Pobres curitas inocentes

. Entre las mejores novelas de detectives de todos los tiempos se encuentran, a mi juicio, las historias del Padre Brown, de Chesterton. En ellas, el protagonista es un “pobre cura de parroquia”, bajito, anodino y con aspecto despistado que aplica la razón y el sentido común a resolver los enigmas y delitos que suceden en su entorno.

En una escena magistral de una de estas novelas, uno de los más grandes criminales del momento, Flambeau, intenta escandalizar al Padre Brown, revelándole los manejos criminales que ha llevado a cabo para robar una valiosa cruz de plata.

Como respuesta, el P. Brown muestra, en breves instantes, un conocimiento amplísimo de prácticas criminales, algunas de ellas demasiado terribles para el propio Flambeau, que no había llegado a caer tan bajo. Ante la sorpresa y la incredulidad del ladrón, el P. Brown se limita a decir: No podemos evitarlo, al ser sacerdotes la gente nos cuenta estas cosas.

Por si se preguntan a qué viene todo esto, este fragmento de una novela de Chesterton me ha venido a la mente por la cuestión que me propuso, hace unos días, un lector de este blog (Juan Antonio):

Muy frecuentemente, cuando algún sacerdote opina sobre algo que tiene que ver con el matrimonio o la sexualidad, se le reprocha que habla de lo que no conoce… un sacerdote casado cerraba la boca de un plumazo a todos los que critican eso.

En primer lugar, como muy bien señala Chesterton, hay que dejar muy claro que esa imagen de “curitas” inocentes que se escandalizan ante el mal, los pecados de la gente o, en general, ante la “vida real”, es totalmente fantasiosa. Los sacerdotes, por su misión específica, tienen un contacto constante con esa “vida real”, pero a un nivel mucho más profundo que la mayoría de la gente, al escuchar y aconsejar a la gente que habla de su vida, su matrimonio, sus dificultades y sus miserias. No hay mejor escuela de los problemas, las miserias, los pecados y las esperanzas humanas que el confesionario.

Si conocen a algún sacerdote, prueben a preguntarle por su experiencia en el confesionario. Por lo que yo he visto, una de las sensaciones que atribuyen más frecuentemente los sacerdotes a su tarea como confesores (junto a otras más “elevadas” y mucho más importantes, por supuesto) es un cierto aburrimiento, porque al final, los pecados de todo el mundo son siempre los mismos. Todos nos parecemos muchísimo. Solemos tener la impresión de que nuestros líos, problemas y pecados son algo especial, que van a escandalizar al sacerdote o a extrañarle y, en realidad, lo más probable es que haya escuchado lo mismo varias veces ese mismo día.

En segundo lugar, no hay que perder de vista que los propios sacerdotes son humanos y cristianos, como nosotros. En ese sentido, comparten con todos nosotros las mismas tendencias, tentaciones muy similares, la misma confianza en Dios, igual debilidad, temores semejantes. Un sacerdote no habla a sus parroquianos desde una torre de marfil alejada de toda maldad o debilidad humana, sino desde la experiencia del que sabe lo que es luchar para ser fiel a Dios, caer y levantarse. Y esto es cierto para un sacerdote diocesano, para un obispo, para el Papa y para un monje de clausura.

Un signo, que me parece precioso, en las celebraciones comunitarias de la penitencia bien hechas es que los sacerdotes comienzan confesándose unos a otros. Me parece que es una clara señal de que todos los cristianos, clérigos y laicos, somos pecadores y estamos necesitados de la misma misericordia de Dios, de su luz en nuestra vida y de su gracia para poder cumplir su voluntad. El mismo San Pablo, apóstol del Señor resucitado, decía: me presenté a vosotros débil y temblando de miedo.

