¡Abajo la jerarquía!


Esta mañana he dado una vuelta virtual por la página web de la ex-parroquia de San Carlos Borromeo para ver cómo sigue la cosa. Como era de esperar, bastante muerta. Suele suceder tras el primer entusiasmo mediático – reivindicativo.

Me ha llamado la atención que la palabra que quizás se usa más frecuentemente en dicha página es “jerarquía”. De hecho es una auténtica obsesión. Si lo desea, el lector puede hacer un pequeño experimento. Introduzca en Google las palabras jerarquía, parroquia y Madrid: las diez primeras páginas web que obtendrá hablan de San Carlos Borromeo. La primera muestra de apoyo espontáneo que he leído en la web decía: ¡Abajo la jerarquía!


Creo que es significativo este rechazo de todo lo que huela a autoridad y más cuando, de hecho, el término “jerarquía” tiene un origen cristiano. Viene del griego “hieros”, sagrado, y “arquein”, gobernar, ordenar. La jerarquía es, pues, un “orden sagrado". Es una palabra muy ligada a la Iglesia, ya que en un principio se refería únicamente a la estructura eclesial, aunque luego pasara, por extensión, a tener su significado actual.

Lo cierto es que, a fuer de ridículo, termina por hacerme gracia cuando se culpa a la jerarquía de males sin cuento. El caso más absurdo y disparatado es el de los sacerdotes que critican constantemente a la jerarquía. Quizá más que absurdo habría que decir que es irónico… pues ¿qué son ellos sino jerarquía? El sacramento del orden confiere a los presbíteros el sacerdocio ministerial y jerárquico. Todos los sacerdotes, obreros o no, de Entrevías, del Congo o de la Concepción de Goya forman parte de esa jerarquía tan criticada.

Siendo justos, yo diría que tienen cierta razón en su crítica, al menos en la parte que a ellos les corresponde: cuántas veces los fieles sufren en silencio la tiranía de algunos sacerdotes que se creen dueños y señores de sus parroquias y que cambian la doctrina de la Iglesia por sus propias elucubraciones y la liturgia de todos por sus actuaciones teatrales (las cuales, seamos sinceros, tienen generalmente escasa originalidad y aún menos interés). Es la autoridad cercana y no la lejana la que más fácilmente degenera en autoritarismo.

Pero no solo los obispos, sacerdotes y diáconos son jerarquía. En el sentido profundo del término, forma parte de una jerarquía todo aquel que tiene un cierto gobierno sobre otros por razón de una misión encargada por Dios. El Señor otorga a los padres y madres de familia, para cumplir su misión de educadores de los hijos, una autoridad sobre ellos. Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. Yo, que soy padre de familia, soy especialmente consciente de mi pobreza e inadecuación para la misión que Dios me ha confiado, pero sé que es algo querido por Dios y él me dará la gracia necesaria para llevarlo a cabo.

Los maestros y catequistas también tienen la autoridad necesaria para su misión y sus alumnos y catecúmenos deben obedecerlos y respetarlos. Incluso el humilde salmista que dirige los cantos en nuestras celebraciones debe ser obedecido por los fieles en lo que toca a su ministerio, de manera que nuestras canciones litúrgicas sean armoniosas. También la autoridad civil tiene, en su propio campo, una autoridad que le ha sido dada “de lo alto”.

Finalmente, hay que subrayar que de la jerarquía, en sentido amplio, forman parte igualmente el que manda y el que obedece. Tanto el obispo como el sacerdote o la viejecilla que enciende una vela a San Antonio, tanto el superior como los demás religiosos de su comunidad, tanto el que en una ocasión debe mandar como el que debe obedecerle… todos somos parte del “orden sagrado”, de la jerarquía que Dios ha querido para su pueblo.

¿Por qué Dios ha querido la existencia de jerarquía en la Iglesia? En mi opinión, porque Dios no nos quiere “en general”, nos ama en particular a cada uno, llamándonos por nuestro nombre. Desde antes de la creación del mundo ya había pensado un plan de salvación particular para cada uno de nosotros. El hecho de que cada uno de nosotros tenga su propio lugar, hecho a medida, en el plan de Dios es el fundamento profundo de la jerarquía cristiana. Dios no nos pide todo a todos. A unos les encarga una tarea, a otros otras, de forma que cada uno colabore en la medida de sus fuerzas con el plan de Dios.

