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28.05.26

El liberalismo en el marco de la Ilustración

El liberalismo es una rama del árbol de la Ilustración.

El liberalismo y la Reforma protestante

Para comprender más a fondo el liberalismo, conviene situarlo en el marco de la profunda revolución metafísica, política y social de la Ilustración. Sin embargo, antes de eso conviene examinar el influjo indirecto de la Reforma protestante en el surgimiento y auge del liberalismo.

Aunque la Reforma protestante no buscó crear un mundo secular (por el contrario, fue un movimiento profundamente religioso), tuvo ese efecto secundario inesperado, entre otros. El principio luterano de la “sola Escritura” (la Biblia como única autoridad en materia religiosa, sin la Tradición ni el Magisterio de la Iglesia), condujo directamente al “libre examen”: cada cristiano podía leer e interpretar la Biblia por sí mismo.

Este individualismo teológico engendró muy pronto un individualismo filosófico, político y económico. Si el individuo es autónomo para interpretar la verdad divina y decidir sobre temas relativos a su salvación eterna, es natural que reclame una autonomía análoga en la política y la economía. Esta “libertad de conciencia” es la semilla de la concepción moderna de los derechos individuales. Con el tiempo, el individuo pasó de ser libre para seguir a Cristo a ser libre de cualquier autoridad externa, convirtiendo el deseo personal en la norma suprema. Al final, si cada cristiano (y no la Iglesia) es en la práctica su propia autoridad teológica, ¿por qué no deducir de ahí que también cada persona es su propia autoridad moral y política (lo que es la esencia del liberalismo)?

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24.05.26

¿Qué es el liberalismo?

La absolutización de la libertad de elección

Definiciones insuficientes

El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) define el término “liberalismo” así:

“1. Doctrina política que postula la libertad individual y social en lo político y la iniciativa privada en lo económico y cultural, limitando en estos terrenos la intervención del Estado y de los poderes públicos. 2. Actitud que propugna la libertad y la tolerancia en la vida de una sociedad1“.

Estas dos definiciones sirven como una primera aproximación, pero no son muy precisas, porque no expresan claramente la noción liberal de la libertad. Si el liberalismo fuera sólo lo que dice el DRAE, ¿por qué la Iglesia Católica lo habría condenado tantas veces? ¿Y por qué, por ejemplo, en lo referente a la religión de los habitantes del Uruguay, el Censo de Población de 1908 habría registrado un 70% de católicos, un 21% de liberales, un 2% de protestantes y un 7% de otros?

Para captar la esencia del liberalismo, es necesario profundizar más. La cuestión es compleja porque hay un liberalismo filosófico, un liberalismo político, un liberalismo económico, un liberalismo social o cultural y un liberalismo teológico; y porque hay versiones diferentes de cada uno de esos liberalismos. Empero, pese a toda esa diversidad, es posible captar la esencia del liberalismo con una definición más exacta que las del DRAE.

Otra definición insuficiente del liberalismo es la que ofrece el historiador y filósofo materialista israelí Yuval Noah Harari. El autor se pregunta qué es el liberalismo y dice:

“¿Cree que la gente debe elegir a su gobierno en lugar de obedecer ciegamente a un monarca? ¿Cree que una persona debe elegir su profesión en lugar de pertenecer por nacimiento a una casta? ¿Cree que una persona debe elegir a su cónyuge en lugar de casarse con quien hayan decidido sus padres? Si responde sí a las tres preguntas, enhorabuena, es usted liberal2.”

Ésta es una mala definición del liberalismo. Si fuera verdadera, todo cristiano sería liberal, porque el cristiano no acepta la obediencia ciega en general, ni la obediencia ciega a un monarca en particular, ni la existencia de castas, y exige que el mutuo consentimiento sea libre para la validez del matrimonio.

Las definiciones de León XIII

En su encíclica Libertas Praestantissimum (de 1888), el Papa León XIII definió tres grados del liberalismo de la manera siguiente, donde “orden” significa “ley moral establecida por Dios3”.

