¿Tiene sentido una radio eclesial así?
No escucho casi nunca la radio. No tengo tiempo para ello, ni tampoco la inclinación. Mi mujer, sin embargo, que usa el coche a diario, siempre tiene puesta alguna emisora. El otro día fui yo quien tuvo que llevarse el coche y, cuando arranqué, empezó a sonar la emisora que mi mujer había dejado seleccionada.
Se trataba de la Cope, la emisora española que es mayoritariamente propiedad de la Conferencia Episcopal. Un grupo de personas estaban hablando sobre otra persona, cuyo nombre no me sonaba de nada. Quizá algún lector de fuera de España suponga que estaban comentando su conversión, sus aciertos o desaciertos teológicos, su pensamiento o su ejemplo de vida entregada al Evangelio. Pues no.
Era un programa de cotilleo. Aparentemente, discutían sobre un acuerdo al que había llegado el personaje con los medios de comunicación para permitirles que les hicieran fotos a él y a su novia, en la cubierta del yate y bajo la atenta mirada del piloto, mientras tenían relaciones sexuales. Previo pago, se entiende, y fingiendo que eran fotos tomadas sin su conocimiento. Este tema dio conversación para un buen rato y, después, pasaron a criticar, con pelos y señales, a diversos famosos que se peleaban con sus ex-mujeres o llevaban meses sin ver a los hijos tenidos con las anteriores. Como se puede imaginar fácilmente, el tono general era de una frivolidad y una amoralidad pasmosas.

Hace unos días, visité la catedral de Tuy, dedicada a Nuestra Señora y de la que es canónigo penitenciario D. Guillermo Juan Morado, ilustre bloguero de InfoCatólica. Por desgracia, como la visita fue imprevista, no pude ponerme en contacto con él. Sin embargo, visité la iglesia, que no conocía, y me alegré mucho de ello. No sólo me gustó la catedral, sino que también me impresionó muy agradablemente la organización de la misma y he pensado que convenía contarlo aquí, por si alguien puede sacar de esto una buena idea para otras catedrales e iglesias.
Quaestio Quodlibetalis XXV.D. José Fernando Rey Ballesteros escribió ayer un artículo muy interesante sobre los Pastores y los fieles, titulado
Tras la interesante discusión en el
Cuando Moneo diseñó la Catedral de la diócesis de Los Ángeles, por no echarme a llorar, intenté ver el lado bueno del asunto. Pensé: “Al menos, tras ver este engendro, ya nadie más le encargará iglesias a este arquitecto. Cara nos ha salido la vacuna, a doscientos millones de dólares, pero sin duda es eficaz, porque después esta monstruosidad el nombre de Moneo irá a formar parte de la lista negra de arquitectos que incluye al diseñador de los cimientos de la Torre de Pisa, al arquitecto de Chernobyl y al que le prometió al faraón Keops que en un par de meses estaba terminada la pirámide”.









