Qué podríamos aprender del debate sobre la pena de muerte

“Un católico que no puede entender cómo la muerte puede ser una pena adecuada en algunos casos, necesariamente encontrará intolerable el concepto del purgatorio (que es algo mucho peor) y considerará completamente imposible el del infierno. El debate sobre la pena de muerte, en realidad, es un debate sobre el castigo en sí mismo y solo constituye la primera ficha de dominó doctrinal”

Edward Feser, filósofo y catedrático católico norteamericano

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Este tuit de Edward Feser me ha parecido muy interesante, a la par que provocador. Es cierto que el debate sobre la pena de muerte es más propio de los norteamericanos y en Europa no se habla de ese tema, pero eso no significa que no tenga interés para nosotros. Especialmente si, como hace Feser, lo consideramos en relación con la cuestión más amplia de lo que son las penas y lo que es el castigo.

En efecto, desde hace más de medio siglo se ha ido produciendo un significativo abandono de la doctrina tradicional sobre las penas en general que impone la autoridad legítima. A grandes rasgos, tradicionalmente lo principal de una pena era que fuera justa, que correspondiera a la culpa del delito cometido. Esa culpa contraída y esa pena impuesta podían ser modificadas por diversos atenuantes o rebajadas posteriormente por medidas de gracia, pero, en sí mismo, cada delito merecía una pena justa, incluida la de muerte en los casos más graves. Esa justicia básica era parte indisoluble del carácter medicinal de la pena (ya que restauraba la injusticia cometida por el delito) y condición indispensable para que el castigo estuviese dirigido al bien común (porque la injusticia nunca puede favorecer ese bien de todos).

Nuestra época, en cambio, tiende a pensar en términos de la llamada “justicia restaurativa” o “justicia compasiva”, que, a pesar de su nombre, no se preocupa tanto de la justicia como de la reforma y reinserción social del delincuente (el cual, de hecho, ya no se considera como criminal o culpable, sino más bien como otra víctima del propio delito cometido o de la sociedad). El delito no requiere rechazo y castigo, sino comprensión, y no es indicio de culpa, sino de la necesidad de ayuda del que lo comete. En ese sentido, la pena de muerte resultaría “inadmisible” y la cadena perpetua también, como han opinado el propio Papa Francisco y tantos otros, y convendría que las demás penas, en general, fueran sustituidas por medidas de reeducación y reinserción.

Por supuesto, esta nueva comprensión de las sanciones penales impuestas por la autoridad se presenta como un “progreso” de la humanidad, que está abandonando la crueldad de la justicia en favor de la bondad de la misericordia y la compasión. Constituye, por lo tanto, uno de los grandes soportes del sentido de superioridad de nuestra época sobre las épocas anteriores, más sangrientas, vengativas y “medievales” tan propio del hombre moderno (a pesar de que, irónicamente, nuestra época es precisamente la que menos razones tiene para sentirse superior a cualquier otra).

Lo que no parecen entender los nuevos compasivos es que la justicia y, en su caso, el reconocimiento de la culpa son esenciales para la dignidad humana. El hombre es superior a los animales porque distingue el bien y el mal, porque puede actuar bien conscientemente y por virtud, siguiendo su conciencia y no solo su instinto. Cuando la autoridad prescinde de la justicia y se guía únicamente por la compasión, está tratando a los seres humanos como animalitos. En efecto, nadie cree que un perro, un gato o un lobo sean “culpables” en ningún sentido, porque no tienen uso de razón y no hacen más que lo que les dictan sus instintos. Cuando la autoridad desecha la justicia está diciendo, en realidad, que los ciudadanos son meros animalitos y que el Estado debe tratarlos como tales: domesticándolos y adiestrándolos para que se comporten como deben, sin ninguna consideración de culpa o justicia. La “justicia compasiva” que se presentaba como una exigencia de la dignidad humana, termina negando esa misma dignidad que pretendía defender.

Además, como decía Lewis, una autoridad secular que prescinde de la consideración primordial de la justicia de las penas se convierte inmediatamente en una tiranía, porque, una vez rota la vinculación entre culpa y pena, se pueden imponer penas a cualquiera, por cualquier razón, siempre que el Estado lo considere apropiado para su ingeniería social. La idea de transformar la justicia en reforma y reinserción siempre termina en campos de concentración y reeducación para todos aquellos que no son suficientemente entusiastas en avanzar y progresar por el camino sabiamente decidido por los políticos del momento.

A esto se suma que borrar las diferencias entre inocentes y culpables no solo deja indefensos a los inocentes, sino que al final inevitablemente constituye un incentivo para cometer más delitos. En efecto, cuando el delito se considera un “grito de ayuda” de alguien injustamente tratado por la sociedad, a ese grito solo se puede responder concediendo beneficios, ayudas, privilegios y subvenciones a los que delinquen y castigando (en este caso sí, castigando) a quienes pretenden defenderse contra ellos. Es decir, se recompensa a los que actúan mal, se castiga a los que actúan bien y, a la vez, esquizofrénicamente, se pretende que no existe diferencia real entre los primeros y los segundos.

Como señala Feser, esta actitud no se limita al ámbito de la justicia humana, sino que poco a poco ha ido aplicándose a la justicia divina y a la moral. El resultado: el rechazo de la existencia del infierno y del purgatorio, la creencia de que todos se salvan, el desprecio por el Antiguo Testamento (y buena parte del Nuevo que tampoco concuerda con la mentalidad actual), la obsesión por acompañar los pecados en lugar de buscar el arrepentimiento y la conversión y, en última instancia, la negación de la existencia misma del pecado.

En realidad y al margen de buenas intenciones, la “revolución de la misericordia” actual no parece ser más que el infructuoso esfuerzo por separar cosas que no se pueden separar: la misericordia y la caridad por un lado y la justicia y la verdad por otro. Del mismo modo que, cuando se separa el corazón del resto del cuerpo, ambos mueren, si separamos misericordia de justicia o caridad de verdad, ambas se resienten y, antes o después, la dignidad humana se disuelve como un azucarillo.

Los católicos, hoy como hace mil años, no podemos aceptar que se separen verdad y caridad, justicia y misericordia. ¿Acaso no es Cristo tanto el único justo como el misericordioso buen samaritano? ¿Es que no es, a la vez, la Verdad y el Amor mismos? La discusión en torno a la pena de muerte, como indica Feser, va mucho más allá de la propia pena de muerte y toca la esencia misma de la dignidad humana, que nos separa de los animales y está intrínsecamente ligada a la responsabilidad del hombre por los propios actos.

174 comentarios

  
Alberto GT
Se puede considerar que la pena capital en la actualidad es innecesaria y sería adecuado abandonarla sin negar el Purgatorio y el Infierno. Una cosa no tiene que ver con la otra.

La esclavitud per se tampoco es injusta y vemos muy bien prohibirla, incluso para prisioneros de guerra o gente endeudada hasta las cejas por su propia culpa.
12/02/23 5:25 PM
  
Bruno
Alberto GT:

Creo que no ha entendido bien el artículo. Quizá convendría leerlo de nuevo.

La consideración prudencial de si en una situación concreta es conveniente o no aplicar la pena de muerte siempre ha tenido que hacerse, hace dos mil años y ahora. Nada tiene eso que ver con nada de lo que se ha dicho en el artículo.

Probablemente sea una gran imprudencia pretender dar hecha esa consideración para todos los casos de un mundo, como el actual, en que hay siete mil millones de personas, doscientos países y situaciones completamente diferentes, de guerra y paz, riqueza y pobreza, culturas distintas, problemas muy diferentes, etc. Pero, en cualquier caso, la cuestión prudencial, como decía, no tiene nada que ver con lo discutido, que es la misma concepción de lo que son las penas que impone la autoridad y su relación con la justicia.
12/02/23 5:42 PM
  
Urbel
La misma mentalidad moderna, común a la incomprensión de la licitud de la pena de muerte (cosa distinta es su oportunidad política), del purgatorio y del infierno, lleva a la incomprensión del pecado original y sus consecuencias.

Porque ¿qué sentido reconocer a que el pecado de nuestros primeros padres se transmita por vía de naturaleza a todos los hombres? ¿qué sentido reconocer a que ese pecado original, no personal de cada cual, cierre sin embargo las puertas del cielo? ¿qué sentido reconocer a que, incluso lavado por el bautismo, queden las heridas que todos sufrimos?

De ahí que no se comprenda la necesidad del bautismo para la salvación ni, en consecuencia, la urgencia de bautizar a los niños.

Pero, como todo en nuestra santa fe católica está unido, de ahí se sigue también la incomprensión de la Redención. No es ya que Dios Hijo se hizo hombre para satisfacer al Padre la deuda de nuestros pecados y abrirnos así las puertas del cielo. Es meramente que quiso compartir nuestra condición, solidarizarse con los hombres ¡y mujeres!

Digo incomprensión pero es, en realidad, negación. Y si se niegan el pecado original, la Redención, el purgatorio, la eternidad de las penas del infierno, se niega la fe católica.



12/02/23 6:07 PM
  
Luis Fernando
Se empieza por no entender la diferencia esencial entre dignidad ontológica del ser humano y dignidad moral, y se acaba pretendiendo que tan derecho a la vida tiene el cruel violador de niños y el asesino en serie como el no nacido.
12/02/23 6:08 PM
  
Juan Mariner
Estoy contra la pena de muerte en todos los casos, por ser irreversible ante la precaria justicia humana. Cuestión distinta es la cadena perpetua.

Muchos contrarios a la pena de muerte "en tiempos de paz" son unos falsarios; jamás habrían dejado con vida a Hitler, a Mussolini, a Saddam Hussein, a Gadaffi, a Petain, a Degrelle...
12/02/23 6:12 PM
  
luis
Si la dignidad del hombre fuera algo sustraído del pecado y del crimen, el infierno sería la mayor violación de los derechos humanos. Quien dice que la pena de muerte es inmoral porque ataca la dignidad humana, está implícitamente ofendiendo a Dios.
12/02/23 6:16 PM
  
luis
Por supuesto que es perfectamente lícito estar en contra por muchos motivos. Irreversibilidad, error de los jueces, confusión del mundo moderno. Hasta en defensa propia: "los matarán creyendo que hacen el bien"
Pero el de la dignidad humana derrumba todo el edificio moral, a poco que se reflexione.
12/02/23 6:20 PM
  
Bruno
Juan Mariner:

"Estoy contra la pena de muerte en todos los casos, por ser irreversible ante la precaria justicia humana. Cuestión distinta es la cadena perpetua"

Si lo piensa un poco, verá que esas afirmaciones son contradictorias una con otra. Si un señor se pasa en la cárcel treinta años hasta que muere y luego se descubre que era inocente, ¿quién le va a devolver esa vida que pasó en prisión? Luego por la misma razón tendría que estar contra la cadena perpetua. Y aunque se le condene a veinte años de cárcel y se descubra que era inocente después de quince y se le libere, ¿quién le va a devolver esos quince años?

En realidad, todas las penas son, en algún sentido, irreversibles, porque los seres humanos no pueden dar marcha atrás en el tiempo. Y todas las sentencias son falibles. Es algo inherente a la misma justicia humana. Precisamente por eso existe la justicia de Dios, que es infalible.

Si esos argumentos fueran concluyentes, todas las penas serían inmorales, por irreversibles y falibles. En realidad, no son más que dos factores, entre muchos, a tener en cuenta a la hora de aplicar cualquier pena en un caso concreto.
12/02/23 6:23 PM
  
Manu
Yo también estoy en contra de la pena de muerte de un preso encarcelado. Hacer cálculos sobre la vida de una persona no lo entiendo.
Otra cosa es la legítima defensa o el tiranicidio.
También añado que creo en la existencia del Purgatorio, es más me parece evidente su existencia.
12/02/23 7:00 PM
  
Federico Ma.
Como de costumbre, Bruno, muy buen post. Muchas gracias.

Únicamente me parece que, si bien por el contexto creo que se entiende, la frase de que "la culpa es esencial para la dignidad humana" habría que reformularla.

En cuanto a E. Feser, veo que ha publicado varios artículos sobre el tema. No sé si has leído este y qué te parece: https://www.firstthings.com/web-exclusives/2018/08/pope-francis-and-capital-punishment.
12/02/23 7:24 PM
  
Alfonso
Excelente tuit de Edward Feser, en que yo señalé como respuesta que no es casualidad que Amnistía Internacional y Human Right Watch sean fanáticamente opuestas a la pena capital y la cadena perpetua mientras defienden fervorosamente no sólo el aborto sino el infanticidio ( The 17+ Women in El Salvador: A Case of Infanticide Impunity in the Name of Abortion Rights https://www.thepublicdiscourse.com/2020/02/59850/ a través de @PublicDiscourse ). La ingenuidad de múltiples conferencias episcopales, teólogos y hasta la Santa Sede con la pena de muerte y la cadena perpetua junto con la colaboración en estos temas con Amnistía Internacional me parece aombrosa.
12/02/23 7:37 PM
  
Haddock.
En primer lugar le recomiendo que cambie el titular por "¿Qué somos capaces de aprender..?" y así evitamos esa palabra que causa urticaria y aun sarampión a todos los españoles de bien.
Ahora que una chiflada feminista (vaya tautología) dice que el feminismo no es punitivo porque el mal ya está hecho, y que el castigo no sirve para nada, conviene recordar que la vida VA MUY EN SERIO, mucho más en serio de lo que piensa esta sociedad de tuercechanclas. Sólo captamos un aspecto de la realidad e ignoramos la trascendencia que nuestras acciones pueden tener en ciertos abismos.
Acabo con una reflexión humorística del gallego:

"Yo no sé si la pena de muerte está bien o mal; sólo sé que es muy reconfortante".



12/02/23 7:55 PM
  
Franco
Una consideración que puede hacerse, es que la pena de muerte enseña que hay líneas que, si se cruzan, no habrá otra oportunidad. La falta de una pena así es igual a decir que nunca se va demasiado lejos por muy malo que se sea. Me es inevitable pensar que lo mismo sucede cuando se prohíbe disciplinar físicamente a un hijo, por ejemplo.
12/02/23 8:10 PM
  
Alberto GT
En los lugares donde haya suficientes infraestructuras y estabilidad no veo en la actualidad necesidad de la pena de muerte. Y no veo ningún pecado de imprudencia en ello.


Hay variedad de países, culturas, etc y no por eso se considera imprudente abolir la esclavitud en todo el mundo.
12/02/23 8:11 PM
  
Marta de Jesús
En EEUU hay más conciencia de infierno/purgatorio? Pregunto porque ahí está vigente la pena de muerte. Mi experiencia personal es que tanto antes, cuando no pensaba en el infierno como real, como ahora, que lo veo nítido y clarísimo, me resulta difícil digerir la pena de muerte. Estaría, creo, con SJPII. No tanto por la posible inocencia. Me pregunto, quién ha de eliminar a esas personas? alguno de nosotros podría hacerlo? Con el tiempo, tras verne perseguida, tras ver en qué se ha convertido la sociedad, mi mente volvió a plantearse esta cuestión, pero está inconclusa.

Un artículo interesante sobre esto lo escribió Juan Manuel de Prada. Que ahora se presuma de matar hijos en el vientre #aborto# y a otras personas #eutanasia#, frente a la negativa a la pena de muerte, resulta hipócrita. Por lo demás, nunca había escuchado lo de las diferentes dignidades.
12/02/23 8:25 PM
  
Marta de Jesús
Alberto GT-8:11, es lo mismo que dejó propuesto SJPII, no?

