La envidia es poco

El domingo pasado, se leyó en Misa la parábola de los jornaleros que son contratados a diferentes horas por el dueño de la viña. Como suele suceder cuando se proclama esa lectura, la homilía me supo a poco, la verdad.
El sacerdote predicó sobre la envidia. Lo cual está muy bien, no me entiendan mal. Haría falta hablar mucho más sobre la envidia, que es uno de los pecados más comunes y que más destruyen la caridad en el alma. Aun así, sin embargo, me dio la impresión de que se estaba dejando en el tintero lo mejor.




