42 formas de matar a un cura
Por lo visto, un grupo musical está representando en Gerona y Barcelona una obra anticatólica. Digo grupo musical por decir algo, porque es de esos grupos que representan “espectáculos” confusos que ni son música, ni teatro, ni nadie sabe muy bien qué. Como ya ha sucedido tantas otras veces, este grupo sustituye la originalidad y el buen hacer artístico por burdos intentos de escandalizar con ataques llenos de odio a la Iglesia.
En esta obra en particular, una señora sale de una caja y empieza a recitar 42 formas de matar a un cura. Las posibilidades son bastante poco imaginativas: Llenar su corazón (?) con lejía de alta graduación, meterle en la boca tres escorpiones, hacer que se bañe con una piraña comunista y anticlerical, tirarlo desde un campanario… Muy apropiadamente, después de eso, la señora vomita copiosamente por el escenario, no se sabe si por haber comido algo en mal estado o por la repugnancia que le produce tener que ganarse el pan trabajando en una obra tan mala.

Hoy quiero traer al blog un brevísimo post que he leído en el
¿Alguien notó algo distinto ayer en Misa? Yo no, la verdad. ¿Y los lectores? Lo pregunto porque, aparentemente, ayer era el día mundial del “¿Domingo sin mujeres?”.
Acabo de ver la película Centurión. No esperaba mucho de ella y ha respondido de forma bastante fiel a mis expectativas. Tiene mucha sangre, pero poco interés. Muchas luchas, pero generalmente inverosímiles y con un desconocimiento casi total de lo que es la guerra. Un argumento bastante malo, multitud de incoherencias, los consabidos dogmas feministas, inexactitudes históricas por doquier (¿cuándo aprenderán en Hollywood que los romanos luchaban siempre con la punta de la espada y no dando tajos como los bárbaros?) y de faltas de sentido común. En fin, lo previsible.
Ay de vosotros, InfoCatólicos