El tiempo con el avance del estudio, nos hizo descubrir que niños que simplemente tenían ciertas dificultades, pej, autismo en algún grado, habían sido pegados, incluso con fuerza, cuando solo tenían esa dificultad que se fue estudiando. Otros tienen otras dificultades que a lo mejor aun desconocemos como abordar. Al """no funcionar""" lo de pegar es cuando les dio por estudiarlo. Con los que supuestamente funciona, probablemente también lo hubiera hecho la paciencia. Prefiero no justificar mis pérdidas de paciencia en la crianza. Aunque no se me suelta la mano, la pierdo de otros modos. Me siento más en paz con Dios así.
12/02/23 8:59 PM
  
Urbel
Escribe Marta de Jesús que nunca antes había leído lo de las diferentes dignidades: la ontológica y la moral.

Y sin embargo es una distinción fundamental. Pero nada extraño que nunca antes la hubiese oído, ya que es siempre ignorada por los modernos, incluidos los eclesiásticos, que continuamente exaltan la dignidad humana y pretenden justificar con ella cualquiera de los muchos reputados derechos humanos.

El desconocimiento de esa distinción fundamental está en la base de la negación de la licitud moral de la pena de muerte. Igual que en la base del pretendido derecho a la inmunidad de coacción en materia de libertad religiosa.
12/02/23 9:14 PM
  
África Marteache
Por lo visto vamos de la pena de muerte a la ausencia de pena, según D. Quijote. A los caballeros andantes, desde luego, no les toca juzgar, solo Dios juzga, ergo nadie debe ir a la cárcel.
En principio fue la venganza, le siguió la justicia y ahora viene la benevolencia mediante la cual por el hecho de ser hombre tu inocencia o culpabilidad es inane.
Yo a veces veo series de televisión solo para observar cómo evoluciona lo políticamente correcto ya que todas las series reflejan el pensamiento único, y me he encontrado que las últimas equiparan a la víctima y el verdugo dándonos más información del asesino que de la víctima, que queda en segundo plano.
Lo curioso es que da lo mismo qué tipo de asesino sea porque, si lo es por dinero, ha sido previamente víctima de una empresa que lo echó a la calle; si es un asesino múltiple resulta que su madre murió sin asistencia médica, sufría mucho y se trastornó, por eso mata indiscriminadamente; si es un terrorista islamista también tiene un historial de familia bombardeada en Irán; etc...y la policía del FBI, llamada por mi "La lacrimosa" llora cuando los detiene.
Lo que no sé es cuanto tiempo más van a seguir deteniéndoles en vista del sesgo que está tomando la cosa.
12/02/23 9:20 PM
  
Urbel
Pío XII viene a distinguir entre la dignidad ontológica (que nunca se pierde) y la moral (que se pierde por el crimen) cuando, a propósito de la licitud moral de la pena de muerte, declara con precisión extremadamente notable:

"Aun en el caso de que se trate de la ejecución de un condenado a muerte, el Estado no dispone del derecho del individuo a la vida. Entonces está reservado al poder público privar al condenado del bien de la vida, en expiación de su falta, después de que, por su crimen, él se ha desposeído de su derecho a la vida."

(Discurso al I Congreso Internacional de Histopatología, 1952, nº 28).
12/02/23 9:22 PM
  
África Marteache
Marta de Jesús: Pues es bien sencillo: el culpable tiene dignidad ontológica porque es un ser humano; el inocente tiene dignidad ontológica y moral.
12/02/23 9:22 PM
  
Urbel
Providence, el Magisterio no es como el BOE, donde la disposición más reciente deroga a las anteriores. No es católico que un falso Magisterio pretenda devorar a la Tradición.

Sobre la pena de muerte:

El Antiguo Testamento prescribe en múltiples ocasiones la pena de muerte (Levítico 22, 2; 22, 9 y 10; 22, 27; 24, 16 y 17).

San Pablo, al hablar de la autoridad política, evoca la espada, instrumento de la pena de muerte:

"No en vano lleva la espada. Es ministro de Dios, vengador para castigo del que obra el mal" (Romanos 13, 4).

Y en "La Ciudad de Dios" (libro I, capítulo 21) San Agustín comenta así estos pasajes de la Escritura:

"No violan este precepto, "no matarás", los que por orden de Dios declaran guerras o representando la potestad pública y obrando según el imperio de la justicia castigaron a los facinerosos y perversos quitándoles la vida".

Así lo explica Santo Tomás de Aquino en la Suma Teológica (II-II, cuestión 64):

"De la misma manera que es conveniente y licito amputar un miembro putrefacto para salvar la salud del resto del cuerpo, de la misma manera lo es también eliminar al criminal pervertido mediante la pena de muerte para salvar al resto de la sociedad".

"De la potestad secular afirmamos que sin pecado mortal puede ejercer juicio de sangre, con tal que para inferir la vindicta no proceda con odio, sino por juicio, no incautamente, sino con consejo" (Inocencio III, carta Ejus exemplo al arzobispo de Tarragona, 1208, DS 795).

León X condena de manera semejante la proposición de Lutero según la cual "que los herejes sean quemados es contra la voluntad del Espíritu" (bula Exsurge Domine, 1520, DS 795).

León XIII, cuando condena el duelo, reconoce el derecho de la autoridad pública a infligir la pena de muerte (carta Pastoralis officii a los obispos de Alemania y Austria, 1891, DS 3272).

"Es lícito matar cuando se lucha en una guerra justa; cuando se ejecuta una sentencia de muerte por orden de la autoridad suprema; y finalmente, en caso de necesaria y legítima defensa de la propia vida contra un agresor injusto" (Catecismo de San Pío X, 1908).

Y vuelvo a transcribir el texto luminoso de Pío XII:

"Aun en el caso de que se trate de la ejecución de un condenado a muerte, el Estado no dispone del derecho del individuo a la vida. Entonces está reservado al poder público privar al condenado del bien de la vida, en expiación de su falta, después de que, por su crimen, él se ha desposeído de su derecho a la vida" (Discurso al I Congreso Internacional de Histopatología, 1952, nº 28).
12/02/23 9:26 PM
  
Urbel
"Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar" Jn 16,12
+ "El Espíritu Santo os llevará hasta la verdad completa" Jn 16,13

La Revelación hecha por Dios a los hombres “se contiene en los libros escritos y las tradiciones no escritas que, transmitidas como de mano en mano, han llegado a nosotros desde los Apóstoles, quienes las recibieron o bien de labios del mismo Cristo, o bien por inspiración del Espíritu Santo” (Concilio de Trento, sesión IV, 8 de abril de 1546, Denz 783).

Esto es, la Revelación hecha por Dios a los hombres no terminó con la Ascensión de nuestro Señor Jesucristo a los cielos sino que, venido el Espíritu Santo sobre los Apóstoles en Pentecostés, se prolongó hasta la muerte del último de ellos (San Juan, según la Tradición).

"La Revelación que constituye el objeto de la fe católica no quedó completa con los Apóstoles" (proposición nº 22 condenada por San Pío X en el decreto Lamentabili (1907) contra los errores de los modernistas).

Esto es, de nuevo, pertenece a la fe católica que, a la muerte del último de los Apóstoles (San Juan, según la Tradición), el Espíritu Santo había llevado a la Iglesia hasta "la verdad completa" (Jn 16, 13).

Desde entonces no cabe ninguna novedad sustancial en el depósito de la fe confiado a la Iglesia.

Únicamente cabe el progreso homogéneo, orgánico y accidental en el conocimiento y exposición del depósito de la fe, "solamente en su propio género, es decir, en el mismo dogma, en el mismo sentido, en la misma sentencia" (Commonitorium de San Vicente de Lerins, citado por el Concilio Vaticano I en la constitución Dei Filius -1870- y por San Pío X en el Juramento contra los errores del modernismo -1910).

No cabe, por lo tanto, negar lo que antes se afirmó ni afirmar lo que antes se negó. Únicamente progresar en el sentido de mayor claridad y precisión.

La licitud moral de la pena de muerte está afirmada por la Escritura y la Tradición. No tiene vuelta de hoja.
12/02/23 9:36 PM
  
Cos
providence
ergo medidas punitivas para todo delincuente, dando posibilidad a la redención.
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La pena de muerte ofrece posibilidad de redención. Aconsejo ver la película precisamente llamada de esta manera. Aunque pretende ser un alegato en contra de la pena de muerte, finalmente lo que se ve es como el condenado asume su culpa y puede por tanto arrepentirse solamente cuando llega el momento de enfrentarse a la pena. Quizá si alguien le hubiese explicado que, en realidad, él es una víctima de la sociedad. papel que pretende asumir mientras su guía espiritual le disuade de esta idea, entonces nunca hubiese asumido esa culpa.

Soberbio artículo, incluyendo la observación de como la disolución de la culpabilidad abre la puerta a la tiranía del gobierno.
12/02/23 9:46 PM
  
África Marteache
Marta de Jesús: Todavía cuando era niña entre el inocente y el culpable se habría un abismo, la sociedad estaba para proteger a las víctimas, aquellos que no son simplemente personas sino que, además, son inocentes. Ahora el abismo se ha cerrado.
Ayer estuve escuchando el Requiem de Verdi, es una pieza musical en la que los Novísimos están tan presente que lo numinoso de Dios aparece desde el Dies Irae hasta el Libera me, dando una gran impresión de Temor de Dios. Hoy nadie escribiría una partitura así. Pero cuando se estrenó en 1874 todavía los Novísimos no habían desaparecido del pensamiento católico.
Dios para los católicos es Padre, pero es Dios y últimamente el dios que conocemos es demasiado antropomórfico.
Lo mismo que los fabulistas antiguos hacían hablar a los animales, dándoles características humanas, últimamente se hace lo mismo con Dios y eso es peligrosísimo.
12/02/23 9:52 PM
  
Bruno
Providence es un troll, al que he tenido que expulsar varias veces. No estoy seguro de si su deseo de embrollar las cosas es intencionado o hay algo que no marcha bien en su cabeza, pero, en cualquiera de los casos, no conviene alimentar al troll.
12/02/23 9:58 PM
  
Urbel
La doctrina católica de siempre establece que, con arreglo a la ley natural, la autoridad pública tiene derecho a infligir la pena de muerte.

Esto no significa que la misma ley natural exija que la autoridad ejerza ese derecho, aun menos que determine casos en que ese ejercicio se impondría.

La pena de muerte será siempre, en el marco de una legislación, una determinación del derecho positivo humano, de la ley civil, sujeta por consiguiente a modificación, evolución, limitación.

No sería ilegítimo sostener que ese género de pena no es oportuno en un contexto dado, incluso reclamar, en el plano de la ley humana civil, la abolición.

Pero queda que la autoridad pública tiene siempre derecho a mantener la pena de muerte o a restaurarla, si se advierte necesidad. Y si la oportunidad requiere no aplicarla, pertenece apreciarlo a la misma autoridad política, no al Papa ni a ninguna autoridad eclesiástica inferior.

La pena de muerte es conforme al derecho natural. Otra cosa es la determinación positiva de ese derecho que tiene lugar con la ley civil. Si no es ilegítimo reclamar la abolición de la pena de muerte, sería falso y condenable hacerlo en nombre del derecho natural en sí mismo. O en nombre del Evangelio y de la caridad, que no pueden renegar del derecho natural.
12/02/23 9:59 PM
  
África Marteache
¿A qué llamáis posibilidad de redención? La posibilidad de redención mejor es dejarlo en la calle, a ver lo que hace.
Antes la posibilidad de redención se daba con la presencia de capellanes en la cárcel, porque lo que se pretendía era salvar su alma. De lo que vosotros habláis es de una segunda oportunidad.
Naturalmente al cazador de indios de la película "La Misión" se le dio posibilidad de redención, pero no creo que habléis de tal cosa porque estuvo en un tris de que los indios le cortaran la cabeza y dispuesto a ello iba. Buscaba la manera de redimir su alma, no su cuerpo.
12/02/23 10:00 PM
  
Bruno
Haddock:

"En primer lugar le recomiendo que cambie el titular por "¿Qué somos capaces de aprender..?" y así evitamos esa palabra que causa urticaria y aun sarampión a todos los españoles de bien"

Je, je. Lo cambio.
12/02/23 10:00 PM
  
Urbel
La distinción fundamental entre licitud moral de principio y oportunidad de hecho de la pena de muerte, esto segundo a juicio de la autoridad política y no de la Iglesia, estaban ya desleídas en el Catecismo de Juan Pablo II (versiones de 1992 y 1997), pero todavía no negadas abiertamente.

Y han sido completamente destruidas en el Catecismo de Francisco (versión de 2018).
12/02/23 10:01 PM
  
Bruno
Federico Ma.:

"Únicamente me parece que, si bien por el contexto creo que se entiende, la frase de que "la culpa es esencial para la dignidad humana" habría que reformularla"

Sí, voy a expresarla con más claridad, para que no se entienda lo que no se debe entender. La frase siguiente ya la había reformulado por la misma razón y ahora veo que esa se quedó ambigua. Gracias.

"En cuanto a E. Feser, veo que ha publicado varios artículos sobre el tema. No sé si has leído este y qué te parece"

Tiene escrito un libro excelente sobre el tema y muchos artículos. Hasta donde puedo ver, todo lo que dice es cierto, porque se limita a indicar lo obvio de toda obviedad por la ingente cantidad de pruebas que hay al respecto: que la licitud de la pena de muerte es enseñanza constante y dogmática de la Iglesia, además de estar formulada en la Escritura, de modo que esa enseñanza no puede cambiar. Que es lo mismo que le señaló Ratzinger a Juan Pablo II cuando este quiso condenar la pena de muerte en el Catecismo. Y Juan Pablo II, como buen católico, dio marcha atrás y no condenó la pena de muerte, aunque dejó el mal precedente de indicar su opinión prudencial sobre que no debería aplicarse en la actualidad.

Quienes niegan la licitud de la pena de muerte intentan retorcer la doctrina para que se adapte a las modas de la época, que es exactamente lo contrario de lo que debe hacer un católico.
12/02/23 10:08 PM
  
Pablo
Este debate es el propio de nuestra sociedad de hoy donde LOS VALORES SE INVIERTEN y el culpable es víctima y la víctima culpable. De igual forma una madre tiene derecho a matar a su hijo en su vientre, otros tienen derecho a ser lo contrario que son por naturaleza etc ....
Es todo como un plan diabólico para despreciar la creación y el orden natural.
Todos entendemos la reinserción cuando ésta es lógica y posible (por ejemplo un toxicómano desenganchado que delinquia por su adicción) pero no existe "el porque sí".
Y de hecho tan propio como esto es castigar desmedidamente delitos "ideológicos" del momento. Hoy por fraude fiscal (que sí, que es robar y todo lo que vds quieran pero no es delito de sangre) se piden penas exageradas. Y si un hombre abofetea a su esposa en un arrebato (que desde luego está fatal) le caen más años que sí apuñalas al vecino. Y así seguimos.
Este párrafo lo define tal cual:
"... decía Lewis, una autoridad secular que prescinde de la consideración primordial de la justicia de las penas se convierte inmediatamente en una tiranía, porque, una vez rota la vinculación entre culpa y pena, se pueden imponer penas a cualquiera, por cualquier razón, siempre que el Estado lo considere apropiado"
12/02/23 10:10 PM
  
Franco
Muchos alegan que la pena de muerte puede ser inconveniente cuando la sociedad llega a poseer medios más eficaces (¿cómo los miden?) para reprimir el delito. Pero eso es una falacia tremenda. Y no sólo porque la enseñanza de su licitud trasciende las épocas, sino también porque ese argumento se basa en una falsa comprensión, o incluso en la directa negación, de la naturaleza humana. Como si ésta cambiara con las épocas o con las costumbres, como si lo que más conviene al ser humano no fuera en esencia lo mismo hoy como hace mil años. Tal como ocurre con muchos otros cambios, estamos ante una pendiente resbaladiza. En Argentina es algo mucho más notorio.
12/02/23 10:18 PM
  
África Marteache
Hace un par de años leí una noticia verdaderamente asombrosa, dos presos holandeses que habían sido condenados a veinte años, ignoro el delito, pidieron la eutanasia porque no aguantaban la cárcel y se la concedieron.
12/02/23 10:56 PM
  
Manuel Pérez
Y es que el debate no es tanto si se aplica o no la pena de muerte como su licitud. Es evidente que sólo puede referirse a licitud en casos justos, adecuados, proporcionados y prudentes. Casos así pueden existir. Otra cosa es que la dureza de la medida exija una bondad y justicia en los gobernantes que, por desgracia, no es habitual. Pero la pena en sí misma no es ni justa ni injusta.
12/02/23 10:58 PM
  
Bruno
Alfonso:

"La ingenuidad de múltiples conferencias episcopales, teólogos y hasta la Santa Sede con la pena de muerte y la cadena perpetua junto con la colaboración en estos temas con Amnistía Internacional me parece aombrosa"

Estoy de acuerdo. Desgraciadamente, es el tipo de "razonamiento moral" sentimental y políticamente correcto que gran cantidad de clérigos han aprendido en el seminario. Estudiando Teología, tuve varios profesores que "razonaban" así y los resultados eran cualquier cosa menos católicos.
13/02/23 12:57 AM
  
Rafaelus
¿ Y la tortura también ?