Finalmente y, sin duda, lo más importante: no podemos olvidar que el consejo que hay que buscar en un sacerdote no es de cualquier tipo. Lo que se busca en un sacerdote no es su experiencia personal, sino una palabra de discernimiento de parte de Dios y de la Iglesia. La idea es que pueda iluminar, desde la Revelación, las circunstancias concretas de la vida matrimonial de los fieles. Para eso es necesario alguien que conozca bien el Evangelio y la moral de la Iglesia y tenga experiencia en explicar y trasladar esa doctrina a la situación particular de cada uno de sus parroquianos. Más aún, se precisa una persona que, por el sacramento del orden, haya recibido la misión específica de Dios de guiar desde la fe a las personas que le estén encomendadas. Es decir, se busca que sea un verdadero pastor y no una oveja más lista que las otras.

Cuando tenemos una apendicitis, no buscamos a toda prisa en la guía telefónica en el apartado “Médicos que hayan sufrido apendicitis” para hallar uno que pueda hablarnos de su experiencia personal, sino que intentamos encontrar un buen cirujano que sepa operar y tenga experiencia en solucionar esa dolencia. No es que sea malo que el médico haya sufrido antes la misma enfermedad, sino que, en esencia, es irrelevante.

Por supuesto, habrá asuntos, que no sean de tipo no moral ni espiritual o que se refieran directamente a una experiencia personal concreta, en los que un sacerdote no sea la persona adecuada para aconsejar. Es evidente que, para saber cómo medir si la temperatura del agua del baño para los niños es la adecuada, se le pregunta a la abuela y no al párroco. Del mismo modo, en los cursillos prematrimoniales, por ejemplo, son muy apropiados y útiles los testimonios experienciales de parejas cristianas casadas, que mostrarán a los novios que es posible vivir cristianamente el matrimonio y superar las dificultades con la ayuda de Dios.

Creo que, sin darse cuenta, aquellos que afirman que es necesario tener sacerdotes casados para que puedan hablar de su experiencia matrimonial, lo que hacen es intentar que sea el sacerdote el que lo haga todo, también aquello que no pertenece propiamente a su misión, usurpando así lo que corresponde a los laicos, que también tienen mucho que ofrecer desde su propia misión específica. No se puede ni se debe esperar todo de los sacerdotes, pero sí aquello que entra dentro de la misión que Dios les ha confiado y a la que deben ser fieles.

Curiosamente, la objeción de que los sacerdotes no pueden aconsejar sobre la vida matrimonial porque son célibes es una mezcla explosiva de clericalismo y anticlericalismo, de idealismo con respecto al clero y desconfianza frente a él. Por un lado, imagina erróneamente que los sacerdotes son personas inmaculadas y alejadas del común de los mortales y por otro olvida que están cualificados, por su experiencia como pastores, sus estudios de teología y por la gracia del sacramento del orden, para ofrecer un discernimiento moral a los fieles. Supone ingenuamente que los sacerdotes deben aconsejarnos sobre todos los temas y aspectos de la vida, aun los más concretos e intranscendentes, pero a la vez desprecia a los sacerdotes porque es imposible que tengan experiencia personal directa de todos esos aspectos de la vida.

El día que me casé recibí dos consejos muy diferentes sobre el matrimonio. Después del banquete, cuando procuraba pasar desapercibido para no tener que bailar (ya que la experiencia del vals no había sido muy buena y, probablemente, mi mujer cojeará toda su vida como consecuencia del mismo), un amigo me aconsejó: Tú, desde el primer día, deja muy claro que no tienes ni idea de cómo se utiliza la plancha, ni de cómo se pone la lavadora y que el lavavajillas y la aspiradora te dan miedo. A esta perla de sabiduría añadió otras similares que no repetiré, por si alguna vez se le ocurre a su mujer leer este blog.

