¿Por qué descendió Cristo a los infiernos?

Hoy voy a dar una charla sobre el credo de Nicea y he estado leyendo cosas al respecto de varios autores, entre ellos Santo Tomás de Aquino. Me ha encantado en particular su explicación sobre uno de los artículos del credo (que no aparece en el de Nicea, pero sí en el de los Apóstoles): “descendió a los infiernos".
Santo Tomás, sintético y ordenado como siempre, propone cuatro razones por las que Cristo descendió a los infiernos.
En primer lugar, descendió a los infiernos para sufrir toda la pena del pecado y así expiar toda la culpa de los seres humanos. Eso se debe a que la pena del pecado del hombre no solo era corporal, con la muerte del cuerpo, sino que también debía afectar al alma. El pecado no es únicamente corporal, sino corporal y espiritual, por lo que la pena que acarrea tiene esa misma dimensión corporal y espiritual. Esta última consiste en la carencia de la visión divina en el infierno. Por eso Cristo, para sufrir toda la pena debida por los pecadores, quiso, no sólo morir, sino también que su alma se separara de su cuerpo y descendiera al infierno (mientras su cuerpo permanecía en el sepulcro).
O, dicho de otra forma, Cristo bajó a los infiernos porque nosotros merecíamos bajar a los infiernos y Él tomó sobre sí nuestras culpas y la pena que merecían esas culpas. No quería dejar nada sin redimir. Si no hubiera descendido a los infiernos, no habríamos sido redimidos por completo.
La segunda razón gustará especialmente a los varones. A los hombres nos agrada pensar e incluso decir que por un buen amigo iríamos al fin del mundo o, como dicen los norteamericanos, to hell and back, al infierno y de vuelta. Pues bien, según Santo Tomás, la segunda razón por la que Cristo bajó al infierno fue para socorrer a sus amigos. Estaban en aprietos y no permaneció indiferente.
En efecto, dice Santo Tomás, Jesucristo “tenía amigos, no sólo en el mundo, sino también en el infierno”. Ser amigo de Cristo consiste en tener caridad y, en ese momento, en el infierno había muchos amigos de Cristo, “que habían muerto con caridad y fe en el que había de venir, como Abrahán, Isaac, Jacob, Moisés, David y otros varones justos y perfectos”. ¡Magnífico! Me encanta pensar que sigo a un Rey que fue capaz de ir literalmente al infierno por sus amigos. Por alguien así se atrevería uno a morir.
La tercera razón también es muy varonil: para triunfar completamente sobre el diablo. En efecto, “uno triunfa sobre otro cuando no solo lo vence en el campo de batalla, sino que penetra hasta en su propia casa y le arrebata el trono de su reino y su propia casa”. Cristo había vencido al diablo en la cruz, pero, para triunfar del todo, quiso quitarle la sede de su reino y atarlo en su casa, que es el infierno. Descendió allí, le arrebató todo, le encadenó y le quitó su presa. Así se cumplió, además, lo que dice San Pablo: al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra y en el infierno. ¡Así se hace! Estas cosas le alegran a uno la mañana.
Finalmente, la cuarta razón es la que nos resulta más familiar: liberar a los que estaban prisioneros en el infierno por el pecado original. Cristo quiso salvar a los vivos y a los muertos, abriendo las puertas del cielo para los justos que habían vivido antes de su venida y habían recibido la circuncisión, como prefiguración del bautismo, o habían tenido fe y esperanza en el Mesías que habían de venir.
Gracias a Dios, la fe es inagotable y todos los artículos del credo tienen mucha más miga de lo que imaginamos. Para eso están los doctores de la Iglesia, como Santo Tomás, para abrirnos caminos en los que ni siquiera se nos habría ocurrido pensar.
79 comentarios
Es verdad que no justifico mis respuestas con ningún santo maestro o en el C.I.C., pero no lo veo.
A mi se me antoja que debe haber un punto intermedio, un limbo y que fue ahí donde bajó Nuestro Señor. ¿ No puede ser que se tradujera mal limbo por infierno ?
En todo caso no tengo ningún problema en sacrificar mi razón (o desrazón) al buen juicio de la ICAR.
Por favor, no use siglas, como si se tratase de un partido político, para referirse a la santa Iglesia Católica.
"pero no lo veo"
Lo que vea o no vea carece de importancia. Lo importante es la verdad y la enseñanza de la Iglesia.
Dicho eso, no se líe con las palabras. El infierno no es propiamente un lugar, sino, ante todo, un estado del alma que no puede ir al cielo y sufre la pena de sus pecados no perdonados.
Antes de la muerte y la resurrección de Cristo, nadie podía ir al cielo y todo ser humano estaba privado de la visión de Dios y en manos del demonio, atado por la pena del pecado original y los pecados personales. Eso es sustancialmente el infierno. Esa era la situación previa a Cristo.
Como dice el Catecismo, "la Escritura llama infiernos, sheol o hades a la morada de los muertos donde bajó Cristo después de muerto, porque los que se encontraban allí estaban privados de la visión de Dios. Tal era, en efecto, a la espera del Redentor, el estado de todos los muertos, malos o justos".
Había, sin embargo, una diferencia fundamental en la situación de los justos: la esperanza. Los justos anteriores a Cristo esperaban la liberación que traería Jesucristo, a diferencia de los condenados, que no tienen esperanza de salvación. Por esta diferencia, la situación de los que, antes de Cristo, no podían ir al cielo a veces se llama "limbo de los justos" o "seno de Abraham".