Si es legítimo el tormento, pasajero en el purgatorio e infinito en el infierno, entonces así podemos legitimar la tortura en la tierra, como en pendiente resbaladiza.
13/02/23 4:32 AM
  
Lisette Gutierrez
Estoy de acuerdo con Urbel y Pablo, claramente han estudiado y entendido el tema, ya lo han dicho todo, "el que tenga oídos que oiga"
13/02/23 5:09 AM
  
África Marteache
Un ejemplo de lo que decía: el dios antropomórfico:

"¿ Y la tortura también ?

Si es legítimo el tormento, pasajero en el purgatorio e infinito en el infierno, entonces así podemos legitimar la tortura en la tierra, como en pendiente resbaladiza".

La palabra legítimo o legitimización solo es aplicable al hombre, no a Dios. Se ve la mente humana tratando de ponerse a la altura de la mente de Dios y aplicarle categorías humanas.
Si nos ponemos así también podemos decir:
¿Y por qué hizo un milagro y salvó a éste y no al otro?
¿Y por qué tengo yo que sufrir?
¿Y por qué hay pobres?
¿Y por qué no fulmina a los ricos?
13/02/23 8:39 AM
  
Rafaelus
1. Fuimos hechos a imagen y semejanza de Dios,

2. Dios es el Bien ¿No? Entonces todo lo que Dios decide está bien y por tanto es legítimo, siendo lo discutible si es legítimo que nosotros decidamos muerte y tortura. En en Antiguo Testamento se atribuye a Dios habe dicho "mía es la venganza".

3. ¿ Por qué debe alguien aceptar sufrir ? La historia de la civilización es de reducción del sufrimiento, por eso aumenta la esperanza de vida y progresa la analgesia.

¿ Por qué Dios fulminaría a los ricos ?
¿ Qué hay de malo en erradicar la pobreza ?

Supongo que "pobres siempre tendréis" es una advertencia no un mandamiento.

Explíquenme, por caridad.
13/02/23 8:53 AM
  
Urbel
"Si es legítimo el tormento, pasajero en el purgatorio e infinito en el infierno ..."

No cabe el condicional "si es legítimo ...". Las penas del purgatorio y la eternidad de las penas del infierno pertenecen a la fe católica.

Sobre la tortura escribieron los moralistas clásicos. Y la cuestión volvió a debatirse bastante con ocasión de la guerra de Argelia, de modo que de esa época existen artículos interesantes. Recuerdo que se introducen matices y distinciones interesantes. Con tiempo procuraré refrescar mis lecturas.
13/02/23 9:00 AM
  
Rafaelus
Gracias.
Si las penas del condenado pertenecen a la fe, entonces por ello son legítimas.

El tormento se menciona sólo en el Nuevo Testamento hablando del infierno, pero no recuerdo pasajes del Antiguo Testamento que relaten torturas que no hayan sido cometidas por paganos como Nabucodonosor, los reyes de Siria griega y los romanos. En el Antiguo Testamento se mata con abundancia sobre todo en guerra, pero no recuerdo que los hebreos hayan torturado por mandato divino.
13/02/23 9:09 AM
  
Luis López
Como católico nunca he tenido dudas sobre la licitud de la Pena de Muerte (basta leer el Evangelio -Lc. 19,27-, a San Pablo -Rm. 13,4 o a Santo Tomás), pero sí de su oportunidad (debería aplicarse sólo en casos extremos y con una certeza de culpabilidad prácticamente absoluta). Ahora bien, como vivimos en un mundo individualista hasta el absurdo, hemos olvidado la sana doctrina católica del derecho de la sociedad o comunidad política a extirpar de ella a miembros podridos que contribuyen a su disolución.

Pero el problema de fondo, según lo veo, es de cambio de doctrina, pues el Catecismo antes decía una cosa y ahora dice otra. ¡Con una diferencia de menos de 30 años!

¿Es que en tiempos de Juan Pablo II o Benedicto XVI las circunstancias para declarar lícita y admisible eran diferentes de las de hoy? ¿No es más bien al revés, pues hoy existen medios para cometer delitos mucho más graves que hace treinta años?

En fin, me duele en el alma lo que voy a decir, pero así lo siento y así lo pienso: en conciencia creo que que el Catecismo que antes acertaba y ahora no.

13/02/23 10:09 AM
  
Forestier
La admisión de las propias culpas y su posterior arrepentimiento es
el más efectivo catalizador para generar intermitentes y constantes motivaciones de superación y mejoramiento personal, y no deja de ser el mejor antídoto para evitar la atonía existencial y el envejecimiento del espíritu, alejándonos de la siniestra fatalidad de un cosmos indiferente y cerrado a cualquier dimensión espiritual y trascendente de la existencia humana,
13/02/23 10:15 AM
  
Diácono
Es muy raro ya el país que no puede mantener alejados de la sociedad a los presos más deleznables. ¿Algún caso en algún país? Quizás por ello no hay que desdeñar del todo la posibilidad de su necesidad. Muy raro eso sí.

Bruno: "Lo que no parecen entender los nuevos compasivos es que la justicia y, en su caso, el reconocimiento de la culpa son esenciales para la dignidad humana".

En desacuerdo. Si en la justicia se aplica la pena de muerte no hay posibilidad alguna de reconocimiento de culpa por parte del reo. Es ejecutado.

13/02/23 11:01 AM
  
Luis Fernando
Por cierto, es bastante más "fácil" que alguien se arrepienta de sus pecados si sabe que va a morir en breve a si piensa que le quedan largos años de vida.
13/02/23 11:01 AM
  
Urbel
Escribe Luis López:

"Pero el problema de fondo, según lo veo, es de cambio de doctrina, pues el Catecismo antes decía una cosa y ahora dice otra. ¡Con una diferencia de menos de 30 años!"

Menos de treinta años, únicamente doce, transcurrieron entre los dos actos que a continuación señalo.

En 1953 Pío XII reafirmó en Ci riesce -su discurso de diciembre de 1953 a los juristas católicos italianos- la tradicional doctrina católica sobre la eventual tolerancia de las falsas religiones por el poder político católico: aquello “que no responde a la verdad y a la norma moral no tiene objetivamente derecho alguno ni a la existencia, ni a la propaganda, ni a la acción”; sin perjuicio de lo cual puede ser tolerado por razones de prudencia política.

En 1965 el Concilio Vaticano II declaró un pretendido derecho a la libertad religiosa, la cual consiste en que todos los hombres han de estar inmunes de coacción en materia religiosa, de manera que no se impida a nadie actuar conforme a su conciencia “en privado y en público, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos” (Dignitatis humanae, núm. 2).

Por lo tanto, también cuando profesa aquello “que no responde a la verdad y a la norma moral”, todo hombre tiene derecho a que no se le impida ni la propaganda ni la acción, “en privado y en público, solo o asociado con otros, dentro de los límites debidos”.

13/02/23 11:24 AM
  
África Marteache
Una interesante visión de este "todos somos víctimas" viene en "Vida Nueva" ante la lectura papal del Buen Samaritano. Según el Papa Francisco en la parábola hay dos heridos: el que fue víctima del robo y el samaritano, víctima de la inmigración. El samaritano estaba en Judea y, aunque la parábola no lo diga, se supone que era mirado con hostilidad lo cual le causaba heridas psíquicas.
A mi se me ocurre que, en realidad, hay tres victimas: los ladrones, el herido y el samaritano. No sé cómo el Papa no ha caído en el hecho de la desesperación de aquellos individuos cuya marginalidad les obligaba a delinquir y que, como no encontraron todo lo que querían, se vieron obligados a pegarle una paliza al judío rácano que solo llevaba encima dos denarios.
13/02/23 11:48 AM
  
Raul de Argentina
Siempre me llamó la atención el empecinamiento de Francisco en ir contra la tradición en este tema, cuándo nuestro propio país, Argentina, sufre aún hoy los efectos de los fatídicos años setenta.
En ese momento, aplicar cadenas perpetuas a los terroristas era fácticamente imposible y la hipocresía de negarse a aplicar la pena de muerte por derecha, llevo a que se lo hiciera por izquierda.
A casi medio siglo de eso, juicios payasescos, Bonafinis, etc son aún fruto de ese gravísimo error.
En ciertos casos, como esa época de Argentina, la pena de muerte no sólo es moral sino un deber de caridad del gobernante al resto de la sociedad.
El mundo no es sólo EEUU y Europa Occidental.
Es curioso tener que recordárselo a quienes la juegan de progresistas.
13/02/23 11:56 AM
  
Luis Fernando
Urbel, permíteme que te aconseje que no saques el tema del CVII constantemente. Es que vas camino de hablar del tema en un post sobre calentamiento global y la verdad, ya cansa.
13/02/23 12:11 PM
  
Carmen
Yo estoy a favor de la pena de muerte ante delitos muy graves, por la sencilla razón de que hay vida después de la muerte.

No se puede exponer a los inocentes ante determinados individuos. Se juzga, se encarcela con la máximo seguridad, se da un tiempo y pasado este tiempo, se le da una muerte digna. Así pasa a la última instancia, que es el juicio Dios, Juez Supremo.
13/02/23 12:13 PM
  
Urbel
Recibida y aceptada la advertencia.

Por otro lado pronto llegará la Cuaresma y con ella para este servidor otro tiempo de abstinencia internáutica.

Paz y bien.
13/02/23 12:24 PM
  
Tamayo
En 2014 la Universidad de Michigan publicó un estudio sobre las últimas 1320 ejecuciones en EEUU.
La conclusión fue que el 4% de las personas ejecutadas eran inocentes.
Es decir casi 70 personas muertas injustamente.
Desde 1976 unas 84 personas condenadas a pena capital se libraron de morir, porque su caso fue revisado a tiempo.
La pena de muerte siempre tiene un sesgo social y racial: no hay ricos en el corredor de la muerte y casi la mitad de los condenados son de minorías raciales.
Todo el que está a favor de la pena de muerte, debería pararse a pensar si le gustaría estar en el lugar de un inocente acusado injustamente.
13/02/23 12:29 PM
  
Luis Fernando
Era consejo, no advertencia. No tengo autoridad para advertir a nadie.
13/02/23 12:46 PM
  
África Marteache
Tamayo: lo que indicas es que la justicia funciona muy mal. El mal funcionamiento de la justicia advierte, no solo de cuántos inocentes son declarados culpables, sino de cuántos culpables son declarados inocentes. Cosa que, por lo visto, importa poco.
13/02/23 1:03 PM
  
Rafaelus
Raul:
Si el gobierno argentino de los 1970 hubiera tenido facultad jurídica para emplear la pena de muerte contra los opositores terroristas, eso mismo hubiera permitido a los gobiernos sucesores ejecutar a los militares acusados también por terrorismo, pues la junta militar no fue derrocada por un golpe o una revolución sino que debió ceder el poder después de fracasar alzando la mano contra Reino Unido, pues la traición de Suez no se repitió en las Malvinas, por lo que las leyes continuaron y hubieran permitido revancha.
13/02/23 1:11 PM
  
Juan Mariner
Bruno: la cadena perpetua sentenciada definitiva y en firme en error es "indemnizable" por el Estado a la víctima perjudicada del quebranto o daño judicial; la pena de muerte, sólo a los herederos
13/02/23 1:18 PM
  
Raul de Argentina
Rafaelus,
No creo que hubiera pasado eso pero, de cualquier manera, me parece irrelevante a la discusión.
Un gobernante no puede dejar de hacer lo correcto pensando en lo que hará un futuro gobernante.
13/02/23 1:23 PM
  
Rafaelus
Esta opción preferencial por el infierno y la pena de muerte hasta con argumentos interesantes a favor de la esclavitud, como queriendo adelantar el infierno en la Tierra, coincide con la indiferencia mundial ante la guerra en Europa oriental, pues en este caso no hay marchas multitudinarias contra la guerra como las hubo protestando contra las guerras del Golfo Pérsico, Yugoslavia, Afganistán y otras.

La mejor posibilidad sería que las multitudes eran movilizadas desde Rusia para que denunciaran acciones de la OTAN, pero también puede ser que así como unos claman por una intervención divina que ponga fin al orden actual, en el resto de la gente muchos también desean ese fin aunque sea por decisiones de simples mortales con poder sobre arsenales de destrucción masiva, pues para todos lo comun es el desdén al perdón, la misericordia y la compasión porque son "sentimentalismo".
13/02/23 1:28 PM
  
AJ
Luis López:

Es que dudo que el Papa tenga autoridad para cambiar el catecismo en este punto. Si la Iglesia siempre predicó lo mismo, ¿A que viene ese cambio? Argumenta que los "tiempos han cambiado". Y eso no es del todo cierto. En Europa si, pero a nivel mundial hay países que no tienen un sistema penitenciario adecuado. Incluso en ese caso, ¿Alguien podría negar que un Bin Laden vivo es mucho más peligroso para la sociedad que muerto?

Y siguiendo la argumentación del Papa, ¿Que otros puntos del catecismo se podrían cambiar porque "los tiempos han cambiado" o "la sociedad no lo acepta"? Se me ocurren muchísimos
13/02/23 1:47 PM
  
Carsten
Interesantísimo. Solamente tres comentarios:

1. La Misericordia es la plenitud de la Justicia... hace muy poco escribí sobre eso en otro artículo de este mismo portal, y no quiero ser pesado.

2. En el salmo 84, la misericordia y la verdad no son dos realidades contrapuestas que se harán amigas, sino que "serán encontradas"; y la justicia y la paz "serán besadas" por nosotros, cuando llegue el Mesías.
El padre Bojorge enseñaba que hay que traducir el texto en voz semi-pasiva porque de lo contrario no tiene sentido.
Normalmente se traduce "la misericordia y la verdad se encontrarán, la justicia y la paz se abrazarán", en voz activa.

3. En mi país no existe la pena de muerte, pero las cárceles son un castigo mucho peor. Y a la gente le parece bien.
13/02/23 2:38 PM
  
Farias
Catecismo de la Iglesia Católica. 2267 Durante mucho tiempo el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legítima, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común.

Hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. Además, se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado. En fin, se han implementado sistemas de detención más eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos, pero que, al mismo tiempo, no le quitan al reo la posibilidad de redimirse definitivamente.

