¿Por qué los católicos están tan mal formados?
Es frecuente oír la queja de que los católicos están muy mal formados en lo referente a la fe, la Escritura, la historia de la Iglesia, la moral, la liturgia y un largo etcétera. Una queja frecuente y más que comprensible. Esa ignorancia se hace especialmente evidente si uno visita Hispanoamérica y observa los millones de católicos que se han hecho (y se están haciendo) protestantes debido en buena parte a que nunca tuvieron una formación adecuada y no sabían responder a acusaciones contra el catolicismo que, en realidad, no tienen fuerza ninguna o están basadas en malentendidos. Lo mismo podría decirse de España, con la diferencia de que los católicos mal formados dejan la Iglesia en dirección al agnosticismo más que al protestantismo.
Como es lógico no basta constatar esta terrible situación (que es como para echarse a llorar), sino que lo importante es responder a la pregunta fundamental: ¿por qué sucede esto? Sólo conociendo las causas de un problema es posible solucionarlo. En lugar de lanzarme a intentar responder a la cuestión, voy a contar una sencilla anécdota que me parece muy reveladora.

La verdad es que, si no fuera por la gravedad del cisma, la herejía y todo eso, daría gracias a Dios todas las semanas por el anglicanismo. Yo diría que, entre los innumerables grupos engendrados por las obsesiones de Lutero, es la confesión más curiosa y que mayor entretenimiento me ha proporcionado durante años.
Hoy se celebra la memoria litúrgica de
El ecumenismo es una de esas buenas ideas cristianas que, como diría Chesterton, en ocasiones se vuelven locas y arrollan todo lo que encuentran a su paso. Conviene comenzar diciendo que, en sí, se trata de algo bueno, santo y necesario. A fin de cuentas, no es algo nuevo, ni una simple moda actual. La Iglesia siempre ha querido la unidad de todos los cristianos, siguiendo el ejemplo de Cristo, que oró por esa unidad durante la Última Cena: Padre, que todos sean uno, como Tú y Yo somos uno (Jn 17,21).
Hay ciertas noticias que no salen en la prensa habitual, pero cuyas consecuencias a largo plazo son mucho más importantes que las de unas elecciones presidenciales o las de una cumbre internacional de tipo ecológico-forense. Me alegra traer hoy al blog en exclusiva una de esas noticias que probablemente haya pasado inadvertida para los lectores, porque no todos los días se produce un descubrimiento arqueológico (¡y teológico!) de estas proporciones.