En cualquier caso, no se engañe: si Cristo no nos hubiera redimido, el destino de todos habría sido el infierno y, por lo tanto, se puede y debe decir que Cristo bajó a los infiernos.
Fátima: La Virgen les permitió ver una visión aterradora del infierno, describiéndolo como un mar de fuego y demonios, para que comprendieran la urgencia de la oración y la penitencia.
Espero se prepare un poco mejor la charla
"La Virgen les permitió ver una visión aterradora del infierno, describiéndolo como un mar de fuego y demonios, para que comprendieran la urgencia de la oración y la penitencia. [...] Espero se prepare un poco mejor la charla"
Ya lo he dicho varias veces, pero conviene repetirlo. Los que no saben nada del tema que se discute generalmente deben quedarse calladitos o preguntar, para no decir disparates. Como no se ha producido la resurrección de la carne, lo único que hay en el infierno es espíritus, que, como saben hasta los niños de primera comunión, no ocupan lugar. Los demonios, como seres espirituales, no se pueden ver. De modo, que, como podría haber deducido a poco que pensara en ello, lo que los niños de Fátima describieron como "ver" solo es una forma de hablar para querer decir comprender, percibir de algún modo, etc.
Como ya le he dicho, conviene que preste un poco más de atención a lo que enseña la Iglesia y menos a sus elucubraciones más o menos disparatadas.
"Bueno, habría que ver como se interpreta aquello de que nadie podía ir al cielo y tener la visión beatífica"
Eso no hay que "interpretarlo" de ninguna manera. Es dogma de fe y una parte clave de lo que creemos. Sin ello, carece de sentido la redención de Cristo.
"el hecho que Moisés y Elías estuvieran con Cristo en el Tabor. Nunca he leído algo al respecto ... ¿los trajo un ratito y luego de nuevo al fondo hasta mas adelante?"
El propio Santo Tomás, en la Suma, da a entender que eso es precisamente lo que sucedió. Dios los lleva allí como testigos, en representación de la Ley y los Profetas, que daban ambos testimonio de que Él era el Hijo de Dios. Lo que, por otra parte, no tiene nada de raro. ¿Por qué no va a enviar Dios a sus siervos a donde quiéra?
Jesucristo bajó al "Limbo" donde estaban los justos del Antiguo Testamento, es decir de antes de Su Primera Venida, esperando la Redención que les abriera la Puerta del Cielo.
Lo siento, más tonterías ya no. Al que no quiere aprender, no se le puede enseñar nada.
Lo que usted dice está de acuerdo con lo que sostiene santo Tomás:
"De dos modos se dice que algo está en un lugar. Uno, por su poder. Y, de esta manera, Cristo bajó a cualquiera de los infiernos; pero no a todos por igual. Pues, al bajar al infierno de los condenados, su eficacia se tradujo en impugnarles por su incredulidad y por su malicia. En cambio, a los que estaban encerrados en el purgatorio les dio la esperanza de alcanzar la gloria. Y a los santos Patriarcas, que estaban encerrados en el infierno solamente por el pecado original, les infundió la luz de la gloria.
De otro modo se dice que algo está presente en un lugar, por su esencia. Y de esta manera el alma de Cristo descendió solamente al lugar del infierno en que estaban retenidos los justos, a fin de visitar en su morada, con el alma, a los que interiormente había visitado por la gracia con su divinidad. Y así, estando en una parte del infierno, de algún modo hizo llegar su efecto a todas las partes del mismo, a la manera en que, habiendo padecido sólo en un lugar de la tierra, libró al mundo entero con su pasión" (S. Th. III, 52, 2).
O sea: bajó a los infiernos de los condenados, como Dios, porque es Todopoderoso. Porque siempre estuvo allí (porque Dios está en todas partes). Y les contó sobre su Pasión y su Muerte, para que sepan el mal que habían hecho.
Pero como hombre, solamente descendió al infierno de los justos (para anunciarles la Buena Noticia de la Salvación).
Lo que me está sorprendiendo es que Cristo les dio la luz de la Gloria a los Patriarcas, incluso antes de la Ascensión.
"O sea: bajó a los infiernos de los condenados, como Dios, porque es Todopoderoso. Porque siempre estuvo allí (porque Dios está en todas partes). Y les contó sobre su Pasión y su Muerte, para que sepan el mal que habían hecho"
Me temo que eso no tiene nada que ver con lo que dice Santo Tomás. Es más, dice lo contrario. Léalo con atención y lo verá.
La mayoría de la gente nos vamos a salvar por ignorantes, ya que para que un pecado nos lleve a la condenación eterna tiene que ser mortal, y para que un pecado sea mortal tiene que cumplir, como sabemos, 3 condiciones: materia grave, pleno conocimiento, y pleno consentimiento.
Carsten:
"O sea: bajó a los infiernos de los condenados, como Dios, porque es Todopoderoso. Porque siempre estuvo allí (porque Dios está en todas partes). Y les contó sobre su Pasión y su Muerte, para que sepan el mal que habían hecho"
Me temo que eso se lo ha inventado usted y no tiene nada que ver con lo que dice Santo Tomás. Es más, dice lo contrario. Léalo con atención y lo verá.
