El mito de la superpoblación (3)

El maltusianismo ha hecho un daño incalculable a la humanidad
Daniel Iglesias Grèzes
Introducción
Las dos primeras partes de este trabajo se pueden ver aquí y aquí.
Hasta aquí hemos visto cómo la ley de la población de Malthus dio origen al maltusianismo, una ideología pseudocientífica y antihumanista, y cómo esa ideología, que alentó tanto el movimiento eugenésico como el movimiento del control de la natalidad, fue aumentando gradualmente su influencia cultural y política, lo que se tradujo desde el último tercio del siglo XX en innumerables medidas gubernamentales en casi todo el mundo, orientadas a frenar el crecimiento demográfico. En esta tercera parte analizaré las consecuencias provocadas por esas medidas de inspiración maltusiana.
El efecto principal de las medidas de control poblacional ha sido el de acelerar y perturbar una transición demográfica que se habría producido de todos modos, pero de un modo mucho más natural y menos dañino.
Esto se puede apreciar por ejemplo en el caso de China. En lugar de una transición demográfica normal, seguida por una estabilización de la población, las torpes y violentas políticas de control poblacional del régimen comunista chino han producido un gran envejecimiento de la población y un desequilibrio cuantitativo importante entre ambos sexos, y han puesto en marcha un colapso demográfico de enorme proporción. China ya ha dejado de ser el país más poblado del mundo y su población desciende año tras año. La ONU pronostica que la población de China, que actualmente es de unos 1.400 millones de habitantes, caerá a unos 630 millones en 2100; es decir que en unos 70 años se reducirá a menos de la mitad.




