InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Iglesia en el mundo

19.02.18

¿Incomparable? Esa palabra no significa lo que tú crees que significa

Una de las desventajas de tener un blog en el que se discuten multitud de temas es que uno se encuentra con una gran cantidad de sofismas, es decir, de argumentos que aparentemente son correctos, pero en realidad adolecen de un vicio oculto que los inutiliza y los lleva a conclusiones erróneas.

Algunos de estos sofismas son muy frecuentes, hasta tal punto de que uno se cansa de refutarlos una y otra vez. Cuando acabas de clarificarle por enésima vez a un comentarista por qué eso que dice es un sofisma típico, consistente en tales y cuales errores de la argumentación, llega otro comentarista que cae en el mismo sofisma y exige que le expliques de nuevo todo desde el principio, en una especie de perpetuo día de la marmota. Para evitar tener que repetir tantas veces lo mismo, voy a tratar de describir brevemente uno de los sofismas más comunes, el de la incomparabilidad. Y, para hacerlo más interesante, traeremos al blog a un invitado de prestigio, el cardenal Schönborn, que podrá ayudarnos a comprender mejor el tema.

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16.02.18

Cuando no puedas más…

Cuando no puedas más y la vida cristiana se te haga pesada o imposible, lee vidas de santos. Para eso nos regala el Señor a los santos, para que su ejemplo avive en nosotros la llama vacilante de su amor, despierte en nuestro corazón el celo por el Evangelio y nos devuelva la alegría que el pecado y los quehaceres del mundo nos arrebatan.

A menudo estamos tristes porque caemos en el engaño del demonio, que pone ante nuestros ojos nuestras propias miserias y sufrimientos para convencernos de que eso es lo único que hay en nuestro presente y nuestro futuro. En cambio, la vida de los santos, maravillosa y llena de milagros, nos demuestra con hechos que esa tentación es una mentira, que ser cristiano es la mayor de las felicidades y que Dios todo lo hace nuevo. Al leer la vida de los santos, nuestro corazón, que Dios creó para Él, reconoce el cumplimiento de sus anhelos más profundos y arde en deseos de tener lo que esos santos tuvieron.

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13.02.18

El clericalismo sin límites

Clericalismo ha habido siempre, y el de hoy no es invisible. Por ejemplo, cuando un Jerarca de la Iglesia se cree más infalible de lo que es, y aun más que el Padre Eterno, eso es alto-clericalismo; cuando un súbdito afecta creerlo, bajo-clericalismo. Hoy día es más castigado el que se atreve a decir que un Jerarca se equivocó, aunque eso sea patente, que el que dijera que la Santísima Trinidad tiene cuatro personas: Padre, Hijo, Espíritu Santo y el Obispo. A este último son capaces de condecorarlo los Canónigos Lateranenses, como a Constancio Vigil. Tal como anda hoy el mundo, por lo menos en este país, un mínimo de anticlericalismo es necesario para la salvación eterna“.

Leonardo Castellani, Castellani por Castellani

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31.01.18

¿Una nueva situación a la que se enfrenta la Iglesia?

“Como ya he dicho en alguna ocasión, lo que me parece más inexplicable de los ataques actuales contra la doctrina inmemorial de la Iglesia sobre la sexualidad es la idea de que la tentación sexual y los pecados sexuales son parte de una nueva situación a la que se enfrenta la Iglesia y que, por lo tanto, requieren una nueva respuesta.

Como si los milenios anteriores no hubieran conocido las tentaciones sexuales… Como si (según el viejo chiste inglés) las relaciones sexuales realmente hubieran sido inventadas en los sesenta por los Beatles”.

P. John Hunwicke, blog Mutual Enrichment

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25.01.18

El miedo y el temor de Dios

“El miedo es retoño de la vanagloria e hijo de la increencia. Un alma orgullosa es esclava del temor y, al poner su esperanza en sí misma, termina por sobresaltarse por el más pequeño ruido y tiene miedo a la oscuridad. Quien se ha convertido en siervo del Señor, solo teme a su Señor. En cambio, quien carece de temor de Dios suele asustarse de su propia sombra”.

San Juan Clímaco, La escala del paraíso, 21.

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