------------------
Gracias, Bruno, me sonaba muy raro ese párrafo, pero no había ido todavía a buscar y leer y no quise contradecir sin argumentos.
"al nombre de Jesús | toda rodilla se doble | en el cielo, en la tierra, en el abismo" (Fl 2,10; CE online)
El abismo parece ser un lugar puesto que hay que doblar la rodilla, aunque también metafóricamente podría ser un estado del alma en que hubiera que doblar la rodilla mediante la voluntad, obediencia, etc.
"nos viene bien recordar el siguiente versículo"
Ese versículo se ha recordado expresamente en el artículo.
"El abismo parece ser un lugar puesto que hay que doblar la rodilla, aunque también metafóricamente podría ser un estado del alma en que hubiera que doblar la rodilla mediante la voluntad, obediencia, etc."
Basta pensarlo un poco. Los demonios son espíritus puros y no tienen rodillas. Como no ha llegado la resurrección de la carne aún, los condenados son solo almas separadas de su cuerpo y tampoco tienen rodillas.
De todas formas, en el caso de demonios y condenados humanos no se trata de voluntad de doblar la rodilla y obediencia, porque eso es precisamente lo que no tienen, sino de estar sometidos a Cristo, aunque no lo quieran.
Jajaja
Gracias Bruno, tiene razón. Disculpe que me haya reído, pero que los demonios no tienen rodillas, ha quedado muy bien.
Empieza diciendo que es muy recomendable esa devoción, sigue diciendo que es poco conocida el alma de Nuestro Señor, y después trata varios temas, entre ellos el Descenso a los Limbos y explica que durante su estancia hasta la Resurrección hizo sentir su presencia y poder en todo el infierno, incluso a los demonios y condenados.
"Disculpe que me haya reído, pero que los demonios no tienen rodillas, ha quedado muy bien"
Curiosamente, esto también es verdad desde el punto de vista espiritual: los demonios son incapaces de humillarse, son soberbios hasta el extremo. Por eso, pocas cosas hay mejores para librarse de ellos que humillarse con un acto de humildad. No pueden soportar la humildad.
"sigue diciendo que es poco conocida el alma de Nuestro Señor"
Completamente de acuerdo. Yo recomiendo recitar el "Alma de Cristo", oración preciosa que nos recordará que Cristo tuvo alma como nosotros y que esa alma, asumida por el Verbo eterno, nos salvó junto con su cuerpo.
"explica que durante su estancia hasta la Resurrección hizo sentir su presencia y poder en todo el infierno, incluso a los demonios y condenados"
Eso sí es lo que dice Santo Tomás.
Uno es el seno de Abraham, donde estaban los justos esperando Al Mesías. También lo llama Santo Tomás el lugar de los Patriarcas (incluido Adán como Patriarca). A estos vino a rescatar.
El otro "ínfero" es el del purgatorio. Según Tomás bajó para darles la esperanza de que algún día llegarían al Cielo.
La diferencia en el Purgatorio antes de Cristo y después de Cristo, es que ahora esas almas tienen esperanza del Cielo, pero Antes de él estaban sin esa esperanza.
El otro es el Infierno de los comdenados, al que Cristo bajó pero no en presencia (no entró en él) sino en Poder, para recriminarles sus malas obras y falta de fe.
Así explica más o menos Tomás el cómo de este descenso "ad inferos".
Todo esto no contradice el artículo de Bruno, sino por matizar algunas dudas.
Un pequeño detalle, es que aunque la Iglesia nunca se ha pronunciado al respecto, para Tomás el Purgatorio es parte del Infierno de los Condenados. Este es otro tema más teológico:
O hay cielo, infierno y purgatorio (siendo tres lugares) o sólo dos y por lo tanto el Purgatorio sería o una parte más baja del Cielo, o una más alta del Infierno. La tesis de Tomás, para no postular un "tercer lugar" es que el Purgatorio es una parte del Infierno de los Condenados (pues sufren penas y castigos), pero, que sí están salvos.
Lo digo por aclarar por qué incluye el descenso al Purgatorio (que no en su teología no es el seno de Abraham, ese es el que llama él "de los Patriarcas") dentro del descenso general a los Infiernos.
Por eso sufren más, diría yo, las que están más próximas a salir. Y por eso nuestra obligación de Caridad de no olvidarnos nunca de rezar por las benditas almas del purgatorio. Pues ellas no pueden merecer, pero cuando lleguen al Cielo se acordarán de nuestras oraciones e intercederán por nosotros.
Así que al menos, rezar por interés, ... si no nos acordamos por otra cosa.
Lo que sí está clarísimo es que, para santo Tomás, el alma de Cristo no descendió al infierno de los condenados.
Lo dice en el sed contra:
"Cristo, que es la luz, no bajó al infierno de los condenados".
Efectivamente, los demonios no tiene rodillas para adorar, pero tampoco codos para abrazar.
Son muñequitos de Playmovil sin su sonrisa, aunque en la locura de su odio pretenden hacer danza rítmica.
Dentro de tres días celebramos una gran fiesta. Repárese en qué tiene bajo su pie, sometido, la Inmaculada.
En la Summa Theologiae santo Tomás da tres razones, unificando la segunda y la cuarta de su Comentario al Símbolo. De hecho, el liberar a los que se encontraban en el infierno de los justos, amigos de Dios (por estar en caridad), es socorrerlos.
