La buena tristeza ante el estado de la Iglesia

A veces escuchamos que hay que ahuyentar cualquier tristeza, porque lo propio del cristiano es la pura alegría, mientras que la tristeza solo viene del demonio. Quizá por eso hay personas y grupos en la Iglesia que tienen como distintivo la sonrisa permanente y la consigna de que todo siempre va bien. Incluso angustian a pobres gentes diciéndoles que, si sienten tristeza, es porque no tienen suficiente fe o barbaridades por el estilo. Sin duda, los que dicen y hacen estas cosas tendrán buena intención, pero están confundiendo el cristianismo con algo que no es, influidos por el buenismo y el voluntarismo que hay en el ambiente.

Lo cierto es que, como enseña Santo Tomás, la tristeza no siempre es mala. Más aún, cierta tristeza es signo de virtud: “La tristeza inmoderada es una enfermedad del alma, pero la tristeza moderada pertenece a la buena disposición del alma, según el estado de vida presente” (ST I-IIae, q. 59).

¿A qué se refiere el santo de Aquino? A la “tristeza por aquellas cosas que son contrarias a la virtud” y al bien del hombre. Es decir, por los males, sufrimientos y pecados que hay en esta vida, en nosotros y en los demás. Esos males no tienen la última palabra sobre la vida del hombre, que está en manos de Dios, pero son reales, son auténticos males, y por lo tanto causan tristeza en nosotros. Es algo natural y bueno y no hay que avergonzarse de ello.

Lejos de ser un vicio, esta tristeza es una ayuda “para huir del mal, pues así como los bienes se buscan con mayor prontitud por el gozo que producen, los males se evitan con mayor fortaleza por la tristeza que causan”. Así pues, se trata de una tristeza querida por Dios, un regalo para nosotros. Es bueno que el sufrimiento, el mal, la muerte y sobre todo el pecado nos causen tristeza, rechazo y dolor y, si eso habitualmente no nos sucede, es señal de que algo no va bien en nuestra vida cristiana.

La alegría permanente, sin mezcla de tristeza, conviene al cielo, no a la tierra. Es en los bienaventurados del cielo en quienes “no tiene lugar la tristeza”, sigue diciendo Santo Tomás. Si la gloria del cielo es “el conjunto de todos los bienes, sin mezcla de mal alguno”, como se aprendía en el antiguo catecismo del P. Ripalda, allí no hay razón para estar tristes. No habrá más noche, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, porque el Señor Dios irradiará luz sobre ellos y reinarán por los siglos de los siglos.

Nosotros, en cambio, estamos llamados a vivir con la mirada puesta en el cielo, pero no a fingir que ya hemos llegado a él. Peregrino soy sobre la tierra. Durante esta vida, el Señor nos da el gozo profundo  y tranquilo de la esperanza cristiana y en ocasiones nos regala vislumbrar la alegría de la gloria eterna y gustar sensiblemente de ella, como una prenda de lo que se nos ha prometido. Pretender que ya estamos en el cielo, sin embargo, equivale a rechazar el combate que al que Dios nos está llamando ahora para refugiarnos en fantasías irreales. Mientras vivimos en este “valle de lágrimas”, como lo llama la salve siguiendo a la Escritura, la alegría cristiana está forzosamente mezclada con la tristeza por el mal que entró en el mundo a través del pecado y es esa tristeza la que nos ayuda a luchar contra ese mal.

La enseñanza del Aquinate sobre la tristeza moderada puede ayudarnos a entender cuál debe ser nuestra actitud ante la grave crisis que experimenta hoy la Iglesia. Del mismo modo que considerar la esencia una, santa, católica y apostólica de la Iglesia afianza nuestra esperanza, presenciar las persecuciones que sufre y, ante todo, los pecados, las infidelidades y las heterodoxias de algunos de sus miembros debe producir en nosotros tristeza. ¿Qué hijos no se apenan al ver que su madre es maltratada? Solo los malos hijos. Seamos buenos hijos, que no se avergüenzan de sentir tristeza por los sufrimientos de nuestra Madre. No finjamos que esos sufrimientos no existen, porque, como decíamos, la buena tristeza que sentimos al verlos nos ayudará a combatir los males que sufre la Iglesia.

El hecho de que se trate de una tristeza moderada no significa que sea leve. El mismo Santo Tomás pone el ejemplo de Cristo, que sufrió una tristeza profundísima en Getsemaní, ante la inmensidad de los pecados de la humanidad, que caían sobre Él. La moderación se refiere, por lo tanto, a que es una tristeza ordenada por la razón e iluminada por la fe, aunque pueda ser muy intensa. No lleva a la desesperación ni al celo amargo, que son engaños del demonio, sino a luchar por la santidad y por la salvación de las almas.

Así debemos vivir la tristeza por los sufrimientos de la Iglesia, junto con Cristo en el huerto de los olivos, respondiendo a la petición que hizo nuestro Señor: mi alma está triste hasta el punto de morir, quedaos aquí y velad conmigo. De ese modo será una tristeza buena y santa, que nos haga preocuparnos por nuestra Madre la Iglesia y nos lleve al cielo.

128 comentarios

  
Lector
La tristeza, creo yo, pierde lo bueno que pueda tener, cuando --como ésta que ha dado en cundir ahora-- viene tarde, demasiado tarde. Tarde y mal.
20/01/24 6:08 PM
  
Néstor
Es cierto, hay gente que aparece en fotos que uno calcula que debe dormir sonriendo. Máxima fatiga para los músculos faciales.

Saludos cordiales.
20/01/24 6:17 PM
  
África Marteache
Las personas que me conocen, por lo que suelen decirme, perciben un carácter estable. Sin embargo, dentro de mí suelo pasar de estados de alegría a estados de tristeza.
Siento alegría cada vez que voy presurosa al templo dónde permanezco en silencio ante la Custodia, en la Adoración, o dónde oigo las misas domicales o extraordinarias, como hoy la de San Sebastián, muy tradicional en este pueblo. También cuando doy gracias a Dios por todo lo que puedo, oír o tocar, por las madrugadas y los atardeceres; pero también paso horas de angustia ante la situación de la Iglesia y, a veces, en mis sueños aparecen como pesadillas y, cuando me despierto, me doy cuenta que en el sueño ha aparecido la preocupación. ¿Quién puede permanecer indiferente? Ayer cuando leí la hojilla parroquial sentí las dos cosas a la vez al ver que el párroco suplicaba al Papa una rectificación de la FS y lo hacía públicamente: alegría por ser un buen pastor y tristeza por lo que pudiera sucederle.
20/01/24 6:24 PM
  
hidaspes
La tristeza de rememorar la pasión y muerte de nuestro Señor camino del Calvario, algo característico de cada Eucaristía, es tristeza, pero es necesaria y santificadora. De hecho, cualquier otro sentimiento que no sea la tristeza es abuso litúrgico.

En mi antigua parroquia tuvo un desencuentro con otro parroquiano, que se quejaba de que la consagración y la comunión... ¡eran muy lúgubres y tristes! Yo no pude evitar una réplica inmediata: ¿acaso las mujeres de Jerusalén saltaban de alegría y bailaban cuando Jesucristo cargaba con la Cruz camino del Calvario? Es un momento de tristeza, tristeza profunda, pero es lo que tiene que ser. Pues nada, discusión al canto, que aquello debía ser alegre, movido y saltarín, que si no "no atraemos a otros ni a los jóvenes".

20/01/24 6:57 PM
  
Bruno
Lector:

"viene tarde, demasiado tarde. Tarde y mal"

Temo que su comentario sea una buena ilustración del artículo, al menos en lo referente al celo amargo. Ánimo, hombre, modere la tristeza.
20/01/24 6:59 PM
  
Bruno
África Marteache:

"Ayer cuando leí la hojilla parroquial sentí las dos cosas a la vez al ver que el párroco suplicaba al Papa una rectificación de la FS y lo hacía públicamente"

¡Bien por él!
20/01/24 7:10 PM
  
claudio
Estimado Bruno.
Juan 16.22 También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. 23 Ese día no me preguntaréis nada. En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.

Esos dos versículos contienen "garantías" esenciales contra la tristeza.
1. La tristeza es temporal "terráquea".
2. La alegría en la venida del Señor alegrará el corazón y nadie nos quitará esa alegría que será permanente.
3. Si pedimos algo en nombre de Cristo se nos dará.

Pero esas "garantías" requieren que exista la Fe y ahí está el tema final: "Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?".Lc 18.8.
Este versículo aparece como una cuestión que excede al resto del Capítulo, de hecho en sí mismo es un Capítulo o mucho más.
Hay tristeza allí, duda, la pregunta es cómo mantenemos la Alegría de la Fe...por si se acerca el día...
20/01/24 7:22 PM
  
Natanael
Hay una costumbre de legislar los sentimientos, como cuando Munilla acusa a los que sienten desafección casi que de cismáticos (y no sé hasta qué punto llega ese "casi"). De este modo se cargan losas muy pesadas sobre la gente, en lugar de aligerar las cargas con la realidad.

Pues si dices: "¿Qué hijos no se apenan al ver que su madre es maltratada?". También se puede asegurar que un jovial afecto por quién maltrata a tu madre, siendo que además debiera ser su primer custodio... no está bien. Y eso no impide el amor cristiano (la caridad), pues ésta no es cuestión de sentimiento. Mismamente uno puede rezar por él maltratador, devolviendo un gran bien, sin por ello sentir gran aprecio por el mismo.
20/01/24 7:42 PM
  
Bruno
Hidaspes:

"Es un momento de tristeza, tristeza profunda, pero es lo que tiene que ser"

Bueno, también de alegría, porque lo que se celebra es la muerte y resurrección de Cristo. De otro modo no habría aleluyas, ni gloria, ni tiempo pascual, por ejemplo. Lo indicado siempre es la solemnidad adecuada al Misterio que se celebra.

En efecto, la idea de "atraer a los jóvenes" o celebrar Misas divertidas suele ser un desastre, porque traslada el centro de Dios al hombre.
20/01/24 7:49 PM
  
hidaspes
Bruno, cierto, tiene también el componente de alegría en lo relativo a la Resurrección.

Las Misas divertidas son el camino perfecto para pasar del abuso litúrgico al sacrilegio, que también algo de eso he visto (y nuevamente con tristeza).
20/01/24 7:56 PM
  
Bruno
Natanael:

"Hay una costumbre de legislar los sentimientos ... De este modo se cargan losas muy pesadas sobre la gente, en lugar de aligerar las cargas con la realidad"

Sin duda. Es uno de los errores típicos de los principiantes en la vida espiritual: pensar que se trata de cambiar los sentimientos, como si los sentimientos no fueran algo pasivo, que generalmente está fuera de nuestro alcance cambiar directamente.

"como cuando Munilla acusa a los que sienten desafección casi que de cismáticos"

Sí, fue una frase desafortunada. Prefiero pensar que lo que quería decir en realidad era otra cosa.

"Y eso no impide el amor cristiano (la caridad), pues ésta no es cuestión de sentimiento"

Eso es. La contrapartida de lo anterior: los sentimientos son pasivos y la caridad es algo activo.
20/01/24 7:59 PM
  
Francisco de México
Bruno, casi siempre estoy de acuerdo contigo, y cuando no lo estoy, mejor no comento.

Pero ahora romperé mi propia regla: una buena tristeza se siente con la muerte de un familiar o ser querido, con una larga despedida o cualquier otro tipo de pérdida que es propio de la vida.

Con la situación de la Iglesia, lo que estoy es cabreado, como dicen en España, o más precisamente, encabronado, como decimos en México. Y lo estoy porque una pandilla de patanes la intentan destruir y, también porque la mayoría de los que visten de rojo, en recuerdo que están llamados a defenderla hasta derramar su sangre, callan como momias.
20/01/24 8:28 PM
  
Juan Mariner
Si estamos avinagrados, no es porque no sintamos en el fondo la alegría del Evangelio y ser los elegidos, sino por las trastadas que nos causan los malos jerarcas infiltrados desde hace decenios.
20/01/24 9:26 PM
  
Sancho
"Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán" (Mt. 9, 15).

"Es cosa pública que se cometen entre ustedes actos deshonestos, como no se encuentran ni siquiera entre los paganos, ¡a tal extremo que uno convive con la mujer de su padre! ¡Y todavía se enorgullecen, en lugar de estar de duelo para que se expulse al que cometió esa acción!" (1 Cor. 5, 1-2).

"Reconozcan su miseria con dolor y con lágrimas. Que la alegría de ustedes se transforme en llanto, y el gozo, en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará" (Sant. 4, 9-10).
20/01/24 11:18 PM
  
Pia
La verdad es que sentimos tristeza y miedo. Un santo temor porque uno ve grandes figuras desviarse como cuando dice Mons. Viganó que la Guardia Suiza arreste al papa. O cuando uno ve grupos muy piadosos tan lastimados por falta de prudencia pastoral, que se van radicalizando y atrincherando al punto de rayar en una situación casi cismática. Tristeza y miedo porque no estamos exentos de morir fuera de la Iglesia si nos empiezan a dar de palos para "alinearnos".
Cabreados -que es la suma de tristeza, miedo y mucha frustración- por la pasividad, por el oportunismo, por la mediocridad de los pastores (y también de la mayoría de los supuestos católicos de siempre) y no poderle ofrecer ejemplos santos a nuestros jóvenes que ya están hartos de malos ejemplos. Parece que creen que les van a hacer una foto y si no se mueven van a salir bien...Más allá de una prudencia de no confrontar a la autoridad y no inquietar al inocente e ingenuo, no se forman, ni forman. No maduramos en la fe, no sabemos cómo manejar este "amor al papa" correctamente. Yo rezo por él diario, pero confieso que según el ánimo del día me enfoco en: hágase tu voluntad, a veces en: como nosotros perdonamos a los que nos ofenden, otras veces, libranos del mal!!
Pero no nos amargamos porque nos basta Su Gracia! Nunca hemos rezado y estudiado tanto como estos últimos 10 años.
21/01/24 12:02 AM
  
Haddock.
En mi pueblo, hay un católico fiel a lo que hay que ser que cuando va a sonreír avisa con dos días de antelación "para no desorientar a mis futuros biógrafos".
Paradójicamente, él suscita, con su cara de Buster Keaton, miles de risas demostrando lo divertido que puede ser el catolicismo.
Un tipo grande.
Y exquisito.
Y que está buenísimo, jopé.
21/01/24 1:40 AM
  
Nova
La tristeza de los cristianos al ver el mal, de hecho, fue profetizada por Cristo: "Vosotros lloraréis y os lamentaréis y el mundo se alegrará" (Jn 16, 20). Entiendo que el Señor se refería a la tristeza de quienes desean que se cumpla la Voluntad de Dios en la Tierra y ven el combate del mundo contra ella. También yo creo que es lógico y legítimo sentir tristeza en tal caso, aunque hay que tener cuidado con ella, para no caer en una melancolía que nos arrebataría las fuerzas y podría perjudicar nuestra salud. Sobre todo, procuremos no olvidar nunca los mensajes de esperanza que también el Señor nos dejó: "Vuestra tristeza se convertirá en gozo", "os volveré a ver, y se alegrará vuestro corazón, y nadie podrá quitaros vuestra alegría", "no os dejaré huérfanos; vendré a vosotros", "Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo", etc. Recordemos estas palabras del Señor, especialmente, cuando al ver el mal empecemos a sentir tristeza. La victoria de Cristo sobre el mal es segura, mantengamos la esperanza, incluso en los momentos de dolor y de prueba.

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21/01/24 2:09 AM
  
Rubén (de Argentina)
"Bueno, también de alegría, porque lo que se celebra es la muerte y resurrección de Cristo".

