, el pasado 7 de junio, Benedicto XVI permitió de forma general para toda la Iglesia la celebración con el rito extraordinario de la liturgia romana, es decir, con la liturgia anterior al Vaticano II, inmediatamente se dispararon las predicciones, algunas marcadamente tremendistas y agoreras. En muchos casos, se advirtió del comienzo del derribo del Concilio Vaticano II y de una era oscurantista, en otros se afirmaba que no serviría de nada o que no tendría resultados apreciables.
Hoy les ofrezco algunos fragmentos de la homilía que pronunció Benedicto XVI el año pasado en esta fiesta de la Epifanía del Señor (es decir, lo que se suele llamar la Fiesta de los Reyes Magos).



