El cruce de un atún y una granada
Como en los últimos días hemos hablado de arte cristiano, me ha parecido buena idea hablar brevemente de la catedral de Palma de Mallorca, un impresionante templo gótico, del s. XIV, y, en particular de la Capilla del Santísimo de esta catedral. Sólo es un caso particular, pero creo que refleja bastante bien el problema del arte religioso de nuestro tiempo. Un cuadro con temática religiosa puede ser un cruce entre arte cristiano y arte profano, pero es de suponer que una capilla del Santísimo es arte religioso puro y duro.
La renovación de la capilla del Santísimo finalizó hace dos años. Vamos a empezar considerando al autor de la renovación, que, en realidad, fue una transformación total. Miquel Barceló se define a sí mismo como agnóstico. De hecho, no quiso asistir siquiera a la Misa de inauguración (aunque sí participó en la fiesta posterior, claro): “Bueno, la misa es para creyentes… y yo tengo mi forma de pensar”. En una entrevista, Barceló explicaba (las negritas son mías):

Como el otro día hablé, con tristeza, de la descristianización de Francia, hoy me alegro de poder decir algo bueno de nuestros vecinos del norte. Y, además, también con respecto a la evangelización, aunque sólo sea un pequeño detalle. Una de cal y otra de arena no es una máxima evangélica, pero servirá, en este caso, para no dejar un regusto amargo al tema de Francia.
Estos días estoy de viaje por Francia, visitando a mi hermano. Es un país precioso. Para alguien acostumbrado al espartano paisaje castellano, resulta especialmente agradable contemplar su tierra fértil y sus bosques espesos y frondosos. A mi juicio, sin embargo, lo más interesante de Francia es su Historia, plasmada en la piedra de catedrales, castillos e iglesias o en las modestas casas de sus paysans. La herencia católica de la “hija primogénita de la Iglesia” llena el país y habría que ser ciego para no toparse con ella.
Al ser traductor, tengo que ir frecuentemente a la oficina de correos de mi barrio, para enviar traducciones juradas a mis clientes. No hace mucho, fui a enviar una de estas traducciones y, como suele suceder, la oficina estaba abarrotada. Hacía calor y, como había pocos funcionarios y no se daban mucha prisa, los ánimos se habían caldeado bastante.
He leído que, en Turquía, el Kanal T de televisión ha ideado un nuevo reality show, titulado “