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La misa es la renovación de manera incruenta del sacrificio cruento del Señor en la cruz. Según Trento, la misa es sacrificio de agradecimiento, de conmemoración, de alabanza y fundamentalmente, propiciatorio, expiatorio. Cristo se vuelve a sacrificar para el perdón de los pecados. Hasta antes del Novus Ordo, en la misa estábamos en el viernes Santo, al pie de la cruz, como lo estaban la Virgen y el apóstol Juan. Así fui enseñado. No creo que Nuestra Señora se hubiera sentido muy feliz mientras una espada le estaba atravesando su corazón.
21/01/24 3:25 AM
  
Bruno
Rubén de Argentina:

"La misa es la renovación de manera incruenta del sacrificio cruento del Señor en la cruz. Según Trento, la misa es sacrificio de agradecimiento, de conmemoración, de alabanza y fundamentalmente, propiciatorio, expiatorio"

Es que la resurrección es parte del sacrificio de Cristo. Siempre lo ha sido. ¿Por qué, si no, el día propio de la Misa iba a ser, desde los orígenes mismos de la Iglesia, el domingo, el día de la resurrección del Señor, en vez del viernes? Porque cada Misa encierra todo el triduo pascual: Viernes Santo, Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección. Por supuesto, en Trento se defiende la verdadera naturaleza de la Misa contra lo que decían los protestantes y se resalta oportunamente la muerte de Cristo en la Cruz (mientras que para los protestantes todo era más bien cuestión de Cristo ya resucitado en el cielo), pero el Santo Sacrificio siempre ha incluido la resurrección, ya que la mera muerte, sin ella, no tendría sentido: si Cristo no ha resucitado, somos los más desdichados de todos los hombres, dice San Pablo.

En cualquier caso, aparte de en el Catecismo (arts. 1322-1419), puedes encontrarlo también en el propio Canon: Unde et memores, Domine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, eiusdem Christi, Filii tui, Domini nostri, tam beatæ passionis, necnon et ab inferis resurrectionis, sed et in cælos gloriosæ ascensionis: offerimus præclaræ maiestati tuæ de tuis donis ac datis hostiam puram, hostiam sanctam, hostiam immaculatam, Panem sanctum vitæ æternæ et Calicem salutis perpetuæ.

"No creo que Nuestra Señora se hubiera sentido muy feliz mientras una espada le estaba atravesando su corazón"

Pero la Misa no es una repetición de la muerte de Cristo, sino una renovación incruenta de ese único sacrificio, que se realizó de una vez para siempre. Cristo ya ha resucitado y nosotros lo sabemos. De otro modo, no cantaríamos el aleluya o el gloria o el santo, que no son propios del Calvario, cuando al Señor le estaban clavando a la cruz. El gran Misterio pascual es uno solo y eso se puede ver en distintos aspectos de la Misa.
21/01/24 4:03 AM
  
batecado
La tristeza buena surge del distanciamiento de Dios, principalmente por haber pecado. Pondré un ejemplo: ayer le dije a una amiga una mentirijilla para salir del paso. Tuvo consecuencias nefastas. Estuve todo el día triste, apesadumbrado. Pero mirado bien es una bendición esa tristeza.

Hoy me confesaré. Dios para mí tampoco acepta ya las "mentiras piadosas" para salir del paso. El cristianismo es exigente. El Camino es estrecho y duro, y es normal que a algunos se nos ponga cara de guindilla de Tudela. Lo de los pepinillos en vinagreta de Bergoglio me parece poca cosa.

La tristeza mala es la provocada por las cosas del mundo, por ejemplo: estoy triste y sin ganas de comerme el bocadillo de choped porque ayer perdió el equipo de fútbol de mi ciudad formado por jóvenes multimillonarios y frívolos como el Trucho.
21/01/24 7:02 AM
  
Urbel
Someto a continuación lo que tengo aprendido. Pero abierto a que se me convenza de mi error. Y sin que ahora pueda yo citar y transcribir los textos en que me apoyo.

El sacrificio redentor de Cristo es el sacrificio de la Cruz, que se renueva de modo incruento en la Misa.

Así resulta de la Tradición y de las tradiciones de la Iglesia, como la piedad y devociones de siglos.

La Resurrección manifiesta que Cristo es Dios y su sacrificio en la Cruz, aceptado por el Padre, nos ha abierto las puertas del cielo. Por eso seríamos los más desdichados de los hombres si Cristo no hubiera resucitado: porque nos faltaría la prueba de todo ello.

Pero el sacrificio redentor de Cristo es el sacrificio de la Cruz, que se renueva de modo incruento en la Misa.

También en la Misa se hace memoria de la Resurrección y de la Ascensión, como de todos los misterios de nuestra salvación. Esto no quita nada a la afirmación principal de la Misa como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz.

Haber sustituido los Cristos crucificados por Cristos resucitados, o imágenes que fusionan la Cruz y la Resurrección, en los presbiterios de numerosas iglesias posconciliares, contra la tradición de siglos, es un indicio poderoso de que con la nueva teología del misterio pascual se ha alterado la comprensión católica de la Misa.

21/01/24 8:48 AM
  
Luis López
Lo más importante es que las inevitables tristezas que nos provoca la vida no ahoguen esa virtud teologal esencial del cristiano que es la esperanza.

Sabemos que al final Christus vincit, Christus regnat, Christus imperat. Y nada ni nadie nos quitará esa alegría.
21/01/24 10:29 AM
  
maru
Personalmente, yo siento tristeza al contemplar cómo está la Iglesia, no lo puedo remediar.
21/01/24 10:51 AM
  
Emilio
Pues en el momento actual de la Iglesia, en concreto de la Congregación de la Fe, más en concreto en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio), lo único que no entristece es la máxima de que "no hay mal que por bien no venga". ¡Y es providencialista!.
21/01/24 11:16 AM
  
Rubén (de Argentina)
"Pero la Misa no es una repetición de la muerte de Cristo, sino una renovación incruenta de ese único sacrificio, que se realizó de una vez para siempre".

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Es lo primero que afirmé en mí comentario; si relees mi post verás que escribí exactamente eso; con respecto al resto de tu respuesta, me limito e invito los lectores a leer los art. 655 al 662 del Catecismo de San Pio X.

21/01/24 12:37 PM
  
Amparo
Jesucristo nos redime con su Encarnación, entrega de toda su vida que culmina en la Cruz y consecuente Resurrección.
Y cada misa actualiza esa realidad y se nos aplica esa redención.
En la misa escuchamos sus palabras de Vida, nos unimos a su ofrecimiento por nuestra salvación y nos disponemos a vivir y morir con Él con la firme esperanza de resucitar con Él. En la Eucaristía nos hace partícipes de su propia Vida.

También me parece bien que se me corrija si me equivoco.
21/01/24 1:00 PM
  
Martinna
No es lo mismo un cristiano triste que un triste cristiano:
Un cristiano que está triste tiene que orar para pedir que se solucione el motivo de su tristeza.
Un triste cristiano tiene que arrepentirse, reconciliarse con Dios.
Ambos necesitan la ayuda del Espíritu Santo.
21/01/24 1:17 PM
  
hornero (Argentina)
Algunos experimentan tristeza, por mi parte experimento tensa calma ante el futuro inmediato.. La copa de la justicia de Dios está colmada. La moderna Babilonia se derrumba. Oro para que su catastrrofe tenga el menor costo.
21/01/24 1:40 PM
  
África Marteache
Es bueno que sea Bruno el que hable de la tristeza por ser una persona que tiene sentido del humor porque así se ve que ambas cosas son posibles. Lo que es una utopía en este mundo es la felicidad, tras la cual muchos van errando el camino, en cambio alegría y tristeza están con nosotros desde que nacemos hasta que morimos:
Eclesiastés, 3
1.Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo:
2.Su tiempo el nacer, y su tiempo el morir; su tiempo el plantar, y su tiempo el arrancar lo plantado.
3.Su tiempo el matar, y su tiempo el sanar; su tiempo el destruir, y su tiempo el edificar.
4.Su tiempo el llorar, y su tiempo el reír; su tiempo el lamentarse, y su tiempo el danzar.
5.Su tiempo el lanzar piedras, y su tiempo el recogerlas; su tiempo el abrazarse, y su tiempo el separarse.
6.Su tiempo el buscar, y su tiempo el perder; su tiempo el guardar, y su tiempo el tirar.
7.Su tiempo el rasgar, y su tiempo el coser; su tiempo el callar, y su tiempo el hablar.

El tiempo que nos toca es de llorar y lamentarse aunque el cielo escampe y entonces riamos, acordándonos de Su Misericordia, por la Virtud de la Esperanza.
21/01/24 1:46 PM
  
Bruno
Francisco de México:

"una buena tristeza se siente con la muerte de un familiar o ser querido ... Con la situación de la Iglesia, lo que estoy es cabreado"

Je, je. Una cosa no excluye la otra. Es más, una causa la otra. Si tu madre estuviera gravemente enferma y en buena parte la culpa fuera de médicos incompetentes, estarías triste por el sufrimiento innecesario de tu madre y enfadado por la negligencia de los médicos.
21/01/24 2:26 PM
  
Bruno
Rubén de Argentina:

"Es lo primero que afirmé en mí comentario; si relees mi post verás que escribí exactamente eso"

Claro, pero lo que decías luego lo contradecía. No se puede decir que, porque la Virgen sufría mucho en el Calvario, no hay alegría en la celebración de la Misa. El Sacrificio se renueva, pero de forma incruenta, el sacerdote no está matando otra vez a Cristo. Cristo ya ha resucitado y nuestra Señora ya ha sido llevada al cielo con Él, donde no hay sufrimientos ni penares.

"con respecto al resto de tu respuesta, me limito e invito los lectores a leer los art. 655 al 662 del Catecismo de San Pio X"

Eso no es una respuesta, hay que razonar las cosas. En cuanto a esas breves afirmaciones del catecismo de San Pío X, el argumento ex silentio es debilísimo y, en el caso de afirmaciones de una sola línea sobre misterios inmensos, prácticamente inexistente. Nos dice, sí, que en la Santa Misa se renueva el sacrificio de la Cruz, pero no dice en ningún momento que ese sacrificio no culmine en la resurrección o que esta no sea parte de aquel.

Es como si me dijeras que en Cristo no hay dos naturalezas y una persona porque en el Concilio de Nicea no se dijo eso, a pesar de tratarse el tema de Cristo como hijo de Dios. Ya, en ese momento no se profundizó en la cuestión concreta de las naturalezas y la persona de Cristo, pero sí después. Nada hay de raro en ello.
21/01/24 2:46 PM
  
Bruno
Emilio:

"lo único que no entristece es la máxima de que "no hay mal que por bien no venga". ¡Y es providencialista!"

Muy cierto. Aunque todavía sería mejor decirlo con palabras de San Pablo: "todo sucede para el bien de los que aman a Dios". La última palabra siempre, siempre, siempre la tiene Dios.
21/01/24 2:49 PM
  
Bruno
Pía:

"Pero no nos amargamos porque nos basta Su Gracia! Nunca hemos rezado y estudiado tanto como estos últimos 10 años"

Amén.
21/01/24 2:58 PM
  
Bruno
Hornero:

"La moderna Babilonia se derrumba. Oro para que su catastrrofe tenga el menor costo"

Así nos lo mandó el Señor: "Orad para que vuestra huida no sea en invierno ni en sábado; porque habrá entonces gran tribulación como no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días".
21/01/24 3:40 PM
  
Bruno
Urbel:

"La Resurrección manifiesta que Cristo es Dios y su sacrificio en la Cruz, aceptado por el Padre, nos ha abierto las puertas del cielo. Por eso seríamos los más desdichados de los hombres si Cristo no hubiera resucitado: porque nos faltaría la prueba de todo ello"

Piénselo y verá que eso no tiene sentido. Si la resurrección solo es una "prueba" de lo verdaderamente importante, nada tiene sentido. ¿Por qué la vigilia pascual es la fiesta más importante del año? ¿Por qué el día propio de la Misa es el domingo en vez del viernes o del jueves? ¿Por qué se canta el aleluya, el gloria, el santo, que son propios de la resurrección? ¿Por qué íbamos a ser los más desdichados de todos los hombres sin resurrección, cuando la salvación sería exactamente la misma aunque nosotros no lo supiéramos?

Lo cierto es que la resurrección, junto con la ascensión, no es una mera "prueba" del sacrificio, sino parte fundamental de él, es la aceptación por el Padre de ese sacrificio con la victoria sobre la muerte y entrada del único sacerdote, víctima y altar en el cielo. Para que los sacrificios de la antigua alianza estuvieran completos no bastaba con matar al animal, sino que el suave olor de la víctima (como el suave olor de Cristo) tenía que subir hasta el cielo y ser aceptado por Dios. ?Qué efecto puede tener un sacrificio que no sea aceptado por Dios? Ninguno. Esto es obvio. En el mismo canon romano se pide eso mismo al Padre, con referencia al sacrificio que se está ofreciendo: "Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel". Y como he señalado anteriormente, se dice expresamente que se está conmemorando la resurrección: "al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos...".

La crucifixión, muerte y resurrección de Cristo es un solo misterio, un solo Sacrificio. E incluso, si me apuras y ya en sentido más amplio, probablemente habría que considerar la misma encarnación como parte de ese único Sacrificio, porque no hay duda de que lo es en verdad.

"Esto no quita nada a la afirmación principal de la Misa como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz"

Nadie quiere quitarle nada. Se trata de mostrar el misterio en toda su riqueza.

"Haber sustituido los Cristos crucificados por Cristos resucitados, o imágenes que fusionan la Cruz y la Resurrección, en los presbiterios de numerosas iglesias posconciliares, contra la tradición de siglos, es un indicio poderoso de que con la nueva teología del misterio pascual se ha alterado la comprensión católica de la Misa"

No. Es un indicio de desistencia de la autoridad, porque eso se hizo contra legem. La normativa actual ("posconciliar") de la Iglesia requiere que eso no se haga.
"
21/01/24 3:54 PM
  
Haddock.
Habilidosamente silenciadas para que no trasciendan, hay otras realidades en la Iglesia.
Por ejemplo, que en una tierra inhóspita los sacerdotes recién ordenados sonrían para la foto, sí, pero cuando se trata defender la Tradición ponen una cara que Clint Eastwood envidiaría, nada que ver con sonrisitas bobaliconas de ganado pastueño.
Por ejemplo, que Hakuna sea capaz de reunir a 17.000 jovenzuelos en un concierto.
Por ejemplo, el exuberante éxito de los Retiros de Emaús.
Por ejemplo, iniciativas de laicos (siempre con la aprobación del Obispo) para proyectos sociales ( San José, Raquel, Madre, etc) alimentando ese motor con la Adoración Eucarística, la Confesión, la Eucaristía y el rezo del Santo Rosario.
Bien es cierto que ello depende mucho del Obispo que te haya tocado en suerte o en desgracia; yo tuve la gracia de conocer y hacerme amigo de uno de los grandes.

La película "El Evangelio según San Mateo" 1964, del homosexual y errado comunista Pasolini fue considerada por el Vaticano como la mejor hecha sobre Cristo. Qué paradoja. En ella se ve a un Jesús misericordioso, sí, pero de una reciedumbre que asusta, porque recuerda constantemente el peligro más grave que nos amenaza:

El riesgo del infierno.



21/01/24 4:29 PM
  
Argia
" Hija mia dulcisima, las lágrimas me fuerzan porque estan unidas a mi caridad y son derramadas por amor a mi. Vuestros dolorosos deseos me atan."
"No dejeis de ofrecerme el lloroso incienso de las oraciones por la salvación de las almas, pues quiero otorgar misericordia al mundo y lavar la cara de mi esposa, esto es, la santa Iglesia, con las oraciones, sudores y lágrimas."
Palabras de Dios a santa Catalina de siena en la doctrina del puente.

Tristeza de la buena.
21/01/24 5:50 PM
  
África Marteache
La buena tristeza no es un estado permanente, según mi experiencia, porque el espíritu remonta sin saber por qué. Ahora sé que es la acción del Espíritu Santo. Te sientes abrumada y, de repente, el ejemplo de alguien te hace considerar las cosas de otro modo.
Por fortuna, y es cosa del temperamento, yo nací con capacidad de admiración y asombro, de manera que me fijo más en los santos que en los pecadores, o dicho de otra forma: veo a los virtuosos que me rodean y en ellos la acción de Dios.
Me paso la vida peleando con los derrotistas que se fijan en el número más que en las individualidades, pero a mí esas personas siempre me han servido de ejemplo. Y las hay, vaya que si las hay, por eso doy la lata con los mártires y los valientes, como el sacerdote de la parroquia a la que acudo. ¡Gloria a Dios en sus ángeles y sus santos!
21/01/24 6:56 PM
  
Urbel
"La crucifixión, muerte y resurrección de Cristo es un solo misterio, un solo Sacrificio. E incluso, si me apuras y ya en sentido más amplio, probablemente habría que considerar la misma encarnación como parte de ese único Sacrificio, porque no hay duda de que lo es en verdad."