Un rato antes, en la homilía, el sacerdote que nos casó, que también es un buen amigo mío (y que a veces se pasa por este blog), me preguntó: ¿Te casas para que te haga feliz tu mujer? La respuesta correcta, por si alguien lo duda, era No. Luego volvió a preguntar: ¿Te casas para hacer feliz a tu mujer? Aquí la cosa ya no estaba tan clara. El primer impulso era decir que sí, por lo menos para quedar bien. Sin embargo, este presbítero nos recordó que ningún ser humano puede dar la felicidad a otro. Nos dijo que teníamos que amarnos y dar la vida el uno por el otro, pero que la felicidad sólo la puede regalar Dios y no se encuentra en ningún otro sitio. Nos pidió que mirásemos juntos, como matrimonio, hacia Dios y que él nos ayudaría a querernos como somos, a ser generosos dando la vida por nuestros hijos y nos regalaría, por añadidura, la felicidad y la vida eterna.

Uno de los dos consejos provenía de la experiencia personal, el otro de la experiencia pastoral; uno de ellos mostraba una cierta astucia, el otro era reflejo de la Sabiduría que viene de lo alto. Dejo a los lectores que decidan por sí mismos cuál de los dos consejos me ha resultado más útil para mi matrimonio.

40 comentarios

  
un cura rural


Muy bien.
21/01/08 3:34 PM
  
Ana_MS
Estoy totalmente de acuerdo con el post, Bruno.
Siempre he pensado, incluso cuando no creía, que los curas tienen que escuchar a veces cosas terribles.

Te felicito por como has comenzado el artículo, Chesterton es uno de los grandes de la novela policíaca, y está muy bien traído. Además, sobre éste tema de la confesión, yo también aconsejaría la película "Yo confieso" de HitchcocK (aquí también es protagonista el secreto de confesión).
Un cordial saludo.
21/01/08 4:01 PM
  
isabel
Cada vez más, tengo más confianza y aprecio por el buen sacerdote que me escucha en el confesionario. Porque yo me confieso. Es un sacerdote pasionista, un hombre bueno, una persona honesta, y dedicada a los suyo con entrega y fidelidad a la Iglesia, le he visto llorar delante de mí, por lo que yo le contaba, él y yo, los dos. Sé que nunca saldrá de ahí lo que yo le diga, ni tachará de "aburrimiento" su tarea, porque tiene la Gracia del orden en estima, no en demérito, ni la menosprecia. Es un buen sacerdote, un gran hombre, y cuando me da la absolución es realmente Jesús quien me la da, no él. Bendito sea.
21/01/08 4:22 PM
  
Bruno
Isabel:

Me alegra mucho escuchar lo que dice y estoy de acuerdo en todo. No he querido menospreciar en absoluto la confesión, todo lo contrario.

De hecho, quizá le ayude a apreciar más aún a ese sacerdote que la confiesa el pensar que, por lo que yo he oído a otros sacerdotes, la confesión, humanamente hablando, es algo pesado.

Sin duda, lo que usted afirma es algo sobrenatural y se debe a que, por la gracia de Dios, ese sacerdote y usted se identifican con Jesucristo y con los pecadores con los que se encontraba Nuestro Señor, no sólo de una forma sacramental, sino también en cuanto a sus vivencias y actitudes, lo cual es fantástico.
21/01/08 4:33 PM
  
isabel
Ana_ms

Que curioso, Ana_ms, hace tiempo anduve por tu blog con otro nick, creo que me tachaste de demente, en aquel momento sí, lo era, pero creo que ahora ya es momento de cerrar heridas. Te pediría que borraras el comentario donde me tachas de demente, y los post que dejé en tus diferentes etiquetas de COMER BEBER AMAR, creo que afean el contenido del tema, aquí se habla de confesión y en las confesiones siempre se acaba perdonando, y perdonar es olvidar, ¿ tú crees que podrás perdonarme ?, Tu delación en el blog del Sr Cigoña tuvo consecuencias para mí, me echaron de un Foro...... diciéndome que mencionaba en el tuyo a personas que intervenian en él. Por cierto, de esas personas tan importantes, hace tiempo que no se sabe nada en ese Foro, parece que nadie las echa de menos. Que curioso todo, y sobre todo, que evangélico. Las croquetas estaban buenísimas, perdona el atracón a tu costa.
21/01/08 4:35 PM
  