Por tanto la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que «la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona» (Discurso del Santo Padre Francisco con motivo del XXV Aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica, 11 de octubre de 2017), y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo.
13/02/23 3:14 PM
  
Cristián Yáñez Durán
Farias, antes de haberse puesto a escribir debiese haber leído los comentarios.
13/02/23 3:34 PM
  
Bruno
Tamayo:

"En 2014 la Universidad de Michigan publicó un estudio sobre las últimas 1320 ejecuciones en EEUU. La conclusión fue que el 4% de las personas ejecutadas eran inocentes"

En general, hay que decir que los estudios con conclusiones políticamente correctas son sospechosísimos, porque la presión para obtener como sea esas conclusiones son muy fuertes y la neutralidad se hace casi imposible.

De todas formas, es irrelevante, porque todas las sentencias judiciales son falibles y, por lo tanto, en todas hay un cierto porcentaje de errores. Si la posibilidad de equivocarse hiciera ilegítima una pena, todas las penas serían ilegítimas.

Esto usted ya lo sabe, pero aparentemente le da igual.

"La pena de muerte siempre tiene un sesgo social y racial: no hay ricos en el corredor de la muerte y casi la mitad de los condenados son de minorías raciales"

De nuevo, la respuesta es evidente, pero aparentemente le sigue dando igual.

El número de condenados de "minorías raciales" solo podría ser significativo si se comparase con el número de delitos graves cometidos por esas minorías. En Estados Unidos, que es el país que obsesiona a los que hacen ese tipo de afirmaciones, en torno al cincuenta o sesenta por ciento de los asesinatos (según los años) son cometidos por personas de raza negra, que solo forman el 15 % de la población. Las causas de eso son muy diversas y no tienen nada que ver con lo discutido en este artículo, pero en cualquier caso indican que, por la justicia más elemental, el número de condenas que sufran tiene también que ser más alto.

A eso se suma que, incluso si en un país la justicia tuviera en efecto un sesgo racista, lo tendría en todas las penas que impusiera, de modo que es irracional pretender utilizarlo como argumento contra una pena específica. Lo mismo se puede decir del sesgo en favor de los ricos, que es inevitable en los sistemas judiciales modernos (y casi inevitable en cualquier otro), pero afecta a todas las penas por igual.

"Todo el que está a favor de la pena de muerte, debería pararse a pensar si le gustaría estar en el lugar de un inocente acusado injustamente"

Una vez más, eso se aplica a todas las penas. A nadie le gusta ser acusado injustamente de nada. ¿Cual es, pues, la relevancia de su argumento? Absolutamente ninguna.

No pasa nada por dar argumentos erróneos. A todos nos pasa alguna vez. Pero dar argumentos evidentemente erróneos y hacerlo únicamente por el deseo pertinaz, confeso y cansino de provocar es, como diría el Papa Francisco, inadmisible. Por favor, deje de comportarse así o comente en otro lugar.
13/02/23 3:58 PM
  
Franco
El abuso no quita el uso. Que haya habido inocentes condenados a muerte no hace ilícita la pena de muerte en sí, como el hecho de que haya violaciones no hace que el sexo dentro del matrimonio sea malo.

El punto 2267 tal como está redactado ahora está errado en todos sus párrafos:

"2267 Durante mucho tiempo el recurso a la pena de muerte por parte de la autoridad legítima, después de un debido proceso, fue considerado una respuesta apropiada a la gravedad de algunos delitos y un medio admisible, aunque extremo, para la tutela del bien común."

¿Qué es eso de 'Durante mucho tiempo'? La Iglesia (y la humanidad entera) siempre consideró no sólo lícita, sino a veces necesaria, la pena capital como un buen recurso para proteger a la sociedad, y no simplemente 'apropiada'.

"Hoy está cada vez más viva la conciencia de que la dignidad de la persona no se pierde ni siquiera después de haber cometido crímenes muy graves. Además, se ha extendido una nueva comprensión acerca del sentido de las sanciones penales por parte del Estado. En fin, se han implementado sistemas de detención más eficaces, que garantizan la necesaria defensa de los ciudadanos, pero que, al mismo tiempo, no le quitan al reo la posibilidad de redimirse definitivamente."

Este párrafo ya empieza con una falsedad. Tal como ya se comentó antes, existe la distinción entre la dignidad ontológica y la dignidad moral. Que la primera no se pierde está claro, pero, ¿qué significa eso en realidad? Consecuencias prácticas, que yo sepa, no tiene. Hasta Satanás conserva en el Infierno su dignidad ontológica, pero eso no le sirve de consuelo. Sabido es también que a Dios le interesa la dignidad moral, de tal manera que, entre un ángel y un humano, el de mayor gracia es más amado, independientemente de la mayor dignidad ontológica del ángel. Además, esa misma 'comprensión' se aplica en el mundo para favorecer la eutanasia y el aborto.
Sobre lo segundo, ¿qué se puede decir? Que así piense alguien de Argentina, donde los narcotraficantes dirigen sus negocios desde la cárcel, donde los ladrones delinquen durante sus salidas transitorias, donde hay jueces que intentan que todo criminal salga libre lo antes posible, etc., parece una burla. También me gustaría saber cómo se mide la eficacia de un sistema que se limita en gran medida a reaccionar a los hechos, y que aprisiona a algunos sin impedir para nada que surjan otros más peligrosos que los primeros. Muchos ponen como ejemplo a los paises nórdicos, pero nosotros no ignoramos que son sociedades podridas, aparte de que la prensa de por sí no es muy prolífica en mencionar lo malo que pasa por ahí.

"Por tanto la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que «la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona» (Discurso del Santo Padre Francisco con motivo del XXV Aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica, 11 de octubre de 2017), y se compromete con determinación a su abolición en todo el mundo."

¿Desde cuándo aquello de "porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona" es parte de la definición de pecado? Porque hasta donde sé, el pecado es la desobediencia a Dios. Y la Iglesia siempre ha enseñado que tal definición no incluye a la pensa de muerte. Y, que yo sepa, la palabra 'admisible' ni siquiera pertenece a la moral.
13/02/23 4:03 PM
  
Alan
"Si lo piensa un poco, verá que esas afirmaciones son contradictorias una con otra. Si un señor se pasa en la cárcel treinta años hasta que muere y luego se descubre que era inocente, ¿quién le va a devolver esa vida que pasó en prisión? Luego por la misma razón tendría que estar contra la cadena perpetua. Y aunque se le condene a veinte años de cárcel y se descubra que era inocente después de quince y se le libere, ¿quién le va a devolver esos quince años? "

Hombre Bruno, su argumento es un poco tramposillo, ¿que preferiria usted, si fuera inocente, que le condenaran a muerte o a cadena perpetua?
13/02/23 4:09 PM
  
Bruno
Alan:

"Hombre Bruno, su argumento es un poco tramposillo, ¿que preferiria usted, si fuera inocente, que le condenaran a muerte o a cadena perpetua?"

El argumento tramposillo es el suyo. Piénselo un poco. ¿Qué preferiría usetd, si fuera inocente, que le condenaran a cadena perpetua o a veinte años? ¿Luego la cadena perpetua es ilegítima? ¿Y qué preferiría, veinte años o una multa? ¿Luego las condenas a veinte años son ilegítimas? ¿Y mejor una multa o nada? ¿Luego las multas son ilegítimas?

Ese argumento carece de contenido racional. Todas las condenas son falibles y todas son, en algún aspecto, irreversibles. Luego alegar que la pena de muerte es falible e irreversible no aporta nada, porque lo mismo se puede decir de las demás.

En cualquier caso, repito, el artículo no trata sobre la pena de muerte, sino sobre otra cosa.
13/02/23 4:16 PM
  
África Marteache
Yo no me metería en cacaos raciales y de minorías, porque una recopilación de datos que hice de las figuras predominantes de Austro-Hungría a partir del libro "El genio austrohúngaro", que hacía mención a ello, revela que para la proporción de judíos que había en ese imperio el número de personas relevantes era tan grande que llama inmediatamente la atención, lo que podía ser el origen del odio de Hitler hacia los judíos, porque solo quedaban dos opciones:
1) Eran mucho más listos que todos los demás, con un CI significativamente superior.
2) Eran unos marrulleros que utilizaban alianzas entre ellos para catapultarse.
Yo no creo ni lo uno ni lo otro, por lo que la cuestión queda sin explicar.
Si pusiera aquí las conclusiones estoy segura de que tampoco nadie podría dar una explicación racional a tal cosa, ni siquiera Tamayo.
Me refiero al número de delitos cometidos por el 15% de la población y al número de genios en una población claramente inferior al 15%.
Yendo únicamente a los escritores Kafka, Zweig y Roth eran judíos y hay pocos, o ningún escritor, tan famoso que no lo fuese. Y eso en todos los campos del saber, excepto la pintura y la música.
Sin embargo, el Estado de Israel no ha dado personajes de ese calado desde que se fundó. ??????

13/02/23 5:01 PM
  
Bruno
Tamayo:

Lo siento, borro su comentario porque confirma una vez más que no le interesa lo que discutimos. Cuando a alguien le muestran, sin lugar a la más mínima duda, que sus argumentos cometían un fallo lógico fundamental, lo primero que hace, ¡lo primero!, es reconocerlo y agradecer la corrección. Después, si quiere, puede dar otros argumentos. Pero sin ese reconocimiento, la discusión no sirve de nada.

Si a eso sumamos su manía de intentar reconducirlo todo a sus obsesiones particulares, que no tienen nada que ver con el tema tratado ni con este blog, lo indicado es no perder más el tiempo. Dios le bendiga abundantemente.
13/02/23 5:05 PM
  
Octavio
Magnífico artículo
13/02/23 5:07 PM
  
Rexjhs
Para entender por qué la Iglesia siempre admitió la pena de muerte hay que recordar que su más alta misión es la salus animarum, la salvación de las almas. La muerte o la vida de un reo puede parecer el único valor en liza para los valores que rigen el mundo secular. Para la Iglesia, que siempre mira a lo más alto, la vida auténtica es la que hay después de la muerte y es eterna: o el infierno o la salvación. La Iglesia siempre validó como lícita la pena capital en determinados casos, pero sin dejar por ello de ofrecerle al reo condenado la confesión y el arrepentimiento tras un juicio justo, para que salvara su alma.

La Iglesia considera que los jueces y agentes del Estado son servidores públicos pero, a la vez, servidores de Dios en el mantenimiento de un orden social y moral justo, porque no hay autoridad temporal que no haya sido puesta por el Padre de todas las cosas, por su misericordia o por su justicia (Jn., 19, 11).

Ese orden moral establecido por Dios en el mundo queda afectado por los crímenes de los delincuentes, que no dejan de ser pecados mortales las más veces (asesinatos, homicidios, violaciones, trata de blancas, tráfico de drogas, desfalcos y delitos económicos, etc.), muchos de ellos pecados que claman contra el cielo, como el aborto. Y ese orden moral afectado exige reparación. Por eso las penas establecidas por los jueces tienen, para la Iglesia, un carácter punitivo, reparador y compensador del daño causado (Catecismo de la Iglesia Católica, 2266), que sigue como, consecuencia lógica, a la culpa del delito.

Toda culpa exige, pues, una reparación, no solo a nivel personal (cumplir la penitencia), sino a nivel social. Cuando esa pena es aceptada por el reo tiene un altísimo valor de expiación de los pecados, como exige la confesión sacramental de los mismos. Y si no lo es, al menos sirve objetivamente para reparar en el condenado (con un daño infligido sobre su persona) los efectos sociales de sus actos (el daño causado a terceros causado con sus acciones), de cara a las víctimas, a los familiares, a la sociedad y, en última instancia, a Dios.

Por eso en el AT y en el NT leemos tantas veces cómo Israel, Yahvé o el mismo Cristo hablan de la muerte como castigo justo de los impíos, de los apóstatas o de los que rechazan el reinado de Cristo como Hijo de Dios. Son cientos las citas posibles. Bástenos como ejemplo 1 Reyes 18, 40; 1 Mac 2, 24 o Lc. 19,27, Mt. 21, 41.

A ese carácter reparatorio-expiatorio de la pena se ha unido en las últimas décadas una finalidad preventiva: la pena de muerte cabe allí donde no existan otros medios menos lesivos que puedan evitar que un delincuente pueda producir un mal a la sociedad. En las sociedades occidentales, donde existen cárceles seguras, la pena de muerte tiene sentido solo en casos de delincuentes incurables y multireincidentes (como pederastas o violadores). La cadena perpetua, así, es perfectamente legítima para proteger a los ciudadanos de un sujeto que por patología o por maldad no quiere arrepentirse de sus delitos y pretende seguir cometiéndolos.

Pero aún hoy existen muchos países donde las cárceles no son seguras o donde no hay cárceles dignas, donde el sistema judicial es corrupto o donde la policía no realiza adecuadamente las labores de prevención del delito. En esos países, muchos africanos y asiáticos, allí donde exista un juicio con garantías y el reo sea probado culpable, y siempre que ese sujeto no pretenda dejar de cometer graves delitos, el recurso a la pena de muerte sería lícito para la Iglesia católica. Y ello no por maldad, sino como legítima defensa social y porque al reo se le prepara debidamente para su arrepentimiento y para que salve su alma. ¡Cuántos presos, en el momento supremo del patíbulo, se han arrepentido y ganado el cielo justamente porque la pena de muerte le ha hecho tomar conciencia de la gravedad de sus ofensas y de estar en el último momento para repararlas, pedir perdón y salvarse! Por el contrario… ¡cuántos presos después de muchos años en la cárcel no han mostrado el menor signo de arrepentimiento sino que han empeorado, y cuántos incluso han salido de la cárcel y se han supuestamente “reinsertado” en la sociedad sin arrepentirse de sus delitos, caminando por la autopista que les lleva a su condenación!

Como vemos, a los ojos del mundo la pena de muerte puede ser abominable, pero con los ojos de la Iglesia la pena de muerte repara un mal causado y no deja por ello de ofrecer la Misericordia de Dios para que el reo se salve in extremis.
13/02/23 5:20 PM
  
Alan
No Bruno, usted fue el que hizo la comparación, asimilando la pena de muerte (algo irreversible y, en principio, que se ejecutara en corto plazo) con penas largas, o perpetuas, durante las que el reo fallece en la carcel y luego se demuestra que era inocente. Pero la cosa es bastante sencilla, ante la pena de muerte o la cadena perpetua, alguien inocente preferira la segunda, gana tiempo de vida y de posibilidad que se demuestre su inocencia en ese tiempo, con la pena de muerte no es posible.
13/02/23 5:21 PM
  
Hugo Z. Hazcquenbush
"Los católicos, hoy como hace mil años, no podemos aceptar que se separen verdad y caridad, justicia y misericordia"

Por supuesto que podríais (Si quisierais).
Otros cristianos sí podemos.
Dios no es justo, porque ama. Dios es amor no justicia.
La yuxtaposición de amor y justicia divinas ya ha sido demostrado por Gonzalez Faus que es una de las mayores herejías modernas.
A la caridad no le importa la verdad, si la caridad está condicionada por la verdad no es caridad, es justicia.
El padre misericordioso sabía que era verdad que el hijo pródigo se llevó su pasta y la malgastó en putas y mató el cordero cebado.
Dios perdona a todo el que se lo pide.
Y el papa lo sabe y por eso "¿Quien es é para juzgar?" O tú, o yo.
13/02/23 5:24 PM
  
África Marteache
¿Y por qué la inocencia o culpabilidad son irrelevantes?
Hasta Dimas reconoció que su condena era justa y la de Jesús no, al único que le parecía lo mismo fue a Gestas.
13/02/23 5:29 PM
  
África Marteache
De pontificia nada, tu obsesión por los pobres y los negros no es menor, pero no te llaman la atención por eso. Mencionas estadísticas referentes a minorías, pues yo también.
13/02/23 5:32 PM
  
África Marteache
Naturalmente que el Cristianismo reconoce la posibilidad de la remisión de los pecados, pero hay que confesarlos y cumplir la penitencia, que en este caso es la condena. En el caso de San Dimas hubo un reconocimiento por su parte de que se merecía lo que le estaba pasando, lo que le pidió a Jesús es que se acordara de él cuando estuviera en su Reino, no que le salvara la vida terrenal. Gestas, en cambio, le dijo que si era Hijo de Dios los salvara de la cruz. Para el último lo único que contaba era su vida en este mundo, no la Vida Eterna.
13/02/23 5:42 PM
  
AJ
Por tanto la Iglesia enseña, a la luz del Evangelio, que «la pena de muerte es inadmisible, porque atenta contra la inviolabilidad y la dignidad de la persona» (Discurso del Santo Padre Francisco con motivo del XXV Aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica, 11 de octubre de 2017)

Eso no es lo que la Iglesia enseña. Esa es la opinión del Papa Francisco (muy respetable, pero es eso, una opinión). Lo que la Iglesia ha enseñado, basándose en las Escrituras y en la Tradición, es que la pena de muerte, en ocasiones, es admisible. En las Escrituras el propio Dios la usa, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. A mi me parece claro... Otra cosa es que se use como última opción.
13/02/23 5:52 PM
  
Néstor
Dios es Justo porque no es injusto, que es la única alternativa.