Esta teología del sacrificio de Cristo o misterio pascual es sin duda novedosa, nacida con el movimiento litúrgico en su desarrollo o desviación del siglo XX.

No es la teología tradicional del sacrificio de la Cruz, donde Nuestro Señor derramó su sangre por la expiación de nuestros pecados. No por nada llamado tradicionalmente así, precisamente el sacrificio de la Cruz. No ampliamente el sacrificio de Cristo.

Que fuese una novedad legítima, un desarrollo teológico legítimo, sería otro debate, probablemente inadecuado al formato de estos breves comentarios. Pero el hecho de la novedad no me parece impugnable.

"... en el altar se ofrece la Víctima santa, con cuya sangre fue cancelada la deuda que había contra nosotros" (San Agustín, "Confesiones"). Con la sangre derramada en la Cruz.

Doctrina del Concilio de Trento sobre el sacrificio de la Misa (Dz 940):

"Y porque en este divino sacrificio, que en la Misa se realiza, se contiene e incruentamente se inmola aquel mismo Cristo que una sola vez se ofreció Él mismo cruentamente en el altar de la Cruz (He 9,27);

enseña el santo Concilio que este sacrificio es verdaderamente propiciatorio, y que por él se cumple que, si con corazón verdadero y recta fe, con temor y reverencia, contritos y penitentes nos acercamos a Dios, conseguimos misericordia y hallamos gracia en el auxilio oportuno (He 4,16).

Pues aplacado el Señor por la oblación de este sacrificio, concediendo la gracia y el don de la penitencia, perdona los crímenes y pecados, por grandes que sean.

Una sola y la misma es, en efecto, la víctima, y el que ahora se ofrece por el ministerio de los sacerdotes, es el mismo que entonces se ofreció a sí mismo en la Cruz, siendo sólo distinta la manera de ofrecerse."

Dice "en el altar de la Cruz", dice "se ofreció a sí mismo en la Cruz".
21/01/24 7:14 PM
  
África Marteache
Argia: Hay un don llamado "Don de las lágrimas". Según Evagrio Póntico, el llorar es bueno contra la acedia. Son las lágrimas mansas que fluyen como una fuente. Al fin y al cabo también decimos en la Salve: "A tí suplicamos desde este Valle de Lágrimas", entendiendo por tal al mundo por dónde transita la Iglesia Caminante.
21/01/24 7:26 PM
  
Urbel
No hay duda de que la tradicional teología católica es la del sacrificio de la Cruz que se renueva de modo incruento en la Misa, la de la Misa como renovación incruenta del Calvario. No la de la celebración del misterio pascual, desde la Encarnación a la Resurrección y Ascensión.

"Ve a la iglesia como si fueses al Calvario, y permanece en presencia de los altares como si estuvieses delante del trono de Dios y acompañado de los santos ángeles."

San Leonardo de Puerto Mauricio (1676-1751), "El tesoro escondido de la Santa Misa", ed. APC, México, 2009, pp. 55 y 56.

El hecho irrefutable es que esta teología ha cambiado. De nuevo, queda aquí fuera el debate sobre la legitimidad de ese cambio.

"La teología de la Iglesia ha cambiado. Mientras que antes el sacerdote, en la distancia, representaba al pueblo -canalizado, por así decirlo, a través de esa persona, que era el único que celebraba misa-, ahora no solo es el sacerdote quien celebra la liturgia, sino todos los bautizados con él. Y esto es algo importantísimo que hay que proclamar."

Cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, entrevista en la BBC Radio 4, 19 de marzo de 2023.
21/01/24 7:27 PM
  
Urbel
Escribí yo mismo:

"Haber sustituido los Cristos crucificados por Cristos resucitados, o imágenes que fusionan la Cruz y la Resurrección, en los presbiterios de numerosas iglesias posconciliares, contra la tradición de siglos, es un indicio poderoso de que con la nueva teología del misterio pascual se ha alterado la comprensión católica de la Misa".

Responde usted:

"No. Es un indicio de desistencia de la autoridad, porque eso se hizo contra legem. La normativa actual ("posconciliar") de la Iglesia requiere que eso no se haga."

Cierto que Pío XII condenó esta evolución:

"80. Así, por ejemplo, se sale del recto camino quien desea devolver al altar su forma antigua de mesa; quien desea excluir de los ornamentos litúrgicos el color negro; quien quiere eliminar de los templos las imágenes y estatuas sagradas; quien quiere hacer desaparecer en las imágenes del Redentor Crucificado los dolores acerbísimos que Él ha sufrido ..."

Pío XII, encíclica Mediator Dei, 1947.

"... hacer desaparecer en las imágenes del Redentor Crucificado los dolores acerbísimos que Él ha sufrido ..."

Pero ¿qué disposición litúrgica vigente prohibe los Cristos resucitados, o imágenes donde se funden la Cruz y la Resurrección, que se alzan hoy en los presbiterios de tantas iglesias?
21/01/24 7:39 PM
  
Rubén (de Argentina)
No Bruno, no me contradije en ningún momento; lo que pasa es que tu concepción de la misa, te lleva a pensar eso. Tu crees que en la misa debemos estar alegres, tu crees que el Sacrificio de la misa comprende la Resurreccion y yo digo (con muchos otros, no porque el número sea prueba de verdad, sino por la autoridad de esos muchos) que debemos estar contritos y que la Resurrección no es parte del Sacrificio.

Y con todo respeto, una pena que le hayas bajado el precio al Catecismo de San Pío X solo porque no afirma lo que tu has afirmado.

Pero como lo que gratis se dice, gratis se puede negar, veamos una vez más ese Catecismo en su art. 655:

655.- ¿Qué es, pues, la santa Misa? - La santa Misa es el Sacrificio del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, que se ofrece sobre nuestros altares bajo las especies de pan y de vino en memoria del sacrificio de la Cruz.
La Cruz es el Viernes Santo, es el Calvario, no el Domingo de Resurrección. Dejo nuevamente a los lectores la consulta de los artículos siguientes para no hacer excesivamente largo este post (que ya lo es). Veamos ahora lo que dijo (entre otras cosas, no voy a citar todo) Mons. Fulton Sheen en su pequeño gran libro "El Calvario y la Misa":

No hubo allí propiamente dos completos y diferentes sacrificios ofrecidos por Cristo, uno en el Cenáculo y otro en el Calvario. Hubo un Sacrificio en la Ultima Cena; pero éste fue el Sacrificio de la Redención; y hubo un Sacrificio en la Cruz, pero éste fue el mismo Sacrificio continuado y completado. La Cena y la Cruz forman un Sacrificio completo.
El Sacrificio de Cristo en la Misa pues no comprende SU Resurrección. Veamos lo que dice el art. 668 del Catecismo:

668.- ¿Cuál es la mejor manera de practicar la devoción del corazón mientras se oye la santa Misa? - La mejor manera de practicar la devoción del corazón mientras se oye la santa Misa (por supuesto que aquí habla de la misa tridentina), es la siguiente:

1º. Unir desde el principio nuestra intención con la del sacerdote, ofreciendo a Dios el santo sacrificio por los fines para que fue instituido.

2º. Acompañar al sacerdote en todas las oraciones y acciones del sacrificio.

3º. Meditar la pasión y muerte de Jesucristo y aborrecer de corazón los pecados que fueron causa de ella.

4º. Hacer la comunión sacramental o, a lo menos, la espiritual, al tiempo que comulga el sacerdote.
La palabra clave es "sacrificio", no resurrección (y como dice Fulton Sheen, el "sacrificio completo" lo configuran la Última Cena y la Cruz). No nos habla el art. de "meditar la resurreción", nos habla de meditar en la pasion y muerte de Nuestro Señor. Si alguien quiere estar alegre mientras medita en la agonía del Señor… bueno, será su elección. Y para aquellos que no consideren al Catecismo suficientemente aclaratorio, veamos que nos dice Royo Marín respecto a nuestras disposiciones internas en la misa:

La mejor de todas es identificarse con Jesucristo, que se inmola en el altar. Ofrecerle al Padre y ofrecerse a sí mismo en Él, con Él y por Él. Esta es la hora de pedirle que nos convierta en pan, para ser comidos por nuestros hermanos con nuestra entrega total por la caridad. Unión íntima con María al pie de la cruz; con San Juan, el discípulo amado; con el sacerdote celebrante, nuevo Cristo en la tierra.
Identificarnos con Cristo, que se inmola (tiempo presente). ¿Y como estaba Él ese Jueves/Viernes Santo? "Mi alma está angustiada hasta la muerte". ¿Y vamos a estar festivos y alegres cuando el Señor estaba mortalmente angustiado? ¿Vamos a estar alegres y festivos cuando tenemos que estar en íntima unión con María al pie de la Cruz, mientras su corazón era transpasado por una espada? (No lo digo yo; lo dice Royo Marín). ¿Entiendes por qué escribi lo de la Virgen María en mi comentario inicial? No, no hay contradicción.

Pero sigamos leyendo lo que nos sigue diciendo Fulton Sheen:

Lo que importa en este punto es que adoptemos la actitud mental exacta con relación a la Misa, y recordemos este hecho trascendental, que el Sacrificio de la Cruz es no sólo algo que aconteció hace diecinueve siglos. Está aconteciendo aún. No es algo pasado, como la firma de la Declaración de la Independencia. Es un drama permanente del cual no se ha bajado aún el telón. No pensemos que sucedió hace mucho tiempo, y por tanto que no tiene con nosotros más relación que cualquier otra cosa sucedida en el pasado. El Calvario pertenece a todos los tiempos y a todos los lugares.
Fulton Sheen nos dice que en la misa estamos en el Calvario, que es un drama permanente y que pertenece a todos los tiempos y lugares. No me parece pues, que un drama sea algo para estar alegres. Y nos sigue diciendo más:

Por eso el Calvario es actual; por eso la Cruz es crisis; por eso, en cierto sentido, las llagas siguen abiertas; por eso el dolor sigue deificado, y la sangre, como estrellas que caen, está aún cayendo sobre nuestras almas. No hay huída de la Cruz; ni negándole, como hicieron los fariseos; ni vendiéndole, como Judas; ni aun crucificándole, como hicieron los verdugos. Todos la vemos: o abrazarla para la salvación, o huir de ella para la desgracia.
Pero, ¿cómo se hace eso visible? ¿Cómo encontraremos el Calvario perpetuado? Encontraremos el Calvario revalidado, renovado. representado, como lo hemos dicho, en la Santa Misa.
No, no hay alegría en la misa; ¿cómo puede haberla en un drama permanente, que pertenece a todos los tiempos? No, en la misa está la tristeza de tu artículo, la buena tristeza que nos hace rechazar al mal. Y finalizo con esto último que decía Sheen:

El Calvario es uno con la Misa, y la Misa es una con el Calvario, porque en ambos es el mismo el Sacerdote y la Víctima. Las siete últimas palabras son como las siete partes de la Misa [se refiere a la misa de siempre, a la misa tridentina]. Y justamente como en música hay siete notas que admiten una infinita variedad de armonías y combinaciones, así también en la Cruz hay siete divinas notas que Cristo muriendo hizo sonar para los siglos, y todas ellas se combinan para formar la bella armonía de la Redención del mundo.
Cada palabra es una parte de la Misa. La Primera Palabra, “Perdónales”, es el Confiteor. La Segunda Palabra: "Hoy estarás en el Paraíso”, es el Ofertorio; la Tercera Palabra, “He ahí a tu Madre”, es el Sanctus. La Cuarta Palabra, “¿Por qué me has abandonado?”, es la Consagración. La Quinta Palabra, “Tengo sed”, es la Comunión, La Sexta Palabra, “Todo se ha acabado”, es el Ite, Missa est. La Séptima Palabra, “Padre, en tus manos”, es el último Evangelio".
No veo aquí al Domingo de Resurrección no aparece por ningún lado. (Cuando Sheen se refiere al último Evangelio, se está refiriendo a la lectura que se hacía de un pasaje más del Evangelio al final de la misa tridentina).

Y como si Sheen en aquel entonces hubiera pensado que alguien en el futuro escribiría:

Cristo ya ha resucitado y nuestra Señora ya ha sido llevada al cielo con Él, donde no hay sufrimientos ni penares.
(que eso es de tu parte un argumento del "hombre de paja" porque el hecho de que ellos no sufran, no implica que nosotros tengamos que estar alegres cuando rememoramos el Sacrificio de la Santa Misa), nos dice;

"Imaginate, pues, al Sumo Sacerdote, Cristo, dejando el Santuario del cielo por el altar del Calvario. Ya se ha puesto las vestiduras de nuestra humana naturaleza, el manípulo de nuestros sufrimientos, la estola del sacerdocio, la casulla de la Cruz. El Calvario es su catedral; la roca del Calvario la piedra del altar; el sol volviéndose rojo es la lámpara del santuario; María y Juan los altares laterales vivientes; la hostia es su Cuerpo, el vino es su Sangre. Está erguido como Sacerdote, y sin embargo postrado como Víctima".
Bruno, tengo mucho más para escribir (Santo Tomás de Aquino, Garrigou Lagrange, etc., etc) pero como dije, este comentario se ha hecho demasiado largo. Eso sí, ahora no puedes decir que fui escueto. Escribe un artículo sobre la misa y ahí podré exponer mejor y más completamente mis argumentos (y tú los tuyos).
21/01/24 11:13 PM
  
África Marteache
Rubén, a mi se me ocurre una pregunta quizás tonta: ¿Por qué la misa obligatoria es el domingo y no el viernes? ¿por qué el Domingo es el Día del Señor? Convendrás conmigo que el día señalado apunta a la Resurrección no a la Crucifixión.
Para que se cumpla a rajatabla el sufrimiento de Cristo, para que podamos subir a la Cruz con Él, deberíamos hacerlo los viernes porque el Domingo para nosotros tiene un significado distinto. Ya sé que misas se dicen todos los días, pero la obligatoria para santificar las fiestas es el domingo.
22/01/24 12:02 AM
  
Federico Ma.
Que el Card. Roche diga que algo ha cambiado no es argumento para probar que, efectivamente, algo ha cambiado. Lo cual, dicho sea de paso, es bastante obvio (que no es argumento probativo).

"...el sacerdote [...] era el único que celebraba misa, ahora no solo es el sacerdote quien celebra la liturgia, sino todos los bautizados con él".

Por empezar, Misa y liturgia "non convertuntur". Los bautizados, como dice santo Tomás, merced al carácter bautismal, pueden participar del culto. Y hasta son ministros, por ejemplo, del sacramento del Matrimonio. Y yendo a la Santa Misa, una cosa es celebrarla y otra confeccionarla, lo cual (esto último) requiere el carácter sacerdotal. En todo caso, en el Canon romano (Memento de vivos) se dice: "...et omnium circumstantium, quorum tibi fides cognita est, et nota devotio, pro quibus tibi offerimus vel qui tibi offerunt hoc sacrificium laudis...".
22/01/24 12:48 AM
  
Amparo
En la consagración ciertamente nos situamos en el calvario a la vez que en la última cena, desde las palabras de Jesucristo en la última cena. Y es cierto que la consagración es el centro de la misa, pero la muerte de Nuestro Señor Jesucristo no se puede separar del resto del misterio pascual.
Si desde el principio se cambió de sábado a domingo, día de la resurrección, será porque también celebramos su resurrección. De hecho así lo decimos:
"Anunciamos tu muerte proclamamos tu resurrección"
Es memorial de todo el misterio de la salvación.
No se debe olvidar ninguno de sus aspectos, creo yo. Así ha sido desde el principio.
Me preocuparía que no me dejaran decir esto y que no explicaran si me equivoco en algo en qué es, porque

22/01/24 1:54 AM
  
Federico Ma.
La "Teología del misterio pascual" no es tan "nueva"... Véase, por ejemplo, la Secreta del Domingo de Pascua en el Vetus Ordo: "Suscipe, quaesumus, Domine, preces populi tui cum oblationibus hostiarum: ut paschalibus initiata mysteriis, ad aeternitatis nobis medelam, te operante, proficiant".
22/01/24 3:17 AM
  
Federico Ma.
Excluir de la celebración de la Santa Misa el gozo es de lo más "llamativo"..., para decirlo suavemente, y para nada conforme con la bimilenaria tradición de la Iglesia. Basta considerar tan sólo el Introito "Gaudeamus", que se emplea para más de una fiesta o conmemoración, cuya musicalización gregoriana, por cierto, es de una gran belleza.