Bruno
Ana:

No he visto la película de Hitchcock. Intentaré encontrarla y ya contaré lo que me ha parecido.
21/01/08 4:38 PM
  
Ana_MS
Querida Isabel:
Queda tranquila, que ya estoy en ello, eliminando los comentarios. ¿Cómo no voy a perdonarte?. Yo lo único que quiero es que estés bien y me alegra muchísimo saber que es así.
Un abrazo de hermana en Cristo.
21/01/08 5:02 PM
  
Cantanatas
El sacerdote es un usurpador, una sabandija que vive de la inocencia y de su habilidad para timar sin pudor y sin recato a todo lo que caiga en sus redes.
Sólo así puede decirse que el confesionario es la mejor escuela de los problemas, las miserias, los pecados y las esperanzas humanas.

[...]
21/01/08 6:02 PM
  
Bruno
Cantanatas:

En este blog, procuramos dar argumentos en lugar de insultar. Sus argumentos, sean los que sean, son bienvenidos. Los insultos están de más.

Además, cada vez que aparece por aquí, yo rezo especialmente por usted. Le encomendaré a Dios en la próxima misa en la que participe.
21/01/08 6:11 PM
  
Ana_MS
Querida Isabel:
Los comentarios ya están eliminados y para siempre.
Te aclararé lo de Cigoña. Le pedí explicaciones de la razón por la que me llamaba, según me decías, "torera banderillera" (que aún no sé que significa). Ya me explicaron que no se refería a mi, pero como el no se acordaba y no entendía nada, pues no quedó más remedio que darle explicaciones.
Pero todo está ya olvidado, así que puedes volver por el blog cuando quieras; eres bienvenida.
Otro abrazo.
21/01/08 6:12 PM
  
ciudadano

Comentario por Cantanatas 21.01.08 @ 18:02


Cuando alguien se atreve a ofender, insultar, descalificar a alguien, no digo ya a todo un colectivo, lo menos que puede hacer es tener la valentía de dar sus datos personales, por si alguien quiere pedirle explicaciones.
Mientras tanto no lo haga así alquno creeremos que es una cobarde y que se vale del anonimato para decir lo que a la cara no se atrevería, o por ser un pusilanime o por que no es capaz de argumentar.
21/01/08 7:39 PM
  
ciudadano
D. Bruno, una vez mas me debo de disculpar con Vd, por tomarme la libertad de replicar a algún que otro canta....mañanas, pero estamos alcanzando un punto en que, como el insulto es gratis, cualquiera se atreve a ofender, especialmente desde el anonimato; tambien es cierto que llega un momento en que uno se harta de "poner la otra mejilla" pues aún sin ser presbitero, todos tenemos algo de sacerdote, y de cualquier forma como cristiano y católico, creo que debo ser solidario con todos los seres humanos, y en especial con mis hermanos en Cristo.
21/01/08 7:45 PM
  
Bruno
Ciudadano:

Creo que poner la otra mejilla, como Cristo nos enseña, es compatible con decir claramente a Cantanatas que su forma de actuar no es aceptable para este blog ni según las normas más elementales de educación. De hecho, he borrado la parte más ofensiva de su comentario.

Para dar una idea de como era lo borrado, basta con decir que lo que he dejado me pareció en ese momento inocuo en comparación.
21/01/08 8:01 PM
  
Yolanda
Pues si dejamos a un lado la cuestión de la obligatoriedad de la confesión oral e individual (no estoy en contra de esta forma del sacramento de la penitencia sino de su obligatoriedad), si lo dejamos a un lado, decía, estoy bastante de acuerdo.

Desde luego no es precisa una experiencia en propia carne de ningún tema, ni para opinar ni para aconsejar. Sí es imprescindible ´estudio y oficio´, entrenamiento y tablas.

Todo se puede aprender de manera objetivante. Incluso a veces es preferible que el ´consejero´ carezca de experiencia para que su subjetividad no interfiera.