En efecto, desde que se perdió el sentido de la pena como algo justo, y se pasó a hablar de "defensa de la sociedad" y de "regeneración" como las únicas o principales justificaciones de la pena, se dejó lógicamente de considerar a los culpables como personas responsables y en los hechos se los equiparó a los tigres devoradores de hombres de los cuales hay que "defenderse", y a los que sería muy bueno poder amaestrar (condicionar) para que dejasen de atacarnos.

Toda pena es irreversible porque el tiempo pasado en la cárcel no se devuelve, por más plata que a uno le puedan dar.

Además la proporcionalidad entre el delito y la pena se viene abajo si no se puede condenar a muerte al que ha tomado 20 o 50 vidas humanas, por ejemplo.

Hay que distinguir la función del juez y la del sacerdote, porque hay que distinguir entre la moral y el derecho. El sacerdote exhorta al condenado al arrepentimiento para que salve su alma de la pena eterna, el juez le aplica justa pena temporal por sus crímenes.

Así dicen que pasó con uno de los generales de Santa Juana de Arco que terminó siendo violador, torturador y asesino de niños. Fue condenado a muerte, se convirtió durante el juicio, pidió perdón con lágrimas durante el camino al cadalso, acompañado por las oraciones y la lágrimas de la gente, y fue ejecutado como señalaba la ley.

En realidad, en el Catecismo no se ha cambiado la doctrina de la Iglesia, porque la palabra "inadmisible" no significa teológicamente nada. La palabra clave es "intrínsecamente mala", y esa no se ha dicho, ni se va a decir, porque durante 20 siglos la Iglesia enseñó la licitud de la pena de muerte en algunos casos.

Y el "desarrollo" no consiste en que un perro se muera y en su lugar aparezca un gato.

En cuanto a las condiciones actuales en las sociedades modernas, es un tema accidental que no cambia lo esencial y permanente del asunto. Si la pena de muerte no es intrínsecamente mala, puede haber, sin duda, circunstancias en las que sea mejor prescindir de ella, pero también puede haber otras en que sea lícito aplicarla.

Saludos cordiales.
13/02/23 5:54 PM
  
Luis Fernando
Ahora resulta que el Catecismo no ha cambiado nada. Y la gente sin enterarse, señoras y señores. Pues nada, me quedo más tranquilo sabiendo que lo que parece que es y todo el mundo dice que es, resulta que no es. Ya no se me viene abajo el castillo de naipes...
13/02/23 6:41 PM
  
AJ
Hugo:

Mezclas las cosas como casi siempre. La verdad no puede ir separada de la caridad ni la misericordia de la justicia. Nadie podría decir que una acción de caridad es la mentira. En cuanto la justicia, Dios es bueno pero también es justo. Juzgar por igual a buenos y malos y a arrepentidos y no arrepentidos es una injusticia y, por tanto, una falta de bondad. En la conversión, el hombre reconoce la Verdad de haberse alejado del Padre y, una vez que acude a Dios, encuentra su Caridad y si misericordia.
13/02/23 6:57 PM
  
AJ
Luis Fernando:

El catecismo cambió en este punto pero considero que el Papa no tiene autoridad para hacer tal cambio de motu propio. El primero que tiene que obedecer en la Iglesia a la Tradición y las Escrituras, es el Papa. Si no, pasamos olímpicamente
13/02/23 7:00 PM
  
Néstor
Es que el único cambio posible es pasar de que la pena de muerte no es intrínsecamente mala, y por tanto, es lícita en algunos casos, a que sí lo es, y por tanto, no es lícita en absolutamente ninguna circunstancia. Todo lo otro es palabrerío, tiene efecto mediático, etc., pero no cambia la doctrina.

Saludos cordiales.
13/02/23 7:51 PM
  
Bruno
Néstor, AJ y Luis Fernando:

Bueno, el cambio es a hacer más confusa la doctrina en lugar de más clara (algo que ya de por sí es asombroso) y, lo que es peor, a dar la impresión de que la fe de la Iglesia ha cambiado, pero sin decirlo con todas las letras, para que el que quiera rechazar la fe de siempre pueda hacerlo impunemente y el que pretenda defenderla no pueda alegar que se ha cambiado expresamente.

Es, me temo, algo peor que negar la fe directamente o, al menos, más innoble. Y que coincide por completo con la forma de actuar del modernismo según San Pío X.

Dios tenga misericordia de nosotros.
13/02/23 7:57 PM
  
Carsten
Creo que las preguntas de Rafaelus sobre la tortura no han sido respondidas satisfactoriamente (él preguntaba por qué Dios tiene permitido torturar en el infierno y en el Purgatorio y nosotros lo tenemos prohibido aquí en la Tierra).

África le respondió: "Dios no es como el hombre. Ergo, nosotros no podemos juzgar si es lícito o ilícito lo que hace". Eso es nominalismo.
Urbel, por su parte, comentó: "si es de Fe, entonces está bien". Eso es fideísmo.

Dios nunca puede obrar el mal. Por lo tanto, si la tortura es inmoral, entonces Dios no puede torturar ni dar tormento, que es lo mismo.

Entonces, la solución puede ser:

A. El infierno y el Purgatorio no incluyen tormentos: los sufrimientos de allí deben ser llamados de otra manera.
B. Dios no condena a nadie al infierno, sino que los hombres deciden ir allí de motu proprio.
C. El infierno y el purgatorio no existen.
D. La tortura no siempre es inmoral.
E. Otra solución que no se me ocurre, pero que responda a todas las herejías que acabo de escribir.

¿Alguien me ayuda?
Y perdonen mi ignorancia.

Creo que la clave está en la definición de tortura, pero no alcanzo a descubrir la respuesta.

PD: África y Urbel, sé que exageré un poco sus posiciones, pero no fue para ofenderlos sino para ayudarme a pensar. Sé que no son herejes.
13/02/23 8:08 PM
  
Urbel
Esto me recuerda ... no, no, seguiré el saludable consejo que se me ha dado.
13/02/23 8:08 PM
  
Néstor
Claro, ese cambio sí tuvo lugar: confundir y embarrar la cancha.

Saludos cordiales.
13/02/23 8:10 PM
  
Néstor
Obviamente todo pasa por la definición de "tormento" y de "tortura". Por ejemplo, una cosa es producir sufrimiento como pena por algún delito, y otra como forma de obtener información. Aquí estamos solamente en la primera hipótesis. Hubo un tiempo en que se aplicaban azotes por algunos delitos, y en forma más casera, tradicionalmente los padres, antes de la corrección política universal, arrimaban la ropa a las asentaderas de los hijos como parte de su sistema educativo y también como forma elemental de justicia doméstica.

Es claro que los azotes son una pena inmensamente más leve que la pena de muerte, y nada parece haber de inaceptable en la idea de que algunos personajes fuesen azotados públicamente para edificación de la sociedad y refrigerio de las almas.

En todo caso, los tormentos del Infierno no son "tortura" en el sentido más popular del término que lo entiende como método de investigación y de recopilación de información, sí son una "pena", pero no la más grave, que es la pérdida de la visión de Dios.

Saludos cordiales.
13/02/23 8:20 PM
  
Luis Fernando
Bruno, "contra factum non valet argumentum". Yo ya tengo decidido que no juego al juego de los modernistas y el de quienes quieren salvarles la cara. Ni en este ni en tantos otros temas. Es como pretender que con Amoris Laetitia no cambia nada y que la doctrina queda igual.
13/02/23 8:25 PM
  
Cos
Lo que demuestra el discurso de la celebración del aniversario del catecismo es que no se comprende no solo las razones últimas de la doctrina en este punto, sino las razones mismas que están actuando detrás de estas acciones seculares. Que, como indica el presente artículo, suponen la trasposición de una filosofía en la que se tiene en cuenta la responsabilidad del reo sobre su acto y la medida proporcional de la pena por otra nueva filosofía en la que se descarga la responsabilidad del acto sobre otras fuerzas de tipo colectivo. Nada tiene que ver con la dignidad.

Son los típicos errores del progresismo, que cree que "la humanidad va avanzando", en lugar de darse cuenta de que lo que cambian son las condiciones ambientales que condicionan a los actos de los individuos o las ideologías dominantes.
13/02/23 9:01 PM
  
Néstor
No se trata de salvar caras, sino de exigirles a los señores modernistas que hagan los deberes cuando quieran cambiar la doctrina, en vez de querer corrernos a ponchazos con palabrería de informativo, y no hacernos nosotros portavoces de aquellos cambios que en realidad no hayan sucedido.

Saludos cordiales.
13/02/23 9:05 PM
  
Cos
La pena de prisión es una forma de tormento, sino serían unas vacaciones o un periodo de retiro espiritual.
13/02/23 9:08 PM
  
África Marteache
Carsten: Me gustaría saber que hay de nominalismo en el hecho de que un ser humano no se ponga a la altura de Dios.
Tú mismo dices que no sabes la respuesta y ¿quieres que te la demos nosotros? Naturalmente que deben ser llamados de otra manera, todo lo que hay después de este mundo debe ser llamado de otra manera: el tiempo, el espacio, el tormento y el éxtasis, pero está fuera de nuestras capacidades.
13/02/23 9:10 PM
  
Carsten
Néstor: gracias.
Pero:
El catecismo (en el número 2297) entiende que usar violencia física o psicológica para castigar también es tortura.
¿Será una cuestión de intensidad?

Y con respecto a la pena de daño: es el peor sufrimiento del infierno. ¿No cuenta como castigo? Evidentemente, no es Dios el que está haciendo sufrir al condenado. ¿O sí?

Yo ya me confieso burro completo.
13/02/23 9:12 PM
  
África Marteache
Introducir conceptos como legalidad, licitud y otros, que son humanos, y tratar de aplicárselos a Dios es como intentar desentrañar el misterio de la Santísima Trinidad.

13/02/23 9:14 PM
  
África Marteache
Carsten: ¿Tú sabes lo que es la visión beatífica de Dios? ¿A qué no? ¿O eso si te lo puedes imaginar?
13/02/23 9:17 PM
  
Carsten
África: era una exageración mía y debí pedirle perdón de antemano. Se lo pido ahora doblemente.

Pero el nominalismo no consistía em ponerse a la altura de Dios, sino en considerar que Dios, si quisiera, podría pecar.

Según recuerdo, Ockham sostenía que la moral se basa solamente en la libertad omnímoda de Dios, que no está atado por ninguna ley y decide arbitrariamente qué es lo que está bien y lo que está mal.
Es decir: que si Dios quisiera cometer un pecado (no me atrevo a escribir aquí las aberraciones que se me han ocurrido, por respeto a ustedes), tendría todo el derecho a hacerlo. Y podría, cosa que contradice a su Santidad inmensa.
Era una consecuencia de su nominalismo, porque, si no se pueden conocer las esencias de las cosas, mucho menos las leyes que las rigen.
Iba por ahí el asunto, aunque me estoy dando cuenta de que ni eso recuerdo bien de mis clases de filosofía.
13/02/23 9:21 PM
  
Carsten
Sé definir la visión beatífica, y, por lo tanto, sé que no la puedo imaginar...
13/02/23 9:23 PM
  
África Marteache
Carsten: ¿Puedo hacerte una pregunta? Te la hago y si quieres respondes: ¿Tienes dificultades para recitar el Credo creyendo verdaderamente lo que estás diciendo?
13/02/23 9:24 PM
  
Bruno
Carsten:

En efecto, no está claro qué se entiende por tortura y eso ha sido un problema desde que se redactó ese artículo del catecismo. Es evidente que hay que interpretarlo porque lo que estrictamente dice no tiene sentido, ya que obligar a alguien por la fuerza a quedarse en la cárcel es violencia física y moral, y los guardias llevan armas para ejercer aún más esa violencia física cuando es necesario.

De todas formas, conviene señalar que las cosas que están en el Catecismo no reciben su fuerza magisterial de estar en el Catecismo, sino al contrario: el Catecismo es una recopilación de enseñanzas de la Iglesia, con una fuerza para obligar muy diferente unas de otras (y algunas sin ninguna fuerza para obligar en absoluto).
13/02/23 9:26 PM
  
África Marteache
Es indiscutible que quién no puede imaginarse la visión beatífica de Dios tampoco puede imaginarse el Infierno ni el Purgatorio.
Por lo tanto no veo qué tienen que ver aquí las torturas que unos hombres infligen a otros. El Infierno bien pudiera ser la ocultación del rostro de Dios, y lo que pueda suponer eso no hay imaginación humana que se lo represente.

13/02/23 9:36 PM
  
África Marteache
Por cierto, aunque cayera en el nominalismo, que todo pudiera ser, yo no me ofendo por ello y agradezco a la persona que lo detecte que me explique qué he dicho mal. Pero si el nominalismo es eso, que creo que sí, yo no soy nominalista, así que lo más posible es que me haya expresado mal.
13/02/23 9:41 PM
  
Carsten
Bruno: gracias. Voy a volver al Catecismo de san Pío X.

África: no tengo problema en recitar el Credo ni en creer lo que digo. Lo que pasa es que soy muy ignorante, y por eso pregunto.
Y, como se ha visto por la respuesta de Bruno, hice bien en preguntar: el Catecismo estaba equivocado en ese punto y yo no lo sabía. Ni usted tampoco, y ahora hemos aprendido algo.
13/02/23 9:43 PM
  
África Marteache
Carsten: Tú no eres ignorante, por lo menos no más ignorante que cualquier persona adulta que en algún momento estudió. Lo que pasa es que los límites nos los marca nuestra esencia: somos seres humanos y alcanzamos hasta donde Dios quiere que alcancemos, pero no más allá.
13/02/23 9:49 PM
  
Rafaelus
Gracias Carsten:

África me replicó muy razonable que la legitimación de algo no es aplicable a Dios cuya soberanía es absoluta. Entonces, si Dios permite que los condenados sufran tormento infernal, está bien porque esa es Su Voluntad. Lo discutible, insisto, es hasta qué grado nosotros podemos matar y atormentar en la Tierra, al ser nosotros seres hechos a imagen y semejanza de Dios, teomorfos entonces aunque Dios no es antropomorfo.

