Para entender España y Cataluña
Discútese en los últimos artículos de Luis Fernando y de Germinans sobre Cataluña y el resto de España, los nacionalismos más o menos disgregadores, la imagen que Cataluña tiene del resto de España, etc. Me han parecido muy interesantes los argumentos que se manejan, aunque muchos de ellos, a mi juicio, estén más basados en eslóganes propagandísticos interiorizados con el paso de los años que en la realidad.
En lugar de intentar evaluar cada afirmación en particular, voy a comentar lo que más me ha impresionado de la discusión. No se trata de los argumentos dados por uno y otro lado, ni de las emociones que suscitan, por interesantes que sean ambas cosas. Lo que más me ha llamado la atención es que el único comentario que realmente iba a la raíz del asunto aparentemente no ha suscitado el interés ni las respuestas de los demás comentaristas. Eso me sugiere que la conversación está destinada al fracaso, por no ir a la raíz del asunto. Si nadie se para a pensar qué es España y qué es Cataluña, ¿cómo van a llegar a alguna conclusión sobre si Cataluña es o no parte de España?

El otro día tuve que ir a la oficina de Correos del centro de Alcobendas a enviar una traducción jurada. Como es mi costumbre, en lugar de ir y volver por el mismo camino, a la vuelta me perdí un poco por calles secundarias. Cuando tengo tiempo, varío así de ruta porque siempre se ven cosas interesantes. Esta vez, encontré un precioso escudo en una casa antigua, con el apellido Corte Gómez, que debió de pertenecer a una familia de hidalgos.
Hay cosas que no entiendo. Por suerte, como cuento con un grupo de lectores inteligentes, cultos y enterados (y que no se dejan influir por la adulación), puedo acudir a ellos para ver si me explican algunas de esas cosas.
Por fin, parece ser que los años de callada y constante labor de la diplomacia española están dando sus frutos. Otros países, o al menos algunos grupos dentro de ellos, empiezan a reconocer el papel de nuestro país en la escena internacional. En particular, lo que se reconoce es la inmensa labor de nuestro Presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, autor de iniciativas de tanto calado mundial como la Alianza de Civilizaciones, que la Historia sin duda recordará como uno de los grandes logros del s.XXI, fundamento de una paz y un entendimiento al menos tan duraderos como los de Versalles.
Me pide un lector que comente un texto de César Vidal y, Dios mediante, eso pienso hacer… en otro artículo. Antes de saltar a la refriega y a la discusión de argumentos y temas más concretos, quiero escribir algunas consideraciones sobre este periodista y escritor, que es, probablemente, el protestante español más conocido en España en la actualidad. Curiosamente, además, se da el hecho de que su popularidad ha crecido, en buena parte, en un medio perteneciente a la Conferencia Episcopal española, aunque indudablemente sean sus propios méritos la causa principal de dicha popularidad. En fin, todo esto hace que sea un personaje fascinante.