La verdad es que los curas, en el confesionario, cuando el penitente titubea por pudor, generalmente ya saben qué quiere éste decir y ayudan a decirlo, lo cual suele ser bastante ´curativo´por sí mismo.

Y, ya que lo ha mencionado el blogger, por acabar jocosamente, para pedir consejo sobre la temperatura del baño del niño ¡no preguntéis a la abuela!, antes al cura...
21/01/08 8:21 PM
  
Yolanda
antes al cura... o al charcutero, ¡o a Herodes! pero jamás a la suegra se le debe dar cancha, que luego pontificará acerca de todo. Créeme, blogger, no vuelvas a pedir consejos de ese estilo a las abuelas o acabarán metidas en tu tálamo nupcial.

Una última cosilla: aunque cantanatas es completamente excesivo en sus vituperios, y no seré yo quien diga al blogger que se los consienta, estoy segura de que su experiencia con los curas ha sido extraordinariamente mala. Seguro que sí estuvo en manos de un cura sabandija, etc. Eso no autorizaa descalificar de ese modo, quizá, pero es entendible que no puede existir ningún cantanatas sin alguna experiencia tan terrible como lo son sus palabras, actitudes y perseverancia en mostrarlas.
21/01/08 8:25 PM
  
isabel
La verdad Ana_ms, me has dejado boquiabierta, no me esperaba una perdonanza tan espectacular, creo que ni yo seria tan benevolente con alguien tan grosero como lo fui yo ( aunque estuviera con aquel delirio transitorio, era mucho delirio, la verdad ), así que por mi parte, gracias sean dadas, no me voy a atrever a entrar en tu blog, no lo merezco. Pero me encantan tus recetas, están hechas con cariño, y se nota. Soy algo fascista a veces, pero en el fondo soy más liberal que el liberal de aquel duo dinámico ( no sé ahora quien era el liberal, si Sagasta ó Cánovas, hace tiempo que viví eso y lo he olvidado ). Gracias Ana_ms, tienes buen fondo.

Una cosa que me intriga, ¿ por que el bloguer ha puesto en su respuesta a cantanatas el revés de la Cruz de San Benito, al lado del texto ?. Esa medalla es protectora suma contra todo tipo de males, yo la tengo en la puerta de casa, y la he regalado a "espuertas" en Barcelona en tiendas de las que soy clienta, entre ellas una joyerí...
21/01/08 8:45 PM
  
isabel
( ... )
una joyería, que tenia atracos un día sí y otro también, y desde que la puso en la puerta de la tienda, nadie le ha vuelto a dar un susto. Me hace gracia verla puesta ahí, me da que pensar ......
21/01/08 8:48 PM
  
Yolanda
Isabel,

el liberal, al menos sobre el papel, era don Práxedes Mateo Sagasta, ero vamos, ya sabes cómo eran ambos, por eso los confundes,
21/01/08 8:50 PM
  
J. Silva
¡Muchas gracias!
21/01/08 8:58 PM
  
Juan Antonio
Bruno,

me parece correcto lo que dices en el post (yo también dije lo mismo en mi pregunta, al lado del texto que citas). Aunque creo que el tema no es tan simple como lo expones. Fíjate que digo "cerraba la boca de un plumazo". Con eso me refiero no a cerrársela a los feligreses sino a los muchos que no son católicos.

Es un espectáculo lamentable asistir a los debates televisivos en los que interviene un sacerdote. Realmente casi todos los debates son un espectáculo lamentable (basta ver "sé lo que hicísteis...") pero los debates en los que invitan a un cura siempre intentan ridiculizar las opiniones de la Iglesia. Empezando por invitar al cura más raro que encuentran, y...¿cómo decirlo? que inspire menos simpatía, confianza, etc. Y por supuesto no invitan a los que pueden sostener un debate con mayor soltura. Todo esto es con el fin de presentar a la Iglesia como algo trasnochado y esperpéntico, en lo que a veces parece una campaña de propaganda en toda regl...
21/01/08 9:38 PM
  
Juan Antonio
en lo que a veces parece una campaña de propaganda en toda regla. No sólo en los programas de televisión sino en muchos otros medios de comunicación, que son los que forman opinión.