Y si adelantar penas infernales a la vida terrena es legítimo para nosotros porque Dios lo permite en vida ultraterrena, entonces el anuncio apocalíptico de que cada uno tendrá su viña en el Reino, también puede adelantarse para esta vida pasajera.

Un caso de soberanía divina: La mujer adúltera no expresó arrepentimiento ni se lo exigió Jesús quien, sin embargo, la perdonó.
13/02/23 9:54 PM
  
Néstor
En efecto, en el n. 2297 del Catecismo se trata de un enunciado general que debe ser precisado, porque la pena de cárcel, por ejemplo, sin duda que implica algún tipo de "violencia moral".

A no ser que se diga que precisamente cuando la pena es justa no hay "violencia", que siempre connota algo contrario al orden, lo cual se puede aplicar también, entonces, a algunos sufrimientos físicos por lo menos.

La pena siempre implica algún sufrimiento, si no no es pena, y la aplica el juez, que en el caso de la pena eterna, sea de daño o de sentido, es Dios, o sea que sí, se trata de un sufrimiento aplicado por Dios al culpable en castigo de su culpa, concretamente, del pecado mortal del que no hubo arrepentimiento.

En cuanto al nominalismo, precisamente porque entiende todo en forma voluntarista, hace imposible el pecado para Dios, pero por una razón contraria a la que da el tomismo. Para el nominalismo Dios no puede pecar porque el bien se identifica con lo que Dios quiere por el mero hecho de que Dios lo quiere, mientras que para el tomismo, Dios no puede pecar porque la Voluntad divina es realmente idéntica al Bien Supremo que es Dios mismo.

Es decir, en el nominalismo el orden es Voluntad divina -> Bien, mientras que en el tomismo el orden es Bien -> Voluntad divina.

Es cierto que nuestros conceptos jurídicos se aplican a Dios en forma solamente análoga, pero eso no quiere decir que no se apliquen, ni que esa analogía sea metafórica.

Saludos cordiales.
13/02/23 9:56 PM
  
Pampeano
Dejando de lado la pena de muerte deduzco que lo que se podría aprender, siguiendo el título, es que "la “revolución de la misericordia” actual no parece ser más que el infructuoso esfuerzo por separar cosas que no se pueden separar: la misericordia y la caridad por un lado y la justicia y la verdad por otro", todo lo cual no se reduce a la pena de muerte. Me parece que solo el "Hugo Z" y etc ha entrado al asunto con referencia a González Faus (¿qué tal, eh?). Los demás, salvo que se me pasara otro, se han mantenido en el tema de salida y no en la conclusión. Y no vale la pena meterse con González Faus a esta altura de los tiempos. Estoy de acuerdo con la conclusión, claro está, y no porque sea un parecer, opinión, creencia o sentimiento propio sino lo que la Iglesia ha dicho inveteradamente.
13/02/23 9:58 PM
  
Néstor
Por eso mismo, una pena cualquiera se justifica, no porque Dios la quiera o permita o la queramos nosotros, sino porque es justa, y por eso mismo, buena.

Saludos cordiales.
13/02/23 10:02 PM
  
Néstor
Lo que pasa es que la modernidad, hija del protestantismo, que a su vez es hijo del nominalismo, cuando quiere imaginarse qué creemos los católicos acerca de Dios, nos convierte inevitablemente en ockhamistas.

Saludos cordiales.
13/02/23 10:10 PM
  
Feri del Carpio Marek
Son dos grandes herejias capaces de aguar todo el cristianismo casi sin darnos cuenta: 1) Dios no castiga, y 2) Es razonable esperar que el infierno esté vacío.

Ambas tienen implicaciones gravisimas en la ortodoxia y en la ortopraxis. Es urgente combatirlas con todo vigor.

Por casualidad hoy me apareció un video de Fernando Casanova, con el sugerente titulo de "El castigo de Dios a sus hijos y los cristianos de cristal". Me pregunto si el gran propagador de la herejía de que Dios no castiga, Alejandro Bermudez, verá ese excelente video, ya que es amigo del apolegeta puertorriqueño.

Si les interesa aquí está el video:

https://youtu.be/0HlsdSyjg08
13/02/23 10:13 PM
  
Bruno
Carsten:

"Y, como se ha visto por la respuesta de Bruno, hice bien en preguntar: el Catecismo estaba equivocado en ese punto y yo no lo sabía"

Yo no he dicho eso. He dicho que no está claro lo que quiere decir, porque lo que parece decir es contradictorio con lo que dice en otros lugares, así que habrá que interpretarlo de otra forma.
13/02/23 10:14 PM
  
África Marteache
Rafaelus: Yo no sé cuándo te vas a enterar porque no hay manera de que des una en el clavo.
Ya que te gustaron tanto las czardas de Monti te voy a recomendar "Ciocârlia" (el canto de la alondra), te va a encantar.
https://www.youtube.com/watch?v=S2iVQRvWnu0
Que me perdone Bruno, pero tampoco le vendrá mal para despejarse un poco.
13/02/23 11:10 PM
  
Rafaelus
África:
Se alega que Dios no es antropomorfo pero está en la Escritura que nos creó a su imagen y semejanza, así que sea por un sólo acto o por proceso evolutivo, fuimos hechos teomorfos. Estoy ante un misterio y no hallo cómo dar en el clavo.

Si nos contentásemos con rezar el Credo creyéndolo fírmemente, no tendríamos problemas pues así lo rezaron por siglos generaciones de creyentes, ya que todo lo que declara el Credo es sobrenatural indemostrable infalsable, con la mención de Poncio Pilato como único dato histórico.

El Credo es una oración muy sabia que no nos compromete a creer en primera pareja, ni en diluvio, ni en pueblos elegidos y otros temas terrenales confirmables, refutables y debatibles.

Acabo de oír Ciocârlia, es una danza folclórica húngara, aunque prefiero las czardas, sin embargo, la mejor czarda para mi gusto es Aires Gitanos del español Pablo de Sarasate.

Gracias.

14/02/23 12:28 AM
  
Néstor
Rezar el Credo partiendo de la base de que por ser sobrenatural es irracional no es cosa de católicos.

Ni antropomorfismos ni teomorfismos, somos creados a imagen de Dios, y esa imagen no está en en que tenemos brazos y piernas, sino en que tenemos inteligencia y voluntad, y por ello, somos personas.

El Credo nos compromete a creer todo aquello que Dios ha revelado y que la Iglesia nos propone como revelado por Dios para que lo creamos.

O sea que tampoco el Credo se entiende separado de la Iglesia, y que para saber qué es lo que la Iglesia enseña en cada punto hay que dedicar un tiempo considerable al estudio de la doctrina católica en sus fuentes autorizadas.

Lo otro, el macaneo al azar sobre temas católicos, carece de todo interés y utilidad.

Saludos cordiales.
14/02/23 1:27 AM
  
África Marteache
Rafaelus: Acabas de dar con la clave del problema entre Orban y la UE, debe de haberse enfadado mucho al saber que las mejores czardas son de Sarasate. ¡Ya verás cómo se va a deprimir Abascal cuando se entere que la mejor jota es de Smetana!
Si no te aclaras con la música ¿te vas a aclarar con la Teología?
¡Qué cosas, madre, qué cosas!
Yo lo decía para despejarte, pero ya veo que no hay manera.
14/02/23 9:13 AM
  
Luis Fernando
Qué tío más grande... La culpa es nuestra por ser portavoces de los modernistas.
Con un par, sí señor, 😎😎😎
Ole tú, 👍👍👍
14/02/23 9:33 AM
  
Daniel Argentina
La comparación del tweet me parece una falacia.
En efecto, Dios no yerra, los jueces humanos a veces si.
14/02/23 6:34 PM
  
Emilio
¿Que qué podemos aprender de ese debate sobre "la pena de muerte"?.
Al hilo de la actualidad y de cierta información de Infocatólica sobre el suicidio voluntario de los ancianos que propone un original profesor de Economía, yo respondería, con cierto cinismo, que si vivimos es porque antes nos sometieron a "la pena de vida". Y me quedo ahí, que de existencialista lo justito. ¡Ay Bergson, cómo se te echa de menos!.
15/02/23 12:20 PM
  
Emilio
Quizá sea conveniente añadir a m comentario anterior la nacionalidad de ese profesor, pues alguna pauta da: nipón (¡niquita!).
15/02/23 12:24 PM
  
Farias
Suerte que el poeta Bruno es difrector en estos comentarios; porque si el moderador fuera L F, no me permitiría meter bocado.



15/02/23 2:56 PM
  
hornero (Argentina)
El pastel es indicado para rellenarlo con cualquier cosa. De ahí que sea de buen sabor, o digerible, es otro cantar.

Eso pasa con la cristiandad europea y norteamericana: ponen de todo en sus discursos, menos lo principal. Sus pasteles carecen de consistencia, aumentan los condimentos, pero permanecen sin sabor.

Porque está claro que no alimentan. El “primer mundo” no se sostiene con palabras hueras, ni con frases hechas. La cristiandad europea y la norteamericana se desploman porque han renunciado al Auxilio que Cristo les envía en la Persona de Su Madre.

La apostasía y sus consecuencias doctrinales y morales continuará aumentando su no apelan a la Virgen como único sostén que los saque de la ciénaga que los atrapa.

Ni el Papa, ni los obispos y sacerdotes, ni los fieles, invocan más el triunfo del Corazón Inmaculado de María en el mundo, tal como Ella lo anunció en Fátima. Pretenden salvar la Iglesia por otros medios, con sus solos esfuerzos e inteligencia.

La experiencia de varios siglos muestra que el derrumbe continúa indetenible. Los avisos de La Salette, Lourdes, Fátima y los actuales no son tenidos en cuenta.

Sería de desear que los del resto fiel organizaran actos de humilde reconocimiento de impotencia, del fracaso culpable por haber desoído los llamados del Cielo hechos por mediación de la Virgen.

Se provoca y tienta a la Justicia divina. Urge renunciar al rumbo anti-,mariano.



15/02/23 3:48 PM
  
Jorge Cantu
Urbel:

"San Pablo, al hablar de la autoridad política, evoca la espada, instrumento de la pena de muerte: "No en vano lleva la espada. Es ministro de Dios, vengador para castigo del que obra el mal" (Romanos 13, 4)".

Por desgracia la autoridad política con frecuencia actúa de manera injusta y abusiva, al grado que San Pablo mismo, siendo inocente y santo, más tarde resultó víctima a su vez de la 'espada' (literalmente) a manos de aquellos que torcieron y abusaron del 'ministerio' de castigo que Dios les confió.
16/02/23 7:52 AM
  
Juan Mariner
El aborto legal es una version más de la pena de muerte que aplica el Estado, el nasciturus es declarado culpable de llegar cuando nadie le ha invitado a hacerlo.
17/02/23 12:37 AM
  
Urbel
Jorge Cantu, no es mayor el discípulo (San Pablo muerto por la espada) que el Maestro (nuestro Señor muerto en la cruz).

Pero el abuso no quita el derecho. La injusticia de las muertes del Maestro en la cruz y de San Pablo por la espada no quita la licitud como principio de la pena de muerte.

En el Nuevo Testamento "no solamente no hay condena explícita alguna de la pena capital, sino que ni siquiera Jesús le niega a Pilatos el derecho de condenarle a muerte, afirmando claramente que su autoridad le venía de arriba.

La conducta de Jesús podría ser tachada de ambivalente: de un lado reprende a sus discípulos (que quieren atraer el fuego del cielo sobre los samaritanos que no querían hospedarles), le dice a Pedro que ponga su espada en la vaina, perdona a la adúltera; pero por otro lado aprueba la pena de muerte para los que maldicen a sus padres (Mt 15, 4 y Mc 7, 10 refiriéndose a Ex 21, 17 y Lev 20,9)."

Silvano Borruso, "Pena de muerte", Ed. Criterio Libros, Madrid, 2002, p. 44.
17/02/23 8:58 AM
  
Néstor
No tiene sentido comparar aborto con pena de muerte precisamente por eso, porque el no nacido no es ni puede ser culpable de ningún crimen. Y el argumento de que los jueces humanos pueden fallar tampoco sirve, porque con ese argumento cerramos todos los juzgados y volvemos a la justicia privada.

Saludos cordiales.
17/02/23 3:25 PM
  
Jackino
A los vivos.se les puede devolver la libertad si se demuestra mas tarde que son inocentes. A los muertos no se les puede devolver. Esa es la diferencia.

Que los jueces se equivoquen de vez en cuando no es motivo suficiente para cerrar los juzgados.

La justicia privada no existe porque ante la ausencia de un juez imparcial degenera en venganza privada. Es habitual que la parte ofendida pida la pena maxima para el reo pero es el juez imparcial quien establece la sentencia. El ofendido pide justicia pero son los jueces los que hacen justicia.
17/02/23 4:11 PM
  
África Marteache
Comparar el aborto y la eutanasia con la pena de muerte es absurdo. La pena de muerte es el resultado de un juicio en el que el reo ha cometido siempre un delito de sangre. Es más, no todos los delitos de sangre llevan a la pena de muerte siempre y en todos los casos, y no estoy hablando aquí de la defensa propia, sino de muchos otros en que matar puede llevar a una sentencia menor que la capital por circunstancias atenuantes tales como la presión a que pudiera estar ejerciendo la víctima sobre su asesino (chantajistas, mafiosos, etc...). El hecho de que la víctima careciera de dignidad moral por ser un delincuente puede ser un atenuante que se tenga en cuenta en la sentencia.
Todo tiene, sin embargo, un equilibrio porque al asesino convicto y confeso de Simón Petliura, con una gran cantidad de testigos, y que mató a éste en una calle principal de París, a una hora punta, esperó a la policía y confesó su crimen, se le declaró inocente. Condenarlo a muerte, dado los antecedentes de la víctima, hubiese sido tal vez demasiado, pero matar a un refugiado político, amparado por la ley francesa, y declarar inocente a su asesino es escandaloso. Sin embargo la mayoría de la prensa francesa e internacional consideró aceptable la sentencia porque como se habían equivocado con Dreyfus había que "compensar" a los judíos.
Sin embargo, si como creen algunos, la dignidad ontológica basta, tampoco al asesino podrían aplicársele estos atenuantes porque, al fin y al cabo, ha matado a una persona.