Considérese además, por ejemplo, el precioso himno "Sacris solemniis", de santo Tomás de Aquino: "...iuncta sint gaudia"!

En cuanto a la Santa Misa, Jesucristo en ella, por más obvio que sea, ni sufre ni padece ni vuelve a morir: el sacrificio de Jesucristo es en la Santa Misa, en efecto, sacramental, es decir, no es en su propia especie, sino en cuanto representado en las especies eucarísticas. A veces parece percibirse cierta "teología de los misterios", que esa sí a mi entender es bastante novedosa, al menos en su interpretación más "mistérica", en algunos ambientes sedicentes "tradicionalistas". Frente a esto, nada como el sano y sobrio tomismo, tal como lo expone, por ejemplo, un gran representante de la escuela, el P. Garrigou-Lagrange: www.academia.edu/66722489/La_Santa_Misa_en_cuanto_es_verdadero_sacrificio_R_Garrigou_Lagrange_O_P_
22/01/24 3:42 AM
  
Urbel
La teología del misterio pascual es una novedad nacida con el desarrollo o desviación del movimiento litúrgico en el siglo XX.

La Pascua y el tiempo pascual no, es claro.

Tampoco que en una oración del Domingo de Pascua se mencione el misterio pascual, es claro. Ya que este misterio pascual es precisamente el misterio de la Pascua.

Tampoco que nos felicitemos las Pascuas, es claro.
22/01/24 8:23 AM
  
Urbel
Cierto, la afirmación del cardenal Roche no es una prueba de que la teología de la Iglesia ha cambiado.

Es una prueba de que el prefecto de la Congregación del Culto Divino considera que la teología de la Iglesia ha cambiado.

Se asemeja a una confesión de parte: "a confesión de parte, relevación de prueba".

Pero concedo que el cardenal Roche no es plenamente parte en este debate.
22/01/24 8:30 AM
  
Urbel
Del Catecismo de San Pío X:

"¿Por qué en la ley nueva se santifica el domingo en lugar del sábado?

En la ley nueva se santifica el domingo, que significa día del Señor, en lugar del sábado, porque en tal día resucitó Jesucristo Nuestro Señor."

Y en otro lugar:

"¿Qué es, pues, la Santa Misa?

La Santa Misa es el Sacrificio del Cuerpo y Sangre de Jesucristo, que se ofrece sobre nuestros altares bajo las especies de pan y vino en memoria del sacrificio de la Cruz.

¿Es el sacrificio de la Misa el mismo de la Cruz?

El sacrificio de la Misa es sustancialmente el mismo de la Cruz, en cuanto el mismo Jesucristo que se ofreció en la Cruz es el que se ofrece por mano de los sacerdotes, sus ministros, sobre nuestros altares; mas, cuanto al modo con que se ofrece, el sacrificio de la misa difiere del sacrificio de la Cruz, si bien guarda con éste la más íntima relación."

Certísimas ambas cosas:

- Que se santifica el domingo porque en tal día resucitó Nuestro Señor;

- Y que el sacrificio de la Misa es sustancialmente el mismo de la Cruz.
22/01/24 9:18 AM
  
hornero (Argentina)
Hay una tristeza en la Iglesia: la acción perturbadora del error y del pecado que han invadido vastos feudos del Reino.
Ante la tristeza y por arriba de ella debemos vivir el Día nuevo que se levanta y anuncia el Amanecer traído por la Aurora de María.
Estamos convocados a trabajar en su Causa: preparar el Camino a la Venida del Señor.
Ser apóstoles de la Alegría y de la Esperanza que nos infunde el Espíritu Santo como don, nos permite asumir el señorío de soberanía sobre todo lo creado bajo la Conducción de la Virgen que es Madre y Reina del Cielo y de la Tierra.
Estamos llamados a devolver a la Creación el esplendor de las primeras jornadas, perdido por el pecado original. Para esto no sirven los recursos del “hombre viejo del pecado”, deben ser transfigurados la ciencia, la técnica, el arte, la cultura, la política.
Los nuevos parámetros del Reino han de permitirnos obrar sobre las cosas de la Tierra y de los espacios conforme al plan original del Creador.
Lo cual implica una nueva relación de armonía y de poder sobre la naturaleza, conforme lo preveía Pío XII, relación fraterna de hermanos mayores que creará la nueva Civilización del Amor (S. Pabli VI) y permitirá “Cruzar el umbral de la Esperanza” (S. J.P. II).
En efecto, los entes materiales singulares reconocen más allá de su constitución sub-atómica el núcleo inteligible por el que sus esencias participan del Ser divino , de su Sabiduría, Amor y Poder.
Esta participación funda la unidad del universo, de los ángeles, hombres y cosmos dentro del Reino de Cristo y de María que lo presiden como culto de honor, gratitud y gloria rendido a la Santísima Trinidad.
Ante esta realidad eminente, los conocimientos y trabajos del “mundo del pecado” van camino a su extinción por su insuficiencia frente a los requerimientos del Reino.
El Reino tiene su tiempo, como el grano de mostaza que crece (Mat 13, 31-32); la magnitud de su expansión supera nuestra finitud.
Desaloja la escoria que obstruye el camino y provee a los hombres de una nueva relación con las cosas, que les permitirá llevar adelante su misión de contribuir a la perfección de la Creación mediante obras en la Tierra y en los mundos espaciales.
Clima ordenado y nuevos continentes, por una parte, y una creciente extensión de la vida hacia los mundos.
Tal la razón de ser de nuestra esperanza y alegría: trabajar por el Reino bajo la conducción de nuestra Madre.




22/01/24 12:50 PM
  
África Marteache
Urbel: Gracias te sean dadas, desde que apareciste con tu contumacia ya no soy la más pesada en este blog. De verdad te digo que perder la primacia en la pesadez ha sido un alivio, te cedo el testigo de mil amores.
22/01/24 1:05 PM
  
Federico Ma.
Para determinar si es o no una novedad tal "Teología del misterio pascual" hay que comenzar por definirla antes de modo claro y preciso.
22/01/24 2:04 PM
  
Urbel
"Para determinar si es o no una novedad tal "Teología del misterio pascual" hay que comenzar por definirla antes de modo claro y preciso."

Hagamos un modesto ensayo de definición, a la espera de otras mejores.

La teología del misterio pascual es aquella teología de la Misa que rebaja, desdibuja o mitiga su definición neta como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz, para definirla como celebración del misterio pascual o sacrificio de Cristo. Una versión en este mismo hilo de comentarios:

"La crucifixión, muerte y resurrección de Cristo es un solo misterio, un solo Sacrificio. E incluso, si me apuras y ya en sentido más amplio, probablemente habría que considerar la misma encarnación como parte de ese único Sacrificio, porque no hay duda de que lo es en verdad."
22/01/24 4:18 PM
  
Urbel
Mientras que hasta el siglo XX la expresión "misterio pascual" no había tenido ningún significado entre los teólogos, la teología del misterio pascual "pone el misterio pascual como fundamento y clave interpretativa de todo el culto cristiano" ("Nuevo diccionario de Liturgia", dirigido por D. Satore, Achille M. Triacca y Juan María Canals, 3ª edición, San Pablo, Madrid, 1996, pp. 1342-1343).

Este misterio pascual ¿es una pura novedad? La nueva teología responde que no. Para ésta se trata más bien de un enfoque nuevo sobre el dogma tradicional de la Redención.

En palabras del dominico Aimon-Marie Roguet (1906-1991), que fue director del "Centre de Pastorale liturgique" de París entre 1944 y 1964 y miembro del "Consilium" para la puesta en obra de la reforma liturgia posconciliar:

"A lo que llamamos misterio pascual la teología clásica llamaba el dogma de la redención. Es fácil ver cómo, grosso modo, redención y misterio pascual coinciden" ("El Misterio Pascual", Centro de Pastoral Litúrgica de París, traducción al español, ed. Sígueme, Salamanca, 1967, p. 19).

Si el misterio pascual consiste en un nuevo enfoque de la Redención, como la Misa es la continuación del acto redentor de Cristo, todo lo que distinga al misterio pascual de la Redención incidirá sobre la concepción de la Misa.

Para esta nueva teología la Redención obrada por el sacrificio expiatorio de Cristo en la Cruz es considerada demasiado negativa. La teología clásica habría insistido demasiado en la satisfacción de la justicia y los dolores de la Pasión.

"La redención se presenta como un problema a resolver. (...) ¿Cómo puede repararse una ofensa infinita? ¿Cómo puede reparar uno solo por todos? ¿Cómo puede pagar el inocente por el culpable? ... Si Dios fuera verdaderamente Padre, ¿sería un contable tan altivo, y dirigiría su cólera contra su Hijo predilecto?

En la presentación del misterio pascual no se hallan estos escollos. En efecto, nuestra salvación aparece en él como operada por un acto vital y gratuito, como una libre iniciativa de Dios, procedente toda ella de su amor misericordioso"

(Roguet, op. cit., p. 20).



22/01/24 5:09 PM
  
Urbel
"Quien habla de redención piensa en primer lugar en la pasión y luego en la resurrección como en un complemento.

Quien habla de la pascua piensa en primer lugar en el Cristo resucitado. La resurrección no aparece entonces como un epílogo, sino como el término y el fin en que se resume el misterio salvador" (Roguet, op. cit., p. 21).

Coherente, repito, con la sustitución del Crucificado por Cristo Resucitado en los presbiterios de tantas iglesias posconciliares.

Para esta nueva teología, la Misa sigue unida a la Cruz pero a la Cruz "vista en la plenitud de su maravillosa fecundidad, es decir, en cuanto que incluye la resurrección de Cristo, su ascensión a la gloria ..." (Louis Bouyer, "La vie de la liturgie", colección Lex Orandi, Cerf, París, 1956, p. 117).

En palabras también del mismo Bouyer, asimismo miembro del "Consilium" para la reforma litúrgica posconciliar:

"El misterio es Cristo mismo, pero Cristo incluyendo a todo su cuerpo, la Iglesia, como su propia plenitud. Y por consiguiente, el misterio es la recapitulación de la humanidad entre ella misma y con Dios en el Cuerpo de su Hijo" ("Mysterion", en "Supplément de la Vie spirituelle" 23 (1952), p. 402).

He tomado estos textos de "El problema de la reforma litúrgica", FSSPX, 2001, en cuya contraportada se resume así la cuestión:

"La lectura de este documento muestra que la "teología del misterio pascual" es el alma de la reforma litúrgica. Como esta nueva doctrina modifica radicalmente el misterio de la Redención; como transforma la definición clásica de sacramento para hacerlo entrar en el nuevo concepto de "misterio"; como usa una noción de "memorial" que altera la dimensión sacrificial de la Misa, la "teología del misterio pascual" ha dado origen a una nueva liturgia sustancialmente diferente de la liturgia romana tradicional."

Recomiendo su lectura íntegra.
22/01/24 5:38 PM
  
Rubén (de Argentina)
Rubén, a mi se me ocurre una pregunta quizás tonta: ¿Por qué la misa obligatoria es el domingo y no el viernes? ¿por qué el Domingo es el Día del Señor? Convendrás conmigo que el día señalado apunta a la Resurrección no a la Crucifixión.
Africa, me remito a lo que transcribí de Mons. Fulton Sheen (que evidentemente sabía más que nosotros dos).

Monseñor en ningún momento hace formar parte la Resurrección del Sacrificio del Señor. Y en cuanto a nuestras disposiciones internas al momento de celebrar la misa, pues ahí está el Catecismo de San Pio X en su art. 668, está lo que transcribí de Fulton Sheen y está lo que transcribi de Royo Marín (ortodoxia pura). Lo vuelvo a transcribir por la fuerza que tiene:

La mejor de todas es identificarse con Jesucristo, que se inmola en el altar. Ofrecerle al Padre y ofrecerse a sí mismo en Él, con Él y por Él. Esta es la hora de pedirle que nos convierta en pan, para ser comidos por nuestros hermanos con nuestra entrega total por la caridad. Unión íntima con María al pie de la cruz; con San Juan, el discípulo amado; con el sacerdote celebrante, nuevo Cristo en la tierra.
Si alguno quiere estar alegre mientras el Señor sufre una agonía indecible ("pagando por lo que no robó"), si quiere estar alegre mientras la Virgen al pie de la cruz sentía su corazón transpasado, y bueno, no me parece que internamente se esté identificando mucho con el Señor y su Madre en el Calvario.

Pero busca en las Escrituras, en la Tradición, en el Magisterio de la Iglesia, en el testimonio de los Padres de la Iglesia, si alguno de esos testimonios afirma que en la misa debemos estar alegres y festivos.

Y yo por mi parte te hago una pregunta a ti: ¿se puede aplaudir dentro del templo, dentro de la Iglesia, durante la celebración o al finalizar la misma? He concurrido a muchas misas donde se hace eso (desde ya que yo no aplaudo) y mas (desde dar vitores a cantar el feliz cumpleaños), pero, ¿se puede hacer? (Tengo una respuesta, pero lo pregunto porque se relaciona con nuestra disposición interna en la celebración de la misa).
22/01/24 6:13 PM
  
Urbel
Acepto el testigo, doña África, pero, como este año Cuaresma llega pronto (el próximo domingo es ya Septuagésima) y en Cuaresma y Adviento tengo costumbre de privarme de esta distracción, le ruego sea usted tan amable de continuar en su momento.
22/01/24 6:19 PM
  
África Marteache
¡Para que luego digan que rezar no sirve de nada! Yo rezo todas las noches para que María Auxiliadora cuide al Cardenal Zen y va y, con 92, años hace una crítica de FS. Cada vez que dice algo me manda el mensaje de que, efectivamente, la Santísima Virgen le está cuidando. Estas son las cosas que ponen una pincelada rosada en el gris que nos envuelve. ¡Gloria a Dios! Ya he dicho antes que a mi los ejemplos me sirven de mucho aunque haya una mayoría perdida.
22/01/24 7:30 PM
  
hornero (Argentina)
O superamos la barrera del sonido de un mundo aturdido por los motores del “progreso” del irracionalismo-agnóstico-materialista-ateo-nihilista, o nos precipitamos en el tirabuzón del descontrol.
Cabe esperar que por lo menos una parte de la humanidad reaccione a tiempo, digo también que una parte de la Iglesia, sino toda.
Jamás en la historia se ha planteado una situación extrema de decidir por todo o nada.
O reconocemos con humildad el fracaso total de un mundo que nos ha conducido al borde del auto-aniquilamiento, en el que no hay espacio para algarabías de titireteros, ni para fanfarrias de grandilocuentes que no comprenden el suelo inconsistente que pisan, ni para botarates que canturrean ingenuos al consumismo, ni para beatos edulcorados en ensoñaciones de petulantes voceros de una Iglesia reducida a la minúscula rutina de las sacristías mundanizadas.
No se accede al cauce superior de la historia de la Salvación por los caminos trillados del “hombre viejo del pecado”, sino desde el reconocimiento silencioso que invoca y acepta la Misericordia que Cristo nos envía por Mediación de Su Madre.
Todo intento realizado sin reconocer la Presencia activa de la Virgen en los momentos presentes, toda intención de saltear y sabotear las palabras de sus enseñanzas y advertencias, toda argucia por reducir la magnitud eminente de tal Misión escatológica, está destinada al absoluto fracaso.
Y toda demora en hacerlo conlleva la responsabilidad de desafiar a Cristo y a nuestra Madre, adhiriéndonos al espíritu del mundo moderno que rechaza reconocer su total incapacidad ante la hecatombe que lo amenaza y apelar a la Misericordia que se nos ofrece como a náufragos de la historia.
Sólo los rescatados por María podrán pronto cantar Victoria.
Y no hay discursos ni falsas devociones que puedan sustituir nuestra dócil, humilde y fiel devoción de hijos fieles alineados públicamente con la Virgen, hijos que proclamen el triunfo de Su Corazón Inmaculado en el mundo y el consiguiente término de la moderna Babilonia arrasada.