Ante estas actitudes se puede intentar razonar, sí. Pero no se puede razonar con quien no quiere. En este escenario es en donde hablo de "cerrar la boca de un plumazo".

Los curas célibes pueden ser acusados de liar cargas y echarlas sobre los hombros de los otros mientras ellos no las llevan. Me vas a decir que acusados sin razón. Pero con razón o no, pueden ser acusados, y habrá quien tome en serio la acusación y no reconozca ninguna autoridad moral en estos temas a un sacerdote. Quedan descalificados a priori para opinar. No por ti y por mí, sino por otros no creyentes. Yo veo esto como un problema importante, ¿tú no?

Si queremos evitar este tipo de situaciones habría que hacer algo. Tampoco es que esté en nuestra mano, pero por lo menos podemos discutirlo. Ahora mis...
21/01/08 9:39 PM
  
Juan Antonio
Ahora mismo, debido al celibato, hay que buscar otra opción que no sea la de sacerdotes casados. Quizás lo que tú mencionas de matrimonios cristianos sea lo más interesante.
21/01/08 9:40 PM
  
Bruno
Juan Antonio:

Estoy completamente de acuerdo en lo que dices sobre la gente que llevan a los programas de debate para defender la postura cristiana. Sobre todo algunos presentadores y programas con muy mala idea.

En cualquier caso, creo que los que descalifican a priori a un sacerdote en esos debates por ser célibe le descalificarían de todas formas. Normalmente, en esos debates se tratan todos los temas del mundo y absolutamente todo el mundo opina (generalmente sin tener la más mínima información sobre el tema en cuestión), con lo que resulta absurda la exigencia de experiencia personal en este caso particular. No creo que haya que plegarse a exigencias irracionales, porque es contraproducente.

En mi opinión, una razón más oculta para ese tipo de críticas consiste en que el célibe consagrado es un testimonio viviente e inconfundible de que la sexualidad no es un fin en sí misma, sino que está al servicio del amor, y eso molesta mucho a la gente y a una sociedad que han idolatrado la sexualidad.

Finalmente, no creo que lo de que hablen los laicos sea un mal menor porque nuestros sacerdotes son célibes, sino que pienso que es claramente la misión directa de los laicos dar testimonio ante el mundo, mediante su vida y sus palabras, de lo que es la familia cristiana.

Parece que este tema ha generado menos polémica que otras de tus preguntas, pero a mí me parece muy interesante.

Un saludo.
21/01/08 10:04 PM
  
Bruno
Yolanda:

Me alegro de estar de acuerdo en más cosas contigo. En cuanto a Cantanatas, estoy convencido de que necesita especialmente nuestras oraciones y de que, probablemente, sufre bastante.
21/01/08 10:07 PM
  
Yolanda
JA:

¿y por qué no los sacerdotes casados y el celibato opcional? Insisto en que para opinar sobre el matrimonio y la pareja no es preciso ni estar casado ni tener pareja, basta objetivar los conocimientos seriamente y adquirir tablas.

Pero si un problema fundamental para los no católicos es ése, ¿por qué no sacerdotes casados -además de los ce´libes-? Los hubo mucho tiempo (y los hay allende el mediterráneo); y los diáconos -también sacerdotes aunque no presbíteros- pueden estar casados.

pero algo hay de cierto en lo de echar cargas a los demás que ellos no soportan (¡ellos no tienen suegra!)
21/01/08 10:18 PM
  
Juan Antonio
Bruno,

"creo que los que descalifican a priori a un sacerdote en esos debates por ser célibe le descalificarían de todas formas"

Sí, pero ya estaría más clara su postura interesada y sesgada. No se trata de discusiones razonadas, sino de la propaganda de ideas que se hace en los medios. En una discusión objetiva no tienen tantos argumentos.