  1. Liberalismo de primer grado: rechazo del orden natural y del orden sobrenatural, tanto en la vida privada como en la vida pública. La razón humana es la única fuente de la verdad, la moral y el derecho. El Estado es totalmente autónomo con respecto a Dios. Ésta es la posición de Rousseau, los jacobinos, Comte y los ateos en general.
  2. Liberalismo de segundo grado: aceptación del orden natural y rechazo del orden sobrenatural, tanto en la vida privada como en la vida pública. Ésta es en principio la posición de Voltaire, Kant, Jefferson y los deístas ilustrados en general.
  3. Liberalismo de tercer grado: aceptación del orden natural y del orden sobrenatural en la vida privada y del orden natural en la vida pública, y rechazo del orden sobrenatural en la vida pública. Ésta es en principio la posición de Locke, Cavour, Tocqueville, Montalembert, Mill y los liberales cristianos en general. Éstos suelen defender el principio de “una Iglesia libre en un Estado libre”.

Lo que estos tres grados del liberalismo tienen en común es el rechazo del orden sobrenatural en la vida pública, de lo que se podría deducir que el elemento esencial que caracteriza al liberalismo es la neutralidad religiosa del Estado y, por ende, su separación de la Iglesia. Sin embargo, León XIII, a mi juicio con razón, ve el núcleo del liberalismo en la pretensión de autonomía moral del ser humano:

“El núcleo esencial es el siguiente: es absolutamente necesario que el hombre quede todo entero bajo la dependencia efectiva y constante de Dios. Por consiguiente, es totalmente inconcebible una libertad humana que no esté sumisa a Dios y sujeta a su voluntad. Negar a Dios este dominio supremo o negarse a aceptarlo no es libertad, sino abuso de la libertad y rebelión contra Dios. Es ésta precisamente la disposición de espíritu que origina y constituye el mal fundamental del liberalismo. Sin embargo, son varias las formas que éste presenta, porque la voluntad puede separarse de la obediencia debida a Dios o de la obediencia debida a los que participan de la autoridad divina, de muchas formas y en grados muy diversos4.”

Los liberales de primer grado son consecuentes con su principio básico de autonomía moral, mientras que los de segundo o tercer grado no lo son.

La definición de Pablo da Silveira

El filósofo católico y liberal uruguayo Pablo da Silveira ha ofrecido una definición del liberalismo compuesta por los siguientes cinco elementos5.

1) El diagnóstico liberal sobre nuestro contexto de acción incluye los siguientes datos fundamentales:

   a) inevitabilidad de la coexistencia social;

   b) inseparabilidad entre la coexistencia social y la escasez moderada de recursos;

   c) el hecho del pluralismo: radical diversidad (ni arbitraria ni pasajera) de las convicciones morales, metafísicas y religiosas de los individuos.

2) Para organizar la coexistencia social en este contexto, los liberales optan por un Estado que:

   a) protege una serie de derechos fundamentales que benefician incondicionalmente a todos los ciudadanos;

   b) se mantiene neutro respecto de la cuestión del bien, es decir, respecto a las diferentes concepciones de la vida buena que son preferidas por los individuos.

Adelanto aquí dos de los muchos cuestionamientos que cabría plantear al liberalismo así definido.

A) ¿Puede existir realmente un Estado moralmente neutro? ¿Acaso la neutralidad moral es posible?

B) Dado que la protección de los derechos humanos fundamentales es una cuestión moral, ¿cómo podría ser moralmente neutral un Estado que cumpla esa función de protección?

La definición de Alberto Benegas Lynch (hijo)

El economista y académico católico y liberal argentino Alberto Benegas Lynch (hijo) ha dado la siguiente definición del liberalismo, que se ha popularizado mucho:

“El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad6.”

Un aspecto capital de esta definición es el principio de no agresión, que proviene de John Stuart Mill: ninguna persona o grupo tiene el derecho de iniciar el uso de la fuerza o la violencia contra la vida, la libertad o los bienes de otra persona. En otras palabras, se rechaza el daño directo, tangible y demostrable a otro que atente contra su derecho a la vida, la libertad o la propiedad. Por lo demás, la libertad liberal sería total.

Nótese que un Estado que se atuviera a ese respeto irrestricto, exceptuando el caso de daño a los derechos de otros, no podría hacer ninguna distinción o discriminación entre las personas según su estilo de vida. Tendría que legalizar las drogas, la pornografía, la prostitución y el suicidio asistido. Trataría exactamente de la misma forma al santo (o sea, a quien vive todas las virtudes humanas y cristianas en grado heroico) que a la persona cuyo proyecto de vida es obtener para sí mismo todo el dinero, el placer o el poder posibles. No estimularía ni desestimularía la humildad, la castidad, la obediencia, la avaricia, la gula, la lujuria, la mentira, el adulterio, ni ninguna virtud o vicio moral, ningún acto moralmente bueno o malo, más allá de las pocas excepciones ya indicadas: no matar, no esclavizar, no robar, etc.