Cuando se rechaza la existencia misma de una jerarquía y se pide una Iglesia horizontal sin autoridad ni obediencia, se está cambiando el amor concreto y personal de Dios a cada uno por el colectivismo sin alma, el maravilloso plan divino por una idea abstracta y, en último término, estéril.

¿Abajo la jerarquía? Sí, pero en el sentido verdaderamente cristiano. La jerarquía ministerial y cualquier otra autoridad en la Iglesia tienen su lugar por debajo de los demás cristianos, sirviéndolos. ¿Y cuál es el servicio concreto que presta la jerarquía ministerial? El ejercicio del gobierno pastoral, de la enseñanza cierta, de la santificación, todo ello en nombre de Dios y a imitación de Jesucristo. Es esa la misión que Dios les ha confiado, conociendo sus limitaciones. El día en que los obispos no ejerzan su autoridad cuando sea necesario o no proclamen la verdad católica frente a los errores del mundo, estarán siendo infieles a su misión y habrán dejado de servir a los hombres.

13 comentarios

  
Bruno
Sofía:

(1) Gracias por tu comentario. Creo que tienes toda la razón en que no hacen falta intermediarios entre Dios y nosotros. De hecho eso es una idea pagana que nunca ha defendido la Iglesia. El único mediador es Jesucristo.

Los sacerdotes y obispos tienen, simplemente, su propia misión, encomendada por Dios. Por ejemplo, el obispo de una diócesis, como sucesor de los apóstoles, tiene encomendada la enseñanza de la fe en su diócesis y es el responsable último de ella. Por eso es su obligación decirlo claramente y tomar medidas cuando se enseñe algo en colegios católicos o parroquias que sea contrario a la fe. Incluso si no es muy listo o no es un experto en teología, esa misión y esa responsabilidad le corresponden ante todo a él y a los demás sólo en unión y obediencia a él.
09/05/07 10:19 PM
  
Bruno
(2) Otro ejemplo más claro: Dios nos ha encomendado a mi mujer y a mí la educación y el cuidado de nuestros hijos. Probablemente, tú seas más inteligente, más santa y mejor cristiana que yo, pero eso no te autorizaría a llevarte a mis hijos para educarlos mejor. Nosotros somos sus padres y Dios nos ha dado la misión de educarlos, a pesar de nuestras deficiencias.

Esto, que nos parece muy claro con la misión de la paternidad, nos cuesta más verlo a veces con la misión del sacerdocio o del episcopado. Por ejemplo, si el obispo de la diócesis decide que una parroquia debe desaparecer, podemos discrepar e incluso darle nuestros argumentos en contra, pero siempre desde el respeto y la obediencia, porque esa decisión, por voluntad de Dios, le corresponde a él y no a nosotros.
09/05/07 10:26 PM
  
Bruno
(3) De nuevo tienes razón en que el amor a Jesucristo es esencial para cualquier misión dentro de la Iglesia (también la de padres cristianos).

(4)Por supuesto que cualquier autoridad en la Iglesia puede ejercerse mal, pero incluso en ese caso permanece el don y la misión de Dios, que hay que respetar.

(5) Más que ser anarquistas, yo creo que los cristianos vivimos la libertad de los hijos de Dios, que es algo estupendo. Gracias otra vez por tu comentario.
09/05/07 10:32 PM
  
Montaraz
Sofía, la autoridad sí viene por el cargo. Porque el sacerdocio ministerial es una representación sacramental de Cristo mediador, cabeza y pastor.
La autoridad viene de aquí. El único mediador es Cristo. El sacerdote hace sacramentalmente presente dicha mediación.
Que se ha podido abusar, se ha podido. Pero esta es la raiz del sacerdocio ministerial. Que por ministerial es un servicio. No todo depende de la calidad subjetiva del ministro.Su labor es la que es, aunque la desempeñe mejor o peor.
PD: ¡abajo la jerarquía! ¡abajo los curas de Entrevías!
09/05/07 11:15 PM
  
Bruno
Montaraz:

Creo que, probablemente, debería haber subrayado más el carácter sacramental del ministerio sacerdotal y episcopal. El comentario lo ha completado muy bien.

Bienvenido, como siempre, a este blog.
09/05/07 11:26 PM
  
Bruno
Sofía:

Sin duda, está muy bien hecha la matización de diferenciar entre los actos sacramentales de los sacerdotes y otros actos en ejercicio de su ministerio.

