InfoCatólica / Razones para nuestra esperanza / Archivos para: Julio 2026

31.07.26

Textos del Mar Muerto, cristianismo e islam (Edouard-Marie Gallez)

¿Por qué persiste el mito de los «esenios de Qumrán» veinte años después de 2005?

Edouard M. Gallez

Los mitos gozan generalmente de una larga vida. No sólo se sigue enseñando comúnmente la idea de los «monjes esenios de Qumrán», sino que además las objeciones a este mito se suelen pasar por alto con demasiada frecuencia, especialmente las siguientes, cada una de las cuales es determinante de por sí:

• Ya en los años 50, André Paul (1933-2019) fue uno de los principales divulgadores de la figura de los «monjes esenios», y en el 2000 aún enseñaba que Jesús se había formado con ellos; cambió completamente de opinión al respecto en 2007. Y en 2008 publicó Qumrân et les Esséniens [Qumrán y los esenios] con un subtítulo elocuente: El derrumbe de un dogma. Si, como él mismo escribe (p. 77), los «esenios» constituyen un «mito», la literatura que se les ha atribuido debe ser reatribuida, en un nuevo enfoque histórico [1].

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30.07.26

La colaboración política entre cristianos y socialistas

El choque entre dos cosmovisiones incompatibles

Comparación entre el socialismo y el socialcristianismo

En el Capítulo 7 de este libro utilicé el esquema de un espacio de cuatro dimensiones para representar gráficamente las distintas filosofías políticas y comparar el liberalismo con el socialcristianismo. Aquí volveré a usar el mismo esquema para comparar el socialismo con el socialcristianismo.

Nuestro espacio está definido por los cuatro ejes x, y, z, t. El eje x representa la mayor o menor intervención del Estado en la vida económica de un país. El eje y representa la mayor o menor intervención de los organismos internacionales en todo el mundo. El eje z representa la forma de gobierno: el gobierno de (o para) uno, algunos o todos. Finalmente, el eje t representa la actitud negativa, neutral o positiva del Estado hacia la religión cristiana y la ley moral natural.

La caracterización del socialcristianismo según esos cuatro ejes ya fue realizada en el Capítulo 7. La volveré a aplicar aquí.

A continuación evaluaré las tres corrientes principales del socialismo: el marxismo, el socialismo democrático y la socialdemocracia.

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28.07.26

El postsocialismo

Es tan necesario superar el socialismo como el liberalismo

Introducción

En el capítulo 6, titulado “El posliberalismo” presenté un conjunto de reflexiones acerca de la necesidad de superar el liberalismo y las formas en que ello podría empezar a lograrse. En el presente capítulo presentaré algunas reflexiones similares en torno a la necesidad de superar el socialismo y los medios requeridos para ello.

Ahora bien, lo primero que conviene volver a subrayar aquí es que las filosofías políticas liberal y socialista no son totalmente disjuntas. De hecho dentro del socialismo hay dos grandes vertientes: por un lado el marxismo y por otro lado el socialismo democrático y la socialdemocracia, dos corrientes que hoy son casi indistinguibles en la práctica. Pues bien, actualmente esta última vertiente tiende cada vez más a identificarse con el liberalismo progresista, por lo que casi todo lo dicho en el capítulo 6 sobre el posliberalismo se aplica también al postsocialismo. No repetiré aquí esas consideraciones. Por lo tanto, lo que nos falta ahora es completar esas reflexiones considerando la vertiente marxista del socialismo. Es decir, nos falta tratar el aspecto poscomunista del postsocialismo.

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24.07.26

El socialismo según el juicio de la Iglesia

Otra condena reiterada y coherente

En el Capítulo 5 vimos que la Iglesia Católica mantiene desde hace casi dos siglos una postura de firme rechazo del liberalismo político y económico por considerarlo falso e incompatible con la fe cristiana. En el presente capítulo veremos que durante un período casi igualmente prolongado, ella ha condenado claramente al socialismo y el comunismo, por razones similares.

En 1846 el Papa Pío IX (1846-1878), en su encíclica Qui Pluribus1, calificó al comunismo de doctrina nefanda contraria al derecho natural, advirtiendo que su adopción causaría la ruina de “los derechos de todos, la propiedad y la misma sociedad humana” (n. 9).

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22.07.26

Las cuatro analogías del «Reino de Dios» y su significado propio (P. Edouard-Marie Gallez)

El tema o la expresión «Reino de Dios» se presta a numerosas interpretaciones, e incluso a malentendidos si no se comprende la naturaleza analógica de las palabras en labios de Jesús, así como en el espíritu de quienes lo escuchaban. El uso de analogías no suponía ningún problema para los hebreos de aquella época, pero sí lo supone para nosotros, que limitamos [a menudo] nuestro pensamiento a las realidades materiales o bien a sus imágenes (en sentido figurado o simbólico). La analogía es más sutil: establece una relación entre dos realidades que tienen algo en común, de modo que al menos una remite a la otra (o viceversa).

«Reino de Dios» tiene un sentido prioritario

Éste es precisamente el caso aquí: la expresión «Reino de Dios» (o «de los Cielos», como escribe san Mateo por respeto al nombre de Dios) aparece con cinco significados, como veremos, pero sólo uno de ellos es estrictamente apropiado: los otros cuatro remiten a él, siendo análogos (ya sea como prefiguración o como realización celestial). En efecto, si las palabras tienen un significado (y lo tienen en labios de Jesús), la palabra «reino» debe referirse, en primer lugar, a la realidad sociopolítica (y cultural): en sí misma, la expresión «Reino de Dios» designa pues nuestro mundo humano, que debe ser santificado… ¡lo que pedimos cada vez que rezamos el Padrenuestro! Esto tiene perfecto sentido: puesto que la santificación de la persona humana por el bautismo y por sus consecuencias en la vida cristiana es una realidad, parece seguro que también el mundo humano será santificado algún día; pero ¿cómo?

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