22/01/24 9:27 PM
  
Roberto Ibarra V
"No, no hay alegría en la misa" Esta afirmación no es correcta, pues a consecuencia de dicho sacrificio , hemos sido salvados de la muerte y del pecado sin ningún merito. Como no sentir alegría, mas aun, cuando sabemos y así se anuncia en la misa, que tal sacrificio fue grato a Dios y ha Resucitado a su hijo. Como bien dice Bruno, es el Misterio Pascual. La Santa Misa es: la Pasión, Muerte y Resurrección . Si Cristo no ha Resucitado vana es nuestra fe. Esto es Teología Católica de siempre y en todo lugar.
23/01/24 3:01 PM
  
Hugo Z. Hazckenbush
Señores:
La misa no es ningún sacramento, es solamente una celebración en recuerdo de alguien muy amado.
La Tradición no es tradición (Ni es sacra ni es santa) es solo la reaccioón de unos cuantos (Bienentencionados la mayoría pero no todos) ante su experiencia de Dios.
La tristeza no es propia del cristiano que se supone ha sido salvado por Cristo.
La salvación por expiación es una falacia. La salvación se produce por amor.
Se que no están ustedes de acuerdo, pero no solo yerran sino que además hacen de su vida algo mucho menos vivible.
Les compadezco.
23/01/24 5:25 PM
  
Bruno
Todos:

Perdón, he estado muy ocupado y no he podido atender el blog.
23/01/24 8:16 PM
  
Bruno
Rubén de Argentina y Úrbel:

Gracias por los comentarios. Es todo muy interesante. Aunque ha pasado tiempo, no quiero dejar la cuestión sin respuesta, así que responderé de la forma más resumida posible.

1) Centremos un poco la cuestión. Lo del P. Roguet (que es, por cierto, un teólogo preconciliar, porque su actividad teológica significativa se realizó sustancialmente antes del CVII) se responde muy fácilmente: no estamos discutiendo sobre sus opiniones, que pueden ser muy buenas, muy malas, muy disparatadas o mediopensionistas. Si a él no le gusta (o le gusta menos) hablar de redención, peor para él. Lo que discutimos es sobre una realidad, no sobre las opiniones de nadie, porque, como es lógico, el hecho de que alguien se equivoque en algunas cosas no hace que necesariamente vaya estar equivocado en otras (estar equivocado en todo es casi tan difícil como acertar en todo) y, además, centrarse en personas termina inevitablemente por desembocar en bulverismo. Del mismo modo, no hablamos sobre palabras, sino sobre significados (de verbis non est disputandum) y, si a alguien no le gusta la expresión misterio pascual, que use otra. Del mismo modo, la opinión de la FSSPX tampoco prueba nada, porque aunque sus miembros se fíen de ella, para los demás no tiene autoridad ninguna.

En resumen, hablamos sobre si el Sacrificio santo que se celebra en la Misa incluye la resurrección o no. Esto es lo que interesa y lo demás es marear la perdiz. Si nos salimos por la tangente, la discusión se embrolla en vez de aclararse y se convierte en interminable e infructuosa.
23/01/24 8:17 PM
  
Bruno
2) Las afirmaciones despectivas sobre la postura del adversario no añaden nada. Me refiero a esto: "La teología del misterio pascual es aquella teología de la Misa que rebaja, desdibuja o mitiga su definición neta como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz, para definirla como celebración del misterio pascual o sacrificio de Cristo"

Esto es mala argumentación en estado puro, porque no da ningún argumento, sino que únicamente recoge lo que dice el adversario y le añade "rebaja, desdibuja y mitiga". No, eso es una petitio principii. Eso, si fuera cierto (que no lo es) es lo que se trataría de probar. Meter la conclusión que se quiere obtener en la definición, como una premisa, es, obviamente, ilegítimo.

Señalar que la muerte y la resurrección de Cristo son un solo misterio (lo llamemos misterio pascual o como lo llamemos) no rebaja, desdibuja ni mitiga nada. Es, de hecho, lo que siempre ha enseñado la Iglesia y lo que se enseña en la liturgia tradicional.

3) Fulton Seeen es un gran divulgador, pero solo eso. Sus opiniones, de nuevo, no son prueba de nada. En cualquier caso (y al igual que el catecismo de San Pío X), en ningún momento dice que la resurrección no sea parte de lo celebrado en la Misa o que ese sacrificio no incluya la resurrección. Las cosas que dice las creo yo también, de manera que son irrelevantes para lo que estamos discutiendo. No añaden nada. Y no por añadir muchas cuestiones irrelevantes se hacen más relevantes.

4) Que la postura de considerar la resurrección ajena a la Misa es absurda lo prueba que, para ello, tiene que convertirse la resurrección en algo accesorio. D. Urbel ha asegurado aquí que la resurrección de Cristo solo es una prueba, "manifiesta que Cristo es Dios y su sacrificio en la Cruz, aceptado por el Padre, nos ha abierto las puertas del cielo. Por eso seríamos los más desdichados de los hombres si Cristo no hubiera resucitado: porque nos faltaría la prueba de todo ello". Asimismo, si le parece mal lo que dice el P. Roguet de que "la resurrección no aparece entonces como un epílogo, sino como el término y el fin en que se resume el misterio salvador", parece que debe de considerar que la resurrección sí es un simple epílogo y no el término y el fin en el que se resume el misterio salvador. Me cuesta mucho responder a esto, porque, francamente y sin ánimo de ofender, que alguien pueda sostenerlo me resulta incomprensible e incompatible con conocer la liturgia o haber leído el Nuevo Testamento o a los Padres de la Iglesia.
23/01/24 8:42 PM
  
Bruno
5) Como decía anteriormente, la propia liturgia tradicional habla de la resurrección como parte del sacrificio. Ya había ofrecido un ejemplo y el otro día, asistiendo a la Misa antigua, recordé otro. Van aquí los dos, ambos del ordinario (a los que habría que añadir otros de los propios):

Oración Suscipe sancta Trinitas: "Suscipe sancta Trinitas, hanc oblationem, quam tibi offerimus ob memoriam passionis, resurrectionis, et ascensionis Jesu Christi Domini nostri...". Es decir: Recibe, santa Trinidad, esta ofrenda que te presentamos en memoria de la pasión, resurrección y ascensión de nuestro Señor Jesucristo...". Observemos las expresiones clave: ofrecer y en memoria de la pasión y resurrección. Y, después de hablar de "esta ofrenda" las dos oraciones siguientes son el orate fratres y el suscipiat dominus, que hablan ambas de "este sacrificio". Es difícil que esté más claro.

Oración Unde et memores, en el propio canon: "Unde et memores Domine, nos servi tui, sed et plebs tua sancta, ejusdem Christi Filii tui Domini nostri tam beatae passionis, nec non et ab inferis resurrectionis, sed et in coelos gloriosae ascensionis: offerimus praeclarae majestati tuae de uis donis ac datis, hostiam `†´ puram, hostiam `†´ sanctam, hostiam `†´ immaculatam, Panem `†´ sanctum vitae aeternae, et Calicem `†´ salutis perpetuae". Es decir, por esto, Señor, nosotros tus siervos y también tu pueblo santo, en memoria de la bienaventurada pasión de tu mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo y de su resurrección de entre los muertos, así como de su gloriosa ascensión a los cielos, ofrecemos a tu excelsa majestad de los dones que nos has dado la Víctima pura, santa, inmaculada...". De nuevo, ofrecemos, en memoria, y víctima. Para entender lo significativo que es ese "en memoria de", recordemos que, en la consagración, se acaba de decir "haec quotiescumque feceretis, in mei memoriam facietis", es decir "cada vez que hagaís estas cosas, las haréis en memoria mía". El propio ordinario de la Misa tradicional nos dice, ¡en dos ocasiones!, que esa "memoria mía" que se está representando sacramentalmente en el Santo Sacrificio no solo es la de la pasión, sino también la de la resurrección-ascensión.

Por supuesto, a esto habría que unir lo que ya se ha dicho sobre el Domingo, las menciones que hay en las oraciones del propio, la unidad del triduo pascual (que se puede entender como una sola fiesta desde el punto de vista litúrgico, con una sola celebración de la Misa, el domingo), el hecho de que todas las oraciones son por Jesucristo "que vive y reina", que el Cuerpo que se recibe (y se ofrece) es el cuerpo glorioso de Cristo, la carta a los Hebreos (que habla una y otra vez de la entrada del Sumo Sacerdote, que es Cristo, en el cielo y de cómo es Sumo Sacerdote porque "vive para siempre y está encumbrado por encima de los cielos", y que "no penetró Cristo en un santuario hecho por mano de hombre, en una reproducción del verdadero, sino en el mismo cielo, para presentarse ahora ante el acatamiento de Dios en favor nuestro") y los padres de la Iglesia y un larguísimo etcétera.
23/01/24 11:01 PM
  
Bruno
6) En cuanto a lo de la alegría durante la Misa, basta leer las innumerables oraciones, himnos y lecturas de la liturgia que hablan de esa alegría. Desde el principio mismo de la Misa: "Introibo ad altare Dei. Ad Deum qui laetificat juventutem meam". Es una postura insostenible que no tenga que haber alegría al asistir a Misa, contraria a toda la liturgia de la Iglesia y procedente de una mala comprensión de lo que es la renovación del sacrificio de Cristo.
24/01/24 12:22 AM
  
Bruno
D. Hugo:

"La misa no es ... La Tradición no es ... La tristeza no es ... La salvación por expiación es ... yerran"

¡Enhorabuena! ¡Lo a gusto que se debe de vivir siendo papa autonombrado y pronunciando una sarta de dogmas y anatemas cada noche antes de irse a dormir! Por que usted lo vale y olé. Con la ventaja, además, de estar por encima de nimiedades como la lógica o la coherencia, así que esos dogmas pueden cambiar según a uno le convenga o resulte más políticamente correcto.

Cualquier día hacemos una colecta para comprarle la tiara.
24/01/24 12:45 AM
  
Urbel
Aprecio mucho y agradezco el interés y competencia con que se ha respondido a mis comentarios.

Daré réplica a algunas consideraciones e iré después brevemente a lo esencial.

1 - No he atribuído ninguna autoridad particular a la FSSPX ni al libro citado por el hecho de ser una obra colectiva de la FSSPX y estar editado por ella. He tomado textos de teólogos del misterio pascual citados en el mismo y reproducido parte de su contraportada, todo a ello a modo de argumentación. Pero no de autoridad.

2 - Si se me pide el intento de una definición de la teología del misterio pascual, si los catecismos y la teología tradicionales de la Misa la definen como la renovación incruenta del sacrificio de la Cruz, y si Roguet y usted mismo amplían esa definición para incluir todos los misterios de Cristo, no me parece una petición de principio afirmar que esta nueva teología rebaja, desdibuja o mitiga la comprensión clásica de la Misa como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz. Valga decir, desde un punto de vista favorable que no comparto, que la enriquece. En todo caso la cambia, que es lo que había que demostrar.

3 - Cierto, Roguet es un autor anterior al concilio Vaticano II. Como Bouyer. Desde el principio en este debate he afirmado que la teología del misterio pascual es un desarrollo o desviación del movimiento litúrgico en el siglo XX. No después del concilio, sino desde antes, en concreto desde principios del siglo XX. Como, en general, la "nouvelle théologie" de Congar, Chenu o de Lubac, en otros ámbitos distintos al litúrgico, se remonta también a antes del Vaticano II.

4 - Contra la novedad de esta teología del misterio pascual se oponen varias oraciones del misal romano tradicional. De nuevo, aprecio mucho y agradezco el interés con que se han invocado de manera tan precisa. Sin embargo, los textos invocados no fueron obstáculo para la doctrina de la Misa, definida en Trento, como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz, nada más, ni para que esta doctrina neta fuese repetida por los catecismos y la teología tradicionales. Por lo tanto, las menciones litúrgicas de la Resurrección y la Ascensión junto a la Pasión tienen necesariamente un significado dispar a la Cruz y no obstan a la definición neta de la Misa como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz.

5 - Por mi parte no he escrito nada contra el lugar de la alegría en la Misa y sus oraciones. Felix culpa, alleluia, gaudete, laetare etcétera. Nada que ver con las manifestaciones irreverentes e indecorosas de esa alegría como aplausos y semejantes.

6 - Por último, también desde el principio me he limitado a afirmar la novedad de la teología del misterio pascual. No he aspirado a demostrar aquí su ilegitimidad. La creo errada y perniciosa. Pero no era mi pretensión llegar aquí tan lejos. Me basta con repetir que la teología del misterio pascual es tan nueva como los Cristos resucitados, o imágenes donde se fusionan la Cruz y la Resurrección, que campan en los presbiterios posconciliares de tantas iglesias.
24/01/24 2:59 AM
  
Bruno
Estimado Urbel:

"No he atribuído ninguna autoridad particular a la FSSPX ni al libro citado por el hecho de ser una obra colectiva de la FSSPX"

Me temo que sí lo ha hecho, aunque sea sin darse cuenta. Cita por ejemplo, la contraportada del libro: ""La lectura de este documento muestra que la "teología del misterio pascual" es el alma de la reforma litúrgica. Como esta nueva doctrina modifica radicalmente el misterio de la Redención; como transforma la definición clásica de sacramento para hacerlo entrar en el nuevo concepto de "misterio"; como usa una noción de "memorial" que altera la dimensión sacrificial de la Misa, la "teología del misterio pascual" ha dado origen a una nueva liturgia sustancialmente diferente de la liturgia romana tradicional". Aquí no hay ningún argumento, solo una valoración del autor (o editor).

Cuando lo que se ofrece en vez de un argumento es una valoración, está implícito que tiene que haber algún tipo de argumento de autoridad. Porque, de otro modo, lo que hay es ausencia de argumento.

"no me parece una petición de principio afirmar que esta nueva teología rebaja, desdibuja o mitiga la comprensión clásica de la Misa como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz"

Si eso lo pone en la definición, entonces no hay nada que discutir. Porque ya ha puesto como premisa que la consideración de la resurrección "rebaja, desdibuja o mitiga". Si esa definición se acepta, se está aceptando su postura. Luego eso no es una definición que permita discutir, sino una conclusión que pone fin a la discusión. Yo creo que se ve la diferencia.

"En todo caso la cambia, que es lo que había que demostrar"

De nuevo, eso no hay que ponerlo en la definición, sino en la argumentación. De otro modo, ya no hay argumentación. A lo que conviene añadir que los cambios necesariamente malos son los sustanciales, no los accidentales (es decir, de enfoque, de profundización, etc. manteniendo la sustancia), que existen legítimamente en todas las épocas.

Con lo de Roguet coge el rábano por las hojas, contestando solo a una frase de pasada. Lo que le he indicado es que no sirve de nada para la discusión espigar textos de autores que puedan meter la pata, porque no estamos discutiendo sobre si el P. Roguet era bueno o malo, sino sobre un tema teológico objetivo, que es lo que nos interesa.

"Sin embargo, los textos invocados no fueron obstáculo para la doctrina de la Misa, definida en Trento, como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz, nada más, ni para que esta doctrina neta fuese repetida por los catecismos y la teología tradicionales"

Aquí comete un claro error, que es a) dar por supuesto que cuando se habla de sacrificio no se incluye la resurrección y b) señalar después que no se habla de la resurrección, sino de sacrificio. Es un razonamiento circular. El sacrificio de la cruz incluye la resurrección. Ese es el punto, que por otra parte es evidente para cualquiera, porque sin la resurrección la cruz no tiene sentido, sería mero fracaso y sinsentido, como se puede ver en la carta a los Hebreos y en el resto del Nuevo Testamento.