En cuanto a si el infierno es o no un lugar, conforme a la explicación tomista del fuego del infierno parece que hay que decir que lo es en cierto sentido, aun cuando todavía no haya en él sino espíritus puros.
Cordial saludo.
In Domino.
Cuando San Juan Pablo II dijo "el infierno MAS QUE UN LUGAR es un estado"... no estaba negando que lo fuera. Sino que la esencia primera del Cielo es la Contemplación de Dios así como la esencia primera del Infierno, la privación de la visión Beatífica.
Pero eso mismo lo dice también Santo Tomás, que la esencia del Infierno no es ser lugar, sino estar privado de la Visión.
Ahora bien, eso se llama "pena de daño", y consiste en un tormento espiritual para el alma. En cuanto tal no.requiere lugar.
Pero las penas de sentido, dado que son también castigos corporales si necesitan la materialidad del lugar y que por lo tanto también lo sea.
Cito al P. Royo Marín, en su Teología de la salvación (n. 212) (Espero que no haya problema por la extensión del pasaje, Bruno):
LAS MANSIONES DE ULTRATUMBA
Santo Tomás dedica una cuestión entera, dividida en siete artículos, a estudiar los diferentes lugares adonde pueden dirigirse las almas inmediatamente después de separarse por la muerte de sus cuerpos (Cf. Suplemento, 69).
EXISTENCIA DE ESAS MANSIONES
A primera vista parece que no debe hablarse de lugares o mansiones especiales para recibir a las almas separadas, ya que, habiéndose desprendido de sus cuerpos y no teniendo relación alguna con la materia corporal, como puros espíritus que son, nada tienen que ver con un determinado lugar.
El lugar corresponde a los cuerpos, pero nada tiene que ver con el espíritu, a no ser que ese espíritu esté informando un determinado cuerpo (como ocurre con nuestra alma en esta vida) o aplique su virtud a mover un cuerpo determinado en un momento dado (como ocurre, por ejemplo, cuando un Ángel aparece en forma corporal).
Fuera de estos casos, los espíritus no ocupan ningún lugar corporal.
No parece, pues, que pueda hablarse de lugares o mansiones especiales para recibir a las almas separadas de sus cuerpos.
Y, sin embargo, los teólogos hablan de «receptáculos» o «mansiones» que ocupan las almas separadas aun antes de volverse a reunir con sus cuerpos resucitados.
Conclusión: Por divina ordenación existen determinados lugares o mansiones para las almas separadas. (Sentencia común en teología.)
No hay sobre este punto ninguna declaración dogmática de la Iglesia.
Fundamentalmente, los datos de la fe pueden salvarse diciendo que lo que afecta a las almas separadas es un nuevo estado (de salvación, condenación, purificación…), pero no un lugar determinado.
Sin embargo, la opinión que asigna un determinado lugar a las almas separadas, aun antes de volverse a reunir con sus cuerpos resucitados, es la más probable y, desde luego, la más común entre los teólogos.
La razón principal que les mueve a ello son las continuas alusiones a los lugares donde habitan las almas separadas, que se encuentran en la Sagrada Escritura, en los Santos Padres y en los Concilios de la Iglesia. Les parece que no podrían interpretarse todas ellas metafóricamente sin manifiesta imprudencia y temeridad.
He aquí, por vía de ejemplo, algunas de esas alusiones:
En la Sagrada Escritura. —El alma del rico epulón es sepultada en el infierno, y la del mendigo Lázaro es llevada por los Ángeles al seno de Abrahán (Le. 16,22-23).
En los Santos Padres. —Casi todos hablan como si las almas separadas ocuparan, en efecto, algún determinado lugar.
En los Concilios. —En el mismo Símbolo de la fe (Denz. 6) repetimos todos los días que Cristo Nuestro Señor «descendió a los infiernos», o sea, al limbo o seno de Abrahán, donde estaban aguardando al Redentor los justos del Antiguo Testamento.
La dificultad está en explicar cómo puede ocupar un lugar determinado el alma separada del cuerpo, siendo como es una forma puramente espiritual. Veamos cómo lo explica el Doctor Angélico:
«Aunque es verdad que las substancias espirituales no dependen en su mismo ser de un determinado cuerpo, no lo es menos que Dios gobierna las cosas corporales mediante las espirituales. Existe, pues, entre ambas una cierta conveniencia, en el sentido de que las más dignas entre las espirituales deben adaptarse a cuerpos más dignos también. Por eso, los mismos filósofos establecieron la jerarquía de las substancias incorpóreas según la de los cuerpos sometidos a su movimiento. Por lo tanto, aunque a las almas separadas no se les asigne un determinado cuerpo para unirse con él o para moverle, se les asignan, sin embargo, ciertos lugares corporales correspondientes a su diferente dignidad o valor. Estas almas permanecen allí según el modo y manera con que los seres espirituales pueden estar en un lugar» (Suplemento 69, l).
Estas últimas palabras del Angélico nos dan la clave de la solución. Toda la dificultad consiste en precisar de qué manera puede estar un espíritu en un determinado lugar.