La definición de Patrick Deneen7

El filósofo católico posliberal estadounidense Patrick Deneen sostiene que el liberalismo se caracteriza por haber redefinido el concepto de libertad de tal modo que su significado actual es casi el contrario del que tenía en la antigüedad grecorromana y la Cristiandad medieval.

Para éstas la libertad, tanto en el nivel individual como en el colectivo, era el autodominio alcanzado mediante un arduo ejercicio de autodisciplina, a fin de someter la fuerza de los apetitos y las pasiones y adquirir las virtudes morales. Según esa visión, que sigue siendo la visión cristiana, la verdadera libertad del hombre es su acción conforme a su propia naturaleza de animal racional, espiritual, social y político.

En cambio, para el liberalismo la libertad es esencialmente la ausencia de restricciones externas que impidan al ser humano realizar sus deseos, cualesquiera que sean, salvo los casos de daño directo a otros.

Este cambio del concepto de libertad fue acompañado por un cambio en la visión de la ciencia, que ya no es concebida como una búsqueda racional y sistemática de la verdad, sino como un esfuerzo para someter la Naturaleza, a fin de que el ser humano pueda hacer su voluntad en el mayor grado posible. De hecho, Thomas Hobbes, el pensador que, sin ser liberal, sentó las bases del liberalismo, fue secretario de Francis Bacon, el primer filósofo que expresó la visión de la ciencia como una guerra contra la Naturaleza, típica de la modernidad.

Mi definición

Pienso que las definiciones del liberalismo dadas por León XIII, da Silveira, Benegas y Deneen son sustancialmente coincidentes entre sí. A modo de síntesis de lo dicho hasta aquí, propongo la siguiente definición.

La esencia del liberalismo es una concepción del ser humano y de la sociedad humana que atribuye a los individuos una autonomía moral casi absoluta, no limitada por la ley moral, natural o sobrenatural, salvo el caso de daño directo, tangible y demostrable a la vida, la libertad o los bienes de otra persona. Aparte de esa excepción, no existirían más obligaciones morales que las que el individuo elija libremente. Ahora bien, en el fondo esto implica que el individuo no tiene ninguna otra obligación moral, ya que, así como eligió libremente asumir una obligación moral, en cualquier momento, si quiere, puede revocar esa decisión, eligiendo libremente no seguir atado a esa obligación. Por ejemplo, la obligación moral de fidelidad conyugal asumida por los esposos en el día de su boda no tendría ningún sentido si hoy cualquiera de ambos pudiera dispensarse de esa obligación por su sola voluntad.

En el ámbito político y económico, dicha autonomía moral se traduce en una concepción del Estado y del mercado como entes neutrales en cuanto a la religión y la moral. Según la filosofía liberal, sólo esa neutralidad religiosa y moral podría sustentar la autonomía moral del individuo. Además, en el ámbito cultural, dicha autonomía moral se traduce en una liberación del individuo con respecto a las tradiciones, mentalidades y costumbres de las comunidades (familiares, locales, religiosas, nacionales, etc.) a las que pertenece. Según la filosofía liberal, el Estado debería apoyar esa liberación.

Daniel Iglesias Grèzes

Notas

1) https://dle.rae.es/liberalismo

2) Yuval Noah Harari, Los cerebros ‘hackeados’ votan; en: El País, Montevideo, 06/01/2019.

3) Cf. León XIII, carta encíclica Libertas Praestantissimum sobre la libertad y el liberalismo, nn. 11-14.

4) Ibídem, n. 24.

5) Cf. Pablo da Silveira-Ramón Díaz, Diálogo sobre el liberalismo, Taurus, Montevideo, 2001, pp. 119-125 (páginas escritas por Pablo da Silveira).

6) https://www.emol.com/noticias/Internacional/2023/08/16/1104227/alberto-benegas-lynch-referente-milei.html

7) Cf. Patrick J. Deneen, Why Liberalism Failed? [¿Por qué fracasó el liberalismo?], Yale University Press, New Haven y Londres, 2018, Cap. 1.

