InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Cristianos de ayer

31.08.25

El caminante de Dios. Vida novelada de San Roque

Reseña escrita por Miguel Cuartero Samperi sobre El caminante de Dios. Vida novelada de San Roque, de Rocco Artuso, Caparrós Editores, 2025.

“Peregrinos de la Esperanza” es el lema que eligió el Papa Francisco para el Jubileo de 2025. La peregrinación es, sin duda, una de las características clave del Jubileo, como explicó el Papa Francisco en la bula papal Spes non confundit: “No es casual que la peregrinación exprese un elemento fundamental de todo acontecimiento jubilar. Ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan el sentido de la vida. La peregrinación a pie favorece mucho el redescubrimiento del valor del silencio, del esfuerzo, de lo esencial. También el año próximo los peregrinos de esperanza recorrerán caminos antiguos y modernos para vivir intensamente la experiencia jubilar".

Uno de los personajes más queridos de la piedad popular es San Roque, patrón de numerosos lugares y muy conocido en Francia, España e Italia. San Roque no solo es famoso por su capacidad para obrar milagros, sino también por su peregrinación: dejó su ciudad natal, Montpellier, para caminar hasta la tumba del apóstol San Pedro en Roma. Siguiendo una de las rutas medievales más famosas, Roque tuvo que afrontar fatigas, dificultades, peligros y riesgos en un momento en que la peste azotaba Europa y se cobraba numerosas víctimas tanto en las ciudades como en el campo.

Menos conocida es la peregrinación interior que Roque debió emprender para conocerse a sí mismo y ponerse en manos de Dios, haciendo su voluntad. Un libro publicado recientemente en Italia y España (Rocco Artuso, El caminante de Dios. Vida novelada de San Roque, Ed. Caparrós), relata la vida del santo francés en forma de novela, ofreciendo una nueva perspectiva sobre su viaje espiritual interior.

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18.04.25

No hay santo sin cruz

Tenemos unas riquezas inmensas, que no nos merecemos, porque las desaprovechamos como niños malcriados. Una de esas riquezas es la maravillosa poesía religiosa en nuestra lengua, que ya quisieran para sí los demás pueblos de la tierra.

Como demostración, hoy, Viernes Santo, traigo al blog este sabio y precioso poema de Lope de Vega, muy poco conocido por los católicos. Vale, sin duda, por un buen sermón sobre la cruz. Y por un centenar de malos sermones, porque, desgraciadamente, se nos habla muy poco de la cruz, a pesar de que, como dice Lope, sin ella no hay gloria ninguna y su ausencia equivale al eterno llanto.

Si vivimos en una época blandita y hemos olvidado muchas cosas esenciales para un cristiano, dejemos que los cristianos de otras épocas nos las recuerden.

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23.02.25

El secreto de la vejez

Hace tiempo, se trasladaron los restos de una tía mía al lugar donde iban a reposar definitivamente, más o menos un año después de que falleciera. Un sacerdote tuvo la amabilidad de rezar un responso con nosotros en esa ocasión, cumpliendo así una de las obras de misericordia espirituales, tan olvidadas hoy.

Mientras rezábamos con el sacerdote por mi tía, por un momento me pareció vislumbrarla llegando a las puertas del cielo. Había muerto con más de ochenta años, pero yo la vi como una niña, con el pelo rubio liso y suelto, mirándolo todo con la curiosidad y la admiración que siempre tenía. El mismo Cristo salió a recibirla y le dio un gran abrazo. También nuestra Señora acudió con una sonrisa de cariño a dar la bienvenida a aquella niña que llevaba su nombre.

Solo fue un instante y probablemente no se tratara más que de mi imaginación, qué sé yo, pero me consoló mucho. En especial porque, justo después, me acordé de un icono oriental que había visto por primera vez en Jerusalén.

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7.11.24

San Juan Bosco, el santo alegre

Hay pocas lecturas mejores para un católico que las vidas de santos. De una forma fácil, amena y placentera, avivan en nosotros la esperanza y el deseo de ser santos y dar gloria a Dios. Por eso, no solo las leo, sino que cuando puedo las traduzco para que otros también puedan beneficiarse de ellas.

Esta vida de San Juan Bosco, el santo alegre, en particular, me ha resultado muy refrescante. Sé que no es un adjetivo muy apropiado, pero no se me ocurre otra manera de decirlo. En una época como la nuestra, en la que a menudo los católicos lo son de forma vergonzante y piden constantemente perdón por él o lo camuflan, da gusto leer la vida de un santo que no se avergonzaba en absoluto de la fe.

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4.06.24

San Columba, apóstol de Escocia

Hubo un tiempo glorioso en que Irlanda era conocida como la Isla de los Santos”. Así comienza el texto de la cubierta trasera del libro San Columba, apóstol de Escocia. Es una frase impresionante, no solo por la extraordinaria época a la que se refiere, sino también por el triste hecho de que los católicos españoles no conocemos prácticamente nada sobre ella.

A mí, la verdad, me ha impresionado leer este libro acerca de ese “tiempo glorioso”, en que Irlanda estaba tan repleta de santos que resulta imposible seguirles la pista o, a veces, incluso distinguirles unos de otros (por ejemplo, hay más o menos un centenar de santos llamados Colman). Cuando empecé a leerlo, pensé inmediatamente en que tenía que traducirlo para que otros disfrutaran también de él.

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