Ahora bien: examinando los diferentes modos de presencia local que pueden distinguirse, nos encontramos con los siguientes (Cf. I, q 52, a 2):
a) Presencia corporal o circunscriptiva. Es la que corresponde a los cuerpos, que están contenidos o encerrados en el lugar que ocupan llenándolo cuantitativamente. En el orden sobrenatural cabe milagrosamente una presencia corporal no circunscriptiva (es el caso de la Eucaristía, en la que el cuerpo de Cristo está contenido con una ubicación especialísima—per modum substantiae, dice Santo Tomás—, que prescinde en absoluto de la extensión y del espacio, cf. III, 76, 5).
b) Presencia espiritual definitiva. Es la que corresponde a los espíritus creados, que se dice están en un determinado lugar cuando ejercen en él alguna actividad especial, ya sea por una operación transitoria (los Ángeles), ya por información permanente (el alma en el cuerpo vivo).
Se llama definitiva porque está limitada y definida por aquel determinado lugar donde se encuentran ejercitando su actividad, sin que puedan ejercitarlo a la vez en otro lugar distinto (Cf. I, 62, 2).
c) Presencia espiritual no definitiva. Es la que corresponde a Dios en virtud de su inmensidad. La virtud infinita de Dios no puede encerrarse en determinados límites, como la de los Ángeles o almas separadas. Dios está presente en todas partes y lugares, por esencia, presencia y potencia. Es la ubicuidad, que corresponde a la inmensidad divina (Cf. I, 8, 1-4).
Ahora bien: ¿cuál de estas presencias locales corresponde a las almas separadas? Es evidente que no la primera, que es propia exclusivamente de las cosas corporales o cuantitativas. Ni la tercera, que corresponde exclusivamente a Dios. Luego tiene que ser la segunda, pero hay que precisar en qué forma.
No puede ser por información substancial de un cuerpo situado en algún determinado lugar, porque el alma no puede ser forma substancial de ningún cuerpo fuera del suyo, del que quedó separada precisamente por la muerte del mismo.
Luego tiene que ser a la manera de los Ángeles, y esto de uno de estos dos modos: activamente, o sea, por el contacto virtual con el lugar, ejerciendo en él la virtud que reciba de Dios; o pasivamente, por una especie de encadenamiento o sujeción penal a tal lugar, determinado por la justicia vindicativa de Dios (infierno o purgatorio).
Por eso dice Santo Tomás que «el conocimiento que las almas tienen del lugar donde han sido asignadas les produce gozo o tristeza; y así tal lugar es para ellas un premio o una pena (Suplemento, 69, 1 ad 3. Cf. ibid., 70, 3; I, 64, 4 ad 1).
Y tengo que hacerlo en silencio por no alarmar y evitarlo. También este versículo me conmueve profundante.
Me hubiera encantado estudiar más a Santo Tomás, pero hay que aceptar lo que Dios quiso para cada uno (si es que uno lo cumplió "como Dios manda"). Pero es un placer cada vez que consigo leer o escuchar algo más de lo que explica el santo aquinate.
Saludo cordial, Bruno.
Respecto a este tema me acuerdo de un comentario muy bello que hace la Beata Ana Catalina Emmerick.
La cita no es literal pero explica que el descenso de Cristo a los infiernos es la plabtación de la semilla de un árbol destinado a dar frutos de gracia, que es la Iglesia.
Como bien dices, nuestra fe es inagotable.
Saludos
Y, que yo sepa, las opimiones del amigo Tomás no son dogma de fe.
Y es que sirmpre que se recurre al pecado original para justificar algo yo me voy a ver el futbol (o como el Atleti no juego hoy hasta lss 9, a leer algo interesante)
Pero dejando eso aparte, en mi opinión, el problena es de origen.
En todas estas especulaciones, porque aunque fuera doctrina magisterial son especulaciones (no hay pruebas tangubles), el problrma reside en meter con calzafor la redemción por expiación.
Ésa, era doctrina judía. Los judíos estaban acostumbrados a ver la justificación por medio de la expiación. Por eso la famosa frase "¿Quién pecó, él o sus padres) y las tan cacareadas celebraciobes de reparación, aún hoy de moda en los ambientes más trafis.
Yo creo que eso exige un devate muy profundo que nos lleve a superar 2 asuntos tan arcaicos como la interpretación literal del pecado origibsl y la justificación por ecpiación.
Además, el infietno no existrñe y si existiera, estaría vacío con Satanás jugando al mus consigo mudmo.
Quisiera citar un punto del Catecismo que arroja una luz importante sobre este misterio de la vida de Cristo.
634 "Hasta a los muertos ha sido anunciada la Buena Nueva ..." (1 P 4, 6). El descenso a los infiernos es el pleno cumplimiento del anuncio evangélico de la salvación. Es la última fase de la misión mesiánica de Jesús, fase condensada en el tiempo pero inmensamente amplia en su significado real de extensión de la obra redentora a todos los hombres de todos los tiempos y de todos los lugares porque todos los que se salvan se hacen partícipes de la Redención.
Fraternalmente,
Daniel
Es indudable que hay una prefiguarción del Nuevo Testamento en el Antiguo y por lo tanto una continuidad entre los mismos. O mejor dicho, una plenificación.
Es también indudable que Dios es Infinitamente Bueno, Fiel e Inmutable.
Pero el problema es de los hombres, quienes por medio del pecado (el de presunción, con todos sus matices es uno de los más graves de todos) la desobediencia (o no audiencia o cerrar voluntariamente los oídos) y sobre todo la obstinación, tantísimas veces abolimos por nuestra propia cuenta y culpa la Alianza Definitiva que Cristo selló con su Preciosísima Sangre en la Cruz.