17/02/23 4:21 PM
  
África Marteache
Es más, matar a tres niños en la calle para vengarse de sus padres es monstruoso, pero si no tenemos en cuenta la dignidad moral que unas criaturas inocentes tienen y nos fijamos solo en su dignidad ontológica de seres humanos, sería lo mismo que matar a tres atracadores que, por ser también personas, tienen dignidad ontológica.
Los que no distinguen esto y se aferran al concepto "persona" a palo seco tienen este problema sin resolver.
17/02/23 4:27 PM
  
Tamayo
"La pena de muerte es el resultado de un juicio en el que el reo ha cometido siempre un delito de sangre."
¿Siempre?
Será en EEUU porque en el resto de países donde se aplica, te pueden matar por delitos como ser homosexual, ser mujer adúltera, oponerse al régimen político, ser extranjero cristiano y poner un pie en La Meca, etc.
La próxima vez que en Infocatólica denuncien que una mujer cristiana ha sido condenada a muerte por blasfemia en Pakistán pónganse a filosofar hablando de dignidad ontológica y dignidad moral.
Todos apoyan la pena de muerte porque piensan que nunca les va a tocar.
Pero nadie está a salvo de arbitrariedades ni de errores judiciales.
17/02/23 10:27 PM
  
África Marteache
Tamayo: Estoy hablando de países occidentales (antiguamente cristianos), ninguno de nosotros apoyamos penas de muerte por otras causas. Escribes por escribir y discrepas por discrepar.
Tú eres de los que piensan que matar a tres niños es lo mismo que matar a tres criminales porque no distingues entre la dignidad ontológica y la dignidad moral, no nosotros.
No me extraña que Bruno se enfade porque tienes unos a prioris tan ostensibles que piensas que todo católico no solo está errado sino que es un criminal en potencia. Todo lo hacemos mal, todo lo enfocamos mal y somos un peligro para la humanidad, de tus escritos no se desprende otra cosa porque si no, por una ley de probabilidades, alguna vez tendríamos razón.
17/02/23 11:14 PM
  
África Marteache
Tu punto de vista elimina los atenuantes posibles en un juicio porque si lo único que se va a tener en cuenta es que era una persona, la muerte de un niño de tres años y la de un sicario del cártel de Tijuana son lo mismo. ¿O no te das cuenta de la incongruencia?
17/02/23 11:38 PM
  
África Marteache
Por otro lado la ley de la blasfemia, allí en donde exista, está apoyada en una mentira. Los únicos que conozco que han blasfemado contra el profeta son los de la revista Charlie Hebdó, que son blasfemos también para nosotros, pero ningún cristiano en Pakistán hace tal cosa, aunque esté loco, porque hay formas menos dolorosas de suicidarse.
18/02/23 12:00 AM
  
Bruno
Tamayo:

¿De verdad no ve la irrelevancia de su argumento? Tiene que esforzarse un poco más para no hacer perder el tiempo. A no ser que lo único que quiera, como ha reconocido alguna vez, sea provocar.

Absolutamente todo lo que ha dicho se puede aplicar a cualquier pena. Luego, si fuera un argumento concluyente, habría que eliminar absolutamente todas las penas, las leyes y el sistema judicial en su conjunto. Lo que es obviamente absurdo.

Que una pena se se use para castigar indebidamente en algún sitio no significa que no se pueda usar para castigar lo que debe ser castigado. Que alguna vez se equivoquen los jueces al aplicar una pena o la apliquen arbitrariamente, no significa que no se pueda aplicar bien. Que, por definición de pena, a nadie le guste que le apliquen una pena no quiere decir que esa pena sea injusta.

Es decir, sus argumentos prueban demasiado. Luego son erróneos.
18/02/23 12:14 AM
  
Haddock.
Tamayo:
Atrévase a salir del armario y dígalo clararnente:

Usted es Belén Esteban ¿Verdad?

18/02/23 12:51 AM
  
hornero (Argentina)
El curso de los acontecimientos lleva a prever que el caos actual de lo que fuera la civilización cristiana occidental aumentará hasta hacerse torpe y evidente.

Bien puede ocurrir que se produzcan perturbaciones a niveles de inteligencia en organizaciones militares como la OTAN, o técnicas en arsenales nucleares, o en sistemas de de producción y distribución industrial. Situaciones que acarrearían consecuencias graves y desconcertarían a los responsables.

Ignoramos los modos por los que la Providencia puede obrar sobre la humanidad pervertida y sublevada contra Dios. Lo racional es que los medios materiales de que se vale el mundo moderno para llevar adelante su ofensiva devastadora impulsada por satanás se vean afectados o paralizados.

Podemos prever hechos extremos, sin apelar a la destrucción física por la guerra, Por ejemplo, una confusión como en la antigua Babilonia entre los idiomas actuales, No necesariamente entre quienes hablan una misma lengua, sino entre quienes hablan lenguas diferentes, español que no entienda al alemán, o al francés; inglés que no entienda al italiano, belga u holandés, etc. Un mundo interrelacionado entraría en pánico.

Es un mundo expuesto a infinidad de factores que lo paralizarían de inmediato, humillando su orgullo suicida. Porque si el mundo atenta contra la razón, cabe esperar que ésta entre en crisis por lógicas razones.

En tal caso, ya iniciado por el asesinato de los hijos, por la adulteración del sexo, por la aberración de las armas nucleares, y por tantas otras perversiones de las finanzas, medios de comunicación, enseñanza de niños y jóvenes, tiranías políticas, consumismo, derroche, etc., cabe esperar el derrumbe de la moderna Babilonia, pese a quien pese.

Quienes estén libres de estas perturbaciones de la mente y del corazón, recurran a María como Arca de Salvación que los protegerá desde ahora hasta cuando arrecie más la tempestad.



18/02/23 1:50 PM
  
hornero (Argentina)
Tomemos nota de cómo ha sido arrasado el plan del II Mahoma y de sus secuaces europeos-norteamericanos.

Veamos en qué medida ha afectado los planes de la OTAN que integra Turquía.

El NOM tiene los días contados.

18/02/23 3:40 PM
  
hornero (Argentina)
Toda disquisición que se elabore dentro del bodrio intelectual-moral moderno, es decir, sin plantearse en un ámbito libre de la corrupción y apostasía modernas, adolecerá necesariamente de cierta precariedad.

Cuánto más meditamos, más comprendemos la incapacidad del “hombre viejo del pecado” para trabajar en la edificación del Reino según las proporciones y parámetros de gloria que exige su Nueva Edad.

Se trata de “Cruzar el umbral dela Esperanza” (S.J.P.II); “restablecer la armonía primitiva a fin de edificar todo un mundo desde sus fundamentos (Pío XII); crear e instaurar la Civilización del Amor (S. Pablo VI).

Cosas que pertenecen al orden de la gloria, que supera al orden de la gracia como éste supera al orden de la naturaleza (cf. S. L. de Montfort, Trat. de la V. Dev. a la Sma. Virgen María”).

Los trabajos del “hombre viejo” llevan en su duración y frutos el término de la muerte.

Sólo la manifestación del “hombre nuevo” nacido en Cristo por el Bautismo desde el Corazón Inmaculado de María por Obra del Espíritu Santo conducirá la Creación a “participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8).

La Aurora de María irradia la Luz de la Gloria de Cristo que hará posible tal transfiguración.

El triunfo del Corazón Inmaculado de María en el mundo determina el tránsito entre estos dos tiempos.

Vivimos el Amanecer del Gran Día sobre la Iglesia, la humanidad y el cosmos que serán elevados al Nuevo Paraso Terrenal que preparará la Venida del Señor.

Ante los esplendores de este Pórtico cuasi infinito, se apagan las constelaciones.

Del tiempo y realidades actuales “no quedará el recuerdo, ni se lo traerá a la memoria” (Is 65, 17).

18/02/23 10:10 PM
  
Horacio Castro
En opinión de muchos juristas los principales damnificados que se presentan como querellantes procuran venganza y no justicia. Es decir, ningún querellante declara que la pena impuesta es excesiva. Sin detenernos en la cuestión de la rehabilitación social, la realidad es que las penas se aplican como castigo. Creo que es justa la aplicación de la ley castigando a delincuentes. Pero los jueces tienen la obligación de graduar las penas que imponen cumpliendo la ley. Desde ya tienen que fundamentar las sentencias a prisión que aplican como máxima en cada caso. Pienso que hay delitos para los cuales íntimamente no nos parece suficiente la aplicación de la pena de muerte. Esto me lleva a deducir que los argumentos para aceptar la aplicación de la pena de muerte sirven también para justificar que sea acompañada de suplicios físicos. Creo que esta posibilidad lógica nos obligaría a pensar que lo moralmente aceptable es que se pueda imponer cómo pena máxima la reclusión perpetua.
19/02/23 7:37 AM
  
Rafaelus
En muchos países la gente opina que la cárcel es peor que la muerte y las autoridades penitenciarias de tales países, renuevan políticas para reducir la frecuencia de suicidios muy alta entre los presos.
19/02/23 10:54 AM
  
hornero (Argentina)
“El último enemigo que será vencido es la muerte” ( I Cor 15, 26).
19/02/23 4:05 PM
  
Horacio Castro
La pena de muerte ya es un suplicio.. Pero al imaginar la intensidad y duración de torturas que se pueden aplicar hasta provocar la muerte, dudo de que en todos los casos posibles, los condenados no prefirieran sufrir la reclusión a perpetuidad.
19/02/23 11:59 PM
  
Rafaelus
Según el principio de la pendiente resbaladiza, aceptar la pena de muerte propicia considerar la tortura. Alguien podría proponer que si un moribundo de cáncer solvente con la ley debe soportar angustia, hemorragia y asfixia, además de dolor en caso de analgesia ineficaz, no sería justo que a un reo de pena de muerte se le ejecute con sedación terminal.
20/02/23 3:21 AM
  
Horacio Castro
No hay falacia en que yo crea que los argumentos para aceptar la pena de muerte, también pueden ser utilizados para considerar justa - en algunos casos- su ejecución mediante tortura. Esto nos tendría que conducir a revisar algunos conceptos. La sentencia a muerte ya es un suplicio.
20/02/23 6:49 AM
  
África Marteache
Horacio Castro: Y la pérdida de la libertad también, depende a lo que se llame suplicio.
20/02/23 9:51 AM
  
Horacio Castro
África. Por supuesto. Y la reclusión perpetua es un castigo justo e inmensamente misericordioso para que la sufran quienes han cometido crímenes horrorosos. Claro que también hay delincuentes que se alegran al recibir sentencias benévolas. Te envío un cariñoso saludo colega, en pocos días cumplo 79.
20/02/23 10:15 AM
  
Franco
Justo lo contrario, Rafaelus. Es el rechazo a la pena de muerte lo que puede terminar en una pendiente resbaladiza, llevando a considerar, por ejemplo, como excesiva la pena más alta actualmente aplicable, sea la que fuere.
20/02/23 10:51 AM
  
África Marteache
Horacio Castro: Depende de lo que depende, para muchos la reclusión perpetua es excesiva porque el reo paga con la pérdida de su libertad de por vida y hay quién va gritando por ahí: ¡Libertad o muerte!
El buenismo considera excesivo casi todo porque quiere darle al reo una segunda oportunidad y para eso, dependiendo de la edad, el máximo serían diez años.
No se juzga el delito se juzga al reo según circunstancias y para las segundas oportunidades el máximo serían 20 años si el reo tiene 20, 10 si tiene 40 años y una patada en el culo para usted y para mi aunque hayamos puesto una bomba en un supermercado con consecuencias de un número ingente de muertos y aunque los psiquiatras, ¡benditos ellos!, establezcan que distinguimos entre el bien y el mal. Pero para un viejo lo normal es la jeringuilla misericordiosa y no la abyecta pena de muerte. Son cosas del pensamiento políticamente correcto.
20/02/23 12:13 PM
  
África Marteache
En cambio para mí, como cristiana que soy, si cometo un acto de venganza con consecuencia de muertos estando en mis cabales, como estoy por la Misericordia de Dios, la pena de muerte sería una sentencia justa siempre que me dieran la oportunidad de arrepentirme, confesarme con un sacerdote y recibir los últimos sacramentos; en cambio que me pongan una inyección letal, aprovechando que nadie va a reclamar y la cosa quedará impune, es un atentado contra mi dignidad moral porque, en el primer caso me tratan como alguien responsable y en el segundo caso como un deshecho. La dignidad consiste en eso, o al menos así me lo enseñaron. No quiero ni su concepto de dignidad ni de misericordia porque no es que el tenemos los seguidores de Jesucristo.
Hubo quién reclamó la dignidad aceptando la muerte, como fue el caso de Sophie Scholl, que tal vez con unos cuantos lloriqueos se hubiese librado ya que los nazis consideraban a la mujer de rango inferior, y ella se aseguró de que no fuera así. La dignidad no te la pueden dar, la tienes que sostener tú con tu conducta.
20/02/23 12:31 PM
  
Horacio Castro
África Marteache. Creo que el máximo castigo que debe aplicar la justicia humana es la reclusión perpetua, es decir hasta la muerte. Si no nos impusieramos un limite podríamos llegar a comportarnos como los integrantes del "estado islámico" tal cómo vemos en esos explícitos videos con ejecuciones espantosas. También podríamos llegar a legislar aplicando castigos cómo los narcos. En países "adelantados " las ejecuciones son por ahorcamiento lento.
20/02/23 1:46 PM
  
África Marteache
Es una opinión muy respetable, pero la reclusión perpetua no es legal en muchos países, así que es de suponer que se considera excesiva. Primero vino la abolición de la pena de muerte, luego la de la prisión perpetua y que tú te hayas parado ahí no significa que otros lo hayan hecho, la misma repugnancia que sientes tú hacia la pena de muerte sienten otros hacia el hecho de tener a alguien preso a perpetuidad.
20/02/23 1:59 PM
  
Horacio Castro
Totalmente de acuerdo en que los delincuentes tienen que ser castigados. Y no con penas de prisión ridículamente leves. En la mayoría de los países los jueces pueden graduar las penas con la obligación de fundamentarlas. Es cierto que hay ideologos de la despenalización. Pero también una mayoría que reclama seguridad y justicia.
20/02/23 2:38 PM
  
hornero (Argentina)
La pena de muerte es el resultado de la incapacidad del “hombre viejo del pecado” para defender la vida, para hacerla fructificar.

Mientras la cristiandad vivía, la pena de muerte fue una excepción extrema.

Ahora que la cristiandad languidece por anemia, la muerte campea por todas partes.

¡Si asesinan a sus propios hijos!

Antes las guerras se libraban cuerpo a cuerpo, más tarde con cañones, después con aviones que herían a las naciones beligerantes, hoy se aniquila con armas nucleares.

El "progreso" progresa.
20/02/23 3:56 PM
  
Tamayo
A este paso nuestros infocatólicos van a poner a Franco de buenista porque él impuso en España la redención de penas por trabajo, de forma que por picar piedra en Cuelgamuros te quitaban años de cárcel.
Por lo visto ellos creen que si no te matan empieza una pendiente descendiente de forma que caes en sentencias ridículas.
La cuestión es que nuestra Constitución recoge el concepto de reinserción de los presos como herencia de la cultura católica de redención.
Salvo los enfermos mentales que deben estar encerrados de por vida si no tienen cura, el resto tiene derecho a una segunda oportunidad.
20/02/23 6:32 PM
  
Tamayo
"Ninguno de nosotros apoyamos la pena de muerte por otros motivos".
Vale entonces que me digan claramente si todas las veces que en el pasado en países cristianos occidentales se ejecutó a personas no por crímenes de sangre, sino por herejía, brujería, sodomía, etc. si fueron penas de muerte justas o fueron abusos y crímenes contra la humanidad.
¿O solamente cometen abusos los países islámicos cuando ejecutan por blasfemia?
20/02/23 6:39 PM
  
Horacio Castro
Tamayo. No sea mal intencionado.
20/02/23 8:48 PM
  
Rafaelus
Una dama de un partido político español calificado como derechista, declaró una vez que Franco fue bastante socialista.
21/02/23 2:03 AM
  
hornero (Argentina)
La sociedad del bienestar, consumismo y progreso, se vuelve diletante, un vicio propio de burgueses aburridos e inútiles que usan de sus horas para entretenerse con cuestiones secundarias, mientras miran para otro lado sobre las cuestiones fundamentales.

Se discute sobre la pena de muerte a los delincuentes, mientras la sociedad entera está gobernada por delincuentes asesinos y pervertidos. A esto no se le aplica la pena de muerte, ni se la desea, ni se la cree en camino.

La cristiandad occidental ha descendido en general al analfabetismo teológico, filosófico y científico.

Víctima de los errores del irracionalismo-nihilista-ateo, del materialismo marxista, de la democracia masónica, deambula desorientada ante los prodigios de la técnica que la cobijan como a mascota del NOM.

Con una Iglesia carcomida por iguales males, vive al desamparo en una tierra inhóspita, sin siquiera intentar mejorarla.

