InfoCatólica / Espada de doble filo / Categoría: Nueva Evangelización

31.05.10

Hablar en lenguas

Como hace poco que celebramos Pentecostés, me ha parecido oportuno traducir el siguiente texto de San Gregorio de Agrigento, un obispo siciliano del S. VII.

Es parte de su Comentario al Eclesiastés y responde a una pregunta muy interesante: si hemos recibido el Espíritu Santo, ¿por qué no hablamos en lenguas como los apóstoles? En Pentecostés, los Apóstoles predicaron a una muchedumbre de extranjeros de diferentes países y todos les entendieron. En las cartas de San Pablo, se muestra cómo, en las primeras comunidades, se alababa al Señor en lenguas.

Actualmente, sin embargo, sólo en las comunidades carismáticas y en la vida de algunos santos se pueden encontrar estas dos modalidades del don de lenguas del Espíritu Santo. ¿Y los demás cristianos? ¿Es que no hemos recibido de verdad el Espíritu Santo? San Gregorio se lo preguntó y dio una respuesta de fe, a la vez que sacó a la luz algunas de las inmensas riquezas de la Escritura que nos ayudarán a disfrutarla y comprenderla mucho mejor.

He tomado el texto del estupendo blog en inglés Canterbury Tales.
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26.05.10

La solución definitiva para el problema de las vocaciones

Un sacerdote norteamericano llamado Andrew Greeley ha tenido una idea genial y revolucionaria para solucionar la falta de vocaciones al sacerdocio. Y no se trata de una simple intuición, sino del resultado de una “investigación sociológica sobre el sacerdocio durante más de treinta años”. Ya esto resulta admirable. No le bastó decir “soy sacerdote y tengo una idea bastante precisa de lo que es el sacerdocio, por no hablar de lo que dicen la Teología y la doctrina de la Iglesia sobre el tema”. No, reconoció que quien debe decirnos lo que es el sacerdocio es una ciencia exacta y matemática como es la sociología y dedicó tres décadas a investigar la cuestión sociológicamente.

¿En qué consiste su idea? Muy sencillo. Lo que ha hecho ha sido analizar en primer lugar cuál es el verdadero problema que explica la falta de vocaciones. ¿La falta de fe? No. ¿El secularismo y el consumismo? No. ¿Quizá la hipersexualización de nuestra sociedad? No. ¿La incapacidad o dejación de los padres en la transmisión de la fe a los hijos? No. Mucho más fácil que todo eso. Lo teníamos delante de nuestros ojos y no nos habíamos dado cuenta. El problema está en que ser cura es “para toda la vida” y eso es mucho tiempo.

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17.05.10

Esos rostros gloriosos

Temporibus illis, hace muchos años, tuve un profesor de Filosofía que me dio un consejo que todavía recuerdo. Sugirió que fuésemos un día al cine y nos sentáramos en la primera fila. Después, en cuanto empezara la película, en lugar de verla, lo que teníamos que hacer era darnos la vuelta y mirar a la gente que había ido al cine. Decía que la gente, sus actitudes, sus caras y sus reacciones ante lo que estaban viendo eran muchísimo más interesantes que la propia película.

Nunca le hice caso, pero el consejo se quedó grabado en mi mente. Y este domingo me acordé de él cuando estaba en Misa. Yo estaba acolitando, así que, durante la homilía, estaba sentado junto al presbítero, de cara a la asamblea. Y desde mi sitio podía ver los rostros de todos los que habían acudido a celebrar la Eucaristía. Durante unos momentos, me quedé fascinado al mirarlos, como si nunca antes los hubiera visto de verdad.

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11.05.10

Ojalá César Vidal fuese más protestante

Me pide un lector que comente un texto de César Vidal y, Dios mediante, eso pienso hacer… en otro artículo. Antes de saltar a la refriega y a la discusión de argumentos y temas más concretos, quiero escribir algunas consideraciones sobre este periodista y escritor, que es, probablemente, el protestante español más conocido en España en la actualidad. Curiosamente, además, se da el hecho de que su popularidad ha crecido, en buena parte, en un medio perteneciente a la Conferencia Episcopal española, aunque indudablemente sean sus propios méritos la causa principal de dicha popularidad. En fin, todo esto hace que sea un personaje fascinante.

Es, sin duda alguna, un gran locutor de radio, con una habilidad especial para despertar el interés de sus oyentes sobre los temas que trata y para transmitir su mensaje con una claridad digna de envidia. En sus charlas se muestra como un verdadero comunicador, según el precioso significado etimológico de alguien que comparte las cosas valiosas que ha encontrado en su experiencia, reflexiones, estudios e investigaciones. Escritor infatigable, sus libros de divulgación histórica son amenos y sencillos. Además, mostrando una refrescante independencia de criterio, escribe a menudo sobre temas que muy poca gente quiere tocar, sin temor a defender un punto de vista diferente al de la historiografía oficial.

Como no se trata de escribir una hagiografía (en el mal sentido de la palabra), supongo que los lectores se estarán preguntando, a estas alturas, si hay algo que reprochar a tan augusto personaje. Y, como el que esto escribe es católico y lo hace en un medio de comunicación orgullosamente católico, probablemente piensen que lo que le voy a reprochar a César Vidal es su protestantismo.

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29.04.10

Bono, el karma y la gracia

Bono no es precisamente una autoridad en materia teológica (me refiero al cantante de U2, no al político español, aunque la frase serviría igualmente para ambos). Como hijo de una madre protestante y un padre católico y estudiante de un colegio “ecuménico", no es extraño que este irlandés tenga las ideas bastante confusas en ese aspecto. He leído, sin embargo, unas declaraciones suyas que me han gustado bastante, porque muestran que ha comprendido dos aspectos fundamentales del cristianismo que mucha gente no tiene claros.

Se trata de parte de una larga entrevista que fue publicada hace tiempo en forma de libro. El lenguaje es coloquial pero trata un asunto fundamental. Especialmente ahora que mucha gente usa palabras como “karma” (en la televisión se escucha constantemente) sin saber realmente lo que significan, más por la sensación de ser modernos y sofisticados que por otra cosa, creo yo. Y, lo que es peor, ahora que mucha gente considera que palabras como la “gracia” son algo anticuado, pasado de moda y sin ningún valor.

Como ya he dicho, Bono no es un teólogo. De hecho, en los párrafos que recojo aquí mete un par de veces la pata y, en los anteriores, se quejaba de la moral de la Iglesia con respecto a los anticonceptivos (aunque también hablaba con mucho cariño y respeto del papa Juan Pablo II y de la Iglesia Católica). Sin embargo, en estas líneas, es capaz de ir al centro de dos cuestiones que están constantemente flotando en las ideas que la gente de hoy en día tiene de la religión y del cristianismo. Y, por ello, quizá el mismo lenguaje coloquial que utiliza resulta especialmente potente.

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