Creo que más que decir que los sacerdotes solo representan a Jesucristo en los sacramentos, hay que decir que sólo actúan "in persona Christi" en los sacramentos. Es decir, al celebrar los sacramentos el mismo Jesucristo actúa en ellos y es él el que nos perdona cuando ellos lo hacen o el que dice "esto es mi cuerpo" en la Eucaristía. En estos casos, Dios garantiza el efecto de los sacramentos aunque, como tú dices, la calidad cristiana del sacerdote no sea ejemplar.
10/05/07 12:53 AM
  
Bruno
En el resto de tareas no sacramentales de los sacerdotes, Dios no "garantiza" que sus actos vayan a ser los de Cristo. Pero eso no quita que actúen, dentro de su campo de actuación, con una autoridad que les viene dada por Cristo en función de su ministerio y del sacramento del orden que han recibido.

Por ejemplo, si el obispo decide trasladar a un sacerdote de parroquia, puede que su decisión no sea la más oportuna (Dios no garantiza que lo vaya a ser), pero como le ha dado la misión de pastorear a la Iglesia en esa diócesis (como sucesor de los apóstoles)es necesario obedecerle. Del mismo modo, mi hija debe obedecerme aunque no esté de acuerdo con lo que yo la mande y sabiendo que puedo equivocarme (siempre que ni el obispo ni yo mandemos hacer nada que sea un pecado, porque nadie puede mandar a otro que haga algo que vaya contra su conciencia).
10/05/07 1:02 AM
  
Bruno
Los obispos, sacerdotes y diáconos, en virtud del sacramento del orden actúan en representación de Cristo cabeza de la Iglesia.

Tú misma, cuando ayudas a alguien que lo necesita estás siendo para él imagen de Cristo misericordioso o cuando das un testimonio de fe estás siendo imagen de Cristo Verdad (a pesar de tus limitaciones y de las de los obispos o sacerdotes).

No sé si consigo explicarme o si lo he liado todo aún más.
10/05/07 1:03 AM
  
taxista
Que tiene que haber autoridad y jerarquía en una organización, religiosa o no, estoy de acuerdo. Que toda autoridad viene de Dios, según qué se entienda por Dios y por "venir de Él".
Pero otra cosa es cómo se gestiona esa autoridad, esa jerarquía. De eso no dice nada el evangelio, ni tiene por qué dedcirlo. En los diez primeros siglos de la Iglesia, prácticamente la mitad de su historia, la autoridad se ejerció democráticamente. Abogo por volver a este modo de gestionar la autoridad en la Iglesia.
10/05/07 8:14 AM
  
Bruno
Taxista:

Que toda autoridad viene de Dios no lo digo yo, lo dice la Escritura (Rom 13,1: "Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él." o también Jn 19,11). Por supuesto, coincido contigo en que cada tipo de autoridad es diferente. Sería un disparate decir que todo lo que hace un gobernante es voluntad de Dios.

Por otro lado, no estoy de acuerdo en eso de que la Iglesia fue democrática en sus diez primeros siglos. Creo que a lo que debes referirte es a que, en algunos casos, a los obispos los elegían las comunidades. Que yo sepa, eso fue habitual durante mucho menos de diez siglos, pero, además, los obispos, una vez nombrados de por vida, no tenían que dar cuentas más que a Dios, al Papa, a los concilios y a veces a sus Patriarcas.

Por otro lado, cuando se hace una elección en la Iglesia (por ejemplo el Papa por los cardenales) eso no es demo...
10/05/07 11:51 AM
  
Bruno
...eso no es democracia en el sentido de que "manda el pueblo" (demo-cracia" y hace lo que quiere, porque en la Iglesia, el que "manda" es siempre Dios y se busca en todo hacer su voluntad.
10/05/07 12:07 PM
  
Bruno
"Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como obispos para pastorear la Iglesia de Dios." Hechos 20,28

En última instancia y sea cual sea el mecanismo humano, es de forma misteriosa el Espíritu Santo el que elige y otorga la misión a los obispos, al Papa y a todos los cristianos.
10/05/07 12:11 PM
  
Montaraz
El sacerdote siempre hace presente a Cristo mediador, a Cristo cabeza. Lo hace sacramentalmente presente. Hace visible dicha mediación única de Cristo. No sólo al celebrar algún sacramento.
Análogamente, los esposos siempre hacen presente el amor esponsal de Cristo por la Iglesia, no sólo en el momento del consentimiento.
La santidad de vida, la ejemplaridad, hace que trasparentemos la acción de Dios, que no seamos opacos. Pero por mal que lo hagamos presente, siempre lo hacemos, porque no depende de nosotros si no de Dios.
11/05/07 11:02 PM

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