Puesto que ontológicamente no podía estar en el infierno de los condenados, haría llegar la Presencia de su Poder, como dice Verónica. ¿Es así?
En principio, me quedo antes con su opinión que con la de Bergolio.
¿Y cómo sabía eso Tomás de Aquino?
El problema es que ponemos muy en tela de juicio lo que dice alguien como el Doctor Angélico, y nos creemos a pies juntillas cualquier berrea u ocurrencia de un concursante cualquiera de la isla de las tentaciones, cantantes de moda favoritos, etc.
/www.infocatolica.com/blog/caballeropilar.php/2511260905-san-pedro-damian-condena-con
Fue una lástima dado el carácter supranatural del entrevistado, que el entrevistador no preguntará, entre otras interesantes cuestiones, acerca de esta espinosa controversia que abate las mentes de los comentaristas de esta web sobre sí existen lugares para las almas separadas, no por naturaleza sino por ordenación divina, aunque sea la opinión teológica más común. Sin ser dogma.
Quien mejor que un venerable santo y doctor para responder y aclarar.
Sí, me parece poco. De hecho me parece muy muy poco.
Efectivamente, el cura de Aquino, debió ser muy listo, pero, que yo sepa al menos, no fue testigo directo de las penas del infierno o del juicio del Padre a nadie.
Por lo tanto, podremos decir que Tomás de Aquino (Que no deja de ser un teólogo de prestigio del siglo XIII, pero que seguía creyendo en Adán y Eva, por ejemplo) pensaba de esta o aquella manera pero no dalo por cierto (Falacia "ad personam" o "ad verecubdiam").
Por ejemplo, Tomás de Aquino sostení que que María fue santificada después de su concepción, no desde el primer instante, lo que difiere del dogma católico posterior, por lo que en este caso, el hecho de que el Aquinate, sostuviera eso no ha sido óbice para que la Iglesia afirme lo contrario.
Pues en esto, podría pasar lo mismo.
Tomás de Aquino no tenía ninguna prueba de que el infierno es como él describio y sus conclusiones no pueden ser tomadas como evidencia, sino por adhesión a ellas desde la fe.
Mi fe, no me permite adherirme a ellas. Necesita mucho más que la firma de Tomás de Aquino.
Queria haber puesto
Pursang MK7 (Yo prefiero el Mustang 437, el del 67)
No obstante, como digo, es un dogma de fe, quiero decir que el que no cree en el infierno o el mismo demonio y diablos, sencillamente no cree en el Evangelio (palabras de San Juan Pablo II). Entonces hablamos de otra religión, y no sé a cuál perteneces, querido Dr. Hackenbush, quizá deberíamos empezar por ahí.¿Eres un librepensador? Apuesto 8 centavos a que sí.
Corre Israel al agua prometida
de tu piel, en la llaga que te nace.
Esposa llamas, recental que pace,
al que bebe el reposo entre tu herida.
Se sacia de tu claridad nacida:
Tú abres agua a la esposa y se complace
porque bebe la luz y en ti renace,
Kyrios y Esposo, Luz, Cordero y Vida.
Amor que transfigura la fontana,
tu nombre sabe en agua la mañana,
gozoso de rompiente y de afluencia.
Amor que a la fontana da abertura,
tu misterio de llaga transfigura
agua y sed en persona y transparencia.
(Iconos del Agua Viva, página 61)
Sí existe un Mustang 437 del 67
Aquí tienes un video de una restauración de las que hacen brotar la baba por litros. Bonito ¿Eh? Yo prefiero el Eleanor de la segunda peli 60 segundos. Aunque solo sea porque salen Angelina Jolie y Winnie Jones
Bhttps://www.youtube.com/watch?v=mvTroUfVwpg
Respecto al otro asuntillo, independientemente de que yo crea o no en el infierno (he escrito muchas veces que YA no soy católico, sino un hereje modernista de pensamiento libre), lo que es dogma católico es la existencia del infierno, no las especulaciones de Tomás de Aquino sobre él.
Y puesto que parece que la concedes a las especulaciones teológicas de D. Tomás, la condición de verdad categórica, supongo que estarás dispuesto a afirmar que María no es inmaculada, puesto que así pensaba el Aquinate y así lo escribió.
Pero si se equivocó una vez puede equivocarse más veces.
Yo ni afirmo ni desmiento que Tomás de Aquino estuviera en lo cierto; Yo lo que afirmo es que su sola autoridad no es suficiente para concederle el privilegio de la verdad.
Y es que eso se aplica también a la verdad, como en los coches, la mera opinión de un supuesto experto no es suficiente.