Sin conciencia y sin alientos que le abran camino a su misión de evangelizar la humanidad, carece de iniciativas que la pongan de pie como en los grandes momentos de su historia, cuando abordaba los pueblos con el Evangelio, el saber y el testimonio de apóstoles.

Ante su visión se han esfumado los grandes horizontes del Reino. Éste no es una empresa trascendente hacia dominios inconmensurables, sino un rincón donde ocultarse. Un páramo de contradicciones y apostasía, una inconsistencia de la que es mejor no hablar.

La Academia Pontificia para la Vida va a la zaga de la ciencia y técnica modernas, que ignoran la magnitud, sacralidad e inteligibilidad de la realidad.

La visión de la ciencia permanece limitada al heliocentrismo de Copérnico-Galileo, aporte grandioso que no basta para abarcar el universo en su totalidad, integrado en el Sistema Tierra-Universo, en el cual la Tierra es el fin fundamental que ha regido desde un principio los procesos cósmicos durante miles de millones de años y los seguirá rigiendo de más en más en cuanto el plan de la Encarnación-Redención conduce los mundos en torno al Reino que Cristo fundó y estableció en la Tierra, Lugar Sacro de la Misión que el Padre le encargó, al cual debe Volver en la Parusía.

Comprender la magnitud y realidad del Reino es prioritario y urgente ante los “tiempos nuevos” traídos por la Aurora de María. Si no entendemos la escatología que la Virgen nos da a conocer en sus actuales y pasadas Manifestaciones, una parte grande de la cristiandad continuará deambulando desorientada.


21/02/23 3:42 PM
  
Horacio Castro
Hornero (Argentina). Interesante panorámica universal. Ahora bien, usted es partidario de la pena de muerte o no? Preferiría que la sentencia máxima sea la reclusión perpetua, o el suplicio de la pena de muerte, o la aplicación de la pena de muerte mediante tortura?
21/02/23 6:30 PM
  
hornero (Argentina)
Horacio Castro: Disculpe mi demora involuntaria de responder a su muy buena pregunta.
Mi respuesta es : NO soy partidario de la pena de muerte en las condiciones actuales del mundo.
No la niego por principio, me opongo a ella porque considero imposible aplicarla a los máximos responsables de la depravación y auto-destrucción que arrasan a la humanidad toda.
Además, creo sin dudar que la Virgen cumple la Misión de poner punto final a esta situación por las vías que Cristo considera oportunas.
Esto nos dispensa de una cuestión ineficaz para salir del atolladero.
Creo que vamos camino a un Mundo Nuevo, el que viene después de la moderna Babilonia, que será arrasada en media hora (Apoc).
26/02/23 8:43 PM
  
Horacio Castro
hornero (Argentina). Gracias por su respuesta. Ud. dice "No la niego por principio, me opongo a ella porque considero imposible aplicarla a ...". Entonces Ud. es partidario de la pena de muerte pero prefiere que quede en suspenso.
27/02/23 12:34 PM
  
hornero (Argentina)
Horacio Castro: No entro en el debate teórico de una cuestión que, analizada en su contexto de siglos pasados, resulta complejo. Afirmo que en el presente, la pena de muerte no existe como pena, sino como recurso hipócrita para ocultar a los criminales y secuaces que conducen los gobiernos del mundo. De modo que no saque conclusiones por su cuenta de lo que yo pienso.

El mundo se está auto-condenando a la pena de muerte, que le será aplicada ciando menos lo imagine. Es necesario que los criminales sean arrasados, a fin de que la humanidad viva en el orden de la verdad y el bien.
27/02/23 2:30 PM
  
Horacio Castro
hornero (Argentina). Sinceramente no hay debate teórico. La pena de muerte concretamente existe. Coincido con Ud. en que muchas veces se aplica como recurso hipócrita.
27/02/23 3:27 PM
  
hornero (Argentina)
Horacio Castro: de acuerdo.

Los del Nuevo Mundo tenemos en herencia las duras condiciones de la Conquista.

Aquella proeza ha sido cuestionada por algunas tendencias ideológicas a causa de las muertes que los conquistadores impusieron a los naturales como actos de guerra.

Los indígenas no entendían otro lenguaje que el que ellos acostumbraban emplear con sus enemigos. Esto explica en parte aquellas decisiones extremas tomadas por quienes venían de sostener combates sangrientos durante largos siglos con los árabes.

El orden de una sociedad es una conquista que se alcanza después de vencer nuestra fuerte tendencia a la anarquía. De aquí, que quienes delinquen atentan, lo sepan o no, contra el bien precioso del que depende la vida de los ciudadanos. Los actos delictivos carcomen el edificio moral e intelectual de una nación.

Ahora bien, el verdadero orden cristiano que deben guardar los gobernantes entraña la caridad que debe vivificarlo conforme los ciudadanos no sólo estamos unidos por vínculos jurídicos, sino por la hermandad que se funda en ser partes del Cuerpo Místico de Cristo. Constituimos una auténtica congregación o familia espiritual.

Ésta exige la virtud de la prudencia al determinar los casos extremos de la pena de muerte, siempre y cuando los gobernantes sean ejemplo de virtud y de sabiduría.

28/02/23 8:48 AM
  
Tamayo
A ningún milico argentino se le aplicó la pena de muerte a pesar de las miles de personas a las que secuestraron, torturaron, violaron y asesinaron.
Si se les hubiera fusilado a unos cuantos tras la caída de la dictadura, los defensores de la pena de muerte habrían llorado como magdalenas hipócritas.
28/02/23 5:50 PM
  
Horacio Castro
Tamayo. Ud. siempre, simulando que defiende derechos humanos, destila odio. Los comentarios en este hilo de IC no están exclusivamente relacionados con la aplicación de las leyes argentinas.
01/03/23 1:13 AM
  
Tamayo
Horacio Castro, los comentarios están relacionados con la pena de muerte y si los repasa usted hay referencias a la historia de Argentina, como el comentario de Raúl de Argentina el 13/02/23.
02/03/23 12:37 PM
  
Horacio Castro
Tamayo. Digo "exclusivamente". Raúl de Argentina se refiere a que la pena de muerte se aplicó ignorando las leyes vigentes. Y a qué luego la reclusión perpetua no se aplicó a la facción guerrillera. Procura extrapolar esta situación al conjunto de la sociedad atribuyendole responsabilidad al Papa Francisco por no aprobar la pena de muerte.
02/03/23 4:43 PM
  
De paso
De cierto que prácticamente no visito este blog.

Pero leídos algunos comentarios sin pasión alguna, son hilarantes:

Los de Tamayo aiempre con base en la ignorancia supina y la indigencia mental.

Y los de algunos comentaristas sudamericanos que siguen pensando que los españoles fueron conquistadores, asesinos, etc.
Para estos últimos: tendrían la bondad de fijarse en sus rasgos faciales. Si hasta las más hermosas de sus mujeres son purititas indias, no más. Y ahora vayan a buscar esos rasgos faciales por encima de Nuevo México, Texas y California y hasta a Alaska.

De veras que resultan hilarantes con sus milongas no sé si es más cansino el troll de Tamayo o ustedes.
03/03/23 12:36 AM
  
Farias
De Paso.


Es como el español está cuajado de rasgos semitas de ambas vertientes.
03/03/23 1:57 PM
  
De paso
Farias:

¿Sabe usted que únicamente el 2% del genoma de los españoles contiene ADN semítico o moro.
Es algo muy lógico: No había matrimonios interraciales. Las tres culturas eran endogámicas. Los moros sí tenían esclavas concubinas, pero de los pocos hijos que nacían, escasos llegaban a la edad adulta y prácticamente ninguno llegaba al poder.

Por tanto deduzco que no ha interpretado bien mi comentario. Los españoles se mezclaron sexualmente con las razas aborígenes sin ningún prejuicio y ello junto a que los genes de dichas razas son predominantes han permitido conservar los rasgos característicos de los amerindios bajo prtección española.

Eso no ocurre con los descendientes de los anglos porque estos prendas a lo que se dedicaron fue a exterminar a todas las razas indias.

Haga un pequeño ejercicio de investigación y averigüe por qué la única nación india con muchas posibilidades de no extiguirse y seguir prosperando en territorio USA. son los navajos.

Por cierto, el 50% del porcentaje semítico o moro que portemos los españoles lo tienen también los hispnoamericanos con ascendientes españoles, lógicamente.

Resumen: Mientras los españoles econtrábamos atractivas a las mujeres amerindias, ingleses y otras malas yerbas las consideraban animales repulsivos.
04/03/23 8:57 AM
  
hornero (Argentina)
Es difícil saber si habrá muertes cuando el mundo moderno se desmorone por el precipicio, pero es posible que las haya.

Para evitarlas, viene la Virgen enviada por Su Hijo, pero se la rechaza, y hasta en nombre de un Cristo sin María, sin triunfo del Corazón Inmaculado en el mundo.

¿Pretenden arreglar el desquicio por sus propios medios? Hace ocho siglos que viene en aumento, nadie lo pudo detener, y cuando viene María a intervenir, la acallan y rechazan.

Han reducido el Reino a diócesis y parroquias, encerradas aún en un helio-centrismo que ha desplazado a la Tierra como Centro del Reino, en cuyo entorno gravita el cosmos total en espera de ser liberado de su esclavitud al pecado y convocado a “participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8).

Incapaz de continuar la obra portentosa del pensamiento aristotélico-tomista, el occidente permanece ajeno al abismo de inteligibilidad sacra por la que el Sistema Tierra-Universo celebra la Liturgia del cosmos dispuesta por el Discurso eminente e inefable participado por el Verbo Creador.

Así, carece de la sabiduría, sacralidad y poder necesarios para llevar adelante la Evangelización encomendad por Cristo a la Iglesia.

Por esto, viene María a derribar la moderna Babilonia y a preparar el Camino a la Venida de Su Hijo
04/03/23 4:47 PM
  
hornero (Argentina)
Vivimos el colapso del “primer mundo”, del occidente del ”hombre viejo del pecado”, que se extingue entre estruendos y clamores.

La obcecación de muchos católicos impide que la Misericordia que envía Cristo por Mediación de Su Madre, llegue a detener o siquiera disminuir la hecatombe.

Rechazan el triunfo de Su Corazón Inmaculado en el mundo.

Renuncian a evangelizar a nuestros ocho mil millones de hermanos.

Me he permitido propiciar que la Sagrada Liturgia disponga una Solemnidad y Tiempo correspondiente para celebrar la Persona del Padre Eterno. Silencio.

Que incluya a los Santos del Antiguo Testamento en las celebraciones del año litúrgico. Silencio.

Que proclame al cosmos total, esto es, el Sistema Tierra-Universo, como ámbito del Reino de Cristo que debe ser recuperado de la usurpación por el demonio, a fin de que sea convocado a “participar en la libertad de la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8). Silencio.

Que proclame a la Tierra como Centro del universo desde el que Cristo ejerce su Reinado Universal por medio de la Iglesia. Aquí aconteció la Anunciación, Encarnación, Natividad, Vida, Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión del Señor. Silencio.

Tanto mutismo revela la apatía y desorientación de la Iglesia en su jerarquía, sacerdotes y fieles.

Es evidente que el tiempo del “hombre viejo del pecado” ha llegado a su término.

La Aurora de María irradia la Luz de la Gloria de Cristo que ha de manifestar nuestro “hombre nuevo” nacido en Cristo por el Bautismo desde el Corazón Inmaculado de María por obra del Espíritu Santo.


04/03/23 6:38 PM
  
hornero (Argentina)
”Él no es un Dios de muertos, sino de vivos” (Mar 22, 32).

La Iglesia es como la niña del Evangelio: “No está muerta, sino que duerme” (Lic 8, 52).

El silencio que la aqueja será roto por la potente Voz de María que proclama la Victoria. Voz de Verdad, Poder y Misericordia que transfigura los hombres y mueve la Tierra y las constelaciones.

La Iglesia despertará al “Día que ha venido “ (Mens. de Jesús en S. Nicolás), a la Aurora de María. Contemplará, entonces, y decidirá sobre regiones del Reino que permanecen hasta ahora fuera de su jurisdicción eclesial.

Me refiero a los vastos e inconmensurables espacios siderales y los mundos que nos rodean.

Han sido creados en correspondencia con la Tierra a fin de que sirvan al bien de ésta, y reciban de ella las bendiciones y fulgores del Reino que Cristo fundó y plantó aquí.

Cuando contemplamos durante la noche el cielo de estrellas, pensamos que deben estar bajo la potestad de la Iglesia como depositaria y partícipe de la Soberanía Suprema y Absoluta de Cristo Rey del Universo.

Entonces surge de modo natural la idea de que la Iglesia trace sobre el firmamento la Cruz de Cristo e incorpore a su jurisdicción de modo formal y canónico los astros que lo constituyen.

Es un horizonte más amplio que requiere su competencia, espera de ella los pasos sucesivos que habrán de librarlo de la actual usurpación por el demonio y sus secuaces del NOM, para participar así en “la libertad de la gloria de los hijos de Dios” (Rom 8).

Conforme a esto, contando con la Academia Pontificia de Ciencias y los Dicasterios correspondientes, podría crear una diócesis que comprendiera nuestra galaxia, suficientemente conocida a este fin por la astronomía.

Una decisión tal por parte de la Iglesia, comportaría una acto en correspondencia con la Nueva Evangelización, presentando a los hombres la excelencia y exuberancia del Reino.

Que la Iglesia abra la marcha, como en tiempos pasados, como en el Descubrimiento, Conquista y Evangelización de nuestro Mundo Nuevo, y se adelante a recibir el Mundo Nuevo que viene traído por María, de parte de Su Hijo.




05/03/23 3:35 PM
  
Guillermo PF
A veces el arrepentimiento es tan imposible (vg. un matrimonio que surgió de un feliz período prematrimonial) que de nada sirve hasta la amenaza de condenación. Antes bien, ¿cómo negar a Dios el agradecimiento sincero por un proyecto que culminó en una bendita estirpe? ¿Es más sincero renegar obligado "por si acaso"?
Reitero que "a veces". No he dicho todas las veces. Por supuesto que no valen todas las analogías, aunque algunas sí.
06/03/23 9:27 PM
  
1/4/1939
Lo que ocurre es que nadie puede erigirse en Juez salvo Dios, para establecer qué es y qué no es justo, quien es culpable y quien inocente. Así, cada tiempo y lugar tuvo su "justicia" y el Señor nos exigió que si queríamos entrar en el Cielo, nuestra justicia debía ser superior a la antigua.
Por ejemplo: para muchísimas personas, el comunismo que Lenin trajo al mundo, es justo, y, desde entonces, ha acabado "ajusticiando" a centenares de millones de hombres y mujeres culpables, incluso en vientre materno. Esa es la "justicia" comunista. Y para esa "justicia", los católicos somos algo así como un cáncer que hay que erradicar. Y la inmensa mayoría no comunista, colabora con ello, incluso los no izquierdistas.
06/03/23 10:29 PM
  
Cristina de San Pedro
Excelente artículo.

Yo estoy a favor de la pena de muerte, cuando verdaderamente se les ha encontrado culpables.

1.- Los castigos ejemplares son muy aleccionadores para los demás.
2.- ¿Por qué el pueblo tiene que mantener a delincuentes?. Eso es muy costoso.
3.- Hemos comprobado como los delincuentes siguen "trabajando" desde la cárcel. Simplemente Gramsci.
4.- Pienso que son un peligro tenerlos vivos en cualquier lugar.
5.- La justicia debe ser aplicada.
6.- Desde hace 65 años aprendí que: Dios es remunerador, premia a los buenos y castiga a los malos.
7.- Si Madero hubiera fusilado a Huerta, no lo hubieran matado a él. (Historia de México),
14/03/23 9:13 PM

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