Ésa no es nuestra fe
La semana pasada vi algo que me escandalizó bastante. El día de la Inmaculada fui a misa a la parroquia que me corresponde territorialmente, a una misa celebrada por el párroco. Acostumbro a ir a misa a otra parroquia diferente y, cuando voy a ésta, suele ser a las misas presididas por otros sacerdotes, por lo que es raro que coincida con el párroco. Quizá por eso me sorprendió que se inventara un credo suyo particular, que venía a decir (cito de memoria):
¿Creéis en Dios Padre, que nos creó y nos quiere mucho?
¿Creéis en Jesucristo, que nos dijo que nos amásemos unos a otros y dio la vida por nosotros?
¿Creéis en el Espíritu Santo, que nos inspira para que construyamos la comunidad?

Por desgracia, es una costumbre habitual entre buena parte de los católicos no pensar en lo que se está diciendo en las oraciones de la misa. ¡Qué desperdicio! Especialmente ahora en Adviento.
En los últimos días, el P. Juan Masiá ha escrito una serie de artículos titulados
Leyendo ayer un blog de Religión Digital que no acostumbro a visitar, me puso de mal humor la siguiente frase:
Después de un par de días dedicados temas polémicos, creo que será bueno tratar algo más agradable. Al hilo de algunos comentarios, Juvenal tuvo la gentileza de enviarme estos versos sobre la Virgen que aparecen en la Divina Comedia de Dante Alighieri y creo que merece la pena compartirlos con los lectores.