Que la teología de la contrarreforma se centre sobre todo en la cruz no tiene nada de extraño: ¡es lo que negaban los protestantes! Y lo que niegan aún hoy. Es como si me dijera que la Teología del concilio de Nicea se centró en que el Verbo era Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verddaero de Dios verdadero pero no habló de sus dos naturalezas y una persona. Claro, porque lo que negaba Arrio era la divinidad del Verbo. Así suele producirse el desarrollo teológico en la Iglesia, a golpes contra las herejías: oportet haereses esse.

"Por lo tanto, las menciones litúrgicas de la Resurrección y la Ascensión junto a la Pasión tienen necesariamente un significado dispar a la Cruz y no obstan a la definición neta de la Misa como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz"

Otra vez el razonamiento circular: eso lo toma como premisa y después dice que, curiosamente, es la conclusión que saca. Claro que es la conclusión, porque lo ha puesto como premisa. No hay ningún "por lo tanto" ahí. Usted ha dado por supuesto que en el "sacrificio" solo está la cruz y no la resurrección y, después, dice que, "por lo tanto", las oraciones en las que se dice ¡expresamente! lo contrario deben ser reinterpretadas para que no lo digan. No, así no se puede razonar. Eso es no tomarse en serio la liturgia, que dice con todas las letras, dos veces y en las oraciones del ordinario de la Misa (una de ellas parte del mismo canon), que la resurrección-ascensión es siempre parte de lo que se celebra en la Misa. Como por otra parte es lógico, porque forma una unidad y un único sacrificio con la pasión. ¿Qué valor tiene un sacrificio que no sea aceptado por Dios?

Sí, lo de la alegría era para Rubén de Argentina. En efecto, es una postura insostenible, que, supongo, viene del lógico rechazo de las tonterías de tantos curas pachangueros.

"también desde el principio me he limitado a afirmar la novedad de la teología del misterio pascual"

Una vez más: es ilegítimo usar eso como premisa, porque es lo que intenta demostrar. Los textos que usted citaba decían expresamente lo contrario: " Es fácil ver cómo, grosso modo, redención y misterio pascual coinciden". Usted puede no estar de acuerdo con eso, pero, de nuevo, entonces tiene que tomarse el trabajo de demostrarlo y no tomarlo como premisa.

Por cierto, veo que no he respondido a lo de dónde está la norma que dice que debe ponerse en la Iglesia un crucificado. Por ejemplo, en la propia instrucción general del Misal romano: 308. Igualmente, sobre el altar, o cerca de él, colóquese una cruz con la imagen de Cristo crucificado, que pueda ser vista sin obstáculos por el pueblo congregado. Es importante que esta cruz permanezca cerca del altar, aún fuera de las celebraciones litúrgicas, para que recuerde a los fieles la pasión salvífica del Señor.

En cualquier caso, gracias otra vez por la discusión, que es muy interesante y, a mí por lo menos, me ha permitido aprender varias cosas.
24/01/24 3:29 AM
  
Urbel
Estimado Bruno:

Como en toda "disputatio" bien llevada, en esta también yo aprendo mucho, tanto sobre la tesis que defiendo, obligado a justificarla, como sobre la contraria, defendida con ciencia y paciencia.

Seré pertinaz.

Se fuerzan las cosas cuando, para hacer compatible la definición tradicional de la Misa como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz con la teología del misterio pascual, se afirma que el sacrificio de la Cruz incluye la Resurrección y la Ascensión, y hasta la Encarnación.

En el corazón de la Misa está la doble consagración de las especies sacramentales, pan y vino, Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor. Con la doble consagración se significa y representa misteriosamente la separación entre el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor que se produjo en la Cruz.

No en la Resurrección ni en la Ascensión, sino en la Cruz. Se renueva así de modo incruento el sacrificio cruento de la Cruz.

Cierto que en la Misa se hace también memoria de la Resurrección y la Ascensión. Pero no se renuevan o reactualizan. Es el sacrificio cruento de la Cruz el que se renueva de modo incruento sobre el altar, para la expiación de nuestros pecados.

Interesante el apartado 308 de la IGMR, bien traído a cuento. Pero la frecuencia creciente de su incumplimiento, o del "cumplo y miento" (un gran Cristo resucitado en el muro y un pequeño crucificado junto a la mesa o sobre ella) ¿no son indicio poderoso de la confusión extendida por la nueva teología del misterio pascual?

Que nuevo enfoque, desarrollo o enriquecimiento, es sin duda nueva. Y yo creo que errónea y perniciosa.


24/01/24 7:23 AM
  
África Marteache
Urbel: Modestamente me califiqué a mí misma de pesada, que es un defecto, pero desde ahora también seré pertinaz. Queda mejor y no se sabe bien si es un defecto o una virtud, aunque los sinónimos dan algunas pistas.

Rubén: Esto no es una contestación a mi pregunta: "Africa, me remito a lo que transcribí de Mons. Fulton Sheen (que evidentemente sabía más que nosotros dos)"

24/01/24 8:09 AM
  
África Marteache
Mi conclusión es la siguiente: Tenemos cuatro semanas de Adviento en las que hay que reflexionar sobre Esjatolojía (que decía el P. Castellani), cinco de Cuaresma, que son semanas penitenciales, la Semana Santa y, según algunos, todos los domingos del año en los que renovamos el Sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz. A esto sumamos la agonía del Getsemaní particular que también padecemos, la Noche Triste, la acedia y otros males del espíritu. Con razón se pone de los nervios Pedro 1 si ve a alguien sonreír.
24/01/24 8:47 AM
  
África Marteache
Bruno habla aquí de la buena tristeza ante el estado de la Iglesia, y eso va aparte. Así que si sumamos a todo lo dicho, que siempre ha sido desde que Nuestro Señor Jesucristo fue crucificado, el estado lamentable en que estamos, los católicos que se atrevan a sonreir aunque sea ante el nacimiento de un niño o la belleza de una flor deberían ser azotados. Y luego colocamos la Esperanza en un trasfondo que ni nosotros sabemos cuál es. Ya sé que es difícil el equilibrio, pero o lo logramos o vamos a ser los más tristes de este mundo, lo cual a la hora de evangelizar no atrae demasiado e incluso es poco probable que le agrade al mismo Jesucristo o a su Santísima Madre: "¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?".
Sursum Corda!
24/01/24 8:58 AM
  
hornero (Argentina)
Que la nueva teología intente borrar la Cruz no es motivo para borrar la Resurrección, que es el Fin Último de la Encarnación, Vida, Pasión y Muerte de nuestro Señor.
San Pablo lo subraya con fuerza extrema: I Cor: 14 Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes…17 Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados. 18 en consecuencia, los que murieron con la fe en Cristo han perecido para siempre.


24/01/24 1:37 PM
  
Jackino
Se habla mucho de que si el Papa ha dicho o ha dejado de decir. Hoy le toca a esto y mañana a lo otro. Es que nadie nos va a explicar por que tenemos un anticiclon sobre la Peninsula Iberica que nos va a dejar temperaturas primaverales en pleno mes de enero? Cuando toca hablar sobre el cambio climatico? Laudato Si deberia ser el pan nuestro de cada dia porque periodicamente nos visita un anticiclon sin los cuales nadie daria credito a las teorias sobre la degradacion del medio ambiente.
24/01/24 3:32 PM
  
Jackino
En mi opinion, el Papa Francisco es de los pocos ecologistas sinceros que existen. Lo digo porque los ecocomunistas o ecologetas como dicen algunos despectivamente utilizan propagandisticamente el tema del medio ambiente. Bardem señalaba a los EEUU como fuente de toda contaminacion olvidandose de lo mucho que contamina China. Hoy he devuelto una bolsa de plastico en la tienda para no malgastar. Por algo se empieza.
24/01/24 4:20 PM
  
hornero (Argentina)
No alcanzo a comprender esta discusión acerca de la Presencia de Cristo Resucitado en la Eucaristía bajo las dos Especies. Sea en el Pan o en el Vino, Cristo está presente en su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. El Santo Sacrificio del Altar no sólo rememora la Muerte del Señor, sino que lo hace Presente Resucitado.
Sin olvidar el precio doloroso de la Cruz, la Iglesia canta el Viernes Santo: "¡Oh, Cruz fiel!, árbol el más noble y señalado
Entre cuantos la selva ha producido
En hoja, flor y fruto sazonado
Y en su bello matiz y colorido,
Dulces clavos sostienes, dulce leño,
El dulce peso de mi dulce Dueño. (Adoración de la Cruz).
Porque ya el Viernes Santo enciende la Esperanza en la Resurrección.



24/01/24 4:29 PM
  
Jackino
He tenido que tirar de hemeroteca para saber que piensan algubos sobre el cambio climatico y no es el momento de hablar sobre ello aunque no este de acuerdo. Lamento haber perdido el tren del debate. Y los que me perdere! Me llamaba la atencion el anticiclon de esta semana. Solamente decir que hay algun ecologista como Tamayo que tambien critica la contaminación de China! Tengo que reconocer que es un ecologista sincero. Chao.
24/01/24 7:09 PM
  
Rubén (de Argentina)
Fulton Sheen es un gran divulgador, pero solo eso. Sus opiniones de nuevo, no son prueba de nada
Fulton Sheen está en proceso de canonización y si sus opiniones, no son prueba de nada, entonces lo mismo vale para esas líneas que escribiste. Como dije en mi otro comentario, lo que gratis se afirma, gratis se puede negar. Y en ese entendimiento, si tú dices que no son prueba de nada, avalado exclusivamente en tu propia opinión, entonces cualquiera puede decir con la misma fuerza todo lo contrario. ¿Puedes oponer a lo escrito por Sheen las Escrituras, la Tradición, el Magisterio Extraordinario, el testimonio de los Padres de la Iglesia, alguna bula papal en donde consta que la Resurrección es parte de la Misa? (Te agradeceré si lo que citas, si es tu deseo responder a este comentario, es doctrina bimilenaria, de siempre, anterior a toda esta etapa modernista en la que está inmersa la Iglesia; también será de mucho agradecer si puedes citar Catecismos anteriores al del JPII). Si no puedes oponer nada de eso, entonces Bruno, con el mayor de los respetos, tengo que decir que entre lo que dices tú y lo que dice Sheen, me quedo con las palabras de Monseñor.

¿Por qué no se celebra Misa el Viernes Santo? No se celebra porque siendo este Sacramento una representación de la pasión, el día en que la Pasión de Jesús se conmemora como realizada, el Viernes Santo, ese día no se ofrece el Sacrificio de la Misa, porque viniendo la realidad, debe cesar la figura o representación. Pero para que la Iglesia no quede ese día sin percibir los frutos de la Pasión, el día anterior se consagra y se reserva para la comunión del siguiente.. El Sacrificio de la Misa es el Viernes Santo, no comprende el Domingo de Resurrección (ver lo que dice San Pío de Pietrelcina).

Con respecto a la disposición interna, no vi que hayas opuesto nada a lo afirmado por Royo Marin. Si Royo Marín te parece insuficiente, tal vez le concedas más autoridad a Santo Tomás de Aquino:

Todo el valor religioso del sacrificio, deriva del principio que lo rige; a saber: en cuanto es un acto externo realizado en reverencia y honor a la divinidad. Es pues una señal, un signo o símbolo exterior, del honor y reverencia internos que el hombre tributa a Dios. El sacrificio como acto supremo del culto es el símbolo del sacrificio interior espiritual por el que el alma se ofrece a Dios, según el salmo 50 v.19: "El espíritu compungido es el sacrificio a Dios". Esto se expresa en el canon de la misa cuando, del Sacrificio interno, se dice: "Seamos recibidos por ti, Señor, en espíritu de humildad y ánimo arrepentido, y así nuestro sacrificio, Señor Dios, sea hecho hoy en tu presencia, de modo que te sea agradable".
Y también tenemos a San Pío de Pietrelcina. En 1974 se publicó el libro "Así habló el Padre Pio", en donde afirmaba esto respecto de la Santa Misa:

Padre, ¿ama el Señor el Sacrificio?
Sí, porque con él regenera el mundo.

¿Cuánta gloria le da la Misa a Dios?
Una gloria infinita.

¿Qué debemos hacer durante la Santa Misa?
Compadecernos y amar.

Padre, ¿cómo debemos asistir a la Santa Misa?
Como asistieron la Santísima Virgen y las piadosas mujeres. Como asistió San Juan al Sacrificio Eucarístico y al Sacrificio cruento de la Cruz.

Padre, ¿qué beneficios recibimos al asistir a la Santa Misa?
No se pueden contar. Los veréis en el Paraíso. Cuando asistas a la Santa Misa, renueva tu fe y medita en la Víctima que se inmola por ti a la Divina Justicia, para aplacarla y hacerla propicia. No te alejes del altar sin derramar lágrimas de dolor y de amor a Jesús, crucificado por tu salvación. La Virgen Dolorosa te acompañará y será tu dulce inspiración.

Padre, ¿qué es su Misa?
Una unión sagrada con la Pasión de Jesús. Mi responsabilidad es única en el mundo -decía llorando.

¿Qué tengo que descubrir en su Santa Misa?
Todo el Calvario.

Padre, dígame todo lo que sufre Vd. durante la Santa Misa.
Sufro todo lo que Jesús sufrió en su Pasión, aunque sin proporción, sólo en cuanto lo puede hacer una creatura humana. Y esto, a pesar de cada uno de mis faltas y por su sola bondad.

¿En qué momento de la Misa sufre Vd. más?
En la Consagración y en la Comunión.

Padre, ¿por qué llora Vd. casi siempre cuando lee el Evangelio en la Misa?
Nos parece que no tiene importancia el que un Dios le hable a sus creaturas y que ellas lo contradigan y que continuamente lo ofendan con su ingratitud e incredulidad.

Padre, ¿por qué llora en el Ofertorio?
¿Quieres saber el secreto? Pues bien: porque es el momento en que el alma se separa de las cosas profanas.

Padre, ¿por qué sufre tanto en la Consagración?
No seas malo... (no quiero que me preguntes eso...).

Padre, ¡dígamelo! ¿Por qué sufre tanto en la Consagración?
Porque en ese momento se produce realmente una nueva y admirable destrucción y creación.

Padre, ¿por qué llora en el Altar y qué significan las palabras que dice Vd. en la Elevación? Se lo pregunto por curiosidad, pero también porque quiero repetirlas con Vd.
Los secretos de Rey supremo no pueden revelarse sin profanarlos. Me preguntas por qué lloro, pero yo no quisiera derramar esas pobres lagrimitas sino torrentes de ellas. ¿No meditas en este grandioso misterio?

Padre, ¿sufre Vd. durante la Misa la amargura de la hiel?
Sí, muy a menudo…

Padre, ¿cómo puede estarse de pie en el Altar?
Como estaba Jesús en la Cruz.

Padre, quisiera preguntarle qué es la Misa.
¿Por qué me preguntas eso?