Como decía D. Pedro Muñoz Seca, "Hacen falta más... Quiñones"
Sigues con los mismos errores de planteamiento. Osea, empezando al revés. Ni era intención del Angélico Doctor establecer "verdades categóricas" con su sola autoridad, ni la mía creérmelas por la misma autoridad. Tanto Sto. Tomás como yo, partimos de un presupuesto inicial, para tí inasumible: la Fe en la veracidad de los Evangelios y la Tradición. Esto es como lo del dedo y la luna. ¡Que no es el dedo, que es la Luna! Tomás de Aquino, lo único que hace es sistematizar y explicitar, desde las cumbres de la filosofía, lo que en los Sagrados Evangelios se contiene, sin quitar ni añadir nada, osea en la Revelación divina. En cuanto a lo de María, pues qué quieres, ¿que desarrolle el dogma el pobre Aquinate en el S. XIII?¿O mejor aún, el Apóstol Tomás Dídimo? El dogma de la Inmaculada ya está contenido en los Evangelios de forma tácita, como tantas otras cuestiones que ha ido desarrollando el Magisterio de la Iglesia. El depósito de la fe trasciende a todos los hombres y todos los doctores. Lo que pasa es que el Angélico Doctor, como no es un egoísta, no quiso desarrollar AL COMPLETO las verdades latentes del Evangelio, dejando algo para los siglos venideros. Es además un ejemplo de que el Espíritu Santo concede a cada hombre, y en particular a cada Santo, a su debido tiempo, el conocimiento y las luces necesarias, según el plan de Dios. Donde su REVELACIÓN ES PROGRESIVA, desde el Antíguo al Nuevo Testamento.
Tienes una empanada mental de tres pares de narices. Anda, da una vuelta aunque sea con un Citroën SM con las ventanillas bajadas, a ver si te despabilas.
Tienen otro Mustang - Shelby GT 500, que es "286 TPA", TPA es Tampa, Florida, y el 286, el número que hace de inventario en esa delegación.
https://www.youtube.com/watch?v=awJmpca32e0
De nada. Si quieres seguimos en el campo teológico, pero ahí me temo que vas a ser aún más contumaz.
¿Cómo? ¿Con qué evidencias? Estableció Tomás de Aquino susvñ aformaciones sobre el infierno.
La respuesta es evidente: " ñCon ninguna"
De la misma maneta que es patético hacer una falacia af hominem para defender una posturs (o para atacsr la contraria), es igualmente irtelevante emplear como justificación la "auctoritas" del ponente. Por eso ( y te lo he dicho, con esta, 3 veces) no dices nada de su postura resoecto al dogma de la inmaculada.
Si tannts "auctóritas" tiene Tomás ¿Por que en este asunto no vale?
En cuanto a la verdad cintenida en la Tradición, simplemente no la contemplo. Ya no soy católico y no lo soy, entre otrsd cosas, para libetarme de una Sacrosanta e Inmutable Tradición que no es Sacra (no viene de Dios sino de los hombres), no es Santa (no busca el bien sino la sumisión), no es Immutable (lleva 2000 años dim dejar de "mutar"), ni es Trafición (algunos doas tienen menos fe 100 años)
Respeto que a ti te parezca fundamental, pero ai me resulta intetesamte pero la someto a un análisis crítico y libre y o ro en consecuencis.
La pregunts sigue en pie. Aparte de descslificarme personalmente y de fiscutir sobre muscle cars gringos, sigues sin contestarla y ¿Sanes por qué? Porque NO TIENES RESPUESTA, cosa que yo ya sabía.
Un besito
No obstante, sí que me ha llamado la atención una afirmación tuya: "para libetarme de una Sacrosanta e Inmutable Tradición"...
Y creo... que por ahí van los tiros.
¿Liberarte de la Tradición? (supongo que Apostólica) ¿Te sentías oprimido por la Tradición? Eso no es normal, y creo que estás afectado de una visión del problema que no te deja ser imparcial. Osea, eres muy subjetivo, emocionalmente subjetivo, diría yo. Creo que lo que toca en este caso, es que hagas una labor de introspección sobre tu personalidad, y la analices desde tu buen juicio (que de seguro algo tienes), de una manera sosegada, y sobre todo con honradez intelectual. Esto es lo primero, para ir arrojando luz en la tiniebla, e identificando esas fuerzas oscuras, que son las que verdaderamente te oprimen. Identificándolas, y no haciéndote solidario con ellas, en una dinámica autodestructiva. Independízate de ello, tira afuera los clichés, y sé verdaderamente libre.
¿Porqué actúas así, bordeando la ignominia? Porque intentas convencerte a tí mismo, presentarte a tí mismo un discurso articulado conforme a tu creencia, que avale tus emocionalismos. Adaptar la Revelación a tu querencia particular Y ESO NO PUEDE SER, sólo te va a suponer confusión y sufrimiento, el pretender cuadrar el círculo.
Por mi parte, no tiene sentido seguir con el debate, no por nada, sino porque en esas condiciones no se puede avanzar. Hay que atacar la raíz del problema: tu psique está zarandeada como la botella del náufrago en medio de la marejada.
Repito las preguntas porque tú eludes la respuesta, con esa típica verborrea de teologuete de la Señorita Pepis.
La pregunta (La hice yo ¿Recuerdas? Y tú te metiste a responder como si fueras catedrático de filatelia y numismática, caminando por los cerros de Úbeda) es: ¿Cómo sabe Tomás de Aquino que el infierno es como describe?
Ya que tú te dedicas a marear la perdiz, yo te respondo: No lo SABE.
Es especulación. Pura y sola especulacion. Especulación de un tío muy listo, es verdad, pero especulación.
Cualquier observador, no condicionado por creencias religiosas (Yo lo estoy, y tú más) diría que el amigo Tomás hace un bonito ejercicio de onanismo mental.