"es claramente la misión directa de los laicos dar testimonio ante el mundo, mediante su vida y sus palabras, de lo que es la familia cristiana"

Completamente de acuerdo: testimonio en todas partes. No es ningún mal menor, pero ahora es lo primero que se me ocurre.
21/01/08 10:28 PM
  
Juan Antonio
Yolanda,

espero que estés mejor de la voz. Mi madre ha sido profesora y también se quedaba ronca a veces, de tanto levantar la voz. Yo no tengo esos problemas, gracias a Dios. En una clase van 3 y en la otra 6 o 7. Y esta semana acabo, je je je. Ya voy a poder trabajar tranquilo.

Yo realmente no acabo de entender el porqué del celibato. Mira que lo he oído veces, pero no me convence. No se trata de servir a Dios o al César, sino de servir a Dios en la familia y en el ministerio. Y la posibilidad de sacerdotes casados tendría esa ventaja de la que hablé.

Me parto de risa cada vez que comentas cosas de tu suegra...
21/01/08 10:38 PM
  
Sergio
Me ha encantando leer este post. De hecho prometo no leer más esta noche, prefiero acostarme con este post que respira gracia y paz en cada palabra.

Paz y Bien.
21/01/08 10:44 PM
  
Ana_MS
Querida Isabel:
No digas eso. Por el contrario, me harías un gran honor si pudiera contar con tu presencia en el blog; considerate incluida en el grupo de amigos a quienes van dedicadas.
Un abrazo.
21/01/08 10:51 PM
  
Bruno
Yolanda:

¿Y cuando tú seas suegra? (Si no lo eres ya, que no lo sé)

Sergio:

Un saludo y que duermas bien.

JA y Yolanda:

Lo de si es algo bueno el "celibato obligatorio" del clero es otra cuestión distinta. Supongo que algún día terminaremos discutiéndolo, pero hace falta un artículo sobre ello que ponga las bases para luego discutir en los comentarios.
21/01/08 11:12 PM
  
nachet
Yolanda y Bruno: tal vez cantanatas no esté traumatizado por una mala experiencia o sea un desequilibrado que precise de nuestras oraciones. Yo apuntaría una tercera opción: que fuese un troll, es decir, que se dedicara a entrar en blogs religiosos a decir verdaderas barbaridades (que en realidad no piensa), sabiendo que van a ser ofensivas para muchos de los participantes, con la intención de provocar un alud de respuestas airadas y estropear el blog, enfangándolo y cargándoselo. No digo que ese sea el caso de cantanatas, pero no sería el primer caso de "participante agresivo" que luego resulta ser un troll, que conozco.

No me parece mal que se debata la conveniencia de ordenar hombres casados o conservar el celibato obligatorio. Aunque yo creo que el celibato es un bien a conservar, la existencia de la ordenación de casados en la iglesia católica oriental es prueba evidente de que no es algo fundamental en la labor de un pastor. En lo que sí estoy en desacuerdo es en pe...
21/01/08 11:25 PM
  
nachet
... pensar que el estado del párroco influyera en su cualidad como consejero matrimonial religioso. En ese punto coincido con Bruno: no me parece relevante. Y también estoy de acuerdo que merecería post aparte, y no mezclarlo con la cuestión de la opinión de un sacerdote sobre el matrimonio.
21/01/08 11:27 PM
  
isabel
Dar testimonio ante el mundo mediante su vida y sus palabras de lo que es una familia cristiana, es misión directa de los laicos.

No sé por donde empezar, los laicos que ahora forman familias no están metidos de hoz y coz ni en la vida de la Iglesia, porque no tienen esa misión evangelizadora que le compete a los sacerdotes, una familia cristiana, católica, lo es en plenitud si los padres están implicados en el tema religioso, y lo viven en casa, les hablan a sus hijos y le enseñan a amar a Jesús, a rezar, a querer al prójimo, a respetarlo, dentro de una concepto moral de la vida ligado a la doctrina de la Iglesia. Obedecer implica mandar, nadie quiere obedecer, porque nadie se considera por debajo de nadie, y el ejemplo hemos tenido esta semana en la anulada visita del Papa a la Sabiduría de Roma,la sociedad está secularizada absolutamente. Los valores morales que se pueden enseñar en la familia chocan con los valores éticos de derechos ajenos que las leyes civiles otor...
21/01/08 11:35 PM
  
isabel
( ... )

que las leyes civiles otorgan a los ciudadanos libres.