Pues eso es lo que quiero saber, Padre.
Hijo mío, estamos siempre en la cruz y la Misa es una continua agonía.
Hay más, pero ya con lo transcripto creo que es suficiente. No parecería que San Pío de Pietrelcina estuviera muy feliz, alegre y festivo durante las misas que oficiaba. La primera misa, la celebró el mismísimo Señor la noche del Jueves Santo, en la Última Cena. ¿Cómo estaba el Señor en esa primera misa? ¿Cómo estaban los apóstoles? Y termino con el Canon 3 del Concilio de Trento (Magisterio Extraordinario, infalible) sobre el Sacramento de la Misa:

Y porque en este divino sacrificio, que en la Misa se realiza, se contiene e incruentamente se inmola aquel mismo Cristo que una sola vez se ofreció Él mismo cruentamente en el altar de la cruz [Hebr. 9, 27]; enseña el santo Concilio que este sacrificio es verdaderamente propiciatorio [Can. 3], y que por él sé cumple que, si con corazón verdadero y recta fe, con temor y reverencia, contritos y penitentes nos acercamos a Dios, conseguimos misericordia y hallamos gracia en el auxilio oportuno [Hebr. 4, 16]. Pues aplacado el Señor por la oblación de este sacrificio, concediendo la gracia y el don de la penitencia, perdona los crímenes y pecados, por grandes que sean. Una sola y la misma es, en efecto, la víctima, y el que ahora se ofrece por el ministerio de los sacerdotes, es el mismo que entonces se ofreció a sí mismo en la cruz, siendo sólo distinta la manera de ofrecerse. Los frutos de esta oblación suya (de la cruenta, decimos), ubérrimamente se perciben por medio de esta incruenta: tan lejos está que a aquélla se menoscabe por ésta en manera alguna [Can. 4]. Por eso, no sólo se ofrece legítimamente, conforme a la tradición de los Apóstoles, por los pecados, penas, satisfacciones y otras necesidades de los fieles vivos, sino también por los difuntos en Cristo, no purgados todavía plenamente [Can. 3].
En la misa tridentina, en el cántico del Agnus Dei, los fieles se golpeaban el pecho. Ahora simplemente se lo entona en un ritmo alegre y festivo. ¡Qué compungidos y arrepentidos estamos que alegremente le pedimos al Cordero de Dios que tenga piedad de nosotros! En el Evangelio, el pecador se golpeaba el pecho y ni siquiera quería levantar la vista a Dios; ahora le pedimos que tenga piedad al son de ritmos mundanos. En fin, es la misa de ahora.

Bueno, Royo Marín, Fulton Sheen, Santo Tomás de Aquino, San Pío de Pietrelcina, el Concilio de Trento, todos testimonios que nos dicen que en la Misa debemos estar contritos. El que diga lo contrario, tiene que oponer testimonios mayores que el de ellos (y no veo que se pueda oponer algo a Trento que nos dice que tenemos que estar con corazón verdadero y recta fe, con temor y reverencia, contritos y penitentes).
24/01/24 10:31 PM
  
Hugo Z. Hazckenbush
Puedes estar tranquilo Bruno que salgo barato.
No me gustan ni la tiara (Ya eliminada, por cierto desde Pablo VI) ni el anillo, ni la cruz pectoral, ni el báculo (prefiero un buen bastón), ni la mitra, ni la capa magna que tanto gusta a Burke.
Mi siquiera la ropa blanca, me gusta más el color verde o el colorado (que aquí decir rojo produce caries)
Pero ya ves.
No me invento ningún dogma pues no es dogma lo que digo.
De hecho ningun dogma, ni de la Iglesia, ni míos ni de nadie tienen ningún sentido.
Solo el amor y la misericordia salvan, el resto no pasa, se queda.
Y no hay que ser papa para declararlo abiertamente. Dios nos hizo libres y libremente lo expreso.
A fin de cuentas, tengo las mismas pruebas que tú.
24/01/24 11:18 PM
  
Kerobia
A mi me predican lo que ha transcrito Rubén (de Argentina), del Pío de Pietrelcina, y me faltarían un par de horas para solicitar la apostasía.

Cuanta negrura, cuanta lobreguez.
25/01/24 8:21 PM
  
África Marteache
Qué manía con la apostasía con papeles! Ni Hitler ni Stalin se tomaron el trabajo de apostatar formalmente, y eso que el segundo se declaraba ateo. En este ansia de apostatar moderna hay una inquina demoníaca.
25/01/24 9:00 PM
  
Kerobia
uds. ven al diablo por todos sitios, por todas partes. No es extraño que estén tristes y agrios con tanto estrés.
25/01/24 10:14 PM
  
tip
"Francisco pide a los auditores de Rota que se dejen de prejuicios y rigorismos y aceleren los procesos de nulidad"

A propósito, os anuncio el próximo post de Bruno o del pater Jorge para que se puedan explayarse a gusto. Ellos y los comentaristas. 🤗🤗
25/01/24 10:28 PM
  
tip
Bruno, como no está moderando, ya debe estar escribiéndolo. 😉😉
25/01/24 10:30 PM
  
Col
Entre col y col lechuga
26/01/24 8:16 AM
  
Duda
Por qué no se celebra Misa el Viernes Santo?
No será precisamente porque ese día se quiere conmemorar solo la pasión, mientras que en la misa se conmemora también la resurrección?
26/01/24 8:24 AM
  
Urbel
Al contrario, Duda:

En el día en que se conmemora eminentemente el sacrificio cruento de Cristo en la Cruz, el Viernes Santo, la Iglesia no lo renueva de modo incruento en el altar.

Por ello el Viernes Santo no hay doble consagración del Cuerpo y la Sangre de Cristo, separados realmente en el Calvario. Se consumen las especies sacramentales consagradas la víspera en la Misa del Jueves Santo.

26/01/24 11:45 AM
  
hornero (Argentina)
La eficacia de la Eucaristía es la de Cristo Resucitado, no sólo la de Cristo Crucificado.

Por la Crucifixión, Cristo se ofrece al Padre; por la Resurrección el Padre lo eleva hasta sentarlo a Su Diestra.

Negar al Sacrificio de la Misa la plenitud de su realidad es desnaturalizarlo, es separar su Fin último que no es la Muerte de Cristo sino su Victoria sobre el pecado y la muerte por la Resurrección obrada por el Poder del Padre.

I Cor: 14 Y si Cristo no resucitó, es vana nuestra predicación y vana también la fe de ustedes…17 Y si Cristo no resucitó, la fe de ustedes es inútil y sus pecados no han sido perdonados. 18 en consecuencia, los que murieron con la fe en Cristo han perecido para siempre.

Por lo tanto, al participar del mayor de los Sacramentos configurémonos con Cristo Crucificado, Muerto y Resucitado. ¿Cómo desdoblar la Unidad del Sacrificio?


26/01/24 12:37 PM
  
Urbel
"Ofrecémoslo en memoria de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo ...

El cual sacrificio de la Misa, si todo bien lo consideramos, es una representación al vivo y muy santa de la pasión del Señor, y de aquel sacrificio sangriento que fue por nosotros ofrecido en el árbol de la Cruz, y juntamente una oblación sin sangre, pero muy eficaz."

Catecismo de San Pedro Canisio, 1555.
26/01/24 5:13 PM
  
Curro Estévez
Leyendo la interesante polémica suscitada acerca del llamado "Misterio Pascual", ofrezco estos comentarios de Phillip Trower.
Philip Trower resume la controvertida “teología del misterio” de Odo Casel (1886-1948), reconociendo que no es fácil hacerlo, así: “Toda la liturgia, según Casel, incluyendo el Oficio Divino, consiste en hacer presente sacramentalmente el Misterio Pascual, que define como el paso o transitus de Cristo a través de la muerte hacia la vida eterna, e incluye desde la Encarnación a la Ascensión; al tomar parte en la liturgia, los fieles son arrastrados en este único movimiento desde la muerte a la vida, siendo transformados en el proceso. Es como si la liturgia en su conjunto hiciera para el Misterio Pascual lo mismo que las palabras de la consagración hacen en la Misa para el Cuerpo y la Sangre de Cristo: también el Misterio Pascual se hace presente”.
Louis Bouyer, ardiente admirador de Casel, afirma que su teoría fue canonizada en la Constitución Sacrosancta Concilium. Esto es una exageración -afirma Trower-, pues la teoría no está explícitamente enseñada en este documento, aunque ciertamente se pueden encontrar allí rastros de la influencia de Casel.
Sus admiradores reprochan a los fieles el concentrarse demasiado durante la Misa en la Pasión de Nuestro Señor, y preocuparse excesivamente de la Presencia real. Si toda la vida de Nuestro Señor, desde la concepción hasta la ascensión, fue un único e indiferenciado proceso, entonces ningún episodio aislado tiene más valor redentor que otro.
Esta parece ser la opinión del padre Ambrosio Verheuel, en su "Introducción a la liturgia", en la que los fieles y la Iglesia son criticados por “dividir” el Misterio Pascual al tratar la Pasión y la Resurrección como eventos separados y de significados distintos: “No estamos para pensar en la Cruz excepto como el trono reinante de Cristo y su signo de victoria”.
Pío XII discrepó de esta interpretación de la teoría de Odo Casel en su encíclica Mediator Dei: “Puesto que sus amargos sufrimientos (de Cristo) constituyen el principal misterio de nuestra redención, es adecuado que la fe católica le conceda la mayor importancia. Este misterio es el centro mismo del culto divino” (art. 164).
26/01/24 9:53 PM
  
Duda
Al revés? Pues vuelve a confirmar lo dicho en mi comentario. Precisamente porque ese viernes santo se quiere conmemorar solamente la pasión, no hay Misa (que conmemora además la resurrección) y para recibir a Jesucristo resucitado hay que recurrir a las hostias consagradas en la misa del día anterior.
26/01/24 10:13 PM
  
Urbel
No se dice Misa el Viernes Santo porque, en el día del sacrificio sangriento de la Cruz, no conviene su renovación incruenta.

"Es tal la impresión que el mundo cristiano siente", leo en el Viernes Santo de mi misal Lefebvre (pariente del célebre arzobispo misionero) versión española de 1930 por un monje de Silos, heredado de mi difunto padre que Dios tenga en su gloria, "que la Iglesia no se atreve a renovar el Sacrificio en el altar".
26/01/24 11:05 PM
  
Rubén (de Argentina)
Al revés? Pues vuelve a confirmar lo dicho en mi comentario. Precisamente porque ese viernes santo se quiere conmemorar solamente la pasión, no hay Misa (que conmemora además la resurrección)

---------------------

La misa es el el memorial de la pasión y muerte de Nuestro Señor, no de la resurrección (ahí en mis pechos comentarios, están los testimonios de Royo Marín, de Mons. Fulton Sheen, de Santo Tomás de Aquino, de San Pío de Pietrelcina y del Concilio de Trento). El que la misa es el memorial también de la resurrección es moderno. El que quiera afirmar lo contrario, pues va s tener que dar más que sus propias palabras.

Y tanto es así, que la misa es el memorial de la pasión y la muerte y no de la resurrección, que si fuera así, la misa no solo no se celebrarla el viernes Santo (para evitar la doble consagración), sino que entonces TAMPOCO DEBERÍA CELEBRARSE MISA EL DOMINGO DE PASCUA (porque viniendo la realidad, debe cesar la figura o representación).
27/01/24 12:32 AM
  
Rubén (de Argentina)
Fe de erratas: donde dice "pechos comentarios" debe leerse "anteriores comentarios". El corrector automático me juega a veces malas pasadas. Pido disculpas por el error.
27/01/24 12:35 AM
  
Duda
Qué doble consagración? En el viernes santo no hay ninguna consagración, solo se conmemora la pasión, no la resurrección. Y naturalmente el domingo de pascua no existe ese problema, pues ese día se conmemora que tras la muerte viene la Resurrección, igual que en todas las misas.
27/01/24 2:15 PM
  
Rubén (de Argentina)
Duda, si dices que en las misas se celebra la resurrección, entonces aparte de tu opinión, cita textos (Escritura, Magisterio Extraordinario, Testimonios de los Padres de la Iglesia, bulas papales, testimonios de santos, etc.) que avalen esa afirmación que haces, porque lo que gratis se afirma, gratis se lo puede negar. Si no puedes hacerlo, entonces no es verdad que la misa sea también el memorial de la resurrección. En mis comentarios anteriores puedes encontrar lo que dice el Catecismo de San Pio X, el testimonio de Mons. Fulton Sheen (que ya habría sido canonizado de no ser por Francisco) y de San Pio de Pietrelcina que dicen lo contrario que tú.

Por supuesto que puedes creer y escribir lo que quieras, pero en ese caso, cuando dices que en la misa también se celebra la resurrección del Señor, agrega "en mí opinión" de modo tal que el te lee, sepa que eso es exclusivamente tu creencia personal.
27/01/24 5:30 PM
  
Duda
No es "mi opinión", remito a todos los aspectos de la Eucaristía de los que se habla en el Catecismo de la Iglesia Católica.
Por ejemplo y por resumir:
1330 Memorial de la pasión y de la resurrección del Señor.

Y no creo que merezca la pena seguir este "intercambio".

A la paz de Dios
27/01/24 8:35 PM
  
Rubén (de Argentina)
No Duda, es TU opinión, que sigue la de otros que también erran. El Catecismo de JPII en no muchos puntos se aparta del de Trento (pero eso es otro tema). Si quieres defender TU postura debes citar textos "antiguos", para demostrar que esa doctrina fue la siempre (y no lo vas a poder hacer). Lee el Catecismo de San Pio X en sus artículos 655 al 668. Que cites el catecismo de ahora no prueba que lo que sostienes sea doctrina de siempre. Además, el art. 1330 solo nombra la resurrección en el título, en el cuerpo del texto, NADA ¿Por qué si ese artículo explica el sacrificio no hace lo mismo con la resurrección? (Es un tibio intento de quedar bien con el modernismo sin ir aparentemente contra la doctrina de siempre)..
¿Cuál fue la primera misa? La primera misa fue celebrada por el mismo Señor la noche del Jueves Santo. Ahora bien, ¿cómo podía ser esa primera misa el MEMORIAL de la resurrección del Señor, si cuando la celebró estaba vivo? Con esa primera misa el Señor nos indicó como quería ser Él recordado en su muerte. Lee "El Calvario y la Misa" de Mons. Fulton Sheen.
29/01/24 1:00 PM
  
Duda
No Señor, esa es SU opinión. Que al parecer se cree por encima de la doctrina de la Iglesia y se atreve a desafiarla sin que sepamos cuándo ha sido nombrado por el Espíritu Santo como su intérprete.

El Catecismo de San Juan Pablo II no se aparta en ningún punto de la doctrina católica de siempre. Ni la contradice. Por el contrario, aclara todos los aspectos de la Eucaristía sin negar ninguno. El que quiere negar un parte es UD.

La Eucaristía está perfectamente explicada en todos sus aspectos en muchos puntos y con todas las citas pertinentes.
Yo había indicado resumidamente ese punto porque deja claro que eso lo dice la Iglesia, no es "mi opinión."


29/01/24 3:56 PM
  
Duda

1323 "Nuestro Salvador, en la última Cena, la noche en que fue entregado, instituyó el Sacrificio Eucarístico de su cuerpo y su sangre para perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz y confiar así a su Esposa amada, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura" (SC 47).
29/01/24 4:17 PM
  
Feri del Carpio Marek
He leído un poco por encima toda la larga discusión de si hay que estar feliz o triste en la Misa. Parecería que aquí nos hemos vuelto luteranos, que no entienden que en la doctrina católica las cosas son "et-et" no "aut-aut".

¿Debemos estar felices o tristes en la misa? Pues las dos cosas al mismo tiempo, tal como Jesús: Tened en vosotros los mismos sentimientos que Cristo. Como enseña el Padre Iraburu, nadie fue más feliz que Cristo (pues siempre tuvo la visión beatífica), y nadie fue más sufriente que Cristo (pues comprende mejor que nadie el horror del pecado).

Cristo sufría lo indecible en la Cruz, siendo el mayor de sus sufrimientos el espiritual, porque cargaba nuestros pecados, y no por ello dejó de sentir al mismo tiempo el gozo de la visión beatífica.

En la misa sufrimos por nuestros pecados y por los dolores de Cristo que los carga, pero al mismo tiempo sentimos un gozo inefable por el amor que nos tiene Dios en Cristo que nos redime.

En cuanto a si la resurrección es o no parte del sacrificio de la Cruz, no tengo las fuentes, pero he leído que lo que la doctrina católica enseña es que así como en la antigua alianza Dios aceptaba las víctimas consumiéndolas con fuego del cielo, en el sacrificio de Cristo Dios muestra su aceptación del sacrificio resucitando a Jesús, de manera que es una parte integral del sacrificio, pues el sacrificio no es solo la entrega de la víctima, sino que esta víctima tiene que ser recibida, y eso es la resurrección.
29/01/24 4:30 PM
  
Feri del Carpio Marek
Más aún, si el sacrificio de la misa es solo la crucifixión y muerte, significa que vamos a comulgar a Cristo muerto. Pues no, comulgamos a Cristo resucitado. Esto se refleja también simbólicamente en que la consagración ocurre en dos partes: primero se consagra el pan, o sea, el cuerpo sin la sangre: Cristo muerto. Luego se consagra la sangre, que es la vida del cuerpo: ahora Cristo está resucitado. Están ambas cosas en el sacrificio, que en la misa ocurre durante la consagración.
29/01/24 4:34 PM
  
Urbel
"Luego se consagra la sangre, que es la vida del cuerpo: ahora Cristo está resucitado."

