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17.09.22

Philip Trower, La Iglesia Católica y la Contra-fe -Apéndices

La Iglesia Católica y la Contra-fe: Un estudio de las raíces del secularismo moderno, el relativismo y la descristianización

Por Philip Trower

Contenidos

Parte 1. La civilización occidental en los siglos XX y XXI: creencias centrales

Capítulo 1. Por favor use la puerta principal

Capítulo 2. ¿Qué fue la Ilustración?

Capítulo 3. Las denominaciones

Capítulo 4. El progreso perpetuo

Capítulo 5. Los principios de 1789

Capítulo 6. La salvación por la política

Capítulo 7. Los derechos humanos y los males humanos

Parte 2. Influencias secundarias

Capítulo 8. El cambio al sujeto humano en filosofía

Capítulo 9. El existencialismo: Heidegger y Sartre

Capítulo 10. El personalismo: Buber, Marcel y Scheler

Capítulo 11. El personalismo: Maritain y Mounier

Capítulo 12. La idea evolutiva

Capítulo 13. El teilhardismo

Capítulo 14. Mayormente sobre Freud

Capítulo 15. Principalmente acerca de Jung

Capítulo 16. El hombre en plural

Capítulo 17. Las palabras y su significado

Capítulo 18. El encuentro con el protestantismo

Capítulo 19. Barth y la neo-ortodoxia

Parte 3. Impacto dentro de la Iglesia: un teólogo y la liturgia

Capítulo 20. El Gran Hermano

Capítulo 21. El traje del emperador

Capítulo 22. Desnudo pero no avergonzado

Capítulo 23. El cambio litúrgico: el contexto histórico

Capítulo 24. La nueva liturgia

Conclusión. Por favor salga por la puerta de atrás

Apéndices

Apéndice I (véase el capítulo 14, nota 127)

En el período anterior a 1920, se recordará, la historia del dogma había sido un tema de gran interés —los dogmas, como ya sabemos, no surgieron completamente formados desde el principio, como Atenea de la cabeza de Zeus— y durante ese tiempo la Iglesia había tenido que combatir dos ideas o tendencias interrelacionadas, denominadas conjuntamente “historicismo". La primera presentaba la historia de las formulaciones dogmáticas como una evolución más que como un desarrollo; la segunda tendía a ver las formulaciones como enteramente determinadas por la cultura o forma de pensar de la época en que tomaron su forma definitiva. Por lo tanto las formulaciones dogmáticas, se argumentó, sólo tienen un valor pasajero. Con el tiempo se vuelven absurdas o ininteligibles. Entonces la “verdad” subyacente tiene que ser repensada y reformulada (aunque no hay evidencia de que la Iglesia haya encontrado esto necesario o lo haya intentado jamás).

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