Me vais a perdonar que no continue, desde que empecé a escribir esta continuación he perdido tres comentarios, cada uno era diferente, porque improviso y ya estoy extenuada, no puedo decir nada más, aunque iba sobre el hecho de no ser víctimas del buenismo al que nos condenan los que no se permiten el beneficio de la duda en creer en algo más que lo que se ve a simple vista.
22/01/08 1:03 AM
  
relisialbacete
Me parece estupendo este post, sobre todo el final.

Siempre, de toda la vida, los sacerdotes han sabido aconsejar en los matrimonios, y me atrevo a decir que con muchísima claridad, es como acudir a un psicólogo pero sin que te cobren por la visita, y claro, el psicólogo no tiene el porqué de tener experiencia ni en matrimonio ni en muchos problemas que se le presenten, pero intenta llegar a la raíz del problema para darle solución. Pues lo mismo el sacerdote, la diferencia es el amor de Jesús que además el sacerdote transmite a la persona que aconseja.
22/01/08 7:35 AM
  
Juan Antonio
Ya que habláis de cantanatas, yo creo que en el mejor de los casos es alguien
que no tiene mucho que hacer y se distrae inventando insultos para escribirlos
en los blogs religiosos. Porque su aplicación al tema sugiere que está bastante ocioso, o bien como diría Nachet, que le divierte mucho insultar.
22/01/08 12:56 PM
  
isabel
Sofia


Hace mucho tiempo, en un post de Octubre "La concejala", me dijiste que - Ah, eres tú, debí reconocerte por el estilo- casi me despreciaste, bueno, sin casi, tú estás muy arriba, Sofia, manejas la alta teología, y yo no soy nadie a tu lado, lo sabes, y yo lo sé, de nada podemos debatir, eres muy amiga de alguien a quien yo aprecio, y te diré que tengo unos celos horribles de tí, son patológicos, irracionales, pero los tengo. Poco a poco, Sofía, poco a poco, dame tiempo. Y no te burles de una pobre enferma.
22/01/08 4:13 PM
  
Bruno
Sofía:

No sé lo que sucederá en otros blogs, pero yo creo que aquí se te aprecia bastante (aunque, como es lógico, no todos coincidamos en las mismas opiniones).

Isabel:

Me ha gustado tu frase de "una familia cristiana, católica, lo es en plenitud si los padres están implicados en el tema religioso, y lo viven en casa, les hablan a sus hijos y le enseñan a amar a Jesús, a rezar, a querer al prójimo, a respetarlo, dentro de una concepto moral de la vida ligado a la doctrina de la Iglesia". Totalmente de acuerdo.

Relisialbacete:

Estoy de acuerdo y mucha gente lo piensa y lo vive así, aunque no salga en televisión.
22/01/08 5:05 PM
  
Yolanda

¿Y cuando yo sea suegra, dices, Bruno? Jajajajajjajjajajaj ¡Pue seré mala, claro! Como no he tenido modelos buenos en los que aprender... En serio, el Señor no parece que vaya a apartar de mí ese cáliz, el mayor tiene 16 años y aguanto sonriente a las candidatas a nuera.

Espero ansiosa el post sobre el celibato opcional.
22/01/08 10:57 PM
  
Ana_MS
¡Pero bueno...!. ¿Qué bobadas son esas de que eres muy mal ejemplo de cristiana?. "No te acerques que me tiznas, le dijo la sartén al cazo", o en términos cristianos: el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Un cordial saludo.
24/01/08 11:59 AM

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