En el Catecismo Romano, de Trento o San Pío V, se enseña lo contrario: que la consagración separada de la Sangre tiene más fuerza para representar la pasión y muerte del Redentor:

"«Qui effundetur in remissionem peccatorum»: se hace aquí memoria de la pasión del Señor con más oportunidad que en la consagración del Cuerpo, porque la Sangre, consagrada separadamente, tiene más fuerza para representar en la mente de todos la pasión y muerte del Redentor."

29/01/24 6:48 PM
  
Urbel
También del Catecismo de Trento:

"Tres son las cosas que se nos indican en este Sacramento:

• una pasada, la Pasión de Cristo nuestro Señor (Lc. 12 19; I Cor. 11 26);

• una presente, la gracia divina y sobrenatural que comunica al alma para alimentarla;

• y una futura, la gloria y el gozo celeste, que recibiremos en la patria celestial, según la promesa divina (Jn. 6 50-51)."


"... una pasada, la Pasión de Cristo nuestro Señor", no la Pasión y la Resurrección; no la Pasión y la Resurrección y la Ascensión ni hasta la Encarnación, ni hasta toda la vida de Cristo (el llamado misterio pascual de la nueva teología).

Como bien señala Rubén (de Argentina), es imposible citar ningún texto magisterial, teológico o devocional, anterior a la desviación del movimiento litúrgico en el siglo XX, que se aparte de la definición neta de la Misa como renovación incruenta del sacrificio de la Cruz para desvirtuarla (o enriquecerla, al modo de ver de los innovadores) con el añadido de la Resurrección.

La nueva teología del misterio pascual no es la teología tradicional del sacrificio de la Misa.
29/01/24 7:02 PM
  
Anacoreta
Tienes toda la razón Bruno. Pues están los tiempos como para castañuelas. Estamos en Getsemaní, en la pasión de la Iglesia, en esta noche oscura de la Humanidad. Seguro que resucitaremos con Cristo, pero ahora estamos en el calvario camino del Gólgota, con el vino y la hiel; la amargura por nuestra Madre Iglesia maltratada y vilipendiada por los enemigos de Jesucristo, el Rey y Señor. ¡Venga a nosotros tu reino, Señor Jesús!.
29/01/24 8:39 PM
  
Feri del Carpio Marek
Urbel, Bruno citó textos de la liturgia del rito antiguo que hablan claramente del sacrificio de la pasión, muerte y resurrección (incluso ascención más). No seas necio.
29/01/24 9:18 PM
  
Urbel
He debatido con Bruno como personas educadas, no obstante nuestra discrepancia.

En concreto, hemos discrepado sobre el significado de esas menciones de otros misterios de Cristo en el Canon romano.

No sea usted no ya necio, no sea simplemente desagradable, y quede con Dios.
29/01/24 9:34 PM
  
Feri del Carpio Marek
Perdón Urbel si te ofendiste, no era la intención, tú lo dijiste de ti mismo: "seré pertinaz", mi intención era llamarte a que no lo seas, no puedes insistir en que no hay menciones magisteriales de la resurrección, siendo que Bruno te mostró que aparece en el mismo canon romano.

En tu réplica a Bruno decides arbitrariamente que las menciones magisteriales de la resurrección se refieren a una memoria y no así la pasión y muerte en la cruz, eso no es discutir, sino acomodar los hechos a tu posición sin argumentos.

Te pregunto: ¿comulgamos el cuerpo muerto de Jesús? ¿Adoramos en la hostia consagrada, cuando es expuesta el la custodia, o reservada en el sagrario, el cuerpo muerto de Jesús?
30/01/24 10:22 AM
  
Feri del Carpio Marek
Ahora leo que tú mismo dices el argumento principal a favor de que en la misa se renueva la pasión muerte y resurrección (y ascensión) del Señor: "La Resurrección manifiesta que Cristo es Dios y su sacrificio en la Cruz, aceptado por el Padre, nos ha abierto las puertas del cielo."

Si la aceptación del sacrificio de Cristo es la resurrección, esta también debe ser parte del sacrificio de la misa, a menos que el sacrificio de la misa ya no sea aceptado por el Padre, lo que sería absurdo. Si se actualiza la muerte de Cristo, también se actualiza la resurrección, no se pueden separar.

Por cierto, yo también soy totalmente contrario a los Cristos resucitados en las iglesias novusordianas. Detestable el rechazo a la cruz de la corriente postconciliar.
30/01/24 10:35 AM
  
Rubén (de Argentina)
Lamento que no entiendas el castellano Duda. Te he pedido que cites textos antiguos que demuestren que la misa es también el memorial de la resurrección y vuelves con el catecismo de JPII. No, si querés afirmar que la misa es el memorial de la resurrección de Cristo, entonces cita documentos que demuestren que la Iglesia creyó eso siempre. Eso sí te importa la verdad.

Y con respecto a que el Catecismo de JPII NO SE APARTA del de Trento en no pocos puntos, el artículo de Bruno no va sobre eso de modo que no puedo extenderme en demostrarte lo contrario.
30/01/24 12:26 PM
  
Rubén (de Argentina)
"He leído un poco por encima toda la larga discusión de si hay que estar feliz o triste en la Misa".

----------------------

Pues lee un poco más atentamente lo que dicen Royo Marín (doctrina segura, ortoxia pura), Mons. Fulton Sheen, Santo Tomás de Aquino, San Pío de Pietrelcina y el art. 668 del Catecismo de San Pío X.
30/01/24 12:31 PM
  
Rubén (de Argentina)
Y perdón Feri, olvidé citar el Canon 3 sobre la misa del Concilio de Trento (magisterio extraordinario, infalible) que transcribo una vez más:

Y porque en este divino sacrificio, que en la Misa se realiza, se contiene e incruentamente se inmola aquel mismo Cristo que una sola vez se ofreció Él mismo cruentamente en el altar de la cruz [Hebr. 9, 27]; enseña el santo Concilio que este sacrificio es verdaderamente propiciatorio [Can. 3], y que por él sé cumple que, si con corazón verdadero y recta fe, con temor y reverencia, contritos y penitentes nos acercamos a Dios, conseguimos misericordia y hallamos gracia en el auxilio oportuno [Hebr. 4, 16]. Pues aplacado el Señor por la oblación de este sacrificio, concediendo la gracia y el don de la penitencia, perdona los crímenes y pecados, por grandes que sean. Una sola y la misma es, en efecto, la víctima, y el que ahora se ofrece por el ministerio de los sacerdotes, es el mismo que entonces se ofreció a sí mismo en la cruz, siendo sólo distinta la manera de ofrecerse. Los frutos de esta oblación suya (de la cruenta, decimos), ubérrimamente se perciben por medio de esta incruenta: tan lejos está que a aquélla se menoscabe por ésta en manera alguna [Can. 4]. Por eso, no sólo se ofrece legítimamente, conforme a la tradición de los Apóstoles, por los pecados, penas, satisfacciones y otras necesidades de los fieles vivos, sino también por los difuntos en Cristo, no purgados todavía plenamente [Can. 3].
Y como la misa no es el memorial de la resurrección, sino del sacrificio, pues nuestra disposición interna (como lo dice ahora Trento y antes las fuentes que cité en mí comentario previo) debe ser la de estar "con temor y reverencia, contritos y penitentes" (no lo digo yo, lo dice Trento).
30/01/24 12:51 PM
  
Duda
En el concilio de Nicea se aclara la doctrina frente al arrianismo. Más tarde surge el nestorianismo y en el de Efeso se aclara la doctrina frente al nestorianismo. ¿Significa acaso que Efeso o Constantinopla o Calcedonia contradigan Nicea o más bien lo completan a medida que se van planteando nuevas cuestiones?
30/01/24 1:44 PM
  
Feri del Carpio Marek
Ruben, para los católicos las cosas son et-et, no aut-aut como los protestantes. Parece que no leiste mi comentario, porque te dirijes a mí en el tuyo, pero lo que dices y citas no refuta nada de lo que yo digo.
30/01/24 2:36 PM
  
Feri del Carpio Marek
Ahora veo que Bruno ya te explicó más de una vez lo mismo que yo te digo, y pareces no entender. Dices que como nuestra disposición debe ser la de estar "con temor y reverencia, contritos y penitentes", entonces no hay lugar para el gozo de la resurrección. Pues te cuento que sí, porque en Cristo estaban al mismo tiempo el dolor de su pasión por nuestros pecados y el gozo de la visión beatifica. Y el Apóstol nos manda tener los mismos sentimientos de Cristo, pues entonces debemos tener ambos, contrición, reverencia, temor, aflicción, y gozo exultante, todo dentro de la misa. Que Trento haga mención de unos, no excluye a los que no hace mención, eso sería caer en la dalacia non sequitur.
30/01/24 3:26 PM
  
Duda
El que parece no entender el castellano es usted, Rubén, porque ya hace tiempo que Bruno le aclaró la relación de la resurrección con el sacrificio, pues la aceptación es fundamental.
Lo que usted ha puesto sobre Trento lo aceptamos todos sin problemas, no choca para nada con lo que dice el Catecismo de San Juan Pablo II, que recoge todos los distintos aspectos de la Eucaristía que siempre han estado presentes en la Iglesia.
Es que no entiende usted las explicaciones que le ha dado Bruno?
30/01/24 3:28 PM
  
Duda
Yo no he dicho que sea memorial de la resurrección, sino de la muerte y la resurrección, es usted el que absurdamente pretende separar la muerte de la resurrección.
Y no veo que usted haya presentado ningún documento que avale esa pretensión suya.

30/01/24 3:37 PM
  
Farias

SENTI QUE CRISTO ME DECIA

Yo soy el Buen Pastor, y hoy he salido
a buscar las ovejas que los lobos
amenazan en todos los poblados,
yo soy mis sacerdotes consagrados,
no los toquéis o los cubráis de lodos
que cuentas pediré del atrevido.

Yo soy el que vigila y quien construye,
no os corresponde dirigir mi barca,
para ese fin yo tengo a mi Vicario,
y no podrá vencerlo el adversario,
pues lleva del Espíritu la marca,
y ningún señorío la destruye.
30/01/24 3:40 PM
  
Duda
Y desde luego que el catecismo de San Juan Pablo II no se aparta de la doctrina católica en ningún punto. Claro que ese no es el tema del post y no debemos discutirlo aquí, pero tampoco se puede aceptar esa falsa acusación que hace usted al catecismo de la Iglesia Católica, sin más.
Así que lo que usted dijo queda dicho y lo que respondo yo también.
The end.
30/01/24 6:39 PM
  
Rubén (de Argentina)
Duda, lo que Bruno, tú o yo hayamos dicho o escrito, no vale nada si la Iglesia no lo ha dicho primero desde siempre, no desde hace 60 años. Lo que Bruno dices que me dijo, está errado, al igual que lo que dices tú, que escribes sin conocer como son las cosas.

La misa como memorial del sacrificio y resurrección de Cristo RECIEN APARECE EN DOCUMENTOS DE LA IGLESIA, en el punto 14 de "Ad Gentes", esto es, diciembre de 1965. ESA FUE LA PRIMERA VEZ QUE EL CONCEPTO APARECIÓ PUBLICADO EN UN DOCUMENTO DE LA IGLESIA. Por lo tanto, tu creencia es modernista y después de 60 años de machacar en el error, incluso católicos de buena cepa han sucumbido ante él. ¿Por qué no me tapan la boca y citan documentos de algún Concilio anterior al VII, o de San Juan Crisostomo, o San Jerónimo, o San Agustin o alguno de los doctores de la Iglesia? Porque no pueden, porque no existe tal cosa, que es de la nueva teología. La misa NO ES EL MEMORIAL DE LA MUERTE Y RESURRECCION DEL SEÑOR; LA MISA ES LA RENOVACIÓN DE MANERA INCRUENTA DEL SACRIFICIO CRUENTO DE CRISTO EN LA CRUZ. Eso es lo que dice el Catecismo de San Pio X, eso es lo que dice Trento. Y por si no te has dado cuenta, una cosa es recordar un sacrificio (memorial) y otra cosa es renovar un sacrificio (vuelve a suceder, vuelve a tener lugar HOY).

¿Qué no presenté nada que avale lo que digo? Bueno, debo concluir que tienes problemas visuales porque de otra forma no se entiende que escribas eso CUANDO DESDE MI PRIMER COMENTARIO dije que lean el Catecismo de San Pio X desde el art. 655 al 668. ¿Cómo dices entonces que no presenté nada? ¿Y lo que transcribí de Mons. Fulton Sheen? ¿Y lo que transcribí de San Pio de Pietrelcina? Y si quieres leer más, pues ahí tienes la Encíclica "Mediator Dei". Tú eres la que no ha presentado nada excepto unas pocas líneas de escritos modernos. Ni siquiera pudiste nombrar en defensa de tu postura en que parte de las misas (de la misa vetus ordo y novus ordo) se conmemora la resurreccilón. Digo las dos misas porque si el memorial de la resurrección (además del sacrificio) está desde siempre, entonces tiene también que aparecer en la misa tridentina. ¿Y dónde está eso?

Y ya te lo repetí, el artículo de Bruno va de otra cosa; por ende no puedo DEMOSTRAR que el CIC de JPII se aparta del de Trento en no pocos puntos. Pero si te interesa la verdad, haz una búsqueda en internet y encontrarás material de sobra.
30/01/24 8:16 PM
  
Farias
Hay un pecado sutil y profundo
que el fariseo cría pertinaz,
ser cruël con los otros y mordaz,
juzgándose intachable en este mundo.

Ya vendrá Nuestro Señor al Templo,
y a esos falsos cambistas de lingotes,
sacará de su casa a los azotes,
dando al crudo soberbio buen ejemplo.

Yo si de algo me jacto y hago alarde
es que soy un muy torpe publicano.
Así que Tú Señor, Dame tu mano
Y arráncame el infierno que en mí arde.
30/01/24 11:06 PM
  
Duda
En ningún documento ni siquiera en ninguna cita suya se dice que no se conmemora la resurrección. Por supuesto estamos de acuerdo también en que se conmemora la muerte.
Que se conmemora la muerte Y LA RESURRECCIÓN está claro desde el mismo momento en que trasladaron el día del Señor al domingo por ser el día de la resurrección.
Modernista lo será usted, o mejor filocismáticosedevacantistalefebvriano (pero los extremos se tocan)
Le han dado argumentos de sobra que usted parece incapaz de comprender así que no veo necesidad de insistir porque en donde no hay dudo que.....
Paz y bien
31/01/24 2:50 AM
  
Rubén (de Argentina)
Está bien Duda, si no sabés leer, no sabés leer. Tampoco parece que podés analizar. Ya te dije que nunca antes de 1965 la Iglesia dijo que la misa era un memorial, pero veo que eso no lo entiendes y no tengo deseos de arar en el agua. Es tu problema si no querés recibir las gracias de la misa.
31/01/24 5:26 PM
  
Duda
Aplíquese usted mismo lo que me dice, Rubén.
Pida ayuda para su falta de comprensión lectora y repase los comentarios desde el primero de Bruno hasta el último de Feri.
Es SU problema no recibir las gracias de la Misa ni las de la Iglesia Católica.
Y olvídeme ya.
31/01/24 6:44 PM
  
Duda
Aunque todas las "pegas lefebvrianas" habían sido contestadas por el blogger y otros comentaristas, veo que a última hora introduce un nuevo error que es preciso aclarar:
"por si no te has dado cuenta, una cosa es recordar un sacrificio (memorial) y otra cosa es renovar un sacrificio (vuelve a suceder, vuelve a tener lugar HOY)."
Es exactamente al contrario:
El concepto "memorial" se utiliza en la teología católica precisamente para insistir en que no se trata simplemente de una memoria en el sentido de un recuerdo, sino que se actualiza, se renueva, se hace presente lo que se recuerda.
01/02/24 11:18 AM

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