 

27.04.26

Los desafíos éticos de la inteligencia artificial

Resumen del Capítulo 10 de mi libro “Cinco problemas globales”

El día 31/01/2026 publiqué aquí un post anunciando la publicación de mi libro Cinco problemas globales: Una mirada a contracorriente, que quedó disponible para su descarga gratuita en formato PDF. Hasta ahora dicho libro ha tenido más de 1.000 descargas.

Algunos amigos me han dicho que, aunque los temas tratados en ese libro les interesan, no disponen de tiempo suficiente para leerlo, por lo que me recomendaron producir una serie de pequeños videos con un contenido igual o reducido.

Como primer paso en esa dirección, estoy produciendo presentaciones con resúmenes de cada capítulo de ese libro. Espero que sean de utilidad para quienes disponen de menos tiempo para la lectura. Si Dios quiere, más adelante podré transformar esas presentaciones en videos.

Ya compartí las presentaciones de los Capítulos:

1. El mito de la superpoblación

2. El colapso demográfico

3. El mito de la crisis climática

4. La descarbonización de la economía

5. El crecimiento de la deuda

6. La concentración de la riqueza

7. La pandemia de covid-19

8. Las vacunas de ARNm contra el covid-19

9. Los desafíos éticos de la biotecnología

Ahora comparto la presentación del Capítulo 10, que trata sobre los desafíos éticos de la inteligencia artificial.

Daniel Iglesias Grèzes

24.04.26

Los desafíos éticos de la biotecnología

Resumen del Capítulo 9 de mi libro “Cinco problemas globales”

El día 31/01/2026 publiqué aquí un post anunciando la publicación de mi libro Cinco problemas globales: Una mirada a contracorriente, que quedó disponible para su descarga gratuita en formato PDF. Hasta ahora dicho libro ha tenido más de 1.000 descargas.

Algunos amigos me han dicho que, aunque los temas tratados en ese libro les interesan, no disponen de tiempo suficiente para leerlo, por lo que me recomendaron producir una serie de pequeños videos con un contenido igual o reducido.

Como primer paso en esa dirección, estoy produciendo presentaciones con resúmenes de cada capítulo de ese libro. Espero que sean de utilidad para quienes disponen de menos tiempo para la lectura. Si Dios quiere, más adelante podré transformar esas presentaciones en videos.

Ya compartí las presentaciones de los Capítulos:

1. El mito de la superpoblación

2. El colapso demográfico

3. El mito de la crisis climática

4. La descarbonización de la economía

5. El crecimiento de la deuda

6. La concentración de la riqueza

7. La pandemia de covid-19

8. Las vacunas de ARNm contra el covid-19

Ahora comparto la presentación del Capítulo 9, que trata sobre los desafíos éticos de la biotecnología.

Daniel Iglesias Grèzes

21.03.26

Una reseña del libro de Marion Dapsance “El budismo de los budistas”

Desde la asamblea fundacional de EEChO en 2007 se propuso abordar también los espiritualismos  –“también” porque, en lo que respecta a las desviaciones fundamentales de la fe, la primera preocupación era el mesianismo bajo su forma islámica: muchos miembros fundadores eran cristianos de Oriente, incluido el primer presidente de la asociación, Pierre Eid. Siendo esto así, en 2008, debido a los descubrimientos relacionados con el acantilado de Lianyungang en China, se dieron los primeros pasos para abrir una nueva comprensión del budismo y los otros espiritualismos.

El libro de Marion Dapsance Le bouddhisme des bouddhistes: la véritable religion des Asiatiques [El budismo de los budistas: la verdadera religión de los asiáticos], Éditions du Cerf, enero de 2024, es un nuevo hito [en ese camino].

La autora ya ha publicado dos libros sobre el budismo (véase aquí). Véase también:

https://www.eecho.fr/bouddha-lequel-ou-quand/

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El budismo de los budistas, de Marion Dapsance

Reseña de Marion Duvauchel

Quienes se cansan ​​de una erudición pesada que no hace más que parir un minúsculo roedor quedarán encantados con la obra de Marion Dapsance. La proporción entre ideas y erudición está perfectamente equilibrada, y se nos presenta al bebé desde la introducción: fueron los estudiosos occidentales quienes definieron qué era el budismo. Ella no es la única en afirmarlo; esto se dice un poco aquí y allá, pero no mucho, y en cualquier caso no lo suficiente.

Marion Dapsance dice claramente, sin exagerar, que el budismo no es lo que se nos presenta [como tal]. Pero entonces, ¿qué es el budismo?

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