Tú evitas constantemente decir cual es tu postura sobre el criterio del de Aquino sobre la Inmaculada Concepción, porque tendrías que desautorizarlo y le retirarías el presupuesto de autoridad, luego entonces.. ¿Quién es la autoridad, Tomás de Aquino o tú?
Mira Pursang, antes de afirmar que alguien no está a a altura de algo, uno debe estar a esa altura.
Fui yo quién abrió el debate, luego se muy bien lo que pregunté.
No pregunto si la Iglesia tiene o no potestad de definirnos algo que nadie ha visto, como es el infierno. Se muy bien que en ese tema me vais a sacar los mismos argumentos arcaicos de siempre y se que esa es una de las razones por las que la Iglesia Católica Romana no me convence (conclusión absolutamente personal, propia e intransferible, que, además, no te importa), y tu te empeñas en desviar a que la autoridad está en otro sitio...
Muy bien, entonces Tomás de Aquino NO TIENE AUTORIDAD sobre ello... ergo usarlo para afirmar esto o aquello sobre el infierno, como hiciste tú, tiene el mismo valor que la palabra de Perro Sánchez.
"Quod erat demostrandum"
En fin ,que para ser tú quien está a la altura de este hipotético debate (Más bien pregunta abierta) ABIERTO POR MI, repito:
"Entonces los infanzones
contestaron: ¡Pobres locos!...
Para asaltar torreones,
cuatro Quiñones son pocos...
¡Hacen falta más Quiñones!"
(Pedro Muñoz Seca. "La Venganza de D. Mendo)
Agur
Hace mucho tiempo que yo estoy completamente liberado de la inconsistente tradición doctrinal de la Iglesia Católica Romana. Nunca le sentaron bien al funcionamiento de mi cerebro ciertas opresiones, en el seno de las cuales, otros os sentís tan cómodos.
Es el privilegio que tenemos aquellos a quienes, los inquisidores aficionados de turno, llamáis herejes. Ya no soy católico.
Si tu único argumento (Como era evidente que acabarías reconociendo) es apoyarte en la Tradición de la Iglesia, ni siquiera hubiera preguntado.
La Tradición Católica está mucho más desprestigiada que la escolástica tomista.
Para rebatir a Aquino, tuvieron que aparecer grandes pensadores (con los que puedes estar de acuerdo o no pero es indiscutible que fueron primeras figuras del pensamiento) como Guillermo de Ockham (El de la navaja, la de las soluciones sencillas, ya tú sabes aunque no lo practiques), Hegel o sobre todo, Kant; pero para rebatir a la Iglesia no hacen falta tan notables filósofos, se basta ella solita para mostrarse irracionalmente incoherente.
No obstante, y dadas tus excepcionalmente avanzadas dificultades para un razonamiento independiente, y dado que he mencionado a ese excepcional maestro de la síntesis que fue fray Guillermo (De Ockham no de Baskerville. Ese era otro interesante Guillermo genialmente inventado por Umberto Eco), te lo resumo en 2 frases:
¿Paso de la tradición? Sí, ¿Y que?
¿Por qué paso de la tradición? Por que puedo.
Full stop.
Sencillo, en corto y al pie.
Así se las ponían a Cristiano Ronaldo.
Se te ha dicho 700.000 veces, Hugo Z. Y sigues con lo mismo. Y te lo digo otra vez más: que no se está reclamando la auctoritas del Aquinate. Que es el propio Aquinate quien reclama la auctoritas del Evangelio. Que el Aquinate no expresa nada más allá de la Revelación. Que en la Revelación reside toda la Auctoritas. Y que tú no crees en la Revelación. Y, por tanto, el debate es otro.
Permíteme, querido Hugo Z, que haga un pequeño análisis sobre tí y tu circunstancia, que, como cosa "vista desde fuera", quizá te sirva de alguna ayuda: Te lo he dicho y te lo repito: no eres honrado, intelectualmente hablando. No te interesa la verdad. Para muestra, un botón de tu catadura moral, allende las teologías. Es sólo un ejemplo.Te metiste a hablar sobre autos clásicos y se te vió pronto el plumero. Vamos, que no tienes ni idea. Y contra toda lógica, estuviste sosteniendo la afirmación de que existía un modelo de automóvil denominado "Ford Mustang 437 del 67". Se te hizo ver que eso no era posible, y tú R que R, aferrado a tu ignorancia y error de interpretación sobre un vídeo de Youtube. Me tomé la molestia de investigar el asunto para sacarte de la confusión en que estabas. Y no sólo no fuiste capaz de darme las gracias: ni siquiera reconociste tu error, ni siquiera con la fuerza de los hechos.
Ahora me pides más hechos, más pruebas irrefutables, también en el campo teológico. Pero, querido amigo, en esta ocasión me temo que no va a ser posible.
"La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás" (Mateo 12:39)
Así pues, querido Hugo, como fácilmente comprenderás (y me excusarás), quiero que sepas que con especímenes de tu clase (me ahorraré los calificativos, bastante te calificas tú solo), pues prefiero no interactuar demasiado. Más que nada porque lo de desintoxicarse es una tarea que exige bastante tiempo y energía. Los cuales prefiero dedicar a tareas "dignas de mejor empeño", como se suele decir. Así que nada, que te vaya bien, y suerte con tu "Mustang 437 del 67'.
Los comentarios están cerrados para esta publicación.




